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El pasado mes de junio tuve la oportunidad de pasar una noche en este lugar maravilloso.
Se trata de uno de los único de su especie. Son casitas encima de los árboles, con una decoración exquisita y unas vistas fantásticas.
Para empezar, llegas siguiendo una carretera de tierra (pero en buen estado, que yo fui con un Seat Ibiza y llegué perfectamente). Te metes enmedio del macizo de Gullieries (Montseny), y ahí hay un parquing con una casa rural.
Una vez aparcado el coche, en la recepción te dan un kit de suprevivencia con frontales para ver, un walki-talkie para comunicarte, linternas y las llaves. Luego tienes que irte hasta tu casita (la más cercana está a 25 metros de la recepción, la más lejana a 1200 metros). Una recomendación: no lleveis maleta de ruedas, mejor una mochila.
Las casitas son fantásticas, todas con una decoración esquisita, cada una de un color diferente. Tienen su cama con dosel, el "baño", la zona de comedor y una terracita con tumbonas. La tranquilidad y el paisaje que se divisa no tienen precio.
Las casitas no tienen agua corriente ni electricidad. Las duchas y la cena se sirven en la casa rural, donde también hay una piscina.
La cena es buenísima. Eso sí, 3 platos y postre. Nosostros estuvimos 3 horas cenando... también tienes la opción de que te la lleven a tu casita.
Y el desayuno algo único. Te dejan un cestito colgado de una cuerda. Cuando te levantas lo subes y desayunas en la casita. Escoges lo que quieres en la recepción cuando llegas.
Otra cosita a tener en cuenta es que hay que reservar con antelación, mucha antelación.
Para los que us asuste esto de que no hay agua ni luz... yo soy una persona muy comodona y algo pija, y ya he reservado para repetir experiencia el próximo verano...