Mendes busca un hueco entre los grandes
22.09.2002
Ventajas:
Mendes, Law, los personajes, la BSO . . . ¿sigo?
Desventajas:
Un Hanks que no consigue cambiar de registro
Recomendable:
Sí
Detalles:
Argumento
Personajes
Banda sonora
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 pacohom
Sobre mí:
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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 49 miembros de Ciao
Que el cine de Hollywood está en franca decadencia es algo que nadie duda. Hoy en día pocos directores entran de lleno en la categoría de grandes maestros. Y es que la mayoría que ostentan tal título están ya criando malvas desde hace más o menos tiempo. Así que, ante tal sequía de genios, no parece mal momento para empezar a buscar a los que, en un futuro no muy lejano, puedan elevarse hasta el olimpo. Si echamos un rápido vistazo a lo estrenado hasta este septiembre de 2002, veremos que, efectivamente, poco o nada puede tener realmente atisbos de genialidad. Pero en esto que, de un plumazo, llega Sam Mendes y con su segunda película consigue hacernos creer que, si no cambia, este chico puede llegar muy lejos en un futuro no muy lejano. “Camino a la Perdición” cuenta con un montón de ingredientes para ser un bombazo en taquilla: un cacareo continúo e incesante de la prensa sobre “película favorita para los Oscars”, una pareja de actores como Tom Hanks o Paul Newman de esos que tienen tendencia a los taquillazos, un director competente como Mendes que viene de triunfar con su anterior película “American Beauty” y una historia con cierto regusto a “antigua” que hará las delicias de los que están cansados de modernidades vacías de contenido y cargadas de reiteraciones. Y, sin embargo, estoy casi seguro que el “gran público” no disfrutará con “Camino a la Perdición” porque no nace como una película de las que hoy en día se denominan “de masas”. Veamos por qué.
El primer error de la prensa es hablar de esta película como una historia de gangsters. No lo es, ni de lejos. Cierto que la historia comienza con un sicario (Tom Hanks) en problemas por culpa de un hijo entrometido (Tyler Hoechlin). Cierto que el capo (Paul Newman) es un jefe mafioso, cierto que tanto la estética como el momento histórico en el que se sitúa la acción pueda llevarnos a pensar que estamos ante una película así. Pero tanto en su posterior desarrollo, como en la propia idea de Mendes a la hora de tomar las riendas de la película en cuanto a dirección y ritmo, podemos ver que “Camino a la Perdición” va mucho más allá y el tema mafioso es tan sólo un elemento más de una historia que cabalga entre el cine negro, la “road movie” (que es el género en el que yo realmente situaría a la película) y el drama puro. Olvidemos pues que estamos ante una nueva revisión de un género que ha dado joyas como “el Padrino” o “Muerte entre las Flores” porque el que vaya al cine buscando algo así saldrá profundamente defraudado. ¿Dónde ubicamos entonces esta cinta? Pues en una mezcla, como ya he dicho, de “road movie” y de drama, con momentos puntuales de cine negro. Mendes va a bucear en sus personajes mucho más que en la propia historia, consiguiendo así una película de actores que vale su peso en oro:
- Tom Hanks / Michael Sullivan: Nunca me ha gustado Hanks, nunca. De hecho, aborrezco sus personajes de “Forrest Gump” o de “Philadelphia” (por no hablar de sus inicios en la comedia, realmente bochornosos, o de sus vomitivas comedias románticas mano a mano con la insufrible Meg Ryan). Un pequeño cambio se atisba en “Salvad al Soldado Ryan”, cambio que no sufre modificación alguna en este papel de padre en apuros. Porque Hanks no es un actor de registros: cuando hacía comedia siempre actuaba igual. Ahora que hace “cine serio” le ocurre lo mismo. No hay que esforzarse mucho para ver en este Michael Sullivan al Paul Edgecomb de “La milla verde”. Sin duda, del cuarteto protagonista, es el peor actor de los cuatro. Sullivan es un hombre con una gran responsabilidad a sus espaldas: ejecutar su venganza ayudado por su hijo. Es ahí donde Mendes incide con la cámara, en las tribulaciones del gangster al principio y del padre después, para crear un personaje que muchos tacharan de “soso” pero que otros muchos lo hacemos de “tranquilo”. Tan acostumbrados estamos a la violencia en este tipo de cine que al ser aquí casi un accesorio, resulta que “le falta algo”. Pero es que volvemos a ubicar la historia en el género equivocado. - Paul Newman / John Rooney: Ya no está Newman en su época dorada. Más bien, está dando sus últimos coletazos. Él lo sabe y, quizá por eso, Mendes tuvo que pedirle hasta seis veces que trabajase con él. No es un “Padrino” a la antigua usanza, es un mafioso en franca decadencia, agobiado por un hijo estúpido que resuelve las cosas con cuatro tiros. Newman demuestra una vez más por qué es uno de los grandes actores de la historia del cine. Baste la escena golpeando la mesa y obligando a su hijo a pedir perdón para llenar una sala de cine de ojos admirados.
- Jude Law / Harlen Maguire: Sin duda, Law es la antítesis de Hanks. Los registros de este actor se nos muestran ya infinitos. Estamos ante uno de esos actores camaleónicos que es tan capaz de emocionarnos con su androide de “IA” tanto como de causarnos repulsión con este “asesino a sueldo” y todo ello sólo con la ayuda de un físico que se adapta a todo porque su capacidad de cambiar de piel es tanta como el talento que atesora. Simplemente genial. - Tyler Hoechlin / Michel Sullivan Jr. : Sin duda, una película con niño es siempre un problema. Y sobre todo si tenemos en cuenta que es la relación del padre con ese niño la que en realidad mueve la historia. Por eso, la elección de Hoechlin sólo puede calificarse como un acierto (no así el doblaje del mismo). Comedido en su actuación, un chico con un serio debate interno que va adentrándose en el mundo de la delincuencia de la mano de un padre que quería alejarlo de ella. Un chaval que, además, sufre pensando que todo lo que ha ocurrido es por su culpa (sensacional la escena con su padre, en medio de un prado, discutiendo sobre el tema). Es, pues, el personaje más trabajado de cuantos hay en la cinta.
Y detrás de todos ellos, el artífice de todo, un Mendes en estado de gracia que, sin huir del todo de la violencia que genera la vida de los personajes, busca centrarse en otros aspectos de la vida de cada uno de ellos. Para lograrlo hace un uso de la cámara brutal. Cierto que en muchas ocasiones utiliza recursos de otros directores como Hitchcock (¡quién no lo ha hecho alguna vez!) o el inevitable Coppola, pero cierto también que la forma de filmar de Mendes va, poco a poco, buscando un estilo propio donde predominan los planos excesivamente largos en los que nos muestra a los personajes metidos en el mundo que crea para ellos desde una distancia necesaria para entenderlos. Sólo acerca la cámara cuando es realmente necesario, cuando esos mismos personajes están llegando al límite. Y lo hace, además, de forma lenta, con unas transiciones pausadas que a mí, particularmente, me alucinan pero que a muchos otros les ralentizará, sin duda, la historia. Pero es que estoy ya cansado de que una película que quiera ahondar en sus personajes, que los lleve despacio hacia su inevitable futuro, sea tachada de lenta. Tan asquerosamente acostumbrados estamos a las películas de mercadillo, que aquéllas que buscan darnos una gran sesión de cine, buceando en sus personajes y no dando breves retazos sobre ellos, convertidos así en meras marionetas vacías de realidad, nos las tachan de lentas. Tan sedientos estamos de disparos, que cuando una película que supuestamente va sobre eso, los evita para hablarnos de relaciones humanas, de proyectos de futuro, de inquietudes, de vidas al límite, de personajes agobiados por el peso de la duda, entonces resulta que ya tenemos una película “ñoña”. Pues pobre de aquel que siga comprando sus entradas pensando que va a ver cine de mafia. Todo el apartado técnico es sobresaliente, desde un montaje cuidado al máximo hasta una BSO que casa a la perfección con cada historia que se nos muestra. La escenografía, realmente cuidada, así como un fotografía espectacular en muchos casos (en la mayoría). Todo ello permite, perfectamente, meterse al espectador en la historia y formar parte de ella. Esa es la sensación que yo le pido a una película y “Camino a la Perdición” es una gran ejemplo.
En fin, que mucho saldrán defraudados porque, por desgracia, el cine ya no es lo que era. Hoy el público busca otras cosas, y no un tratado de personajes en busca de su lugar en el mundo. Hay otros muchos detalles que omito por dos motivos: 1 por no desvelar nada de un trama que es mejor no conocer antes de haberla visto y 2 porque esto ya se hace excesivamente largo. Sólo recomendar que aquellos que dicen amar el cine, compren ya sus entradas porque Mendes, al igual que con “American Beauty”, nos da un atracón. Su nombre suena para los Oscars, a mí me suena a futuro genio si las cosas no se tuercen y los dólares rematan una carrera que, hasta el momento, es intachable.
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04.10.2004 05:04
Excepcional opinion. SIn embargo a mi Hanks me encanto, y de hecho me cuesta ver otro actor en el papel.
04.10.2004 05:04
Excepcional opinion. SIn embargo a mi Hanks me encanto, y de hecho me cuesta ver otro actor en el papel.
05.08.2003 02:20
Muy buena opinion sobre esta pelicula que por cierto aun no he visto, aver si me la alquilo. Saludos