Caminero ha sido uno de esos jugadores que se quedaron entre "la espada y la pared". Tuvo una época en la que su juego brilló con luz propia, aunque siempre daba pequeños "toques" de rebeldía y siempre acababa jodiéndola por algún lado, como sus numerosas tarjetas, tanto amarillas como sobretodo, rojas. Después, ha tenido temporadas en las que se ha venido abajo por varias lesiones, algunas de ellas muy importantes, lo que le llevaron a decaer mucho, pero muchísimo en el mundo del fútbol. Desde hace ya varios años, Caminero ya no es el mismo que era antes, bueno, no es que antes fuera una maravilla del mundo, pero se nota mucho que está medio acabado y le quedan pocos telediarios para coger la jubilación. Está muy cascado.