UN PIANO, UN AVIÓN, UN CAFÉ..... CINE
07.11.2005
Ventajas:
PROBABLEMENTE, DE LAS 5 O 6 MEJORES PELÍCULAS DE TODOS LOS TIEMPOS . INOLVIDABLE .
Desventajas:
Ninguna, imposible encontrar alguna
Recomendable:
Sí
Detalles:
Argumento
Personajes
Calidad de dirección
Banda sonora
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Más
 Feisal
Sobre mí:
En breve, volveré casi un año después... y espero que para no irme en mucho tiempo
usuario desde:21.04.2005
Opiniones:79
Confianza conseguida:36
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 24 miembros de Ciao
Casablanca.... cualquier buen aficionado al cine debe haber oído el título de esta película. Y aun sin ser aficionado al cine. Porque Casablanca son palabras mayores. Casablanca es el cine que todos llevamos dentro, nuestro espíritu ante ese pasado dorado que tuvimos y que fue mejor que este presente sórdido y gris, donde a lo único que aspiramos es a regentar un café en una ciudad marítima de Marruecos, y a rebuscar algo entre el humo de los cigarrillos, el sonido del piano, las voces del croupier del casino y el olor a café y a whisky, algo que nos confirme que esa vida era la que elegimos siempre, a la que estábamos destinados. Pero puede ocurrir algo que nos saque de nuestro pequeño e íntimo mundo de música de piano y cócteles, algo como la venida de nuestro pasado, que de todos los cafés que hay en el mundo, tuvo que venir a parar al nuestro precisamente, haciendo trizas el muro que levantamos para preservar nuestro olvido y nuestro recuerdos.. Un pasado encarnado en... ¿quién sabe?. Un ser querido hace tiempo desaparecido, un viejo amigo...... o un amor perdido entre los andenes empapados por la lluvia de una estación de tren. Lo peor, desde luego, es que se trate de esto último, del amor que una vez tuvimos y que ya creíamos enterrado y sepultado, pero que hoy ha aparecido en el umbral de la puerta de entrada de nuestro café, cogida del brazo de otro hombre, pero tan maravillosa y bella como cuando en aquel último momento nos bebimos la última copa juntos. Y ahora, tras tantos años de tristeza, soledad y, finalmente, resignación y olvido, vuelve a entrar en mi vida a decirnos: "Hola, ¿te has olvidado de mí? He vuelto". Todos nos sentimos a veces como Rick. Es inevitable. Es lógico, porque el destino de Rick es muchas veces como el de muchas personas, un destino que nos hace aspirantes a ser dueños de un café y de un espíritu de resignación y de frialdad disciplentes. Aunque hay personas que no, que felizmente ven cumplidos sus sueños, pero esas personas nunca verán la ventaja que tienen los recuerdos de las cosas perdidas, de lo que una vez tuvimos y ya jamás volveremos a tener; la ventaja de poder decir "fue bonito mientras duró" y de demostrar que uno siempre puede construirse su propio presente con retazos de sus dorados recuerdos. A esas personas (y a los que todavía no han visto la película, claro) les puedo comentar cuál es el argumento que da a la película el alma que acabo de comentar.
Durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad marroquí de Casablanca era uno
Fotos de Casablanca: Clásicos en DVD - DVD
de tantos lugares ideales para aquellos que querían olvidarse de la guerra que asolaba medio mundo e iniciar una vida sin sobresaltos. Como Rick Blaine (Humphrey Bogart), un americano con un pasado agitado, que ayudó a los republicanos en España y en Etiopía, pero que ahora es el honrado propietario de un café que lleva su nombre, aunque es un hombre reservado que no habla mucho, salvo con sus empleados y con el pianista, Sam, que le conoce desde hace años, al igual que con el jefe de policía, el capitán Louis Renault (Claude Rains), un hombre vivaz y alegre, que admira un poco a Rick. A Casablanca llega entonces un importante líder de la resistencia contra los nazis que acaba de salir de un campo de concentración, Víctor Laszlo (Paul Henreid), acompañado por su esposa Ilsa (Ingrid Bergman). Los nazis le buscan, y él precisa conseguir unos salvoconductos que le permitan salir de Casablanca para así proseguir con su lucha encubierta contra los nazis. Y resulta que le rumorean que el único que tiene dos salvoconductos libres es el propietario de un café, un tal Rick, muy conocido en la ciudad. Rick se queda de piedra al ver entrar a la pareja a su local, ya que, cuando Víctor estaba en el campo de concentración, él había mantenido un romance maravilloso con Ilsa en París, pero que había terminado una mañana lluviosa cuando ella no acudió a acompañar a Rick en el viaje que iba a realizar éste, huyendo de los nazis. Así que, el recuerdo que Rick mantiene es un tanto agridulce, aunque eso sí, dorado y esplendoroso, lo que le sitúa ante el dilema de facilitarles a ella y a Víctor sus papeles para poder escapar de los nazis, o de no hacerlo. Si hay una palabra o adjetivo que va unido a esta película, podría ser el de "legendario". Todo en esta película es legendario. Imágenes, diálogos, música, actores, ambiente.... Han pasado ya 63 años, casi nada, desde que se estrenó, pero cada día que pasa, cada revisión que se hace de ella, no hace sino confirmar que estamos ante la confirmación de la frase que una vez hizo Billy Wilder, que "sin ser la mejor, probablemente sea la película más amada". Amor.... de eso se trata. Mucha gente la tiene como su favorita, y en mi caso es, como a mí me gusta decir, "una de las mías".
¿Y a qué se debe este enamoramiento?. Son tantas las cosas.... que empezaré por los actores. Los actores de esta película son ya mitos del Hollywood dorado, gente a los que la mayoría de los actores de hoy en día (y con perdón) nos les llegan ni al sobaco. Humphrey Bogart fue elegido para encarnar a Rick, un hombre descreído, disciplente, inaccesible, pero que guarda aún en su interior una llamita de sentimiento, de sensibilidad. Bogart, creo que no hace falta decirlo, hace aquí el papel más legendario (el adjetivo de nuevo) de su carrera (plagada de papeles y películas de altura, como "La reina de África", "El tesoro de Tierra Madre", "El halcón maltés", "La condesa descalza", esta última la he visto y me ha encantado, "Tener y no tener", "Cayo Largo", etc., etc., etc.), el más querido, el más recordado. Bogart, con su esmoquin blanco, su pitillo y su mirada de perdedor, es ya una imagen para la eternidad. Pero además, ser Bogart es ser una manera de ser, de ser un perdedor con dignidad, un "excavador" de recuerdos sumergidos, un constructor de presentes tranquilos sobre cimientos de pasados dorados. Una manera de ver la vida que el actor nos mostró en todas y cada de sus películas, en ésta más que en ninguna, donde casi no actúa, porque "él" es Rick, no es Bogart haciendo de Rick. Con Ingrid Bergman pasa casi lo mismo. Su química con Bogart en sus escenas del flashback de París son extraordinarios, y dan idea de lo cerca que llegó a estar ella de él. Esa cercanía se revela en el presente del café, donde Bogart hace lo posible para alejarla, como hizo con su pasado, pero ella, impertérrita, hace lo imposible para conseguir esos salvoconductos. La actriz muestra el terrible pulso que debe mantener entre su amor por Rick, que no ha desaparecido, y su amor hacia Víctor y sus ideales y su lucha (Paul Henreid, magnífico, comedido, sereno, estupendo), y lo muestra con miradas llorosas y gestos suplicantes. ¿Rick o Víctor? ¿Una vida tranquila y feliz en el café, o una vida llena de viajes, reuniones, peligros, pero en pos de la libertad de muchas personas? Ella debe elegir.
Los secundarios están magníficos como Claude Rains, carismático, vivaracho, lenguaraz, sinvergüenza y genial como Renault, al igual que otros como Peter Lorre o Sydney Greenstreet, con pocas escenas, pero resueltas con igual eficacia. Hablaba antes del aroma a leyenda que impregna este filme, y ello se debe al maravilloso blanco y negro y a frases míticas: -La has tocado para ella, así que tócala para mí (Rick a Sam) -De todos los cafés que hay en el mundo.... ha tenido que venir al mío (Rick) -Tu sitio está con Víctor, tú formas parte de él, debes irte con él. En cuanto a nosotros.... siempre nos quedará París( Rick a Ilsa) - Si pensase en tí, probablemente te despreciaría (Rick a Peter Lorre) -Mi nacionalidad: borracho (Rick)
Hay muchas más, pero espero que las descubras cuando la veas algún día. No sólo las frases son míticas, secuencias como la del café entero cantando a voz en grito "La marsellesa", liderados por Víctor Laszlo, ahogando las voces de unos nazis que cantaban su himno; o la del aeropuerto envuelto en la niebla, las reflexiones de Rick ante un vaso de whisky y en presencia de Sam.... y por supuesto la canción. "As time goes by" ("El tiempo pasa") es, sin duda, la canción más famosa y más querida de la historia del cine, es el alma de la película, el lazo que une a Rick y a Ilsa y que no les permite separarse y que los separa del resto del mundo. Una canción melancólica que habla del pasado y del amor con sencillez y nostalgia. Me he tomado la libertad de transcribirla aquí: You must remember this a kiss is just a kiss a sigh is just a sigh the fundamental things apply as time goes by
And when two lovers woo they still say "I love you" on that you can rely, no matter what the future brings as time goes by Y la traduzco, no todo el mundo ha tenido la suerte de estudiar en Oxford (yo tampoco).
Recuerda esto un beso no es más que un beso un suspiro no es más que un suspiro lo fundamental se junta mientras el tiempo pasa Y cuando dos amantes se cortejan aún dicen "te quiero" puedes contar con eso traiga lo que traiga el futuro mientras el tiempo pasa
Lo dicho, poquísimas canciones son el hilo conductor de toda una película, pero en ésta, lo es. El director, Michael Curtiz, hizo con ésta su película más famosa y recordada (aunque también hizo otras como "Capitán Blood"), y que le valió el reconocimiento unánime. Como curiosidad diré que Ronald Reagan, el que fue presidente de los EE.UU., optó por el papel de Rick en su día, pero lo perdió. Y, bueno, ya no sé que más decir, creo que lo he dicho casi todo. Sólo me queda acabar con la convicción de que pocas películas me han hablado como ésta sobre cómo ser perdedor, sobre los recuerdos, las personas que una vez amamos (en silencio o no) y que ya no volveremos a ver, pero de las que guardaremos un recuerdo dulce y lejano, con la chispita de esperanza de que un día puedan aparecer en la puerta de nuestro café, y derrumbar todo lo que nos habíamos propuesto levantar en torno nuestro. Y si jamás aparecieran esas personas o ésa persona que guardamos en el corazón, siempre podemos llenarnos un vaso de whisky y recordar que siempre nos quedará París.
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10.03.2007 05:20
Menuda opinión, nunca podría ser mejor escrita Play it gain Sam una maravillosa película y una maravillosa opinión, saludos.
23.06.2006 02:14
La acabo de ver, y confirmo todo lo que dices en tu opinión que es tan genial cómo la película...Saludos
23.11.2005 23:50
Una joya del cine. Ingrid Bergman es de mis actrices favoritas hasta en blanco y negro. Salu2