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He vivido durante muchos años en Madrid y, aunque ahora resida en el sur, conservo importantes lazos familiares que me obligan a desplazarme continuamente a esta ciudad. Resulta curioso pero mi antiguo domicilio se ha convertido en un lugar tabú, demasiados malos recuerdos y demasiada distancia del centro de la capital.
Es por ello que suelo recalar en algún hotel céntrico, pues prefiero reservar en un hotel a meterme en casa ajena, y como soy tan curiosa voy cambiando de alojamiento. Son estancias cortas, de apenas una o dos noches (rara vez se prolonga mi estancia), lo suficiente para solventar algunos temas familiares. Pues bien, entre los hoteles en que me hallo más a gusto, y por ello repito mis visitas, se halla el Carlton. Es un hotel cuatro estrellas que se encuentra en el número 26 del Paseo de las Delicias, en el distrito de Arganzuela.
Es un encanto, pertenece a la cadena Hoteles Trinidad (A-07.030.125) de la que conozco otros establecimientos. Su estilo es común, variando apenas el entorno donde están ubicados y la estructura concreta de cada edificio. Quizás por ser gestionado desde una dirección común se comprende el estilo funcional del Hotel Carlton de Madrid.
Es un Hotel moderno y funcional, dotado del equipamiento necesario para poder lucir sus cuatro estrellas. Colores claros en las paredes, suelos de pergo (mejor que el parket porque no se quema si se te cae una colilla al suelo accidentalmente), buena iluminación, muebles de madera de estilo ecléctico. Es un hotel donde reina la elegancia y la sencillez, donde no se percibe ningún lugar recargado. Todas las habitaciones son iguales, decoradas con gusto pero con cierta austeridad. A mí me gustan estos hoteles pero tengo que reconocer que son establecimientos para pasar la noche o para celebrar una reunión pequeña, pero no son adecuados para vivir en ellos, pues son fríos y monótonos y se echa en falta zonas abiertas al aire libre, patios con vegetación o amplios miradores.
Pero para los viajeros de paso son perfectos, pues tenemos todo el equipamiento necesario dentro de un ambiente limpio, sencillo y confortable. Otra opción deberemos de tomar cuando pensemos instalarnos para pasar una larga temporada. En ese supuesto es preferible elegir un hotel menos funcional y con un mayor romanticismo en la decoración.
Cuando vamos a Madrid y decidimos quedarnos en el Carlton recurrimos a su teléfono de reservas (91/539 71 00), aunque se puede obtener el mismo resultado en su página de Internet (www.hotelcarlton.com) o utilizando alguna agencia de servicios intermedia. Pero, como ya hay cierta confianza, preferimos llamar directamente porque así podemos elegir entre las habitaciones disponibles. No es que haya diferencias internas entre ellas, pero la vista panorámica depende del piso y la vertiente en que te alojes.
De todas formas el Hotel Carlton está espléndidamente ubicado. La razón de nuestra primera visita a él fue su situación junto a la estación de Atocha, pues algunas veces nos desplazamos a Madrid en AVE. Para los amantes del arte en sus proximidades se hallan los Museos Etnológico, Reina Sofía, Thyssen y el Prado. Y por hallarse en este distrito de Arganzuela, quizás el mejor comunicado de todo Madrid, dispone de todos los medios de transporte que Madrid puede ofrecer: Metro, Autobús Urbano, Tren de cercanías, Taxi, Servicio de Transporte al Aeropuerto.
Esa fue la razón de nuestra primera visita a este Hotel, su cercanía a Atocha. Pero otras veces nos hemos alojado en el Hotel Carlton llegando a Madrid en automóvil pues dispone de aparcamiento propio. Y eso en la Castellana es todo un lujo. Otra gran ventaja de este Hotel es que no cierra nunca. Puedes llegar a la hora que quieras que su recepción siempre tendrá una sonrisa amable para el viajero. Se van turnando para conseguir tener 24 horas de servicio, tanto para el viajero que llega como para el que, a altas horas de la madrugada, se le antoja algún caprichito. Aunque de noche cierra su cocina, ellos siempre están dispuestos a buscarte por Madrid lo que se te antoje. Aunque, claro, estos caprichos hay que pagarlos.
El Hotel Carlton de Madrid fue construido en 1959, pero tuvo que ser reformado en el 2003 para adecuarse a la nueva Ley de Prevención de Riesgos Laborales, la 31/95, que estableció la obligatoriedad de una serie de reformas en el edificio cara a asegurar un correcto Plan de Evacuación y actualizar las medidas correctoras antiincendios. Hace poco han realizado algunas obras, de carácter leve, que no han molestado a sus clientes, para modificar la seguridad en el edificio. Nos dimos cuenta porque les vimos instalando más extintores y, al preguntarles, nos comentaron que tenían que poner más unidades porque una nueva ley obligaba a tener uno cada 15 metros. Como fueron tan amables, y estuvieron diez minutos, explicándonos que este Hotel cumple con todos los requisitos legales y es un edificio absolutamente seguro, pero como digo diez minutos, cuando les vimos hacer pequeñas reformas en algunas rampas de acceso evitamos preguntar.
Es una de las características de este Hotel Carlton de Madrid, la amabilidad. Lo que para otros establecimientos hoteleros es una condición profesional aquí es pura vocación. Cualquier empleado te explica lo que quieras y si muestras interés por algo concreto lo notifican en Recepción para que atiendan tu solicitud.
El Hotel se ubicó en 9 plantas, situando la entrada principal en la esquina del edificio, "almirante uniformado" y puerta giratoria de cristales por supuesto. La Recepción es amplia, lo que permite pasar un buen rato de charla contemplando el trasiego de la calle. A pesar de su cercanía al ruidoso Paseo de las Delicias la Recepción está bien insonorizada y reina el silencio.
Ahora prácticamente no se usa, pero hasta hace poco el Servicio de Cambio de Divisas del Hotel era un lugar concurrido tanto por los viajeros que llegaban como por los que salían hacia más allá de nuestras fronteras.
Bien ubicada una magnífica cafetería, elegante pero con precios razonables, con salida directa a la vía pública. Por ponerle un pero las mesas se hallan demasiado cerca. Esto en sí no es un inconveniente pero para un viajero que se desplace con maletas se convierte en un problema espacial que en un hotel no debiera permitirse. Tiene un buen ambiente, el servicio es bueno y rápido, la decoración cálida me hace sentirme muy cómoda. Se llama "La Galerie" porque el Hotel ofrece sus paredes para que los artistas puedan exponer públicamen2te su obra. Estas exposiciones no penséis que son de poca entidad, junto a algunas que muestran cuadros de pintores mediocres se pueden disfrutar otras de pintores de fama. Esto es así porque exponer en el Carlton ofrece una plataforma pública para la pintura, a la que pocos artistas pueden resistirse. Alguna veces, me han comentado, las exposiciones son de escultura, pero nosotros no hemos coincidido con ninguna de éstas. Se me hace complicado imaginar cómo serán, porque un cuadro se cuelga en una pared y no ocupa espacio físico, pero una escultura necesita de un margen de seguridad que repercute en la disminución de espacio disponible en "La Galerie".
El Hotel Carlton es muy conocido por sus desayunos. Buffet, con una cantidad de posibilidades y una calidad gastronómica que son la envidia de algunos de los mejores fogones de la capital. Se esmeran en ofrecer un surtido muy amplio para que sus clientes, sean de donde sean, no tengan problemas a la hora de elegir. En todo caso el problema se genera con tanta variedad, pues además está todo tan bueno que cuesta decidirse. Es todo un desayuno capaz de acabar con la dieta más rigurosa, hay que controlarse.
Muy cerca, pero suficientemente alejado, se halla un amplio salón que se utiliza como restaurante. Es la única sala del Hotel donde se permiten ciertas licencias estéticas, en pro de lograr un ambiente agradable. Nosotros hemos probado diversas combinaciones y, según nuestro gusto, su cocina de tintes madrileños es muy superior a sus platos de carácter internacional. Aunque su carta es amplia, sobre todo en vinos y postres, y ofrece auténticas exquisiteces de cualquier punto penisular. Como langostinos de Sanlúcar, vieiras, fabes, arroz de Calasparra, aceite de oliva de Jaén, judías de El Barco, etcétera.
Encuentro innecesario informaros sobre su carta actual, porque la cambian constantemente. Mejor deciros que siempre procuran tener una amplia variedad de platos porque saben que su clientela es de procedencia muy diferente (en razón a su cercanía a Atocha y de la calidad inherente a este Hotel Carlton de Madrid) por lo que seguro que hallaréis buenos platos para saciar vuestro apetito. Pero a nosotros nos han convencido con su restauración de tonos regionalistas, platos tradicionales con materias primas del centro peninsular convertidos con toques modernistas en sensaciones novedosas para el paladar. Como suele ser habitual en los grandes hoteles este restaurante dispone de zona de no fumadores, que en enero se convertirá en lo contrario, en zona de fumadores, dadas las disposiciones legales que entran en vigor.
El Hotel Carlton ofrece otras posibilidades, aunque se echa de menos alguna sala recreativa y un programa de animación concreto. Hasta cinco salones, entre ellos el de televisión y una sala de conferencias de aforo limitado pero bien equipada con medios audiovisuales.
El Hotel Carlton de Madrid ofrece una serie de equipamiento gratuitamente a sus clientes. Entre ellos una terminal de Internet (utilizando la tecnología wifi), servicio de habitaciones, servicio médico y lavandería. Es todo un acierto ofrecer estos equipamientos sin precio porque son un atractivo para la clientela. Y deben ser valorados en su justa medida al considerar el precio de las habitaciones.
Con carácter general el Hotel dispone de aire acondicionado y calefacción en las zonas comunes y en las habitaciones, fax público, ascensores, servicio de despertador, TV por satélite con canales de pago, etcétera.
El Hotel Carlton dispone de 112 habitaciones, 7 suites, 67 dobles y 18 individuales. En conjunto son muy similares, decoradas con funcionalidad, hasta el punto de aparentar austeridad. Pero es una percepción engañosa, se hallan muy bien equipadas. Sobre la mesita de noche un teléfono digital. Y a su alrededor, radio, música ambiental, minibar, televisión (algo pequeña para mi gusto), caja de seguridad, conexión a Internet (más de una vez os he evalúado desde el Carlton), etcétera.
El baño es amplio y dispone de lo esencial, como secador o el clásico sobre de jabón (para que sus clientes se lo lleven como recuerdo). A agradecer que hayan optado por la bañera en vez de por la ducha, porque ofrece esa segunda opción.
Las tarifas son: Habitación Individual o doble 66 euros. Suite (tres camas individuales) 81 euros. IVA aparte, claro. El horario de salida es el habitual, a las 12 de la mañana, según leí en algún folleto del Hotel porque a esas horas siempre hemos estado fuera.
Es un buen Hotel, aunque yo le noto ciertas carencias. Si dispusiera de un patio central, al estilo de los mejores hoteles andaluces y de un programa de animación socio-cultural sería un hotel perfecto. Se nota que ambas cuestiones (naturaleza y arte) son buscadas y halladas por sus clientes en los alrededores del Hotel Carlton, pues su emplazamiento es estratégico, en pleno centro de Madrid. Se le nota, son unos profesionales como la copa de un pino y saben conseguir de sus clientes una sonrisa de satisfacción cuando abandonan el hotel. Y un suspiro cuando miran la elegante fachada de este Hotel Carlton de Madrid, al alejarse camino de otro destino, pensando ya en que muy pronto se volverá a ser un cliente de lujo en un hotel de lujo, como es el Hotel Carlton de Madrid...
ca de lugares de interés como Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, Museo del Prado y Plaza Mayor. Asimismo, se encuentra cerca de otros lugares de interés como Mu...
uentra cerca de la estación de tren de alta velocidad (AVE) de Atocha, así como de la parada de metro del mismo nombre, y del Museo Reina Sofía. Las habitaciones son fun...
18.06.2008 20:47
Este hotel está a una manzana de casa de mis padres, lo conozco de toda la vida, por fuera, y nunca pensé que pudiera estar tan bien ... Un beso
02.08.2007 12:06
Una explicación excepcional. Voy la semana que viene. Gracias.
19.12.2006 12:08
Aun me acuerdo de aquel buffet juntos en este hotel. ¡Cómo escribes! Había que reponer fuerzas despues de una noche maravillosa.