¿Es posible que un libro que ya has leído, que carece por tanto de intriga, te guste mucho más en una segunda lectura? Hasta ahora yo pensaba que no, pero este primer libro de las aventuras del Capitán Alatriste, me ha demostrado lo contrario.
Como pasa muchas veces en esto de la lectura, una ... Leer opinión
Ventajas: Un pedazo de la historia de España Desventajas: No
...¿Es posible que un libro que ya has leído, que carece por tanto de intriga, te guste mucho más en una segunda lectura? Hasta ahora yo pensaba que no, pero este primer libro de las aventuras del Capitán Alatriste, me ha demostrado lo contrario. Como ...
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Ventajas: Fácil lectura, te impregnas del ambiente, y es muy adictivo. Desventajas: Pocas, no las veo.
El capitán Alatriste, la historia de un soldado veterano de los tercios de Flandes que malvive como espadachín a sueldo en el Madrid del siglo XVII.
Asi empieza el relato de El capitán Alatriste, en el Madrid del siglo de oro, en la corte de
Felipe IV, ...
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Las aventuras del capitán Alatriste, fecha publicación: 10/2006. «Durante casi dos años serví con el capitán Alatriste en las galeras de Nápoles. Por eso hablaré ahora de escaramuzas, corsarios, abordajes, matanzas y saqueos. Así conocerán vuestras mercedes el modo en que el nombre de mi patria era respetado, temido y odiado también en los mares de Levante. Contaré que el diablo no tiene color, ni nación, ni bandera; y cómo, para crear el infierno en el mar o en la tierra, no eran menester más que un español y el filo de una espada. En eso, como en casi todo, mejor nos habría ido haciendo lo que otros, más atentos a la prosperidad que a la reputación, abriéndonos al mundo que habíamos descubierto y ensanchado, en vez de enrocarnos en las sotanas de los confesores reales, los privilegios de sangre, la poca afición al trabajo, la cruz y la espada, mientras se nos pudrían la inteligencia, la patria y el alma. Pero nadie nos permitió elegir. Al menos, para pasmo de la Historia, supimos cobrárselo caro al mundo, acuchillándolo hasta que no quedamos uno en pie. Dirán vuestras mercedes que ése es magro consuelo, y tienen razón. Pero nos limitábamos a hacer nuestro oficio sin entender de gobiernos, filosofías ni teologías. Pardiez. Éramos soldados.»Más información en www.capitanalatriste.com