La Meseta es el corazón de la península ibérica, en tiempos una isla alrededor de la cual, al unirse a Europa, fueron emergiendo los grandes valles fluviales del Ebro y del Guadalquivir hasta entonces fondos marinos. Como consecuencia de su larga estancia bajo el agua sus superficies se fueron cubriendo de un espeso manto sedimentario que explica su actual riqueza agrícola.
En cambio la Meseta, erosionada por el viento y el agua, se fue transformando de altiva cordillera paleozoica en una penillanura de materiales muy antiguos y poco aptos para el cultivo.
Las escasas precipitaciones que se dan en el interior peninsular y los fuertes contrastes térmicos terminaron por convertirla en zona casi despoblada durante siglos, "el desierto".
Como consecuencia de la fertilidad de las grandes vegas españolas el oeste toledano conformaba el occidente del desierto castellano, la tierra de nadie entre Andalucía y el Cantábrico.
Esta situación se modificó cuando los "reconquistadores" bajaron hacia el sur hispano. Conforme ampliaban sus dominios iban asentando colonos junto a las escasas tierras dotadas de agua e instalando castillos fronterizos.
Ese es el origen de las poblaciones del oeste de la provincia de Toledo. De ahí que la artesanía se mantenga desde aquellos tiempos como una labor tradicional, que ha pasado de generación en generación. En estas comarcas se halla una magnífica cerámica y una extraordinaria confección textil, entre otros oficios.
Una de estas poblaciones es Valdeverdeja, un pequeño pueblo de casas de dos pisos, tejas árabes a dos aguas y gruesas paredes de granito gris. Este pueblo de color apagado se halla en un meandro del río Tajo, entre huertas.
En su centro destaca una gran casona, la Casa Bermeja, una antigua casa de labor restaurada en 1994 que destaca poderosamente en su entorno por el color bermejo de sus muros y sus ocho chimeneas que sobresalen por encima de su tejado.
Hace pocos años era un edificio en ruinas, donde anidaban ratas y jaramagos. Pero sus propietarios decidieron convertirlo en uno de los hoteles con mayores encantos de España. Y lo consiguieron.
Casa Bermeja ofrece a sus clientes una enorme variedad y un buen gusto en la decoración que asombra. Lo primero se explica porque cada una de sus habitaciones es diferente a las demás, no existiendo dos iguales ni con el mismo equipamiento. Lo segundo porque ha sido diseñada por Angela González, decoradora de profesión, quien se ha volcado en su casa para lograr una auténtica obra de arte. La luminosidad y el contraste, difícil de conseguir, entre lo antiguo y lo moderno se combinan aquí con elegancia haciendo de esta casa de alojamento rural una auténtica obra de arte, donde lo amarillo albero y lo bermejo se mezclan sin estridencias.
Tras pasar el gran portón de madera se llega al jardín. El sitio más alegre de todo el conjunto porque contiene una piscina de 8 x 5 metros, con una profundidad que oscila entre 1'20 y 1'80 metros. Siempre perfecta porque dispone de limpiador automático y tres bocas de renovación de agua.
Alrededor césped, muebles de jardín, ducha, mobiliario de piscina, maceteros, plantas trepadoras, pavimento de grandes losas, etc.
A su alrededor, como en un claustro monástico, se abren dos plantas de habitaciones. En la baja la habitación llamada "El Abuelo", rústico con vigas de madera y dos cuadros ovalados, gran armario de nogal, palangana de cerámica, cama de matrimonio, ventana hacia la plaza, cuarto de baño, calefacción y aire acondicionado. Un total de 18 metros cuadrados. Es uno de nuestros favoritos porque nos encantan sus vistas al centro urbano y lo acertado de su decoración.
Una vez dormimos en La Alacena, todo lo contrario de El Abuelo, decoración muy moderna, celosía, armario con cortinas en vez de puertas, vigas de madera, dos camas de 90 (fáciles de juntar), cuarto de baño, calefacción, aire acondicionado. En toda la habitación predominan los tonos verdes generando un ambiente muy agradable.
Entre estas dos habitaciones se halla la llamada En Medio, con decoración modernista y de diseño. El antiguo almacén de cereales tiene 20 metros cuadardos y el baño más grande de toda la casa.
Estas tres habitaciones de la planta baja reflejan el trabajo de Angela, combinando diversas opciones, lo tradicional, lo moderno y lo modernista utilizando muebles restaurados, sillones portugueses y diseños originales de la propia Angela.
Junto a ellas, el Restaurante, que es público y tiene prestigio en toda la zona. Es magnífico, bien ideado como todo lo que ha salido del magín de Angela. Grandiosos ventanales le dan una luz ideal. La pared de enfrente se decora con bodegones de una pintora local. La mantelería y los muebles que utiliza son muy sencillos por lo que adopta aire familiar. Caben unas 30 personas. Apenas un par de mesas grandes de madera y una chimenea en uno de los costados.
En el punto contrario se halla la Terraza, camino del patio. Aún tiene su empedrado original y varios pilones de granito del siglo XIX. S distribuyen 8 mesas circulares donde pueden comer o charlar tranquilamente unas 40 personas.
Y, a su lado el Jardín: Cipreses, limoneros, naranjos, laureles, rosales, lirios, jazmín... Y cómodas butacas para perder el tiempo.
En la planta baja tiene este Hotel Rural hasta siete apartamentos. Cada uno es de una forma distinta. El número 1 tiene dos plantas, chimenea y armario; el nº 4 cocina americana, nevera, microondas, radiadores eléctricos; el nº 5 dos dormitorios con dos baños, sin cocina; etc.
En el primer piso hay otras cuatro habitaciones clásicas (Las Gallinas, La Esquina, EL Zaguan, El Patio) y otros 7 apartamentos. Asimismo, con vistas al comedor y la piscina aquí se halla el Salón-Biblioteca, con obras de la literatura española, alemana e inglesa. Según nos contó Jorge Velasco, que es quien lo dirige y lo repara todo, hay libros en inglés porque en verano vienen algunos lores.
Y no me extraña que realmente vengan lores, y no sea otra de las habituales bromas de Jorge, porque la Casa se lo merece, es un lujo en el centro de la península.
Se la ha equipado muy bien para sus clientes. Las habitaciones tienen aire acondicionado y calefacción, algunas radiadores eléctricos y chimenea. Otras estufas del tipo sidiki, de hierro y cerradas para que el humo no penetre en las salas. Una gran variedad incluso en la forma de calentarlas, para que cada uno elija lo que más le guste.
Los suelos son de barro cocido, con algunas alfombras dispersas.
Se dan todo tipo de facilidades. Se admiten animales de compañía, Jorge te presta su bicicleta para dar un paseo por los alrededores (por lo menos a mí me la dejó), hay gran cantidad de ofertas y promociones. .
Ni se os ocurra venir a fin de año, está Casa Bermeja a tope, por lo que os recomiendo que hagais reserva con tiempo.
Tiene 5 dobles y 1 suite en la casa. Y 2 suites dúplex de 4 y 2 plazas, 2 suites de 2 plazas y 2 estudios de 2 plazas en los edificios que dan al patio. Los precios oscilan entre 95 las habitaciones, 115 euros los apartamentos normales y 180 el de cuatro plazas. En ellos va incluido el desayuno.
La comida sale por unos 20 euros, por persona.
Pero tiene muchas ofertas especiales. Alquilando un mínimo de 5 habitaciones en días laborables. En fin de semana te descuentan el 10% del precio de la habitación si haces una comida. Si vienes de lunes a jueves pagas una noche menos. Etc.
Está en la Plaza del Piloncillo, 9.
Su teléfono es el 925/45 45 86.
Su fax el 925/45 45 95.
Nosotros aprovechamos para conocer algunos rincones interesantes de sus cercanías, como los Pozos Nuevos, el Dolmen de Azután y la Ciudad de Vascos... pero ésas son otras historias.
23.04.2005 20:32
por lo que escribes debe ser un sito precioso. besos
22.04.2005 21:53
l leer el titulo pense que ibas a hablar del pueblo de Málaga llaamdo así, pero ya he visto que no. precioso lugar. Saludos
19.04.2005 02:15
verdaderamente, elaborada opinión. Voy a ver si consigo ver alguna fotografia en internet!