Centro Cultural Oscar Niemeyer, Aviles

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Centro Cultural Niemeyer: la magia de un arquitecto genial

5  17.08.2011

Ventajas:
Magnífica arquitectura

Desventajas:
Programación todavía algo escasa

Recomendable: Sí 

vtsuarez

Sobre mí:

usuario desde:18.01.2011

Opiniones:57

Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 2 miembros de Ciao

Cuando la Fundación Principe de Asturias solicitó a todos los premiados su colaboración para celebrar el 25º aniversario de los premios, unos respondieron ofreciendo una conferencia, otros un concierto, o su participación en alguno de los actos. Oscar Niemeyer, uno de los mejores arquitectos vivos, regaló lo mejor que tenía: su arte. No creo que ni en sus mejores sueños los miembros de la Fundación aspirasen a recibir de forma totalmente desinteresada los planos de un centro cultural, su obra más importante en Europa.

Tras un arduo debate sobre su destino (inicialmente se pensó en convertirlo en un museo de los premios), y su ubicación (Oviedo aspiraba a albergarlo), finalmente pesó el criterio del arquitecto que quería que se construyese al lado del agua. La localización perfecta en Asturias estaba en Avilés, en el fondo de la ría, en un espacio frente a la ciudad fuertemente degradado desde que se instaló allí la cabecera de la principal siderurgia española en los años 50. Ahora, tras una profunda reconversión industrial, la siderurgia ha reducido su tamaño, desplazado parte de sus instalaciones, y sobre todo, limitado su impacto medioambiental.

El "Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer" era la guinda al trabajo que se había venido realizando durante años de limpieza de la ría, adecuación del puerto comercial, construcción de un puerto deportivo, y de conversión de las antiguas naves industriales en desuso en un moderno polígono con empresas de todo tipo, ya sin los graves problemas de contaminación de antaño. Y el proceso continúa, con la intención de crear una nueva trama urbana en el entorno del centro, la llamada "isla de la innovación".

No sin polémicas, el centro comenzó su construcción en 2008 y desde entonces, a un ritmo espectacular, fueron creciendo sus edificios. En 2011 se inauguró finalmente en un acto en el que Woody Allen (otro premio Principe de Asturias) intervino con su banda de jazz. Desde entonces, la programación cultural de Avilés ha dado un salto hacia adelante, con actuaciones y exposiciones tanto de artistas de prestigio como de otros desconocidos para el gran público pero con una larga trayectoria a sus espaldas.

El acceso al centro desde la ciudad de Avilés, al otro lado de la ría, se hace mediante una nueva pasarela peatonal, metálica, que sobrevuela el agua para salvar las vías del ferrocarril y conecta con el antiguo puente de San Sebastián, con más de 100 años de historia y recientemente recuperado. El acceso en coche es algo más complicado. Hay que desviarse antes de entrar a la ciudad, pero se echa de menos una mejor señalización.

Arquitectónicamente, el Centro es una joya. Entre los cuatro edificios que lo componen, sobresalen dos. Uno es la gran cúpula, totalmente blanca como es característico de Niemeyer, que acoge una gran sala de exposiciones sin columnas, totalmente diáfana. Un espacio vacío prácticamente sólo roto por la monumental escalera de caracol que sube al segundo piso y una espectacular lámpara de grandes dimensiones.

Frente a la cúpula, el auditorio. Un edificio en forma de concha en cuya fachada el blanco se ve roto por un mural de intenso amarillo con el esbozo de una figura femenina de gran tamaño. Una peculiaridad del auditorio es que el escenario es reversible. Puede abrirse por su parte posterior a la plaza central con capacidad para más de 10.000 personas.

Cerrando la plaza por su parte posterior, un edificio discreto, casi como si quisiera pasar inadvertido. Además de dependencias administrativas y una cafetería, alberga varias salas de exposiciones y el Film Center, un proyecto que ofrece el cine que suele quedar fuera de los circuitos comerciales. Finalmente, una torre mirador contiene el restaurante, que, considerando la gastronomía como una forma de cultura, contará con la presencia temporal de destacados chefs. Todo un lujo para una ciudad de tamaño pequeño como Avilés.

A falta todavía de afinar la programación cultural, el principal atractivo es la arquitectura en si misma. Minimalista, blanca, sin una sola línea recta, característica de Oscar Niemeyer. Pasear sin rumbo fijo por la plaza te permite descubrir cada vez nuevos rincones, puntos de vista insospechados ante los que no queda más remedio que admirar la obra de un genio.



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  1. zassar
  2. saranatalias1

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