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Hace poco tiempo que descubrimos, gracias al “oye, conozco un sitio que está muy bien”, la cafetería Faborit, que pertenece a una cadena internacional de “Coffe-Shops” (aunque yo entonces no lo sabía). Esta cafetería sigue la estela, por un lado, de los locales vanguardistas que están surgiendo como hongos por todo Madrid y, por otro, de la invasión progresiva de las super-cadenas de cafeterías tipo StarBucks y demás. Pero… nada que ver.
El local en cuestión está situado en Madrid, en la calle Alcalá, número 21, justo al lado del metro Sevilla. Un lujo de sitio, en pleno centro. La calidad del sitio se nota en varios aspectos y el primero es que casi siempre está lleno a rebosar, dependiendo de la hora del día, especialmente a la hora de la comida y la del café de después y también el fin de semana.
Lo mejor, según mi parecer, es el café (el capuccino) y el chocolate. Te puedes tomar un capuccino buenísimo por 1’40, lo que no resulta caro si tienes en cuenta que en la mayoría de cafeterías “normalitas” un café te cuesta más de un euro de media. Pero este es especial: además de su buen sabor, te hacen un dibujito en la espuma (una manzana, un corazón o una hoja), lo que le da un toque de originalidad que no había visto hasta ahora. El chocolate también está buenísimo; con el frío que está haciendo, te puedes tomar una buena taza de chocolate caliente con nata en Faborit y se te quitan todas las penas… Un chocolate en taza normal te sale por 1’70 y con nata por 2’20, precio que, repito, merece la pena pagar por un momento de felicidad absoluta.
Otros productos que ofrecen, además de cafés, chocolate y tés exóticos de diversas variedades y procedencias, son los batidos y los granizados de varios sabores. Si os acercáis por allí, no dejéis de probar el Café Cream Fappé (no sé si se escribe así exactamente), que es un granizado de café con nata que te deja sin sentido de lo bueno que está. De momento, no he tenido la oportunidad, o la osadía, de probar otros, pero tienen una carta de batidos y granizados bastante completa, con plátano, lima, naranja, etc. También puedes acompañar el café con un dulce, aunque no parecen tener una gran variedad. Aún así, los muffins tienen una pinta…
Ah, y no hay que olvidar el servicio. A pesar de que no tienen servicio en las mesas, ya que prima el concepto “auto-servicio” y tienes que llevarte tú el café y ponerte tu azúcar y tu cuchara (hay dispensadores con recipientes para el azúcar –blanco, moreno y edulcorante-, cucharas de varios tipos y servilletas diseminados por todo el local), no tardan nada en servirte lo que has pedido.
Otro de los puntos fuertes de esta cafetería es la decoración y el ambiente. Se trata de un espacio moderno y vanguardista, tanto en ornamentación como en colores. Dominan los colores morado, blanco y negro y las líneas rectas en los muebles. Pero a pesar del minimalismo, es un espacio cálido, amplio y agradable, con una zona grande reservada a no fumadores. Las paredes están decoradas con grandes fotografías que dan una visión de Madrid muy particular.
Varias ventajas más: la situación, en plena calle Alcalá, lo agradable del ambiente y el horario (abre a las 7 o 7 y media y cierra a las 24 h. entre semana, los fines de semana creo que está abierto hasta las 2’30). También tienen puestos con conexión a Internet.
Ahora toca la parte negativa, aunque se trata de criticar por criticar. Algo malo hay que encotrarle…
En la cafetería Faborit de Alcalá también se puede comer. Tienen menús cuyo precio ronda los 6-7 euros. Se trata de menús concebidos como “comida rápida, pero sana”, es decir, una ensalada, un bocadillo caliente y una bebida, más un café. Este es el estándar. Hasta aquí nada que merezca una crítica furiosa. Es una manera de comer algo rápido y más o menos sano. Lo único malo es que el sistema para pedir lo que compone tu menú es un poco lioso. Por un lado, tienes que hacer una cola para pedir el bocadillo (los tipos de bocadillos no están identificados, tienes que decir “quiero uno de esos”), la bebida y el café (que te lo dejan en “standby” para que no se te enfríe). Y luego hay que hacer otra cola (cargado con la bandeja con el bocadillo y la bebida) para pedir la ensalada que, eso sí, te la hacen en el momento con lo que tú quieras ponerle. Pero tampoco tienen mucha variedad en los ingredientes.
Otro aspecto que podríamos echarle en cara a Faborit tiene que ver con el concepto de “coffe-shop”, asociado al de comida rápida, tipo Starbucks. Los cubiertos son de plástico, de usar y tirar, pero no están envueltos en plástico, sino apilados en su recipiente para que cualquiera pueda cogerlos. Esto puede ser una ventaja y también puede tener el inconveniente de la higiene. Aunque, en cuestiones de higiene no hay nada que objetar en esta cafetería.
Pero, en general, se trata de un gran descubrimiento. Un lugar ideal para tomarse un cafelito en un ambiente muy agradable y algo modernillo. Uhmmmm, ¡ese capuccino!
Me ha encantado la opinión, haces que casi olamos el aroma de ese capuchino con dibujitos o que te ayudemos a pedir un bocata de "esos" :) Además la narración es muy buena y está muy cuidada la ortografía y la exposición. Y por eso mi valoración de excepcional.
25.06.2005 22:26
si un dia voy en madrid me gustaria ir !^_^
28.03.2005 16:52
uuummm...m encanta el café, pero sta un poco lejillo, jajaja. buena opi!
03.03.2005 17:40
Me ha encantado la opinión, haces que casi olamos el aroma de ese capuchino con dibujitos o que te ayudemos a pedir un bocata de "esos" :) Además la narración es muy buena y está muy cuidada la ortografía y la exposición. Y por eso mi valoración de excepcional.