Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 5 miembros de Ciao
Es verdaderamente bella la catedral de Ávila. Sorprenderá al visitante por su sobriedad, tan en contraste con las catedrales de otras muchas ciudades y pueblos de España; esta sobriedad es fruto del carácter de fortaleza que se le dió en el momento de su creación. Pertenece al primer gótico, de transición con el románico, y de ella debemos destacar, en su estructura, la fachada, con un pórtico de figuras imaginarias y sin mucha definición, y acompañada por dos torres, una inconclusa, que la rodean, desde cuyos campanarios se tiene unas vistas inmejorables sobre el valle de Amblés y toda la ciudad, no obstante, es el edificio situado prácticamente a mayor altitud de la ciudad, y el punto divisable más fácilmente desde cualquiera de las entradas a la ciudad, gracias a una política municipal duradera y cuidadosa. El ábside de la catedral está inserto en la muralla y se llegan a confundir, y es ahí donde se observa más claramente su función militar. En el interior de la catedral, el sepulcro del Tostado (Vasco de la Zarza, obispo de Ávila), y el retablo de Berruguete, son los elementos más resaltables entre tantos. Recomiendo una visita tranquila y una estancia en hoteles cercanos, preferentemente el Palacio Valderrábanos, cuyos pisos superiores nos ilustran sobre la arquitectura aérea de la catedral, debido a las vistas que hay desde él sobre la catedral.
17.07.2001 03:28
Buen comentario. Seguire leyendote. Un saludo