**. OTRA FORMA DE SENTIR PAZ **.
26.03.2007
Ventajas:
Formar parte de la naturaleza, encontrarse con uno mismo, vivir una experiencia única
Desventajas:
Noches solitarias, dolor de pies, algunas heridas, falta de intimidad
Recomendable:
Sí
Detalles:
Originalidad
Letras
Calidad y consistencia de las canciones
Duración del éxito
Cómo se compara a otros lanzamientos del mismo autor:
Tapa/diseño y contenido
 dextrosa
Sobre mí:
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El otro día estuve leyendo algo sobre el Camino de Santiago en una publicación y pensé que podría ser buena idea contaros mi experiencia en él. No quiero aburriros tampoco con esta historia, tan sólo contar mi propia vivencia, pues hay cambio en alguna de las variables asociadas a la ruta, como por ejemplo, que yo hice el Camino en dirección contraria, pero eso lo cuento más adelante. Como muchos ya sabéis he estudiado Biología, eso hace que en mí haya un instinto muy agudizado hacia todo lo natural, que creo que no es más que algo que todo el mundo debería tener, pero bueno, siempre hay mala gente sin ningún tipo de respeto hacia lo que le rodea. A mi afición por participar en voluntariados ambientales, se le une mi afición de escribir cartas, y fue así como empieza toda la historia. En junio de 2004 recibí una carta de un chico con el que me escribía, que también estudiaba Biología, me comentaba que se iba a ir en un programa llamado "Xacovol" como voluntario a realizar diversas laborales en el Camino de Santiago. Me dijo que podía apuntarme, tanto acompañada, como sola, y que todos los gastos estaban pagados, a cambio de trabajar cuando llegara allí.
Algo así como un campo de trabajo, pero de mucho menos tiempo. El caso es que se lo dije a una amiga y le gustó la idea, así que llamé al teléfono que me dio este chico y nos inscribimos en el programa. Antes de nada, he de decir que este programa de voluntariado se hizo en 2004 porque era el "Año jacobeo", que ya sabéis que es cada diez años, y es muy importante para los que realizan el camino. Esto hace que, si la cantidad de gente que hace el Camino de Santiago durante el resto de años es muy abundante, en el "Año jacobeo", la cifra se multiplique. Esto es bonito por una parte, ver tal cantidad de peregrinos haciendo el camino buscando "algo" que les haga más feliz su vida, o simplemente, viviendo una experiencia…. Pero como todo, también tiene su lado malo, y es que claro, a mayor cantidad de gente, mayor suciedad en las sendas, en los parajes colindantes a éstas, en los propios pueblos, así como en las calles, albergues, baños, duchas…
JUEVES 22 DE JULIO DE 2004 Katerina, mi amiga que hizo el voluntariado conmigo, y yo habíamos recibido los billetes de tren hacia Madrid, con trasbordo a Santiago de Compostela, unos días antes de la fecha superior. Estábamos nerviosas, la verdad, porque no sabíamos que íbamos a encontrarnos. Mi amigo, el que me dio la información y con el que yo me carteaba, ya había vuelto de sus días de voluntariado, y me contaba maravillas, así que eso hacía que, a pesar de los nervios, estuviéramos ansiosas de que llegara el día de marchar para allá. Y llegó, el día 22 cogimos el tren en Alicante hacia Madrid, cuatro horas de viaje que recuerdo vagamente, supongo que iríamos pensando que íbamos hacer estando allí. A eso de las nueve de la noche llegamos a Madrid y tras una hora de espera, cogimos otro tren para Santiago. Eran las 22.25, no llegaríamos hasta 10 horas después a nuestro destino.
El tren era bastante más viejo que el Altaria nos había llevado a Madrid, e inmediatamente después de subir, apagaron las luces dejando sólo las de emergencia, de forma que la única música que podíamos oír era la que llevaban nuestros discman… El viaje fue bastante pesado, aunque la mayoría del trayecto íbamos durmiendo, pues no había mucho más que hacer. Recuerdo que a pesar de ser el mes de Julio, íbamos tapadas con el saco de dormir, y cuando llegamos a la estación de Santiago de Compostela a las 8 de la mañana, hacía fresquito. Bueno, de esto no hay mucho que contar, tras 14 horas de viaje, llegamos a la estación y allí nos reunimos con otros voluntarios que venían de otras partes de España, hubo una chica que iba en nuestro tren y nuestro vagón, que resultó que también iba al Xacovol, pero que no lo supimos hasta que llegamos allí.
Nos separaron por grupos, aunque a Katerina y a mí nos dejaron juntas, por
Fotos de Camino de Santiago
ser dos y, supongo porque éramos amigas, no sé, quizás por nuestras caras de "no sé qué hago aquí". La chica que nos recogió, otra voluntaria de la zona, nos llevó a nuestro campo base, Portomarín. Portomarín es un pequeño pueblo de Lugo, a una media hora escasa de la ciudad, sino recuerdo muy mal. Tiene un encanto especial, es el típico pueblecito que se vacía durante el invierno y durante el verano duplica su población. Aunque hay que contar con el paso constante de los peregrinos por sus albergues. Imaginaros el panorama, tras un pedazo de viaje, llegamos al pueblo y allí nos recibió nuestra coordinadora. Ella se encargaba de que tuviéramos un sitio donde dormir, comer y nos decía cada día cuál sería nuestra tarea.
Nosotras pensábamos que una vez allí, serían ya alrededor de las 9 de la mañana, nos podríamos duchar, instalarnos y comer algo, porque íbamos un poco desfallecidas. Primero nos llevaron al puesto de la Cruz Roja que hay en el pueblo, que además es albergue, allí pudimos dejar nuestras mochilas en una habitación donde había tres chicas encargadas de la cura a los peregrinos. Después nos llevaron a comer algo al bar donde, a partir de ese día, desayunaríamos, pero tal como acabamos de comer, la coordinadora nos cogió por banda, no subió en su coche y nos llevó al lugar donde empezaba nuestro trabajo. Así que, provistas de bolsas de basura, situadas en un punto (dios sabía cuál) cualquiera del camino nos dejó y nos dijo que nuestra tarea sería hacernos cargo de la limpieza del Camino, además de la atención y/o ayuda que pudieran necesitar los peregrinos que nos fuésemos cruzando. Por eso os decía antes que nosotras hacíamos el camino al revés.
Si queréis que os diga la verdad, en ese momento me desmoralicé bastante, estaba cansada del viaje, me incomodaba la misma ropa que llevaba desde el día anterior por la mañana y apenas habíamos recibido instrucciones de nuestra labor. Sin embargo, ya no podíamos hacer nada, así que cargadas con nuestras bolsas de basura trazamos los primeros 15 kilómetros de nuestro voluntariado. Me animó muchísimo, y creo que aguanté por eso, que los peregrinos siempre tuvieran unas palabras de agradecimiento por nuestro trabajo, tales como:
- Ánimo compañeras!! - Excelente trabajo el vuestro!! - Gracias por hacer que el Camino esté mejor!! Sinceramente, la gente me resultó muy agradable y fue por ellos, por los que mi amiga y yo tomamos ánimos para continuar esa mañana. A pesar del cansancio acumulado, nos sentíamos muy bien, quizás decir que "limpié las sendas" suena a chiste, pero si hay algo que me sorprendió es que yo tenía una idea equivocada del peregrino medio. Pensaba que la gente que se decidía a hacer esto, era respetuosa con el medio, pues la mayor parte del Camino de Santiago transcurre por campo, valle, sendas o similar. No digo que todos sean como os voy a describir, pero me quedé alucinada. Durante la semana que duró el voluntariado no sé cuántas bolsas de basura llegamos a recoger mi amiga y yo, en una mañana perfectamente podíamos llegar a llenar cuatro bolsas cada una, en distancias de no más de 10 kilómetros.
La cantidad de basura que había!! Increíble, no sólo en los bordes del camino, sino también en las zonas de alrededor, algunas zonas más boscosas. Recogimos de todo, menos mal que el segundo día, nos proporcionaron guantes adecuados, pues ahí se podía coger de todo… Desde envoltorios diversos, a latas, botellas de cristal, compresas (usadas), bolsas de plástico, servilletas, todo lo que os podáis imaginar. Desde luego esa tarea no era agradable, ya no por el hecho de tener que recoger eso, sino porque nos preguntábamos como podía ser la gente tan cerda! ********************************* Para rematar el día, una vez que volvimos de hacer el trabajo de campo, la coordinadora nos llevó a lo que sería nuestro alojamiento. Todo se complicó para nosotras, porque una vez finalizado el voluntariado, hablando con otras personas que también lo habían hecho, nos contaba que no habían tenido problemas a la hora de alojarse. En nuestro caso, no fue así.
Cuando llegamos al albergue de la Cruz Roja de Portomarín, la coordinadora nos dijo que no encontraban un sitio donde alojarnos! Así que teníamos que pasar al menos una noche en la habitación-casa de estas chicas. Todo era surrealista, estas chicas vivían en esa habitación, tenían una pequeña cocina, una televisión, comida… No sé, yo me sentía un poco rara allí, aunque las chicas nos trataron muy bien. 23 DE JULIO DE 2004
Ese día ya sabíamos lo que nos esperaba. La coordinadora nos dio camisetas donde se especificaba claramente que éramos voluntarias, de forma que los peregrinos no nos confundieran con locas que recogían basura porque sí. También nos llevamos gorras, porque el primer día casi nos das un patatús del sol, así como bolsas y guantes para mayor seguridad. El trabajo en el Camino era duro, pero gratificante, los peregrinos siempre que se cruzaban con nosotras nos saludaban, nos hablaban y eso nos anima tanto a ellos, como a nosotras.
Ese día también, la coordinadora nos dijo que ya teníamos alojamiento, era una pequeña habitación al final de toda la sala donde estaban las literas donde se alojaban los peregrinos nuevos cada noche, con cerradura para mayor seguridad. Todo parecía ir bien, es verdad que no teníamos el baño cerca y si queríamos salir en mitad de la noche teníamos que sortear zapatos, ropas, mochilas, manos que salían de las camas, etc. sin poder encender la luz para no molestar a la gente, pero bueno, parecía un mal menor. Además, podíamos tener mayor intimidad entre nosotras y dejábamos a las otras chicas su "casa" para ellas solas. Pero cuando llegamos a nuestra habitación y vimos lo que era, se nos cayó el alma a los pies…. Nada de lo que os cuente os puede hacer una idea. La habitación tenía un tamaño normal, dentro sólo había tres literas, pero sólo dos podían utilizarse. Nada de armarios o mesitas. A nosotras nos bastaba con una, Katerina dormía abajo y yo en la de arriba. La otra litera la utilizábamos para poner nuestras mochilas y la ropa que íbamos sacando a diario. De la otra litera ni hablaros, estaba llena de cajas de cartón con no sabíamos qué dentro, sillas, un colchón sobre la cama de arriba… Y el resto de la habitación ocupada por cajas de cartón apiladas una sobre otras. Horrible, un cuarto de ratas. De vez en cuando, además, aparecían pequeños bichillos, supongo que entraban por la ventana que había sobre la litera ocupada por cosas inservibles y que no podíamos cerrar bien porque no había forma de subir encima.
Un asco, la verdad es que eso fue lo peor de todo el viaje, yo en ese momento me quise ir a mi casa, no me parecía normal que nos tuvieran alojadas allí, cuando sabíamos que el resto de voluntarios estaban en pensiones e incluso casas para ellos solos… 24 DE JULIO DE 2004
A lo que uno se compromete, no puede volver atrás. Nos quedamos, porque a pesar de la habitación, la experiencia nos gustaba. No todo podía ser malo, por ejemplo, la comida estaba riquísima y comíamos mucho, muchísimo. Por la mañana desayunábamos en el bar del primer día, nos gustaba, además como íbamos muy temprano no solía haber prácticamente nadie. Las tostadas con la leche sabían a gloria. A la hora de la comida y de la cena, íbamos a un mesón, cuyo propietario era el mismo que el del bar. Comíamos de menú, la chica que nos atendía era especialmente dulce con nosotras y siempre nos llenaba bien el plato, supongo que ya había visto muchos voluntarios y peregrinos por allí y sabía del gran esfuerzo físico y mental que esta empresa supone. Resultó que en el pueblo había otro albergue nuevo, esto nos llamó un poco la atención, pues había habitaciones vacías reservadas a la gente del clero, como monjas o curas que realizaban el camino, y otras habitaciones reservadas para minusválidos. Pero siempre estaban vacías o cuando había alguna ocupada, las restantes estaban vacías. Mi amiga y yo pensábamos que nos podían haber instalado en una de esas habitaciones.
Nuestras labores continuaron siendo las de limpieza e información durante el trayecto, pero además se añadieron otras. Estas actividades se basaban en estar en el albergue nuevo y dar información a los peregrinos que estaban allí o pasaban por allí, además de sellarles las credenciales. Pero claro, la mujer que se encargaba del albergue empezó a tomar confianza con nosotras, hasta tal punto que nos tomó un poco por señoras de la limpieza porque nos hacía limpiar todo el porche del albergue, que no era pequeño. Y así un día tras otro, hasta que nos hartamos y dejamos de pasar por allí.
25 DE JULIO DE 2004 El día especial, el día que todo el mundo quería llegar a la catedral de Santiago como final a tan largo viaje… Ese día nosotras fuimos a Santiago de Compostela y estuvimos de turismo todo el día. La verdad que me gustó mucho, recuerdo que el alcalde de Portomarín nos dijo que la Plaza del Obradoiro es cantarina, porque cuando llueve, el agua de lluvia que va cayendo en los adoquines hace música. Y tuvimos la suerte, por decirlo así, que nos llovió un poco, sólo unas pocas gotas, pero el alcalde tenía razón, sonaba como un tintineo.
Además visitamos la Catedral por dentro, estaba llena de gente, por todos lados, pero resultó casi más mágico. Me encantó el Pórtico de la Gloria, así como el majestuoso Botafumeiro. También visitamos algunas calles del alrededor con distintos monumentos y nos llevamos algún souvenir. 26 DE JULIO DE 2004
Este día me puse muy malita, no sé si fue el cambio de comida, la actividad, el agua… Recuerdo que me levanté muy mareada y todo lo que comía, lo vomitaba. Este día no pudimos salir a hacer ruta, así que mi amiga se fue sola al albergue nuevo y estuvo allí, mientras yo sentía que todos los bártulos me daban vueltas en la habitación. Finalmente, tuve que ir al centro de salud, donde el médico me dijo que todo se debía a una insolación. A pesar de la gorra, el sol era mortal.
Ese día no pude disfrutar de la estupenda comida del mesón… 27 DE JULIO DE 2004
Nuestra coordinadora, después de una larga mañana de trabajo, nos llevó a Lugo. Como os dije antes, Portomarín permanece a esta provincia, así que era casi obligada una visita a la ciudad. Además, desde hacía años, yo me carteaba con un amigo de allí, así que pude hacerle una visita y él nos sirvió de guía. Visitamos la muralla romana y la catedral, también nos llevó al parque Rosalía de Castro. Me pareció una ciudad muy agradable, muy íntima. 28 y 29 DE JULIO DE 2004
Nuestro trabajo como voluntarias estaba terminando, pero antes de irnos, quisimos visitar el parador de Portomarín, sitio bastante exquisito, donde nuestra coordinadora nos invitó a tomar algo. Parece que la habitación que al principio nos había resultado un cuchitril, iba siendo adaptada a nuestras necesidades y ya no nos parecía tan fea. El día 28 fue el último día que trabajamos en el camino, casi lo habíamos hecho entero, la verdad es que nos dio mucha satisfacción el haber sido capaces de aguantar tales condiciones. El día 29 nuestra experiencia como voluntarias del Camino terminó, la misma chica que nos recogió el primer día, fue la que nos llevó a la estación de tren de Santiago donde cogimos un tren para Madrid. Allí pasaríamos la noche, y al día siguiente llegaríamos a nuestra ciudad, Alicante. ___ LA EXPERIENCIA ______
La experiencia, a pesar de haber pasado muy malos ratos, y de haber trabajado mucho, es maravillosa. Lo volvería a hacer, a pesar de la habitación, del trabajo a sol y sombra, de las duchas sucias, de la basura… Ojalá no hubiera voluntarios para recoger basura, porque es una pena que los peregrinos no cuiden el camino, por ellos y por los que lo hagan en un futuro, por los animales que allí pastan, por la propia naturaleza que envuelve el Camino. La vuelta a la normalidad hizo que me sintiera muy contenta conmigo misma, me sentía en paz, el Camino me había hecho feliz.
Es una experiencia para vivirla, creo que uno acaba un poco más sabio después de hacerlo, uno se siente parte de la naturaleza, en el Camino no eres superior, eres una parte de un todo. Saludos y besos!!
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28.08.2007 11:16
El Camino y Santiago tienen algo especial, yo llevo residiendo en Santiago 8 años, mi casa está a unos 45 Km, y me he heho el camino desde allí unas cuantas veces tomando todas las rutas posibles, he colaborado en coordinación de actividades de voluntariado, tanto para el Camino, como para la propia ciudad, e incluso estuve de ayudante de dirección en el proceso de limpieza del Prestige. Por eso es fácil deducir que me encanta intentar que todo esté lo mejor posible, porque lo que tenemos hay que cuidarlo, y la gente parece no querer entender que si ellos no lo hacen no puede haber siempre alguien que lo haga. Lo mejor del Camino y de Santiago es que la gente que te encuentras es un encanto, y siempre te sirve para poder ver lo poco que eres ante cosas como la catedral o los bosques de decenas de años de antigüedad.
22.04.2007 14:19
Toda una aventura, muy enriquecedora sin duda
17.04.2007 13:58
Hace ya 20 años realicé el mágico viaje desde Roncesvalles. 22 dias inolvidables. un saludo.