¿INOCENTONA LA PELÍCULA O CÍNICOS NOSOTROS?
04.02.2009
Ventajas:
la trama
Desventajas:
un final muy abrupto, lo pobre del papel femenino
Recomendable:
Sí
Detalles:
Argumento
Personajes
Calidad de dirección
Banda sonora
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 bedizu
Sobre mí:
JOSÉ Y PILAR___HOP___83ª CEREMONIA DE LOS ÓSCAR___RABBIT HOLE___CRANFORD___CISNE NEGRO___¡QUÉ TIEMPO...
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Confianza conseguida:320
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 18 miembros de Ciao
La ceremonia de los Óscars de 1940 aún no limitaba el número de candidatas a 5, así que esta película pudo competir con "El mago de Oz", "Cumbres borrascosas", "Ninotchka", "Tú y yo", "Adiós, Mr. Chips", "Amarga victoria", "De ratones y hombres" y "La diligencia", para ver todas ellas cómo se alzaba con la estatuilla "Lo que el viento se llevó". Creo que semejante enumeración de películas merece una relectura y una pausa para admirar el talento que rebosaba aquel 1939 (la ceremonia siempre tiene lugar en el año posterior a los estrenos). Nominada para 11 candidaturas, la obra que hoy me lleva a escribir sobre ella sólo logró la de Mejor Guión, y eso porque "Lo que el viento se llevó" era un guión adaptado, y el de "Caballero sin espada" era original (bueno... original tras comprar una novela que quedó inédita, pero aceptaron pulpo como animal de compañía) Siempre me sorprende la conclusión a la que llegan algunos periodistas con poco que decir tras la entrega de los Óscars, al denominar a las películas que acaban sin premio como "las grandes perdedoras de la noche". Ese estúpido comentario lleva años diciéndose, pero es el tiempo el que pone en su sitio a las candidatas "perdedoras". Todo indica que este año arrasará "Slumdog Millionaire" ("¿Quiere ser millonario?"), por razones muy puntuales que no tienen mucho que ver con su calidad, pero probablemente las pelícualas que queden como más memorables sean "El curioso caso de Benjamin Button" o "El lector".
Los datos de 1939 nos hacen ver que las películas en competición son a menudo igualmente merecedoras del premio final, y sólo la moda, el impulso momentáneo de los votantes o los condicionantes del momento sobre la taquilla hacen que una prevalezca sobre las demás.
¿Quién no conoce la trama? Tratándose de una película clásica, creo que casi todos conocemos su argumento. Sabemos como acaba igual que sabemos qué pasará con Blancanieves tras morder la manzana o que el ángel ganará sus alas al final de "¡Qué bello es vivir!". Por eso me lanzo a escribir sobre esta película dando por hecho que todos la conocéis de principio a fin, tal vez con algunas lagunas en la trama principal, pero ninguna sobre su final. Si no es así y tenéis deseos de verla (deseos no satisfechos a lo largo de los 69 años transcurridos desde su estreno), nunca es tarde, así que podéis dejar de leer mi texto y ocupar 129 minutos de los próximos 69 años en descubrir por vosotros mismos el destino de este "Caballero sin espada".
Nos van a contar cómo llega a Washington un senador muy inocente que ni se imagina que es sólo un pelele en manos de los magnates que mueven los hilos del poder. Éstos tienen gran interés económico personal en la construcción de una presa, y el joven senador empieza a ser un obstáculo para los planes de los políticos y de quien ostenta el poder en la sombra. El senador Smith está impregnado de grandes ideales y desea crear un campamento para niños, pero cuando descubre que sólo le estaban utilizando, los malos no dudarán en calumniarle. La única defensa que le queda es hacer uso de una triquiñuela de las normas del Senado, pues mientras permanezca en el uso de la palabra nadie puede expulsarle. Durante más de 24 horas, hablará en pie hasta la extenuación, leyendo los textos fundacionales de su país, mientras fuera del Senado se produce una lucha desigual: por un lado el dueño de los medios de comunicación y por otro una enorme cantidad de niños que, al ver cómo se calumnia a su héroe, publican su propia versión de lo que está sucediendo en un periódico artesanal.
Vista desde el 2009
Sinceramente, yo recordaba esta película mucho menos edulcorada y previsible. Mientras iba viendo su primera mitad, me sorprendía lo pueril de gran parte de su mensaje, el desmedido peso de los valores patrióticos y lo maniquea que es. Los malos son lo peor de lo peor, tanto que nada les frena a la hora de tomar medidas contra los propios niños, mientras los buenos son de un candor poco creíble. La historia de amor es, como tantas de aquella época, previsible a tope, con una secretaria muy liberada, algo masculina en sus actitudes, que cae rendida con ojos vidriosos al descubrir la altura moral del héroe. Y así andaba yo a mitad de metraje, perdiendo las ganas de escribir sobre ella aquí, hasta que me dí cuenta de que si bien parte del lenguaje utilizado (lenguaje cinematográfico y de ideas) se ha quedado anticuado, hay lecturas nuevas que podemos hacer desde nuestra perspectiva.
A ver si soy capaz de explicarme: la película se ve "lejana" porque esa moralidad propia de boy-scouts y ese patrioterismo nos suena añejo, pero esos son sólo ingredientes que nos alejan la mitad de la distancia. La otra mitad la hemos recorrido nosotros. Para que dos puntos cobren distancia, es necesario que o bien uno de los dos se aleje o lo hagan los dos. En este caso, la película queda viejuna en su candor, pero la razón de que esto suceda es que nosotros, los de 2009, hemos ganado en cinismo. En la película se nos muestra de forma muy maniquea la inocencia de los buenos y el cinismo de los malos, y lo triste es que nosotros, los espectadores de hoy, estamos mucho más cerca del cinismo que del candor. Hemos aceptado como normales los tejemanejes de los malos que tan impúdicamente se muestran en esta película. Tan inocentona es que hasta los malos son mucho más bobalicones que los malos actuales. Se muestran sin pudor en su codicia, sin intentar disimular en modo alguno su voracidad, no como los de hoy, que han desarrollado una forma de maquillar sus malas intenciones impresionante.
Obama
El momento en el que me di cuenta de que es el cinismo lo que nos impide ver esta película con inocencia, entregados, es en un fragmento de la larguísima disertación en la que Smith va divagando sobre los valores de la nación. Mi sorpresa fue mayúscula al escuchar en boca de James Stewart algunas frases que Obama pronunció en su discurso de investidura. En ese discurso e hace unas semanas disfruté reconociendo frases extraídas del texto constitucional de los Padres Fundadores, pero no reconocí las frases de "Caballero sin espada". Ver esta conexión para mí ha sido impactante. Quienes me leen con asiduidad saben que soy una enamorada de la ciudad de Washington (he escrito de un montón de sus rincones) y bastante idealista. Mi idealismo y mi absoluto desconocimiento de aquella ciudad hizo que me deslumbrara en mi primera visita, y me identifico plenamente en la actitud de Paco Martínez Soria que muestra el senador Smith a su llegada. Igual que yo, contempla maravillado el Obelisco en memoria de George Washington, el cementerio de Arlington, la Casablanca, el Capitolio y el monumento en honor de Abraham Lincoln. Su recorrido es idéntico al mío en esa primera incursión, y nuestra reacción igualmente abrumada.
Para alguien interesado en historia, en política y bastante idealista, visitar Washington es una experiencia única, que te hace pensar en el peso de la historia y en los pilares de la democracia. A gente como yo o como Mr. Smith, Washington nos habla, y lo que escuchamos con atención es el recuerdo de qué hace grande a una nación, cuán importante es luchar por la libertad y por los grandes ideales. No es difícil imaginar que esa impresión la compartimos Mr. Smith, Obama y yo (me meto sin pudor en ese saco, ya véis). Ahí es donde el mensaje deja de ser mojigato. Sí se ve la basura de las cloacas del poder. Apesta, y por más que nos parezca una batalla perdida, merece la pena intentar barrer tanto como podamos la escoria que ostenta el poder para su propio beneficio.
Yo imagino que Obama se está encontrando con una cantidad de mierda debajo de las alfombras insoportable, mierda comparable a la que descubre el candoroso James Stewart. Lo que le hace grande es que en vez de callar, decide utilizar el poder que se le concede (el de la palabra como senador en la peli y el de la presidencia en la realidad) para decir lo que necesita ser dicho, para refrescar en las memorias qué somos y qué tipo de mundo queremos, y para intentar cambiar lo que parece inamovible ¿Pueril? Desde luego, si no se intenta, no se consigue, y ya hemos tenido bastantes años de neocons y políticos que, a base de mirar para otro lado, nos han conducido a la terrible situación en la que estamos. Es imposible no emocionarse al ver cómo Stewart mantiene su uso de la palabra frente a las burlas y el agotamiento, diciendo verdades como puños, como es imposible no enorgullecerse de un presidente que les dice directamente a los tiburones de Wall Street que deberían avergonzarse por el uso que siguen haciendo del dinero. Hace falta valor para decirlo, pero sobre todo, HACE FALTA DECIRLO.
Cómo se hizo
Hasta entonces, James Stewart no había alcanzado el nivel de estrella. Me resultó muy curioso al verle en un papel tan juvenil los muchísimos gestos que comparte con Hugh Grant, actor que dudo mucho que le haya tomado como referente. El parecido es sobre todo en el uso del cuerpo, pero también se advierte en gestos y en la mirada. Sorprendente casualidad, pero muy llamativa. Tanta pasión puso en su papel que cada día se levantaba a las 5 de la mañana para ir con su propio coche al estudio, por miedo a llegar tarde o a que le surgiera un contratiempo por el camino. Para las escenas finales, utilizó bicarbonato para secar su garganta. El doblador español no hizo lo mismo, así que ver esta película en castellano es un poco como escuchar a Pavarotti doblado por David Bustamante. La voz española que le buscaron es propia de un hombre mayor, como de 50 años o más, cuando él encarna a un joven.
Aunque en un principio pensaron en Ralph Bellamy para protagonizarla, en cuanto se confirmó a Frank Capra se cambiaron los planes. Éste venía de dirigir "Mr. Deeds Goes To Town", (titulada en España "El secreto de vivir", para dejar patente el arraigo de esa insigne estirpe de "traductores creativos" que tenemos en nuestro país), con Gary Cooper como protagonista, y pensó que "Mr. Smith Goes To Washington" ("Caballero sin espada", cágate lorito con la traducción) sería una forma de continuar la narración. No una secuela, pero algo en la misma línea. Al no poder Cooper filmarla, por tener otros compromisos, Capra pensó en Stewart, un actor que bien podía representar ese aire de paletillo digno. Su compañera de reparto es Jean Arthur, y puede que sea la única que lo piense, pero su papel consiste en ser una mujer florero. Su personaje ha quedado muy viejuno, tanto en su forma de denvolverse, tan forzada, como en el tratamiento que le dan. Por un lado, es la típica mujer "liberada" (secretaria, no podía optar a otra cosa en su "liberación") que está todo el día como un pincel, pero se codea de forma algo machuna con los hombres con los que le toca lidiar. Es la forma de interpretar de entonces, pero vista hoy es de un anticuado que da un poco de vergüenza imaginar que esas eran las heroínas de aquellos tiempos. El tratamiento que dan a su personaje es el típico de la época: le ponen un calcetín a la lente en las escenas en las que ella mira arrobada al héroe, se le humedecen los ojos de admiración... ¡para qué seguir!
LLegaron a la conclusión de que el lado bueno de Jean Arthur era el izquierdo, y tanto les preocupaba el talento de la actriz que incluso cambiaron decorados para que ella siempre pudiera aparecer en plano mostrando su lado bueno. Supongo que a base de tratarnos como idiotas y floreros durante décadas, llegamos a la época actual, donde aunque la calidad de las actuaciones de las mujeres sea comparable a la de los hombres, sólo las guapas consiguen nominaciones y contratos. Feos como Seymour Hoffman o Forrest Whitaker nunca conocerán la oficina del paro, pero si se produjera el milagro de que Nicole Kidman engordara 10 kilos, su carrera correría serio peligro (aparte de salir en la portada de la revista Science, porque sería todo un fenómeno científico que esa mujer engordara). Capra estaba sufriendo el duelo por la muerte de su hijo y su deseo era hacer una biografía de Chopin, pero el jefe de la Columbia dijo que eso costaría mucha pasta y que mejor se centrara en lo que le salía bordado. Supongo que esa es la razón de que la obra de Capra nos resulte tan recurrente en sus temas y su forma de abordarlos, y es que parece que durante un tiempo le entoligaron proyectos parecidísimos. Bueno, al menos consiguió afianzar en nuestra memoria la idea de "películas de estilo Capra", en las que siempre un Don Nadie logra cambiar una realidad desde la honestidad y el idealismo. El jefazo en cuestión debía de ser un rata de cuidado, porque Capra contó con un presupuesto tan ajustado para hacer la película que no podía repetir algunas escenas.
El proyecto no es que despertara mucha ilusión en las partes representadas, porque en general se pensaba que la historia dejaba en muy mal lugar al sistema estadounidense. Protestaron los políticos, protestaron los periodistas (que decían que se les mostraba como bebedores), protestaron los boy-scouts (se negaron a que se utilizara su nombre, de ahí que en la película sean boy-rangers) y protestó hasta el apuntador. Tanto es así que no se les concedió permiso para filmar en los monumentos famosos de Washington, y tuvieron que hacerlo de tapadillo recurriendo a distintos trucos, ya fuera reproduciendo en plató algunos lugares, filmando sin permiso (se nota ese aire de "pecado" en una imagen junto al Obelisco, por ejemplo) o poniendo las calles de Washington como fondo en escenas de coche. El final resulta algo precipitado, y aunque la opción alternativa no me convence, habría sido agradable darle un poco de carrete a la victoria final, al menos para que no fuera tan abrupto el "The End". La alternativa era poner un desfile en la ciudad natal de Smith protagonizado por él y su chica, en el que el senador arrepentido pidiera perdón y tal. Casi mejor que nos quedamos como estamos.
Cuando por fin se estrenó, la acusaron de pro-comunista y anti-americana. Tantísimas fueron las críticas y presiones que muchos senadores ejercieron, pues creían que se les veía ridiculizados o sospechosos, que la productora se vio obligada a repartir programas en los que destacaba el patriotismo de la película, así como su defensa de la democracia.
Curiosidades De forma más o menos encubierta (es decir, por la patilla, sin pagar derechos de autor), se han hecho adaptaciones libres de la trama base, como la de "Su distinguida señoría", protagonizada por el insoportable Eddie Murphy, "Sigo como Dios", en la que Steve Carrell hace un poco el idiota para alegría de su productora, que se forra, o "Una rubia muy legal 2"... títulos que te hacen replantearte si podemos seguir hablando de la evolución de la especie o de su involución. Por haber, hay hasta un capítulo de "Los Simpson" en el que Lisa ocupa la posición del senador.
Estreno en España.... 16 de abril de 1949. Es decir, diez años después de su estreno en EEUU ¡Para que sigáis piándolas porque "El lector" o "¿Quiere ser millonario?" aún no hayan sido estrenadas aquí! Hombre, hay que considerar que entre medias primero nos matamos entre nosotros los españoles durante tres años, y luego nos matamos entre europeos, pero pienso que lo que de verdad demoró el estreno en España fue la dificultad de encontrar unos dobladores peores. Hace falta mucho, pero mucho tiempo para encontrar voces tan poco acordes con los personajes y traducciones más "creativas".
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06.02.2009 16:36
valorado
05.02.2009 10:10
Que curioso resulta revisitar algunos clásicos 60 años después y verlos con ojos actuales. La sorpresa es como algunos siguen plenamente actuales. Pendiente de valoración
05.02.2009 09:51
Nota puesta!