¡Hola, amigos de Ciao!
Una de las visitas que no pueden dejar de hacerse cuando se visita la ciudad de Nápoles es el Castillo Nuevo, también llamado Maschio Angioino.
No tiene pérdida y se encuentra muy fácilmente ya que se encuentra en un saliente de la costa, junto al mar. La mejor manera es tomar como referencia para llegar la Plaza del Municipio, al lado de la cual se encuentra.
Es un lugar de foto segura, tanto antes de visitar el interior como una vez dentro y se ha subido a las partes más altas, desde las cuales se tienen vistas prácticamente de toda la ciudad, con el mar y el Vesuvio al fondo.
El acceso al Castillo no es gratuito; el precio de la entrada es de cinco euros, aunque hay posibilidad de reducción en caso de estudiantes y mayores de 65 años; los niños también pagan menos. El pago se hará en efectivo ya que no aceptan tarjetas. En la oficina en la que se venden los billetes tienen un cajero automático, por si se necesitara sacar dinero.
La entrada da derecho a visitar tanto el Castillo como el Museo Cívico, del que os hablaré en otra ocasión.
Existe una tarjeta que se puede comprar en el mismo Castillo válida para entrar a los museos y utilizar los transportes durante varios días. Si se es socio del programa de fidelización de Alitalia “Mile Miglia”, se pueden obtener puntos comprando esta tarjeta (a mí todos estos detalles me van mucho…)
HISTORIA DEL CASTILLO
La construcción del Maschio Agioino se inició en 1279, bajo el reinado de Carlos I de Anjou, siguiendo el proyecto de Pierre de Chaule.
Gracias a su posición estratégica, unió las funciones de residencia real y de Fortaleza. Desde su construcción lo llamaron «Castrum Novum» para diferenciarlo del Castillo dell’Ovo y del Castillo Capan más antiguos.
Alfonso I de Aragón siguió el ejemplo de sus predecesores y fijó la residencia real en Castel Nuovo. Se iniciaron los trabajos de reconstrucción y se alzó en el exterior, entre la torre de Guardia y la de Medio, el grandioso Arco de Triunfo para celebrar su victoriosa entrada en Nápoles.
Con los Aragoneses (si, eran españoles), pasa el castillo a ser la fortaleza de la Edad Moderna y pierde el carácter residencial que tenía, así como la zona que rodea el castillo en la época angevina. La estructura de la construcción aragonesa resulta más maciza que la angevina y la actual es un reflejo bastante fiel de ella como resultado de los trabajos de restauración de principios de siglo.
El edificio es de planta trapezoidal, formado por una muralla en taba en la que hay cinco torres de planta circular. El patio, construido sobre el angevino, está formado por elementos catalanes como el pórtico de arco rebajado y la escalera exterior, obra del arquitecto mallorquín Guillermo Sogrera; ésta lleva a la Sala de los Barones y le da a este rincón de la corte el característico aspecto de los patios españoles. A finales del siglo XV los franceses relevaron o los aragoneses, aunque su presencia no duró mucho tiempo porque éstos fueran sustituidos por los virreyes españoles y austriacos.
Durante el periodo del virreinado (1503-1734) el castillo tuvo sólo función militar, por eso se modificaron las estructuras defensivas del mismo. Con la llegada de Carlos I de Borbón, que había derrotado al Emperador Carlos VI en 1734, el castillo se rodeó, en varias fases de edificios de lodo tipo, de depósitos y de casas.
Durante los primeros años del siglo XX, se iniciaron los trabajos de aislamiento del castillo de los edificios que lo rodeaban.
Actualmente el conjunto está dedicado a uso cultural.
SALA DE LOS BARONES
Mandada construir por Roberto de Anjou, tenía pinturas al fresco de Giotto que representan una serie de héroes y de mujeres ilustres de la antigüedad (Sansón, Hércules, Salomón, Judith…datados hacia 1.330. El contenido de este ciclo de frescos, hoy perdidos, esta descrito en una serie de sonetos de autor anónimo.
Bajo el reinado de Alfonso de Aragón (1442-1458) fue reestructurada y ampliada por el arquitecto mallorquín Guillermo Sagrera.
Es la más famosa del Castillo y es conocida como «Sala de los Barones» porque en 1486 fueron arrestados allí los barones que habían participado en la conjura contra Ferrante de Aragón y que fueron invitados por el mismo rey para celebrar la boda de su sobrina con el hija del conde de Sorno.
Sobre las paredes de eleva la bóveda hasta una altura de 28 metros, en cuyo centro, hay un luminoso del que salen dieciséis nervios que crean un dibujo de estrella y marcan un fuerte contraste entre el gris de los nervios y el amarillo de las paredes y de la cúpula en tubo.
En la base de la cubierta hoy una galería que se abre a la sala con una ventana bajo cada una de las ocho lunas de la cúpula.
En 1919 la estructura fue dañada por un incendio que destruyó casi todos les esculturas decorativas.
Hoy en día la Sala se utiliza como sede de las reuniones del Pleno del Ayuntamiento.
LAS PRISIONES Y LA LEYENDA DEL COCODRILO
Los subterráneos están formados por dos estancias situadas bajo la Capilla Palatina, uno de ellos, el «Foso del Mijo», es conocido como el “foso del cocodrilo”; el otro se denomina “Prisión de la Conjura de los Barones».
El «Foso del Mijo» ero el depósito de grano de la corte aragonesa, pero se utilizaba para encerrar a los prisioneros condenados a las penas más duras.
Una antigua leyenda cuenta que los prisioneros desaparecían misteriosamente. Se aumentó la vigilancia y se descubrió que la causa de las desapariciones era un cocodrilo que cogía a los prisioneras por las piernas y los arrostraba hasta el mar.
Durante mucho tiempo se utilizó el cocodrilo, que había llegado a Nápoles siguiendo un barco deshacerse de algunos prisioneros. Para matarlo utilizaron como cebo un anca de caballo, y tras su muerte lo disecaron y lo colgaron de la puerta de acceso al Castillo.
A segunda estancia se accede a través de un pasaje, delimitado a la derecha por una escalera de caracol que conduce a la Capilla Palatina. En cuanto llegamos, nos encontramos cuatro sarcófagos que es posible que contengan los restos mortales de los nobles que habían participado en la Conjura de los Barones en 1485.
CAPILLA DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO
Lo primero que va a llamar nuestra atención, justo enfrente de la entrada es la pintura de la Virgen de Carmen con las almas del Purgatorio.
Esta capilla se realizó hacia 1580, durante las transformaciones del Castillo realizadas por los virreyes es Españoles.
CAPILLA DE SAN FRANCISCO DE PAULA
Desde la sala de Carlos se accede o la pequeña capilla donde se alojó San Francisco de Paula durante su viaje a Paris. Durante la Segunda Guerra Mundial fue destruida la cúpula del siglo XV. Una lápida indica que la capilla, de estilo barroco, se consagró el 3 de abril de 1688. Las paredes estaban adornadas con estucos y varios cuadros, entre los que destaca un San Francisco obra de Ribera. Actualmente los únicos testimonios del antiguo esplendor son algunas decoraciones y tres pinturas obra de Nicola Russo, que representan la Visitación, la Anunciación y el viaje de Maria a Belén.
Ya sea por el valor artístico e histórico o simplemente por su belleza y excelentes vistas desde la azotea, merece la pena esta visita. Os lo recomiendo.
Un saludo para todos.
11.07.2006 22:18
Muy curiosa la historia del Castillo, sobre todo lo de las almas del purgatorio. Un beso : )
08.05.2006 17:05
veremos si puedo encajar esta visita en la agenda,......se han acabado las opis de Napoles,....uf!,...ya tengo faena de sobras para cuadrar la agenda de aqui a Agosto!!!,
12.01.2005 00:50
Una fotito please... saludete...