El humo que truena
17.02.2005
Ventajas:
Una de las grandes maravillas naturales
Desventajas:
La lejanía, pero no sé si es una desventaja . . .
Recomendable:
Sí
 pglez
Sobre mí:
Hoy es siempre todavía.
usuario desde:17.12.2003
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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 75 miembros de Ciao
Cuando el Dr. Livingstone descubrió para la civilización europea esta maravilla de la naturaleza, en 1860, y la bautizó con el nombre de la reina Victoria, las cataratas ya eran bien conocidas, lógicamente, por los habitantes de los alrededores del Zambeze, quienes se referían a ellas como "Mosi-oa-Tunya" lo que, al parecer, significa algo así como "el humo que truena". Y no es una mala definición para describir una de las más espectaculares maravillas naturales de nuestro planeta. Sus 1.708 metros la convierten en la más ancha cortina de agua del mundo. Por supuesto, hay otras cataratas más altas, pero sus 100 metros de caída y sus más de medio millón de metros cúbicos (de media) por minuto, hacen de ellas un espectáculo verdaderamente excepcional. Conozco otros saltos de agua que impresionan al visitante, como Iguazú, Niágara o el Salto del Ángel. Y todos ellos son de una belleza muy especial, cada uno en su peculiar estilo, pero las Cataratas Victoria tienen algo más. Para mí lo más sorprendente es que puedes estar frente a ellas, justo a la misma altura desde donde se precipitan a ese estrecho corredor por el que discurren, tras su caída, las que un instante antes eran las tranquilas aguas del Zambeze. Este hecho singular (estamos acostumbrados a que las cataratas se produzcan en desniveles importantes del terreno y no en una zona plana que presenta un violento, profundo y estrecho tajo entre las rocas) las convierte en únicas. No es de extrañar que cuando David Livingstone se encontró frente a ellas tuviera una impresión irrepetible. Hoy vemos su estatua junto al permanente arco iris que producen sus turbulentas aguas y nos quedamos petrificados, también, ante ese "humo que truena". Las cataratas están justo en la frontera entre Zambia y Zimbabwe, pudiendo ser visitadas desde ambos lados, pero la forma más sencilla de llegar hasta ellas desde España es volar a Johannesburgo (Iberia tiene vuelos directos) y luego coger un avión hasta Victoria Falls, en el lado de Zimbabwe. Por supuesto hay varios hoteles lujosos cerca de las cataratas, pero a mí sólo me gusta uno, el más antiguo, el Victoria Falls Hotel. Se trata de un extraordinario conjunto colonial que conserva intactos su atmósfera y su ambiente. Los otros están bien para Disneylandia, pero su lujo es inapropiado para el lugar.
La visita a las cataratas se hace, de sobra, en un día, así que, ya que estamos allí, merece la pena dedicar algunos días más a conocer los alrededores del Zambeze, que son dignos de ser visitados. El mejor sitio es un pequeño lodge llamado Matetsi. Está a una hora de camino, aproximadamente, de Victoria Falls y es uno de esos lugares únicos en los que la vida parece detenerse junto al gran río. Matetsi tiene, en realidad, dos alternativas. La primera es el lodge, justo dominando las tranquilas aguas del inmenso río que, por sus dimensiones y tranquilidad, más nos parece un lago. Para mí ésta es la mejor opción, sobre todo porque sus desayunos viendo como surge la esfera roja del sol sobre las aguas del Zambeze se quedarán grabadas para siempre en nuestra memoria. Otra experiencia inolvidable son las cenas bajo las estrellas, al calor de las hogueras que nos protegen de la fría noche africana. Por el día, Matetsi organiza paseos en 4x4 en los que podremos disfrutar de fantásticos safaris fotográficos y visitaremos su otra alternativa de alojamiento, el Matetsi Camp, que nos proporcionará la posibilidad de observar cómo los animales, sobre todo búfalos y elefantes, bajan a beber frente a sus tiendas, cuando el calor cede y el día empieza a refrescar. Nadie que esté en Matetsi debe dejar de hacer un pequeño crucero por el Zambeze a la caída de la tarde, porque se perdería otro de los grandes espectáculos del gran río. Matetsi tiene una peculiar plataforma flotante con motor (no se le puede llamar barco) que hace un fantástico viaje por el río, justo a la hora en la que el sol baja, lentamente, hasta fundirse con las aguas del Zambeze. La sensación de paz que se produce en esos momentos, mientras nos trasladamos paralelos a unas orillas en las que descubrimos cocodrilos, hipopótamos, antílopes y elefantes, nos hace olvidar que, apenas unos cuantos kilómetros río abajo, "el humo que truena" surge con violencia de la profunda garganta cuyo estruendo hizo enmudecer al bueno de Livingstone. He conocido muchos lugares donde la naturaleza triunfa sobre la civilización, pero pocos tienen la virtud de conservar, pese a su fama, esa virginidad original, en la que se mezclan sencillez y grandeza. Una virtud extraordinaria que el gran Zambeze y las Cataratas Victoria nunca esconden ante el visitante.
Fotos de Cataratas Victoria
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22.02.2008 13:18
son preciosas, me han enamorao ojala pudiera algun dia conocerlas, besos
15.02.2007 13:57
Sin duda, tienen que ser impresionantes y está claro que la naturaleza, en todo su esplendor, triunfa sobre cualquier manipulación de la humanidad. Un beso.
02.08.2005 12:55
guau! me encantaria ir alli!!! egnial opi!! saludos