La ciudad medieval

5  04.02.2011

Ventajas:
Una ciudad medieval muy bien conservada

Desventajas:
Lejos desde aquí

Recomendable: Sí 

mturne

Sobre mí: Alguien necesita un arquitecto con poco trabajo ...

usuario desde:11.04.2010

Opiniones:91

Confianza conseguida:55

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Voy a hablaros de uno de las ciudades más hermosas en las que he tenido el placer de estar, o más bien dicho, de su centro histórico, que tuve la oportunidad de visitar en 2004.

Me estoy refiriendo a la ciudad de Tallin, capital de Estonia, una de las repúblicas bálticas que se independizaron en 1991 de la ya extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

QUE HAGO YO EN ESTONIA

Es una muy buena pregunta, ya que ni yo mismo me había planteado nunca antes de pisarla, poder ir allí algún día. La verdad es que hay muchos otros países que hubiera visitado antes de irme a Estonia, la verdad, pero la ocasión la pintan calva, y aprovechando el viaje que hicimos por tierras Finlandesas y Noruegas en 2004, aprovechamos para saltar el Mar Báltico e irnos una horas a Estonia.

La verdad es que desde Helsinki, la capital de Finlandia, el cruzar el mar Báltico y plantarse en Tallin es muy fácil, ya que existen multitud de líneas de ferri que realizan la travesía de ida y vuelta a lo largo de todo el día. Incluso existe una línea de helicópteros que une las dos capitales.

Nosotros fuimos a ver que nos podía valer ir a Tallin y volver, cuánto tiempo se tardaba y si valía realmente la pena. Y la verdad es que puedo asegurar que sí que vale la pena, tanto por el trayecto, como por el precio, como sobre todo por lo preciosa que es la ciudad en su casco antiguo.

EL FERRY DESDE HELSINKI

Como os he dicho, hay diversas compañías navieras que operan ferris de ida y vuelta entre Helsinki y Tallin. Como el recorrido es tan solo de 1 hora y media en hacer cada viaje, podéis imaginar que el tránsito de personas es bastante constante.

Las compañías que operan son las siguientes: Viking Line, SuperSeaCat, Linda Line Express, Tallink, Eckerö Line y Nordic Jet Line. Como podéis ver la oferta es amplia. Casi todas ellas operan desde la misma terminal del puerto de Helsinki, con lo que es bastante fácil ir allí, comprobar los precios y disponibilidad horaria de los ferris, y escoger el que más nos guste o el que mejor se adapte a nuestras necesidades.

Nosotros viajamos con la línea “Nordic Jet Line”, ya que ofrecía unos paquetes de viaje de ida y vuelta a unos precios muy buenos. Entre los paquetes que ofrecía, te permitían escoger el tiempo que querías permanecer en Tallin, es decir, te vendían una ida y una vuelta cerradas, con opciones de 1 hora, 3 horas, 5 horas, 7 horas o 9 horas entre tu llegada a Tallin, y la hora de coger el ferri de vuelta.
También existía la opción de solo coger el billete de ida y luego comprar el de vuelta en Tallin, pero el precio ya se encarecía.

Nosotros cogimos el pack de 5 horas en Tallin, que creímos suficiente para hacernos una idea de cómo es la ciudad, y de este modo, poder aprovechar la tarde en Helsinki. El precio que nos costó fue de 48 euros por persona ida y la vuelta, con lo que por menos de 100 euros nos plantamos en Tallin y volvimos.

De este modo a las ocho de la mañana nos plantamos en el muelle para coger el ferri y llegar sobre las nueve y media dela mañana a Tallin. El viaje fue muy placentero la verdad, ya que el ferri tenía todas las comodidades de asientos numerados, mesas, servicio de bar e una de las cosas que más me impresionó, un casino, ya que al salir a aguas internacionales
Fotos de Casco antiguo de Talin
  • Casco antiguo de Talin Casco antiguo de Talin
  • Casco antiguo de Talin Casco antiguo de Talin
  • Casco antiguo de Talin Casco antiguo de Talin
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Casco antiguo de Talin Casco antiguo de Talin
Plaza del mercado y Ayuntamiento
el juego estaba permitido.

LA PRIMERA IMPRESIÓN DE TALLIN

Sin duda la primera impresión de un lugar es la que te acaba marcando y te llevas de recuerdo grabado en tu mente. Pues bien, esta primera impresión fue sensacional.

La verdad es que recomendaría a todo el mundo que llegara a la ciudad de este modo, porque puedes contemplarla acercarse desde el horizonte, y a medida que vas legando, van perfilándose las agujas de las dos torres de las iglesias principales del casco antiguo de Tallin, compitiendo para ser una más alta de todas. A su vez al fondo, encima de un montículo aparece la iglesia ortodoxa, contemplando desde si posición toda la ciudad.

Pero esto no es lo mejor, sino que el ferri se va acercando más y más, y tienes la sensación, que te va a dejar dentro del casco antiguo de la ciudad. De hecho el puerto de Tallin está muy cercano a la ciudad antigua, tan cercano, que las fotografías desde el barco no necesitaban zoom para enfocar bien las iglesias y las murallas de la ciudad.

Salimos del ferri y andamos cinco minutos y llegaos a una de las torres de las murallas que rodean la ciudad antigua. Con esto os podéis hacer a la idea de lo cerca que te deja el barco de tu destino final.

LA CIUDAD ANTIGUA DE TALLIN

Como os he comentado durante la opinión, no teníamos planificado el ir a Tallin implícitamente, por lo que no llevamos guía en la ciudad para aprovechar al máximo nuestra estancia, y por lo tanto tuvimos que ir al centro de información turística a buscar un plano de la ciudad y un poco de información de lo que podíamos ver.

La ciudad antigua se encuentra dividida en dos espacios bastante diferenciados entre sí, la zona baja de la ciudad o Vanalinn, que es propiamente la parte más antigua de la ciudad, y la zona alta de la ciudad, situada encima de un pequeño montículo o Toompea.

VANALINN

Nuestros primeros pasos por la ciudad de Tallin, fueron por la ciudad baja. Lo primero que te sorprende al llegar es el estado de conservación de las murallas de la ciudad, es muy buen estado para la edad que tienen. Seguro que han sido objeto de restauración reciente, pero su estado es impecable. De hecho, en algunos lugares incluso se han cortado para facilitar algunas calles, pero se ha respetado la esencia de las mismas.

De hecho, más que las murallas, lo que sorprende son las torres que se encuentran incrustadas dentro de las murallas, con una imagen imponente y coronadas con caperuzas de teja rojiza, levantándose hasta unos 15 metros de altura, y que van rodeando el casco antiguo de la ciudad. De hecho se conservan 26 de todas las que existieron, incluido una de mucho más gorda que las otras, que es por la primera que entramos para acceder a la ciudad, justo en una de las puertas de acceso situada al lado.

La imagen de las calles de la ciudad es sin duda espectacular, con calles adoquinadas de piedra, en un perfecto estado de conservación, lo cual habla de la voluntad de la ciudad de convertirse en un lugar turístico por excelencia. Todo estaba restaurado de hacia poco.

A lado y lado de las calles, las casas en su mayoría de piedra se alzaban hasta las dos o tres plantas de altura, pero sin tener nunca la sensación de ahogo en la calle. De hecho muchas de las casas se encontraban en reparación, sobre todo las que parecían más señoriales, víctimas de un afán por reconstruir el país y abrirse al turismo occidental. Supongo que la imagen actual debe de ser mucho mejor que la que yo vi en ese año. Es algo que ya me pasó en Praga, donde después de años de dominio Ruso, se volvían a abrir a occidente, intentando a marchas forzadas presentar una imagen limpia al turista que les visita y se gasta sus euros en la ciudad.

LA PLAZA CENTRAL DE TALLIN

Siguiendo deambulando por las calles de la ciudad baja, llegamos a la plaza central de Tallin, o plaza del mercado, llamada así por el mercado medieval que originó el espacio. De hecho este mercado de estilo medieval todavía se reproduce en la plaza, aunque con unos fines lucrativos mucho más turísticos.

La plaza es un lugar sensacional, más o menos rectangular, esta dominada por el Ayuntamiento de la ciudad que se encuentra ocupando un lateral entero de la plaza. La imagen es de las más características de Tallin, con la fachada de piedra, los tejado con gran inclinación de teja rojiza para que no se acumule la nieve, y una torre circular coronada por un capirote rojizo en su extremo.

En la plaza, el bullicio de gente es enorme todo y que solo son las diez y media de la mañana. Los comerciantes que han montado el mercado buscan incesantemente vender unos jerséis de piel con motivos invernales. Cuando eso pasa en verano y tienes más bien calor, pues la verdad es que no apetece mucho comprarlos.

La estructura del mercado también es singular, con los puestos hechos con ramas de árboles, que van formando composiciones para sujetar las prendas colgadas. Es muy original la verdad, yo nunca lo había visto y me encantó.

LAS IGLESIAS DE VANALINN Y LAS CALLES

En la zona baja de la ciudad se encuentras dos iglesias con campanarios esbeltos, que compiten por llegar muy arriba. De hecho hay tradiciones que han de intentar conseguir la torre más alta. De hecho a mí lo que me sorprendió es que los campanarios se encuentran pegados a la calle, y no al fondo de las iglesias como suele ser habitual. Se puede subir a todos ellos, aunque es previo pago, igual que para acceder al interior de las iglesias. Nosotros optamos por no entrar.

A todos os aconsejo perderos por las calles de esta zona baja de la ciudad. Encontrareis lugares sorprendentes, como los caminos de ronda de las murallas, donde algunos todavía se conservan en madera, para ver cómo podían defender la ciudad. En las partes interiores de estas murallas se han construido casas, que ahora han pasado a albergar tiendas de souvenirs o bares.

Otro de los lugares interesantes es el pasaje de Katariina, donde una serie de arcos con pequeños tejados que cruzan de fachada a fachada nos va acompañando haciendo de pequeño túnel nuestro paso. La verdad es que desconozco la utilidad que tenía, pero sin duda es una imagen sorprendente.

Otra calle importante es la que une la zona baja de la ciudad con la zona alta. Esta calle, sale rompiendo las murallas y empieza a subir hasta llegar a la zona superior del montículo donde se ubica la ciudad alta. En esta subida es donde todos los pintores y artistas de la ciudad exponen su obra para venderla a los turistas. Sin duda un lugar a no perderse para llevarse una acuarela única de la ciudad captada por algún artista.

TOOMPEA

En la ciudad alta o Toompea, hay otro de los grandes alicientes de la ciudad, la catedral de Alexander Nevski. La catedral de culto ortodoxo tiene todos los alicientes de las grandes catedrales rusas, con sus cúpulas de estilo oriental coronando las torres.

El interior de la catedral, que se puede visitar gratuitamente, es sensacionalmente rica en decoración, aunque no os dejaran hacer fotografías. De eso se encargaba en ese día un cura vertido con sotana y barba larga, totalmente al estilo ortodoxo. La visita merece la pena.

De hecho en esta parte alta de la ciudad, las calles ya se hacen más amplias, y empiezan a proliferar los edificios importantes como el Parlamento de Estonia ubicado dentro del castillo de Toompea. El edificio imponente de color rosáceo, con los marcos pintados en blanco, se encontraba en reparación cuando fuimos por lo que no pudimos visitarlo.

También es esta zona empezamos a encontrar parques y zonas arboladas que nos darán más sensación de amplitud a los espacios urbanos, y podremos reseguir las antiguas murallas por el exterior, contemplando las torres que todavía se encuentran en pie desafiando a las alturas.

Otro de los lugares importantes, por lo menos para mí, es situarse en los miradores sobre la ciudad baja de Tallin. No es que sea una altura muy grande, pero nos permite ver por encima de los tejados rojizos de las casa hasta el mar cercano. A mí por lo menos me gusta siempre ver las cosas desde las alturas para comprenderlas mejor.

Al final de la vista, ya fuera de las murallas observamos los barrios de la ciudad, con arquitectura mucho más gris y típicamente soviética. Tal vez no tengan mucho interés, pero es bueno saber cómo se ha desarrollado el país para entender estos barrios con poca sensibilidad arquitectónica aunque absolutamente funcionales.

Nosotros hicimos un recorrido más o menos circular para subir y bajar de la parte alta de la ciudad, aunque como podéis entender al final terminas siempre en la plaza del Ayuntamiento.

LA VUELTA

Al volver para Helsinki, pudimos observar el deporte nacional de los finlandeses, ir a Tallin a comprar cerveza Finlandesa. Esto que pude parecer un contrasentido es una práctica muy habitual y a la vez muy extendida.

La gente coge el ferri por la mañana, llega a Tallin, va al supermercado más cercano, compra cerveza finlandesa mucho más barata que en su país, y vuelve cargado de latas y latas de cerveza en el ferri de vuelta al cabo de una hora. La verdad es que les debe salir a cuenta, porque el precio de las cervezas en Estonia es una cuatro veces menor que en Finlandia, donde están grabadas con grandes impuestos. Ver a gente con más de 150 latas en carros plegables es que realmente te da la idea de que incluso están organizados para ir.

La vuelta fue de nuevo placida, y a las cuatro de la tarde estábamos en Helsinki para disfrutar de la ciudad.

CONCLUSIÓN

Una ciudad fantástica, casi de cuento de hadas medieval. La verdad es que estaba muy arreglada, aunque le faltaban unos años para todavía ser mucho mejor. Tal vez a día de hoy ya esté mucho mejor de imagen que entonces.

La verdad es que es un lugar difícil de ir, pero os lo recomendaría sin duda si tenéis la oportunidad. A mí me pareció casi mágico.

Para más información y sobre todo para ver la panorámica de la ciudad, os recomiendo la página de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Tallin

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Comentarios sobre esta opinión
j.carlos1903

j.carlos1903

27.07.2014 18:28

Qué lugar tan maravilloso

mi_experiencia

mi_experiencia

06.06.2013 22:16

Ya estoy de vuelta con el excepcional.

mi_experiencia

mi_experiencia

04.06.2013 22:38

Precioso y una opinión completísima. Te debo un excepcional.

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  2. wrara
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