Cuentan que Josefina de Beauharnais, la primera esposa que tuvo Napoleón, pidió a su jardinero que cultivase en su casa de Malmaison Camelias, el porque de esta petición por que las camelias eran las flores más bonitas y de más color que había visto, y es que es realmente esto lo que más llama la atención de las flores de esta planta.
Y fue Josefina la que hizo que la camelia se convirtiera en una moda de entonces el de llevar una camelia en el ojal.
Más antiguamente todavía, eran las mujeres chinas las que utilizaban el aceite esencial obtenido por presión de la semilla de la Camelia para el cuidado del cabello.
Por cierto, que en el nombre de Camelia viene de un Padre Jesuita del siglo xvii, Camellus.
Hay algo que caracteriza a la Camelia y es que prefiere los lugares que están más en el Mediterráneo a aquellas regiones o países más fríos y que tienen que estar dependientes de la calefacción.
La verdad es que de las 82 especies del género Camelia, clasificado en la familia teáceas, se cultivan más bien pocas.
Forma una singularidad importante el arbusto del té, C. Sinensis, perteneciente al género de la Camelia.
La Camelia propiamente dicha ( C. Japónica) con todas sus variedades, es un arbusto o árbol pequeño de corteza casi negra y hojas coriáceas y ovaladas terminando en punta, dentadas en los bordes y con un envés bastante brillante.
Brotan ya en el verano las yemas de unas flores que no van a abrirse hasta la primavera siguiente.
Esas flores alcanzan entonces diámetros hasta de doce centímetros.
La Camelia japonesa se da en la intemperie en todas las regiones climáticamente suaves.
En los interiores se cultiva sobre todo la variedad Chandleri Elegans.
Las hay en color rojo, rosa y blanco, con flores sencillas, semillenas y llenas.
Las camelias necesitan tierra de mantillo de castaño o de bosque, no soportan la tierra calcárea.
Donde mejor se dan es en el invernadero o en una habitación fresca.
Durante el año entero hay que mantener una humedad uniforme en la cepa de las raíces.
Únicamente en julio, antes de la formación de las yemas, necesitan menos agua, pero hay que volver a regarlas en cuanto aparezcan las mismas.
Desde finales de junio hasta septiembre se pueden tener camelias en un lugar semisombreado al aire libre.
Todo el resto del año lo pasan mejor junto a una ventana que esté orientada hacia el norte.
En el período de crecimiento hay que regarlas una vez a la semana con una solución o fórmula de fertilizante completo.
Las temperaturas de hibernación oscilan entre los seis y diega grados.
Para la formación de las yemas de la flor necesitan por lo menos 15º grados.
En enero o agosto se pueden reproducir por acodos de cabeza que tengan unas tres hojas.
Se ponen en una mezcla de turba y arena y echan raíces en unos dos meses, a una temperatura de suelo de 18 a 22º grados.
A continuación se colocan en sus macetas.
Hay que podarlas abundantemente en los dos primeros años.
Ojalá pueda volver pronto a mi mundo de las plantas y la jardinería, mientras tanto me gano la vida en una fábrica, en fin, ya veis que mundos tan diferentes, antes todo el día estaba al aire libre cuidando unos preciosos e históricos jardines o en el invernadero y ahora ando metida en una fábrica.
Gracias por las lecturas.
20.04.2008 22:46
son preciosas. Saludos
21.03.2008 01:10
Muy buena opinión. Te has ganado un excepcional. parece como si estuviese oliendo ahora mismo la florecilla. un saludin
09.03.2008 00:11
Es una belleza esa rosa Saludos