La casa de Legarda es una casa que se encuentra situada en Briñas y la hemos visitado en más de una ocasión.
Briñas es un pequeño pueblecito riojano, de pocos habitantes pero que tiene mucho encanto, y al que voy con bastante frecuencia porque se come muy bien y además porque la zona es preciosa.
La Casa de Legarda, se encuentra situada dentro del pueblecito y llegar hasta ella es muy fácil. Es una casa antigua, del siglo XVII y que ha sido reformada hace unos 4 años. Es una casa que la pasar te llama la atención, por la cantidad de flores que hay en su fachada, todas muy bien cuidadas. Para entrar a la casa debemos pasar por gran puerta de madera.
La recepción es muy acogedora y muy bonita, con postes de madera en el techo en color marrón oscuro, con sus paredes en piedra Todo muy bonito y decorado con mucho gusto, por lo que la sensación que te da cuando entras de es de acogedora.
El trato es muy familiar, cuidando a los clientes en todo momento, la verdad es que te hacen sentir como en casa. Nosotros hemos estado hospedados en tres ocasiones y en las tres os puedo decir que la atención muy bien. Es más, las dos últimas fueron bastante seguidas y se acordaban perfectamente de nosotros.
Las habitaciones son muy grandes y en la misma línea que le resto de la casa, decoradas con mucho gusto y por supuesto muy acogedoras. Las habitaciones tienen nombre, así que os hablo de la última en la que estuve, que también fue la misma que la primera vez. En concreto se llama Ventilla. Las paredes eran de color lila, y los muebles de color blanco. Muy bonita, la verdad. Esta habitación es bastante espaciosa. Teníamos cama de matrimonio, con un cabecero de hierro de forja en color blanco. Además de un pequeño armario donde guardar la ropa y una cómoda, un par de sillas donde sentarnos, televisión, un banquito justo a los pies de la cama, calefacción, y un baño con ducha, bastante bien, la verdad. La habitación estaba muy limpia y muy bien cuidada.
Hay otras habitaciones que tiene dos camas juntas. Y cada habitación esta pintada de un color, la última vez que estuvimos fuimos con dos parejas más, una era de color azul y la otra amarilla.
Hay un salón donde poder sentarse a relajarse o bien a leer o simplemente a juntarse y charlar, muy acogedor, con sillones y calentito, calentito gracias a su calefacción que funciona muy bien.
Los dueños de esta casa, son los dueños también del mesón Chomin, del que he escrito una opinión y que podéis ver que es un restaurante también muy familiar.
Para desayunar, podéis hacerlo en la misma casa, en el comedor. Una habitación no muy grande, en la que hay varias mesas pequeñas. Si os queréis juntar varios a desayunar lo comentáis y en un momento os preparan la mesa. El desayuno es buffet, peor no esta mal, te ponen embutidos, cruasanes, tostadas, con café o lo que pidáis y zumo de naranja, recién hecho. El desayuno, ya os digo esta muy bien, y con atención a la mesa. Para acceder a las habitaciones tenéis que usar las escaleras, lo que es algo incómodo, sobre todo si lleváis niños muy pequeños como fue nuestro caso. Ellos os ponen la cuna si no la queréis llevar.
Mi experiencia siempre ha sido muy buena, tanto por las comodidades de la casa ya que esta muy bien acondicionada, como por el trato recibido. Además por la zona en la que está situada hacer turismo por los alrededores. Hay unas bodegas en las proximidades muy buenas y la comida de la zona también es excelente. En el mismo pueblo si os gusta le vino, podéis comprarlo, ya que paseando por él hay muchos carteles de gente que lo vende, y solo tenéis que llamar y en seguida acuden. Suele ser vino de año.
El precio varía según la temporada, pero una referencia la mas barata en temporada baja cuesta 45 euros y la mas cara en temporada alta cuesta 65 euros, la diferencia es poca. Y el precio también varía según la habitación. La habitación ventilla nos costó en temporada media 50 euros la noche.
Una buena opción de alojamiento si se decide hacer alguna ruta por la zona...