Un drama con moraleja
26.04.2004
Ventajas:
te hace reflexionar
Desventajas:
triste al fin y al cabo
Recomendable:
Sí
Detalles:
Argumento
Personajes
Calidad de dirección
Banda sonora
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 Albat
Sobre mí:
usuario desde:01.01.1970
Opiniones:104
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 31 miembros de Ciao
Esta película la vi hará unos meses. La verdad es que me gustó bastante y aquí os cuento más cosas sobre este gran film. Es un drama que alterna crueles historias cotidianas contrastadas con las Las Vegas, donde el juego y el entretenimiento conviven con la miseria de los desamparados, tanto de los que carecen de hogar como de los que no lo hallan en su propio universo diario.
Y si de cambiar el mundo se trata, esta película intenta ser un tímido reflejo de los que luchan, puertas adentro, para transformar su realidad ayudando a terceros. Un joven periodista, Chris Chandler (Jay Mohr), investiga unos hechos bastante extraños: hay gente que ayuda a otros desinteresadamente y que, además, no quiere explicar los motivos de su proceder. Remontando esta curiosa cadena de favores llega hasta los suburbios de Las Vegas, donde conoce a los tres personajes protagónicos del film.
El asunto, ciertamente complejo, aparece simplificado, ya que todo remite a un niño de buen corazón (Trevor), que pretende cambiar las cosas aplicando una fórmula que combina solidaridad para los que la necesitan con gratificación propia. Una regla de tres simple para ayudar a pobres almas que, a no dudarlo, logrará dar la vuelta al mundo antes de que caiga el telón. La madre, que en la película se llamaba Arlene, es interpretada por Helen Hunt (actriz ha participado en series como Loco por ti, no sé si sabréis cuál es, salía en Paramount Comedy, bueno bueno, no me quiero alejar más del tema), como iba diciendo, ella y su hijo Trevor (el de Sexto sentido) viven casi cercados por luces de neón en un barrio de trabajadores. Y como el padre gusta de ir y volver cuando se le antoja, la madre consume sus días en trabajo de doble turno, cajera en un casino durante el día y mesera en un club de chicas por la noche. Esto le impide estar al tanto de su hijo, quien se convierte en un adulto forzado, organizándose solo en la casa y hasta atendiendo las continuas borracheras de su pobre madre, que apenas puede con su vida.
La cosa es así hasta que la aparición de un profesor de sociedad creo que era, Eugene Simonet (Kevin Spacey), con el rostro y el alma igualmente llenas de cicatrices, que decide asignarle a sus estudiantes la tarea de buscar métodos para mejorar al mundo, por lo menos a la comunidad que les rodea. Revoluciona sin proponérselo las motivaciones de Trevor, que toma muy enserio la propuesta de su profesor. Basta una frase en la pizarra (PASEA LA VISTA POR EL MUNDO QUE TE RODEA Y CAMBIA LO QUE NO TE GUSTE) para que los alumnos tomen la consigna al pie de la letra. Así aparecen alocadas ideas para cambiar el planeta. Pero la de Trevor, de once años, nace cuando pasa con su bicicleta por un campamento de gente sin techo. Pone en acción el germen de la cadena de favores invitando a uno de ellos a su casa, ofreciéndole comida, algo de dinero y un lugar en el garaje. Inventa un sistema ingeniosamente simple: su idea consiste en ayudar a tres personas en algo que no podrían lograr por sí mismos, y en lugar de que el favor le sea devuelto a uno, cada una de esas tres personas deben ayudar a otras tres personas y así sucesivamente. La estructura de un negocio de pirámide aplicada a la mejora del mundo comienza a dispersarse por los Estados Unidos ayudando a mucha gente en el proceso.
Hay una aparente contradicción entre el tema propuesto por Cadena de favores y la forma en que se desarrollan las acciones. Mientras el plan de Trevor para cambiar el mundo, como todo "efecto dominó", se caracteriza por su irreversibilidad, e implica una dispersión cada vez mayor de las buenas acciones, ampliando progresivamente el número de beneficiarios; todos los acontecimientos parecen favorecer a una sola persona: Trevor. En otro lugar de la ciudad, un policía en pleno operativo choca su auto que queda en condiciones deplorables. Pero mientras se lamenta hace su aparición un hombre acaudalado que, sin explicación, le regala su propio auto. Claro: es la recompensa por otro favor, el de un maleante que logró que atendieran rápidamente en un hospital a su hija que sufría de asma.
Aunque la cadena de favores de Trevor no tiene límites, su gran apuesta es lograr que su madre alcance la felicidad. Por eso intentará a toda costa que su profesor y su mamá entablen y consoliden una relación. A este respecto, el niño tampoco descuidará ningún detalle. La motivación de Trevor hace que cambien las cosas para todos. Tanto lo hace que hasta la televisión recoge el eco de su cadena de favores, y este pobre protagonista de nuestra historia acaba convertido en héroe mediático (me entraron ganas de llorar y todo al ver esta escena). Lo que no debería sorprender, habida cuenta de la debilidad de la pantalla chica por la materia prima de las hazañas de este chiquilín: la simplificación y los golpes bajos.
Si aún no la habéis visto, os la recomiendo. A mí, al menos, me encantó. Saludos!!
Fotos de Cadena de Favores - DVD
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04.09.2004 18:00
Buena opi, aunque el que se lamenta de que choquen con su coche es un periodista, no un poli.
03.05.2004 22:30
Pienso verla en cuanto pueda, me has convencido y ese tipo de mensaje también me gusta, ojala pudiera realizarse ya. Besitos Alba preciosa
27.04.2004 21:36
A mí me gustó bastante, lástima que el final sea tan harepiri :(