Este fin de semana pasado he tenido la suerte de pasarlo en Praga. Tenía muchas ganas de conocer esta ciudad, aunque realmente la idea de ir surgió al azar cuando encontramos un paquete con vuelos y hotel en la web de Atrápalo con muy buen precio y nos lanzamos de cabeza.
La idea primera que rondaba por nuestra mente era visitar Sofía, pero no nos cuadró y al final, una vez que encontramos esta oferta de la que os hablo, decidimos que Praga podía ser tan buen sitio como cualquiera. Realmente, todo lo que había leído sobre esta ciudad era bueno y los viajeros que habían estado allí la ponían muy bien, así que dicho y hecho.
Antes de hablaros de nuestra experiencia en esta preciosa ciudad, voy a dedicarle una opinión al hotel, que en este caso fue una semi-elección nuestra, ya que como os digo encontramos un paquete con los vuelos y el hotel a muy buen precio, decantándonos por este y no por otro que incluía los mismos vuelos, pero hoteles distintos.
La elección se debió sin duda a la ubicación que tiene este hotel, que ya os adelanto que está en el mismo centro de la ciudad, a pocos metros caminando de sitios muy emblemáticos y, por otra parte, bien comunicado en transporte público con otros lugares importantes que quedan algo más alejados del centro.
A eso se sumaba que el precio de la habitación por dos noches en este hotel tan bien situado era bastante asequible, con lo cual no fue difícil decidirnos por el paquete que incluía este hotel y no otro.
CENTRAL HOTEL PRAGA: UBICACIÓN INMEJORABLE
Cuando nos pusimos a mirar el hotel antes de hacer la reserva a través de Atrápalo, lo primero que miramos (obviamente) fue su situación y si nos iba a convenir este hotel y no otro, independientemente de que su precio fuera muy bueno.
No merece la pena un hotel barato pero mal situado o muy lejos de todo, claro está. En este caso, quisimos que primara que el hotel tuviera buenas comunicaciones a pie y/o en transporte público puesto que tampoco íbamos a pasar muchos días en la ciudad y no queríamos perder tiempo innecesariamente yendo y viniendo hacia o desde el mismo.
La calle donde está este hotel es Rybná, 8. Se trata de una avenida donde hay varios hoteles, comercios y restaurantes. Esta calle se encuentra a apenas unos metros de la Calle Republiky, donde tenemos una parada de metro, así como el paso de varios tranvías y autobuses.
A su vez, podemos ir caminando hasta la Plaza Vieja, donde se encuentra el famoso Reloj Astronómico o la bonita Iglesia Tyn, a la que llegaremos en menos de cinco minutos.
El famoso Barrio Judío o Josefov también está muy cerca del hotel, unos diez minutos apenas, al cual podremos llegar pasando por la calle Paríská, donde se encuentran boutiques de lujo como Prada o Louis Vuitton.
Próximo al Barrio Judío se encuentra también la zona de Staré Mestro llenísima de todo tipo de tiendas, especialmente de recuerdos para turistas, además de cafeterías, restaurantes y joyerías (increíble la cantidad de joyerías que hay en Praga, por cierto). En esta zona podremos “tomar” el puente de San Carlos y plantarnos
Fotos de Central Hotel, Praga
al otro lado del río en la zona de Malá Strana, donde se ubica la Catedral de San Nicolás.
Desde el hotel, tardaremos una media hora aproximadamente hasta llegar al otro lado del río, pero básicamente el tiempo se estirará debido a la cantidad ingente de turistas, oriundos que ofrecen sus cuadros pintados a mano o sus recuerdos típicos en la puerta de sus tiendas. La zona es especialmente bonita, y el paseo hasta Malá Strana es realmente una delicia (por cursi que esto me quede).
En este barrio se encuentra el Castillo de Praga y la impresionante catedral gótica de San Vitus. Desde el hotel, si no os apetece caminar, podéis coger el tranvía o bien el metro, que en sólo dos paradas os dejará cerca del castillo (luego hay que subir la cuesta hasta arriba, eso sí).
En fin, que la ubicación del hotel es realmente magnífica, todo está muy bien comunicado para ir caminando, o bien para moverse en metro (no puedo hablar de autobuses y tranvías porque no los utilizamos, excepto uno que iba al aeropuerto), el cual en apenas unas pocas paradas nos dejará en nuestro destino.
Respecto a la forma de llegar al hotel desde el aeropuerto, tendréis que coger el autobús 100 a la salida de la terminal y éste os dejará en la parada Zlicín. Desde ahí tendréis que coger el metro hasta Namesty Republiky, que se encuentra a pocos metros del hotel.
Desde el aeropuerto sí se tarda un rato en llegar hasta el hotel, creo que hay como unas 11 paradas de metros a lo que hay que sumar los 10 minutos del bus, en total unos 45 minutos, aproximadamente.
Supongo que es lo malo de que el hotel esté tan céntrico y metido en la ciudad. Siempre os quedará la opción de coger un taxi en el aeropuerto o un transfer, eso ya va a gustos y por economía.
EL HOTEL EN SÍ MISMO
Se trata de un hotel de tres estrellas que cumple bien con esa categoría, ni más ni menos. Había leído que en Praga los hoteles cumplen con la cantidad de estrellas que dicen tener, lo cual está muy bien para no llevarse a engaños luego.
El caso es que es un hotel sencillo y agradable en sus zonas comunes, aunque no destaca especialmente por su decoración, por ejemplo.
Cuenta con 51 habitaciones, habiendo categoría Superior y Deluxe. Las habitaciones de esta segunda categoría están en la planta superior y cuentan con balcones que ofrecen vistas del centro de Praga, especialmente de sus llamativos tejados.
La entrada al hotel se hace a través de una doble puerta semicircular. En el interior encontramos a la derecha una zona con ordenador y un par de sillones. Subiendo un par de escalones, encontramos de frente la recepción y a nuestra derecha otra zona de estar con otro tres sillones y una mesita.
Estas zonas comunes tenían mucho éxito porque siempre estaban ocupadas, incluido el ordenador. No sé si había que pagar alguna tarifa por utilizarlo, pero aún así siempre había alguien en él.
Entre ambas zonas con sillones, conforme entramos a la derecha, se encuentra el salón donde se sirven los desayunos. Este salón es bastante amplio, cuenta con una primera parte con unas pocas mesas, continúa otra zona donde están la mayoría de las mesas y luego en una habitación contigua había otra zona que se notaba han debido añadir después, puesto que no había moqueta como en la anterior. Esta zona además no está tan bien cuidada como la anterior y en ella se abre directamente la zona de cocina. Sobre el desayuno os hablo más detalladamente después.
El salón da directamente al exterior con grandes ventanales que permiten verlo desde la calle y las mesas estaban muy bien colocaditas, con sus pequeños jarrones y sus flores (las mesas del salón interior eran más simples y sin decoración).
El restaurante del hotel, llamado Cascade, ofrece además de los desayunos, la posibilidad de cenar en él y está abierto de 17 a 23 horas.
A la hora de hacer el “check-in”, todo nos resultó muy casero, no hay un/a recepcionista con traje, sino que la mujer que allí había atendía a la gente muy informalmente, aunque también fue bastante amable.
Se nos asignó la habitación 401, una doble superior, en la planta cuarta, que estaba justo nada más salir del ascensor de frente y fuera de la zona donde estaban el resto de las habitaciones de esa planta.
Esto dio lugar a que algunas veces se oyera más ruido de trasiego de gente que subía y bajaba, o de los portazos que daban al salir o entrar hacia la zona donde estaban el resto de habitaciones.
La recepción está abierta 24 horas y en ella se pueden encontrar todo tipo de folletos con información sobre visitas por Praga con guía para hacer en barco, en coche, caminando y de todas las maneras posibles.
La recepcionista nos ofreció la posibilidad de contratar allí mismo con ellos si nos interesaba una visita que consistía en ver lo más importante (y turístico) de Praga en 6 horas, e incluía muchísimos sitios donde ir y ver (nos pareció que 6 horas era poco), pero la rechazamos porque ya teníamos nuestros planes hechos.
Otra curiosidad es que se podía fumar en la recepción, o al menos a nadie debía importarle que se hiciera. Cuando llegamos la segunda noche había una persona fumando en la zona de estar situada justo enfrente de la recepción y al chico que había en ella (muchos más seco que la chica de la mañana) no parecía importarle. Nos llamó bastante la atención, acostumbrados a la política anti fumeteo que hay en España, aunque tampoco nos parece bien, la verdad.
NUESTRA HABITACIÓN
Como os decía la habitación que teníamos reservada era una doble superior situada en la cuarta planta. Había leído que las habitaciones resultan bastante pequeñas, aunque en nuestro caso no fue así, de hecho la nuestra era triple porque además de la cama de matrimonio (dos camas unidas), teníamos enfrente otra cama.
Nada más entrar teníamos un armario a la derecha con caja fuerte y algunas perchas, en una especie de hall que daba al resto de la habitación por una puerta (sin puerta) en forma de arco. Enfrente quedaba el baño y a la derecha la habitación.
Era bastante amplia, con la cama de matrimonio, y delante una banqueta para dejar la maleta, un escritorio con TV (pequeño y no de pantalla plana, aunque se veía bien y tenía canales internacionales) y al fondo la otra cama.
La decoración de la habitación era muy escasa, por no decir nula, excepto un cuadro sobre la cama principal, nada más.
Para los que odian la moqueta, decir que la habitación estaba toda enmoquetada, aunque no me dio nada de asco porque estaba todo muy limpio.
Había calefacción central que debía estar puesta todo el día porque independientemente de la hora a la que estuviéramos allí el radiador estaba caliente y la habitación caldeada. Llegué a pasar algo de calor en algunos momentos.
El baño era también amplio, no había muchos regalitos en forma de geles y demás, sino que había un dispensador de jabón de manos lleno, y otro en la ducha también lleno.
No había mampara de cristal, sino cortina, pero tengo que decir que se veía nueva y todo estaba tan reluciente que no me dio grima.
Lo único malo es que la bañera estaba muy alta y casi había que entrar y salir de ella con pértiga.
En general, la habitación es muy impersonal, pero está todo muy limpio y como está caldeadita, cuando llegábamos de la calle se agradecía mucho tener un lugar donde refugiarse.
El colchón más bien tirando a duro, pero yo dormí estupendamente, y quitando algún ruido en algún momento puntual, la calle donde está el hotel es bastante tranquila y no se oía apenas nada.
¡Ah! No hay persianas, así que algo de luz nos entraba a pesar de que las cortinas eran gruesas.
EL DESAYUNO
El desayuno se sirve de 7 a 10 de la mañana y es buffet libre. Me chocó porque había más cosas saladas que dulces y siempre estaba hasta arriba de gente, aunque al haber muchas mesas no tuvimos problema alguno para situarnos.
Hay un poco de todo: panes de distintas clases (los panes de Praga me llamaron mucho la atención porque hay mucha variedad y todos tienen un gusto final a hierbas), fruta y macedonias, embutidos, huevos revueltos y salchichas, una especie de yogur que te servías directamente cual puchero que a mí me daba cierto repelús por el aspecto, y luego había cereales de varios tipos y bizcochos de distinta clase (con algo de chocolate, con almendras…) que básicamente cubrían el espectro del dulce.
Tanto el café, las infusiones como los zumos eran de máquina. Por cierto, el de pomelo estaba horroroso, aunque el chocolate de máquina bastante aceptable.
Era variado, aunque para los que nos atiborramos de dulce por la mañana sí pecaba de ser escaso debido a que en ese aspecto no daban mucha opción. En mi caso particular, el pan suplió esa falta.
Todo se iba reponiendo rápidamente, tanto la comida como los platos y demás servicios (que se llegaban a agotar).
EL PRECIO
Como os contaba al principio de la opinión, compramos un paquete turístico en Atrápalo que incluía vuelos y el hotel con desayuno incluido.
Las dos noches nos salieron por 104 euros, o lo que es lo mismo, 52 euros la noche con desayuno incluido. A nosotros nos pareció un buen precio antes de estar allí, pero una vez que llegas y ves lo bien ubicado que está y lo fácil que es moverse desde allí a cualquier sitio, merece totalmente la pena.
Además, también me parece un precio acertado para lo que ofrece, puesto que es un hotel muy de esos de campamento base, con poca decoración y bastante impersonal, pero también está limpio y las instalaciones están bien, con lo cual creo que no duele nada pagar el precio que tiene.
¿OS LO RECOMIENDO?
Sí, totalmente, sobre todo, e insisto, por la ubicación, que es buenísima y luego porque tiene un precio muy competitivo, que por 52 euros noche con desayuno incluido en el centro de Praga no está nada mal.
La habitación es sencilla y si no buscáis lujos (aunque tampoco antros), está bastante bien. Todo cuidado y limpio, con un desayuno bastante completo y con posibilidad de reservar desde el propio hotel excursiones por la ciudad.
Resumiendo, si volvemos a Praga (espero porque nos faltaron muchas cosas por ver), volveremos a alojarnos en él. Es perfecto para el viajero medio.
Gracias por leerme.
24.06.2011 18:02
el precio está estupendo, saluditos.
28.04.2011 13:22
Por el precio que pagasteis es todo un chollo. Un saludo.
17.04.2011 21:11
A tener en cuenta, me lo apunto para cuando decida ir a Praga, que espero sea pronto!! Saludos.