"Play it,Sam,play As time goes by"
13.07.2007
Ventajas:
Una de las mejores películas de todos lso tiempos . . . . . . . . . . . .
Desventajas:
¿Es qué las tiene? Para mi, no .
Recomendable:
Sí
Detalles:
Argumento
Personajes
Calidad de dirección
Banda sonora
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 piscis1981
Sobre mí:
"Vive como si vivieras por segunda vez y la primera te hubieras equivocado".
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Opiniones:67
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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 14 miembros de Ciao
Casablanca es una de esas películas que uno puede ver dos, tres, cinco o diez veces, y aún sigue asombrando. He de reconocer que había oido a casi todo el mundo hablar de ella, escuchado la cancion, visto imágenes……………Y un dia de invierno, de estos que llueven a mares y no te apetece salir, sino acurrucarte bajo unas mantitas, decidí alquilarla en el videoclub………….Y la verdad es que me alegro de haberlo hecho.
La película es una obra de arte. Probablemente, una de las mejores películas que he visto y que jamás caerá en el olvido de nadie. Como me gustó tanto, quería compartir con todos vosotros cuanta información he podido recopilar.
A todos aquellos que no la hayais visto, no lo dudeis. A quienes ya la habeis visto, lo que os cuento creo que no es nada nuevo………………….
La puesta en escena es sutil, inteligente y precisa. ¿Cómo no sentir un inmenso placer cuando el avión que parte hacia la libertad sobrevuela el café de Rick, en los primeros minutos de la película? Rick (Humphrey Bogart) es la libertad. La de todos menos la suya propia, porque como le dice su adversario en el amor de Ilse, Víctor Laszlo, "cada uno debe aceptar su destino, sea bueno o malo". Por donde se la mire, Casablanca es admirable. El guión, la iluminación, el montaje, la música y hasta el vestuario están puestos (por azar o intencionadamente) a disposición de esta historia de amor, honor y lealtad.
A pesar de que la historia es conocida, vale la pena revivir ese reencuentro en Casablanca. Una ciudad (del Africa) donde los refugiados europeos de la Segunda Guerra que huyen de los alemanes necesitan llegar para conseguir una visa que los lleve a Lisboa y de allí al soñado paraíso de la libertad: Estados Unidos. Allí reside Rick. Un norteamericano cínico, solitario, duro, que en el fondo, "es un sentimental". Rick tiene un pasado dudoso y ha decidido terminar sus días en Casablanca, en su bar (Rick's) y junto a Sam, su amigo pianista negro. Ya no espera nada. Pero una noche dos hechos cambiarán su vida: Ugarte, un hombre que vende permisos para salir de Casablanca, le pide que custodie los que robó a unos correos alemanes, a los que también asesinó. Esos papeles son el pasaporte abierto para cualquier persona del mundo. Y cuestan millones. Ugarte es detenido en el propio bar de Rick por la policía que busca esos permisos robados. Ugarte pide ayuda a Rick: "No arriesgo mi cuello por nadie", le responde. Y Ugarte muere mientras intenta huir. Minutos después de este hecho, Rick se sorprenderá nuevamente. Ella está en una mesa, al lado del piano de Sam, disfrutando en silencio de aquella canción que fue testigo del amor de ambos: "As Time Goes By".
El momento en que Ilse y Rick se reencuentran es uno de los momentos más conmovedores del cine. Los ojos llenos de lágrimas de la bellísima Ingrid Bergman miran con tristeza y dolor a los de Bogart, incrédulos, alegres, resentidos. Quizá no era necesario ese flashback posterior donde conocemos el comienzo de esta historia de amor, en la París que acababa de ser tomada por los alemanes. Las miradas y las pocas líneas de diálogo de este presente en Casablanca resultan más que suficientes. "De todos los cafés que hay en el mundo, ella tuvo que venir al mío", dice borracho Rick, cuando sólo él y Sam permanecen en el bar cerrado, a oscuras, esa misma noche del reencuentro.
Todo sucede en un par de días. Ilse no está sola en la ciudad. Acompaña a su marido checo, un importante líder de la Resistencia llamado Víctor Laszlo (Paul Henreid), quien necesita salir de Casablanca y llegar a Estados Unidos. De su partida dependen la vida y la libertad de miles de personas. Pero Laszlo está acorralado y Rick es el único que tiene los permisos que pueden salvarlo. Lo que le impide ser generoso es que está enamorado de la mujer de Laszlo. En esta lucha por la libertad y el amor, Ilse le pedirá a Rick, a quien aún ama apasionadamente, que decida por todos. Y Rick lo hace en ese gesto magnánime y heroico que se resume en sus palabras: "No soy muy noble, pero veo que nuestro problema es muy pequeño en este mundo". Ella lo comprende y parte con su marido. Rick arriesgó su cuello por la mujer que ama y por el hombre que admira, a los que ve partir en ese avión rumbo a Lisboa. El, como apresado en su triste destino, se queda en Casablanca. Y se va caminando con Louis, el prefecto de policía, quien le aconseja que huya por un tiempo. Rick cometió varios "delitos" para que Ilse y Laszlo escaparan de Casablanca (amenazó a Louis con una pistola para hacerlo cómplice de la partida, asesinó a un mayor alemán en el aeropuerto, se convirtió en compañero de ruta de Laszlo al contribuir a su lucha). Louis, ese militar corrupto, decide proteger a Rick, quien le dice finalmente la frase más amorosa de toda la película, mientras atraviesan la niebla de Casablanca: "este es el comienzo de una gran amistad
FICHA TÉCNICA:
Productora: Warner Bross Año: 1942
Director: Michael Curtiz Guión: Julius J. Epstein, Philip G. Epstein, Howard Koch y Casey Robinsons (no acreditado). Basado en la Obra teatral "Everybody comes to Rick´s", de Murria Burnett y Joan Alison.
Productor: Hal B. Wallis. Productor Ejecutivo: Jack L. Warner.
Intérpretes principales: Humphrey Bogart (Rick); Ingrid Bergman (ILSA); Paul Henreid (Victor Laszlo); Claude Rains (Capitán Renault); Conrad Veidt (Mayor Strsser); Sydney Greenstreet (Ferrari); Peter Lorre (Guillermo Ugarte); Madeleine LeBeau (Ivonne); Dooley Wilson (Sam). Música original: Max Steiner.
Canciones: M. K. Jerome y Jack Scholl y Herman Hupfeld ("As Times goes by"), no acreditado. Fotografía: Arthur Edeson.
Montaje: Owen Marks. Dirección artística: Carl Jules Weyl.
Decorados: George James Hopkins. Efectos especiales: Lawrence W. Butler y Willard Van Enger.
Ganadora de 3 Oscars: Mejor película; mejor guión y mejor montaje. Estreno en Estados Unidos: Noviembre de 1942 en Nueva York; enero de 1943 en Los Ángeles.
Estreno en España: Madrid, 19 de diciembre de 1946.
SINOPSIS Casablanca es ahora más popular que cuando se estrenó, oportunamente en enero de 1943, poco después de haberse producido el desembarco aliado en la ciudad de Casablanca y, al mismo tiempo que en esa ciudad se estaba produciendo uno de los encuentros anglo-americanos entre Winston Churchill y Franklin D. Roosvelt para conjugar la actividad de sus países con vistas a la guerra contra Alemania.
Con un título de semejante actualidad, Casablanca no podía pasar inadvertida para el público. La anécdota melodramática que narra la película parece sencilla: en la ciudad marroquí de Casablanca, bajo colonia francesa, se apiñan numerosos refugiados huidos de la Europa ocupada por los nazis.
Todos esperan con angustia un salvoconducto que les lleve a Lisboa, punto de partida hacia Estados Unidos, es decir, a la "libertad". Muchos de los refugiados se reúnen cada noche en el café de Rick, propiedad de un americano descreído y cínico (encarnado por Humphrey Bogart) de pasado oscuro, que prefiere mantenerse al margen de las intrigas políticas.
En el Rick´s Café aparece un día cualquiera, como una refugiada más, ILSA (Ingrid Bergman), la única mujer a la que Rick ha amado realmente, y por la que se siente traicionado. Ilsa está casada con un líder de la resistencia (Paul Henreid), perseguido por los alemanes, que tiene una cita en el Rick´s Café para lograr los salvoconductos que les ha ofrecido un refugiado intrigante, y puede que asesino (Peter Lorre). Pero poco antes de que la pareja llegue al bar, el delincuente ha sido detenido por el oportunista policía francés, que no tiene reparos en simpatizar con el recién llegado coronel Strsser (Conrad Veidt).
Ilsa y su marido deberán permanecer en Casablanca a la espera de otra oportunidad.
UNA CANCIÓN MEMORABLE El compositor Max Steiner quiso sustituir la canción "As Time goes by", que provenía de un show de Broadway de 1931, por otra original suya. Pero para poder hacer ese cambio se deberían rodar de nuevo las secuencias en las que el Sam interpreta la canción en el piano.
Finalmente, la sustitución de la canción "As time goes by" no fue posible ya que Ingrid Gergman se había rapado el pelo para el rodaje de "¿Por quién doblan las campanas?", su siguiente película, ambientada en la Guerra Civil española, junto a Gary Cooper, dirigida por Sam Wood. No encontraron ninguna película que pudiera sustituir su bella cabellera. Y los productores terminaron por tirar la toalla. Para bien. Seguramente hubiera sido un error suprimir la bella melodía "As time goes by", que a raíz de la película se convirtió en un éxito en todas las emisoras de radio del país.
El autor de la canción fue Herman Hupfeld. Como curiosidad puede señalarse que en ningún momento se dice en la película una de las frases que paradójicamente la ha hecho famosa "Play it again, Sam" ("Tócala otra vez, Sam"). En realidad, lo que Ilsa le dice al pianista es "Play it, Sam, play As time goes by".
Por su parte, la frase de Rick es: "You played it for her, you can play it for me. Play it" ("La has tocado para ella, así que puedes tocarla para mi. Tócala") "You must remember this. (Recuerda esto) A kiss is just a kiss, (un beso no es más que un beso) A sigh is just a sigh, (un suspiro no es más que un suspiro) The fundamental things apply (las cosas fundamentals se juntan) As time goes by. (Mientras pasa el tiempo.) And when two lovers woo, they (Y cuando los amantes se cortejan) Still say "I love you", (aún dicen "te quiero") On that you can rely, (puedes contra con eso) No matter what the future brings (traiga lo que traiga el futuro) As time goes by." (mientras pasa el tiempo)
EL DIRECTOR
Mihaly Kertsez (1888-1962) fue un joven inquieto. En 1912, a los 24 años, se inició como actor en el cine húngaro, luego como director, para trasladarse enseguida a Austria y a Alemania, donde dirigió alrededor de 70 producciones tan espectaculares que llamó la atención de los estudios de Hollywood.
A los 38 años dirigió su primera película en Estados Unidos ("El tercer grado", 1926), tras haber cambiado su complicado nombre húngaro por el más apropiado de Michael Curtiz, aunque sin haber conseguido aún hablar bien el inglés. Tardaría en hacerlo. Dirigió en Hollywood más e 100 películas de todos los géneros, destacando en el de aventuras, especialmente las películas interpretadas por Errol Flynn, entre otras, "Capitán Blood" (1935), "Robin e los bosques" (1935).....
Michael Curtiz, que no elegía sus proyectos, se avino a cualquier encargo, volcando en él su sabiduría narrativa. Fue considerado el mejor director de la Warner Bross, aunque sólo le propusieran a los Oscars de Hollywood en cuatro ocasiones. Consiguió la estatuilla únicamente por Casablanca.
EL ACTOR: HUMPHREY BOGART
Antes de Casablanca, había intervenido en una treintena de películas, en las que generalmente había encarnado al típico gánster malvado y sin escrúpulos.
Pero la carrera de Bogart se fue habriendo a personajes más sutiles y variados: "El tesoro de Sierra Madre" (Huston, 1948), "La reina de África" (Huston, 1951)…….. Imposible resumir la trayectoria de sus 75 películas en 26 años de cine, una de las carreras más prolíficas y fulgurantes de Hollywood.
Su honestidad profesional iba pareja con su actitud cívica, especialmente notoria cuando, junto a otros compañeros (y Lauren Bacall, su esposa), protestó arriesgadamente contra los procesos que el senador McCarthy estaba llevando a cabo en busca de presuntos comunistas de Hollywood durante la llamada "caza de brujas".
LA ACTRIZ: INGRID BERGMAN Reclamada en Hollywood por su fama de buena actriz en películas suecas, aceptó ser contratada exclusivamente para una película: "Intermezzo", (Gregory Ratoff, 1939).
No le apetecía abandonar su país (había nacido en Estocolmo). A pesar del enorme éxito personal que obtuvo con ella, rechazó las tentadoras ofertas de los estudios.
Luego cambió de idea al estallar la Segunda Guerra Mundial, considerando que Hollywood era un lugar más seguro. Allí volvió a triunfar entre otras, en "El extraño caso del Dr. Jeckyll" (Victor Fleming, 1941), pero fue Casablanca la película que la situó en lo más alto.
Resistiéndose a ser encasillada, se esforzó en participar en películas de mayor calado social. A lo largo de su carrera, recibió tres Oscars: "Luz que agoniza" (George Cukor, 1944), "Anastasia" (Anatole Litvak, 1956) y "Sonata de otoño" ( Ingmar Bergman)
Casablanca es una de esas películas que uno puede ver dos, tres, cinco o diez veces, y aún sigue asombrando.
La puesta en escena es sutil, inteligente y precisa. ¿Cómo no sentir un inmenso placer cuando el avión que parte hacia la libertad sobrevuela el café de Rick, en los primeros minutos de la película? Rick (Humphrey Bogart) es la libertad. La de todos menos la suya propia, porque como le dice su adversario en el amor de Ilse, Víctor Laszlo, "cada uno debe aceptar su destino, sea bueno o malo". Por donde se la mire, Casablanca es admirable. El guión, la iluminación, el montaje, la música y hasta el vestuario están puestos (por azar o intencionadamente) a disposición de esta historia de amor, honor y lealtad.
A pesar de que la historia es conocida, vale la pena revivir ese reencuentro en Casablanca. Una ciudad (del Africa) donde los refugiados europeos de la Segunda Guerra que huyen de los alemanes necesitan llegar para conseguir una visa que los lleve a Lisboa y de allí al soñado paraíso de la libertad: Estados Unidos. Allí reside Rick. Un norteamericano cínico, solitario, duro, que en el fondo, "es un sentimental". Rick tiene un pasado dudoso y ha decidido terminar sus días en Casablanca, en su bar (Rick's) y junto a Sam, su amigo pianista negro. Ya no espera nada. Pero una noche dos hechos cambiarán su vida: Ugarte, un hombre que vende permisos para salir de Casablanca, le pide que custodie los que robó a unos correos alemanes, a los que también asesinó. Esos papeles son el pasaporte abierto para cualquier persona del mundo. Y cuestan millones. Ugarte es detenido en el propio bar de Rick por la policía que busca esos permisos robados. Ugarte pide ayuda a Rick: "No arriesgo mi cuello por nadie", le responde. Y Ugarte muere mientras intenta huir. Minutos después de este hecho, Rick se sorprenderá nuevamente. Ella está en una mesa, al lado del piano de Sam, disfrutando en silencio de aquella canción que fue testigo del amor de ambos: "As Time Goes By".
El momento en que Ilse y Rick se reencuentran es uno de los momentos más conmovedores del cine. Los ojos llenos de lágrimas de la bellísima Ingrid Bergman miran con tristeza y dolor a los de Bogart, incrédulos, alegres, resentidos. Quizá no era necesario ese flashback posterior donde conocemos el comienzo de esta historia de amor, en la París que acababa de ser tomada por los alemanes. Las miradas y las pocas líneas de diálogo de este presente en Casablanca resultan más que suficientes. "De todos los cafés que hay en el mundo, ella tuvo que venir al mío", dice borracho Rick, cuando sólo él y Sam permanecen en el bar cerrado, a oscuras, esa misma noche del reencuentro.
Todo sucede en un par de días. Ilse no está sola en la ciudad. Acompaña a su marido checo, un importante líder de la Resistencia llamado Víctor Laszlo (Paul Henreid), quien necesita salir de Casablanca y llegar a Estados Unidos. De su partida dependen la vida y la libertad de miles de personas. Pero Laszlo está acorralado y Rick es el único que tiene los permisos que pueden salvarlo. Lo que le impide ser generoso es que está enamorado de la mujer de Laszlo. En esta lucha por la libertad y el amor, Ilse le pedirá a Rick, a quien aún ama apasionadamente, que decida por todos. Y Rick lo hace en ese gesto magnánime y heroico que se resume en sus palabras: "No soy muy noble, pero veo que nuestro problema es muy pequeño en este mundo". Ella lo comprende y parte con su marido. Rick arriesgó su cuello por la mujer que ama y por el hombre que admira, a los que ve partir en ese avión rumbo a Lisboa. El, como apresado en su triste destino, se queda en Casablanca. Y se va caminando con Louis, el prefecto de policía, quien le aconseja que huya por un tiempo. Rick cometió varios "delitos" para que Ilse y Laszlo escaparan de Casablanca (amenazó a Louis con una pistola para hacerlo cómplice de la partida, asesinó a un mayor alemán en el aeropuerto, se convirtió en compañero de ruta de Laszlo al contribuir a su lucha). Louis, ese militar corrupto, decide proteger a Rick, quien le dice finalmente la frase más amorosa de toda la película, mientras atraviesan la niebla de Casablanca: "este es el comienzo de una gran amistad".
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18.07.2007 14:38
Una opinión perfecta, genial, excepcional como poco.
13.07.2007 23:30
Te diré que esta película significa muchísimo para mi pareja y para mi. Es una obra de arte excepcional, y eso que no me gustan los finales duros... Ahora que estoy viciada con House, creo que le encuentro un cierto aire con el personaje de Rick, quizá por eso me guste tanto...
13.07.2007 14:39
Opinión que comparto 100% contigo, la he visto hace menos de un mes en TMC Clasicos por x veces, ya ni las cuento, y no me canso de verla. A parte de lo que tu dices, me encante el papel de Louis, el sargento corrupto. Y una escena que tambien me emociona mucho es cuando los alemanes que estaban cantando y son tapados por los franceses cantando la "Marsellesa". Para que luego digan que nuestro himno no tenga letra.