Un castillo de película
19.08.2009
Ventajas:
Conocer una joya del románico aragonés
Desventajas:
Yo no encontré ninguna
Recomendable:
Sí
 becqueriano
Sobre mí:
Un mar de dudas se cierne sobre mi en este 2012...
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Estimad@s amig@s de Ciao: Aprovechando que tengo algo de tiempo libre debido a las vacaciones, quiero contaros la experiencia que tuve al conocer uno de los rincones más bellos y mejor conservados de España el pasado mes de Julio: la visita al Castillo de Loarre.
El mes de Julio acostumbro a trabajar en un campamento en Jaca, y este año se nos ocurrió viajar hasta Loarre, situado al sur de Huesca, cerca del pueblo de Ayerbe, a tan solo una hora y cuarto de autocar, para que los niños conocieran el maravilloso castillo. Estamos hablando de una fortificación románica situado en la sierra de Loarre (a unos 35 kilómetros de Huesca). Pasa por ser una de las mejor conservadas de todo el mundo. El castillo se asienta sobre una elevación de roca caliza que utiliza como cimientos, lo que supone una gran ventaja defensiva.Además está rodeado por una muralla con torreones. El acceso es complicado, a través de una carretera sinuosa, y al llegar alli te haces idea de porqué eligieron ese lugar para su construción, ya que es difícl llegar hasta él y desde sus almenas se dominan kilometros y kilometros de terreno, muy importante en su momento para preparar la defensa del castillo ante un posible ataque.
Nosotros concertamos la visita a través de teléfono con el Centro de Visitas. En todo momento nos trataron de maravilla, tanto por teléfono como en persona una vez allí. Reconozco que revolucionamos un poco el Centro de Visitas, pues fuímos con unos 90 niños, más 7 adultos, pero no tuvimos ni un solo problema. La entrada es económica, para lo que te suelen cobrar en cualquier lado hoy día. La visita guiada nos costó 2,5 euros por cabeza, entrando gratis la mitad de los adultos. Duró 1hora y 15 minutos. Más abajo os indico los precios y horarios. Al llegar nos dieron un folleto (del que luego os reproduzco información), y nos separaron en dos grupos, para no hacer pesada la visita. Para no aburriros, sólo os diré que todos lo pasamos muy bien durante la visita. Los niños disfrutaron un montón, y quedaron sorprendidos con todo lo que alli encontraron: las escaleras estrechas, las torres, la capilla, la cripta (donde nos sorprendió el juego acústico que en su interior existe para que al oficiante se le oyera como si su voz bajaba del mismo cielo), los balcones, las almenas... Les llamó mucho la atención cuando nos enseñaron el urinario de la época: un agujero con un tapón de madera, en un rimcón del castillo y junto a una ventana (este era el de los nobles, porque el de la plebe era un agujero en el patio).
Al acabar la visita, comimos en un pinar cercano, a la sombra, pues hacía un día muy caluroso, y antes de irnos, pasamos por la tienda de recuerdos del Centro de Vistantes, donde hicimos un buen número de compras. También hay allí una cafetería donde refrescarnos con helados o refrescos. Si he de poner un pero a la visita, es que los recuerdos, en su mayoría, eran bastante caros. Me encantó lo limpio y bien consevado que está todo allí. A continuación os reproduzco la historia del castillo. Quiero dejar bien claro que esta historia la resumo de la que viene en el folleto que me entregaron y de la web oficial del castillo de Loarre, para evitar luego malentendidos, porque de algún lado he de sacar los datos históricos.
HISTORIA. El hallazgo de monedas romanas y aún ibéricas en las cercanías del castillo demuestra la posibilidad de una población loarresa muy anterior a la alta Edad Media. Consta con certeza la existencia del castillo de Loarre durante el reinado de Sancho el Mayor gracias al único documento que se ha conservado original de la cancillería del rey navarro. Se guarda en el Archivo de la Catedral de Huesca y se refiere a la donación de las villas altoaragonesas de Centenero y Salamañana (hoy pardinas, cerca de Anzánigo), hecha por aquel monarca a favor del influyente conde Sancho Galíndez procedente de la Garcipollera, con fecha dei 14 de abril de 1035. En la tercera columna del escatocolo del diploma se registra, entre los prohombres del reino, el nombre del señor Lope Sangic in Luar: tope Sánchez, tenente del castillo de Loarre. El 18 de octubre de 1035 murió el rey Sancho el Mayor de Navarra y sus dominios fueron repartidos, como es bien sabido, entre sus cuatro hijos, correspondíendo a Ramiro I el reino de Aragón Serrablo y al hermano de éste, Gonzalo, el de Sobrarbe-Ribagorza. Al morir éste sin sucesión en 1043 los dos nuevos reinos pirenaicos se unieron en la persona de Ramiro I.
Se ha creído que el rey Gonzalo obtuvo, dentro del reino del aragonés, el dominio del castillo de Loarre. Pero no es cierto: Loarre fue siempre de la jurisdicción de Ramiro I, debiéndose aquella creencia a una falsa interpretación del topónimo Loarte, que no se refiere a Loarre, sino al castillo de Llort en el Noroeste del condado de Pallars, lindante con el de Ribagorza. Durante el reinado de Ramiro I, que se sepa, la tenencia de la fortaleza loarresa fue ejercida por el senior Fortuño Aznárez, citado en documentos del año 1046, y por el senior Lope Garcés, según noticias documentales que van del 10,54 al 1064. En este período debió de ser de capital importancia el papel desempeñado por el castillo de Loarre, cuando en 1057-1058 el rey Ramiro
Fotos de Castillo de Loarre, Huesca
I intentó conquistar la plaza de Bolea con la complicidad de algunos mozárabes y de algunos moros de la Sotonera y de la Hoya de Huesca. Aunque llegó a entregarse al aragonés, al menos nominalmente, el fuerte de Puibolea, la intentona fracasó y los cómplices del monarca cristiano fueron duramente castigados por las autoridades musulmanas. Sin embargo, la fortaleza de Loarre no sufrió daños ni se alteró su estado, pudiendo continuar en su misión de vigía y de amenaza sobre la islámica Sotonera. Nuevamente las fuentes documentales registran con frecuencia el nombre del tenente loarrés entre los años 1091 y 1114: Fortuño López, que debió de desempeñar un papel muy importante en la segunda y definitiva conquista de Bolea que, después de la conquista de la Hoya de Huesca, completamente aislada, permanecía fiel a Mostaín II, rey moro de Zaragoza. El ejército de Pedro I, partiendo de Loarre, Marcuello, Ayerbe, Aniés y Huesca, atacó Bolea en el mes de septiembre de 1101. Los moros de Zaragoza, al tener noticia del ataque, enviaron una expedición de auxilio que presentó batalla a los aragoneses en las proximidades de Bolea en octubre. Vencieron éstos y Bolea tuvo que rendirse, siendo confiada la tenencia de su castillo al señor de Loarre, Fortuño López. Dentro del marco de la reforma gregoriana, se procedió a la fundación de un nuevo monasterio de canónigos regulares en el castillo de Loarre. Un documento, considerado falso, explica que el 18 de octubre de 1071, desde Letrán, el papa Alejandro II explidió la bula Quamquam sedes, por la que tomaba bajo la protección apostólica la nueva fundación debida al rey Sancho Ramírez con la intervención del cardenal Hugo Cándido. Está dirigida a "Simeón, prepósito del monasterio de San Pedro de Loar in Aragona provincia". No es seguro que el documento, tal como nos ha llegado, sea falso, pero sí parece claro que se trata de un diploma adulterado por los canónigos montearagoneses a propósito de los pleitos sobre exención episcopal que promovieron en el siglo XII contra los obispos de Huesca Jaca. Su testimonio es sustancialmente válido. Ante la grandiosidad y magnificencia del monasterio de Loarre, que supera en mucho las construcciones del monasterio de San Juan de la Peña, por ejemplo, y las de la abadía de Montearagón, más tarde, puede preguntarse el historiador acerca del plan o de la intención que abrigaron el rey y el infante al proceder a la edificación loarresa. Anteriormente el reino de Aragón, eminentemente rural, no había conocido más que iglesias pequeñas, muy reducidas. ~La obra de la canónica de Loarre, pues, en su grandiosidad, no tenía precedentes en el país. Es posible que este interrogante no obtenga jamás una respuesta satisfactoria, por falta de testimonios. Puede que la intención del rey y del infante, de acuerdo con las normas romanas y con las necesidades del reino, fuera establecer en Loarre el centro diocesano que, evidentemente, necesitaba una diócesis como la de Huesca, a la sazón dividida por la frontera política que separaba el Aragón cristiano y libre del territorio diocesano sujeto a las autoridades musulmanas. ¿Se pretendió dar al obispo mozárabe de Huesca una sede provísional en el castillo-monasterio de Loarre? ¿O intentarían la restauración del obispado de Fibularia, que, como dijimos, se cree tuvo su sede en la Calagurris Fibulariensis? Imposible contestar estos interrogantes.
Lo cierto es que el rey y el infante, a poco de la fundación de Loarre, procedieron a la creación del obispado de Jaca, ciudad recién fundada por Sancho Ramírez, con territorio desmembrado del obispado de Huesca. Y que para ocupar la nueva sede, aprobada con reticencias por Gregorio VII, fue elegido el infante García en 1075, aproximadamente. No antes de este año se inició la construcción de la catedral jacetana, el único edificio que supera en grandiosidad a San Pedro del castillo de Loarre. Prosiguiendo en la línea de la reforma gregoriana, García introdujo en la recién erigida catedral de Jaca, como hemos apuntado, la regla de san Agustín. Fue en 1076, en junio de cuyo año Sancho Ramírez sucedió en el reino de Pamplona a su primo hermano, el rey Sancho de Peñalén, asesinado por sus hermanos.
Decidida la fundación del monasterio agustiniano de Montearagón, el castillo de Loarre volvió al brazo secular y a la corona aragonesa, que siguió confiando su tenencia a los señores. Conocimos ya anteriormente al tenente del castillo de 1091 a 1114: el senior Fortuño López, a quien fue encomendada también la tenencia del de Bolea a raíz de la conquista de esta villa. El último de los tenentes conocidos de Loarre es Jimeno de Artusella, señor también de Bolea, el cual aparece en documentos de 1172 como alférez del rey y de 1174 como mayordomo de Alfonso ll, a cuyo servicio estuvo hasta la muerte de este monarca, acaecida en 1196. Fue muy favorecido por éste, de quien recibió las donaciones del puerto de Salou y de otras heredades en el campo de Tarragona. Durante el reinado de Jaime II, la tenencia de Loarre fue concedida en 1294 a Lope de Gurrea y en 1315 a Blasco Pérez de Azlor, después de cuya muerte pasó a Pedro Fernández de Bergua.
A lo largo del siglo XIV el castillo de Loarre pasa fácilmente de unas manos a otras en virtud de una política de la corte real que se sirve de la fortaleza y de la villa para buscar soluciones a conflictos económicos, a pesar del privilegio concedido por Alfonso IV en diploma otorgado en Zaragoza el 16 de mayo de 1328. En esta ocasión el rey daba libertad "a los hombres suyos de Loarre" y les confiaba la tenencia del castillo que ellos habían de custodiar a sus expensas, debiendo devolverlo a la corona a petición del monarca, el cual les prometía, asimismo, que Loarre jamás habría de ser enajenado del patrimonio real. Esta situación no duró demasiados años: el 21 de diciembre de 1347, Pedro IV, para recompensar sus servicios, concedió a Pedro Jordán de Urriés, baile general de Aragón, la alcaldía, tenencia y custodia del castillo de Loarre, que, poco después, a 22 de febrero de 1349, mandó fuese entregado a Pedro López de Jasa.
Pedro IV, estando en Huesca el 24 de septiembre de 1357, apurado por los problemas económicos provocados por la guerra que sostenía contra Castilla, vendió por 12.000 sueldos jaqueses el castillo y villa de Loarre a Pedro Jordán de Urriés y a la esposa de éste, Toda Martínez de Riglos, los cuales, unos días antes, habían comprado por 50.000 escudos el castillo y la villa de Alquézar. Se pactó que si el importe de la venta más los gastos hechos en mejoras eran cubiertos, los compradores devolverían al patrimonio real el castillo y la villa loarresa. El adinerado Pedro Jordán de Urriés compró en 1360 a Pedro Martínez de Arbea por 10.000 libras jaquesas la baronía de Ayerbe, y el 8 de mayo de 1366 Pedro IV le cedió los derechos que podía tener en la misma. La recuperación de Loarre por la Corona no pudo realizarse hasta el año 1381, en que fue redimido por los propios vecinos de la villa a cambio de la remisión de ciertos tributos por parte del rey. La cantidad que había de devolverse a Jordán de Urriés se estimó en 150.000 sueldos, para acabar de conseguir los cuales Pedro IV autorizó, a 1 de octubre de dicho año, a los vecinos a vender los censos muertos y los "violarlos". Devuelta de suma total, el 26 de noviembre siguiente, el sobrejuntero de Huesca, en nombre del rey, se posesionaba de la villa y del castillo.
Pero una vez más los apuros económicos, en este caso motivados por la guerra de Italia, hicieron que Martín I, en Barcelona el 29 de octubre de 1408, vendiera el castillo, la villa y las aldeas de Loarre (Novalla, Santa Engracia y Javierra) a Ramón de Mur, baile general de Aragón, por la cantidad de dos mil florines. Antes de que pudiera recuperarse Loarre, murió sin sucesión el rey Martín I, el 31 de mayo de 1410, iniciándose el largo interregno que terminó en el Compromiso de Caspe con la elección de Fernando I de Antequera, el 28 de junio de 1412. El 13 de mayo de 1413, estando en Gascuña Antón de Luna, Fernando 1 conminó a los de Loarre para que cesasen en su rebeldía. Obtenida una respuesta negativa, el castillo fue sitiado por Juan Delgadillo, el cual tuvo que levantar el cerco ante la llegada de Antón con un contingente de soldados ingleses. Poco después, el 11 de agosto, se rindieron los urgellistas establecidos en el castillo de Montearagón. Y el 31 de octubre el propio conde Jaime de Urgell dejó de resistir en Balaguer.
A fines de septiembre Antón de Luna huyó a Navarra, y la defensa del castillo de Loarre fue encomendada a su prima y, al parecer, amante Doña Violante de Luna, la última Urgellista de Aragón, que no se rindió hasta unos tres meses después de la rendición de Balaguer. Era esta intrépida mujer abadesa del monasterio de Trasovares, del que se fugó en escandalosa secularización. Ello dio motivo a que su tío, el papa Benedicto XIII, suprimiera el cenobio femenino. En una carta, llena de optimismo, que Violante escribió a Elfa de Luna, a la que llama "muit noble et cara fija", el 29 de julio de 1413, explica que "tiene el castillo de Loarre abastecido para dos años, menos en vino, pero cuenta con agua suficiente y muy fina que vale por vino".
Después de su rendición, Violante estuvo presa o en libertad vigilada y se intentó su conversión, dado que hubo quien pensara que el diablo tenía su cuerpo de mujer. Sin embargo, se paseaba altiva por las calles de Ayerbe, en 1414, llevando de la mano a un hijo suyo. Recuperado el castillo de Loarre tras la derrota de doña Violante, fue donado en feudo por Alfonso V a su hermano, el infante Juan, mediante documento fechado en Valencia el 30 de marzo de 1418, junto con la villa y el castillo de Bolea. No obstante esta concesión, el mismo monarca, después de la conquista de Nápoles, para recompensar los servicios prestados por Antonio de 'Luna (quizá pariente del rebelde Antón de Luna), le donó la baronía de la villa y castillo de Loarre. Poco después Antonio de Luna vendió la baronía a Felipe y Juan de Urriés con pacto de retroventa, es decir, en el buen entendido de que si devolvía la cantidad pagada, villa y castillo retornarían a su propiedad en baronía.
Ante la resistencia de Felipe de Urriés al cumplimiento del pacto de retroventa, Alfonso V, a 22 de julio de 1427, le ordenó restituir Loarre a Antonio de Luna, dado que éste estaba dispuesto a devolver la suma de dinero convenida. Juan II, por fin, incorporó definitivamente a la corona en 1468 el castillo y la villa de Loarre. En adelante la célebre fortaleza loarresa, gobernada por un alcaide nombrado por el rey, pasa desapercibida en la historia aragonesa, hasta nuestros días, registrándose sólo una fugaz estancia de las tropas reales en la Guerra de Sucesión y su esporádica utilización por algunas partidas de guerrilleros durante la de la Independencia.
La iglesia de San Pedro del Castillo fue cedida al pueblo loarrés, que residenció en ella la cofradía de Nuestra Señora del Castillo en el siglo XVII. Y en 1688 los cofrades sufragaron un retablo barroco que se colocó en el ábside románico, ocultándolo, y los gastos de decoración de toda la iglesia, decoración desaparecida durante las obras de restauración. Ha sido notable, en el curso de los siglos, el culto tributado por Loarre a las reliquias de san Demetrio, guardadas aún hoy en una bella arqueta románica, románica, que se encuentra en la parte inferior del retablo del santo en su capilla actual. Son las reliquias del procónsul Demetrio, martirizado en Tesalónica el 303, bajo el emperador Maximiano y cuya fiesta se celebra el 8 de octubre. La arqueta románica está encerrada dentro de una urna de cristal hecha en 1780.
Según la leyenda local (que se describe en las yeserías de los muros laterales de la capilla parroquial), dos clérigos franceses pasaron el Pirineo, acompañados de una acémila cargada con la arqueta de las reliquias de san Demetrio. A su llegada a la ciudad de Jaca, se echaron misteriosamente al vuelo las campanas de todas las iglesias, dando lugar a que fuera descubierta la preciosa carga que transportaban. Forcejearon con los clérigos franceses los jacetanos deseosos de que el tesoro quedara en Jaca, y ante la negativa de aquéllos, decidióse sacar los ojos de la acémila, conviniéndose en que las reliquias quedarían allí donde el animal se parase. Este echó a andar y, después de atravesar el valle de Rasal, cayó muerto frente al castillo de Loarre. Los clérigos franceses, fieles al convenio de Jaca, depositaron la arqueta relicaria en San Pedro del Castillo y los loarreses, en memoria del acontecimiento, levantaron una iglesia dedicada a Santa Marina en el lugar donde cayera la acémila. TARIFAS Y SERVICIOS AL VISITANTE
Existe un servicio complementario de visitas guiadas al castillo en grupos (mín 8-10, máx 50 personas) y con horario predeterminado, con mayor o menor cadencia según la afluencia de público o época del año llegando a realizar visitas cada 10 – 15 minutos en fechas punta, y además, con la misma cadencia o mayor, se ofrecerán pases audiovisuales en la sala de proyecciones y hall del centro de visitantes para todo el público. En caso de grupos de extranjeros se harán visitas guiadas en inglés y francés previa cita y el público suelto dispondrá de servicio de audioguías (en al menos cuatro idiomas) por el mismo importe de la visita guíada, prestando un dispositivo para cada dos personas.
En cuanto a los servicios en el Centro de Visitantes del castillo de Loarre, se abrirá al menos 15 minutos antes que el castillo, con las siguientes consideraciones: Bar – cafetería. Abierto ininterrumpidamente durante toda la jornada, prolongando al menos 30 minutos del cierre del Castillo. Recepción. Abierta 15 minutos antes que el castillo para la venta de entradas o prestación de información. Tienda. Abierta con el mismo horario que la recepción.
TIPO DE VISITANTE TARIFA DE ENTRADA (obligatoria) SUPLEMENTO VISITA GUIADA (opcional)
NORMAL: 3 € 1,5 €
REDUCIDO (estudiantes, grupos +20, jubilados) 2,5 € 1 €
INFANTIL (de 6 a 16 años) 2 € 0,5 €
MINUSVÁLIDOS Y MENORES DE 6 AÑOS GRATUITO GRATUITO
Información y reservas: 974 342161
CURIOSIDADES El Castillo de Loarre fue protagonista del rodaje de la película El reino de los cielos (Kingdom of Heaven) de Ridley Scott, protagonizada entre otros por Orlando Bloom, Eva Green, Liam Neeson y Jeremy Irons. El pueblo de Loarre participó en el rodaje del film haciendo de extra. El castillo puede verse en varias ocasiones durante la película.
VALORACIÓN FINAL Me dejó un grato recuerdo la visita al castillo de Loarre, asi como la profesionalidad y amabilidad de los guías turísticos que nos acompañaron. Aconsejo totalmente su visita, ya que por espacio de dos horas todos nos sentimos viajeros del tiempo, retrocediendo hasta la edad media, y comprobando la dureza de vivir en esos tiempos. Estaría bien ambientar el castillo con gente disfrazada segun los usos de la época, sobre todo para hacerselo más atractivo al público infantil. A los largo de este mes, han tenido alli lugar rpresentaciones de leyendas e historias de la comarca, lo que me parece muy acertado para darlo mas a conocer. Existe una Asociación de amigos del Castillo de Loarre muy interesante: http://www.castillodeloarre.org/
Os dejo unas fotos que hice, las cuales espero os gusten. Por cierto, pedir a CIAO que quite la foto que encabeza esta opinión, pues esa ermita no se corresponde con el castillo de Loarre. Espero os haya sido de utilidad esta opinión y os anime a visitar esta joya de románico. Saludos y buen verano.
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28.02.2011 09:39
muy buena opinion, estuve alli el mes pasado y ahora esta cubierto de nieve, es igual de impresionante la estampa como frío glacial que hacia.Gracias Bequeriano
28.12.2009 14:17
A veces me gusta retroceder a la edad media con buenos guias turísticos como es el caso en este lugar. Así que otra visita que me apunto y como no, excepcional opinión!!! Me estás gastando todos los excepcionales!!!!!!!!!!! jejeje ;)
03.09.2009 20:05
Precioso castillo y excepcional opinión, saludos.