Opinión sobre "Camino de Santiago"

publicada 05/03/2009 | matiba
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Excelente
Ventajas La vivencia en sí
Desventajas La masificación en determinadas épocas del año
muy útil

"Camino de Santiago: Origen e historia de una peregrinación"

En esta opinión sobre el Camino de Santiago no me centraré en contaros mi experiencia, aunque he hecho un tramo del Camino Francés hace unos 12 añitos (nada menos!!), si no que me gustaría hablaros del Camino, de los caminos, de cómo empezó todo...


¿QUIÉN FUE SANTIAGO?


Según se nos cuenta en el Nuevo Testamento, Cristo eligió entre sus primeros discípulos a dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo. Santiago fué uno de los discípulos predilectos de Jesús y lo acompañó en los principales episodios de su vida.

Tras la crucifixión de su Maestro, Santiago se convierte en el primer predicador de su mensaje, lo que le lleva a lugares tan lejanos como Hispania y Lusitania.
Una vez concluída su labor por estas tierras, de vuelta a Palestina en el año 42, Santiago es detenido y condenado por Herodes Agripa a ser decapitado.

Hasta aquí la historia, a partir de aquí, la leyenda... que nos cuenta que los discípulos de Santiago, Atanasio y Teodoro recogieron el cuerpo para enterrarlo donde él quisiera descansar.

El Apóstol, que milagrosamente después de muerto hizo que flotase una barca de piedra, la hace navegar hasta tierras gallegas, donde quería reposar hasta la resurección de los muertos.
A su paso por la Costa da Morte, cuenta la leyenda que en un acantilado se estaba celebrando una boda y un golpe de viento hizo caer al mar al novio. La novia, desesperada y viendo a lo lejos la barca del Apóstol, le pidió que se lo devolviera, al menos para poder desposarlo. Santiago, oyendo los ruegos de la mujer, hizo que surgiera de entre las aguas el cuerpo vivo del hombre recubierto de conchas de vieira, símbolo hoy de los peregrinos a Santiago.

La barca continuó su periplo hasta llegar a Padrón por el río Sar, hasta que ya no pudo navegar más. Entonces Atanasio y Teodoro pidieron a la Reina Lupa, señora de aquellas tierras, su ayuda para continuar camino.

La reina, que no era en absoluto partidaria del Apóstol y sus enseñanzas, quiso hacerles una jugada y les entregó dos toros bravos y una carreta, con la intención de que éstos hicieran fracasar el objetivo, pero los toros al aproximarse a los restos del Apóstol se volvieron mansos bueyes que se dejaron uncir al carro y empezaron a tirar de él sin que nadie les hubiese dado indicaciones.

La comitiva llegó a las proximidades de lo que hoy es la ciudad de Santiago, en donde los discípulos comprendieron que tenían que enterrar el cuerpo del Apóstol, cosa que hicieron.


REAPARICIÓN DEL APÓSTOL


Durante diez siglos el cuerpo de Santiago permaneció enterrado en un lugar del que se perdió la memoria, hasta que hacia el año 813 un monje ermitaño, llamado Paio y que vivía en el monte Libredón (en la zona donde actualmente se sitúa la iglesia de San Fiz de Solovio, próxima a la Plaza de Abastos), vió durante varias noches consecutivas una insistente lluvia de estrellas que parecía señalar algo en uno de los montes cercanos.

El monje informó de las visiones al Obispo Teodomiro, que según cuenta la leyenda, enseguida supo que se trataba del Apóstol, aunque según las malas lenguas, éste vió enseguida la posibilidad de revitalizar una religión que no vivía precisamente sus horas más felices en Europa.

El propio Obispo junto al monje acudieron al lugar y descubrieron, en medio de una inmensa vegetación, un altar en el que reposaban tres cuerpos: Santiago, Teodoro y Atanasio.

Inmediatamente Teodomiro mandó un correo a la corte de Alfonso II, quien vió en todo aquello una magnífica oportunidad de fortalecer la unidad interna del reino astur-galaico, frenar el ataque de los moros y dificultar el afán expansionista de Carlomagno.

Entre los siglos XI y XIII el Camino vive su época de mayor esplendor, y se le conceden diversas indulgencias espirituales.

El Camino se convierte pronto en un valioso vehículo de intercambio social y cultural, enriquecido por la procedencia internacional de los peregrinos que lo recorren, provenientes de toda Europa.

En el año 1170 el rey Fernando II de León puso en marcha la Orden Militar de Santiago, con el objetivo de defender a los peregrinos de los numerosos peligros que les acechaban en las rutas, especialmente los bandoleros.

El Camino de Santiago recibió en el año 1987 el reconocimiento como Primer Itinerario Cultural Europeo por parte del Consejo de Europa y Bien Patrimonio de la Humanidad en 1993 por parte de la UNESCO.


PRIMEROS PEREGRINOS


Las primeras peregrinaciones se realizaron entre los fieles de los reinos peninsulares.

Durante el siglo X Sancho el Mayor de Navarra realizó una serie de mejoras en la ruta que enlazaba con Santiago con el objetivo de dotar de mayor seguridad a los peregrinos. Entre esas mejoras encontramos la construcción de las primeras hospederías y monasterios.

A finales del siglo X aparecen registrados los primeros peregrinos franceses. Ya podríamos hablar de un verdadero Camino de Santiago constituido por el llamado Camino Francés.

El primer peregrino célebre fue Gotescalco, arzobispo de la localidad francesa de Le Puy, cuya peregrinación aparece recogida en un manuscrito redactado por el monje Gómez de la abadía riojana de San Martín de Albelda.

Muchos de los peregrinos, ilustres o no, que hacían el camino, hacían anotaciones sobre las vivencias durante su periplo. La que podríamos denominar primera guía del Camino de Santiago fue la escrita por Aymeric Picaud, clérigo francés que en 1139 escribe el Códice Calixtino, en el que con todo lujo de detalles (topónimos y costumbres de la época, gentes, paisajes, gastronomía, arte, peligros del camino, consejos...) relata su viaje.

¿POR QUÉ SE HACE EL CAMINO?

El principal motivo de la peregrinación en su inicio fue puramente religioso.

En la Baja Edad Media, las ciudades que sufrían alguna calamidad como la peste o largas sequías, enviaban peregrinos y realizaban un ritual en torno a esta peregrinación para implorar al Santo que cesasen las condiciones precarias de la ciudad o del pueblo. También existe históricamente la figura del peregrino viajero, cuyo motivo para realizar la peregrinación no es otro que el de conocer distintas culturas y gentes.

En la actualidad abundan más los motivos menos religiosos, como pueden ser el resarcimiento de las culpas, a modo de penitencia, el cumplimiento de una promesa o un voto, el alivio de enfermedades, etc., o incluso un reto deportivo, un viaje cultural o lúdico o un viaje hacia el interior de uno mismo, una ruta en solitario que nos ayuda a conocernos más y mejor. En este siglo XIX de estrés y grandes ciudades, cada vez son más los peregrinos que buscan la paz, el sosiego y la calma en su peregrinación a Santiago.
Cada uno tiene sus motivos para echarse a andar, pero lo cierto es que durante todo el año, haga frío o calor, el camino siempre cuenta con algún peregrino recorriéndolo.


DECADENCIA Y RESURGIMIENTO DEL CAMINO

Con la llegada a Europa de la peste negra y las contínuas guerras, el Camino vive desde finales del siglo XIV un gran declive. El siglo XVI, con sus enfrentamientos religiosos, lleva a que el arzobispo San Clemente esconda el sepulcro por miedo a profanaciones o a una destrucción del mismo.

Durante casi 300 años no se supo más de los restos del Apóstol Santiago, hasta que en 1878, con las obras de reforma del Altar Mayor de la Catedral se encuentran los restos de tres varones. Tras varios años de trabajos científicos sobre los huesos se determina que se trata de los restos del Apóstol y sus dos discípulos.

La segunda "época dorada" de la ruta jacobea se vive a partir del año 1982: el papa Juan Pablo II se convierte en el primer papa de la historia que visita Santiago, lo que marcará un punto de inflexión en la afluencia de peregrinos en la ciudad.
En el año 85 llegarían poco más de 2.000 peregrinos, que fueron subiendo tímidamente en número hasta que en 1993, con motivo del Año Santo, el gobierno gallego pone en marcha un plan de promoción con el Camino de Santiago como eje central, lo que trae a casi 100.000 peregrinos, que se disparan hasta los 150.000 en el último año santo del milenio en 1999, cifra que se vuelve ridícula frente al medio millón de almas que recorrieron la ruta en el último año santo: 2004.

Pronto viviremos otro Año Santo: 2010, sumidos en una crisis internacional que quizá para entonces, ojalá, estaremos remontando y volvamos a sumar cifras récord en esta histórica ruta.

AÑO SANTO COMPOSTELANO


El año Santo Compostelano se celebra cuando la fiesta del Apóstol Santiago (25 de julio) coincide en domingo.

Parece ser que el origen de los Años Santos Compostelanos se remonta al año 1122 , siendo establecido por el Papa Calixto II.

Por la incidencia de los años bisiestos la frecuencia de los Años Santos Compostelanos se establece según el siguiente periodo: 6,5,6,11.

El último año Santo fue el 2004 y el próximo será el 2010 donde empieza un ciclo de 11 años hasta el 2021.

El Año Santo es un año de gracia en el que se conceden especiales indulgencias y condiciones privilegiadas para la confesión.
Se puede ganar la indulgencia plenaria (una vez al día y es posible aplicarla a los difuntos) cumpliendo las siguientes condiciones:

- Visitar la Catedral (no es necesario pasar por la puerta santa) y rezar alguna oración orando por las intenciones del Papa.

- Recibir los sacramentos de la confesión y la comunión (puede hacerse el mismo día de la visita a la catedral o 15 días antes o después).

Espero que os haya interesado el tema, me gustaría hablaros de la peregrinación en sí y de los distintos caminos... pero eso será en otra opinión.

Gracias por leerme

Evaluaciones de la comunidad

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Comentarios en esta opinión

  • mermi publicada 26/03/2009
    pues solo queda darte las gracias por toda esta información, porque yo no la conocía.Saluditos.
  • toninhogalego publicada 15/03/2009
    muy buena, podrias haber explicado la diferencia entre ganar el jubileo y ganar solo la compostela
  • galilea1083 publicada 12/03/2009
    te lo mereces
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Información técnica : Camino de Santiago

Descripción del fabricante del producto

4010072773005, 5400439003125

Características técnicas

EAN: 4010072773005, 5400439003125

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