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Para los barceloneses el Tibidabo es un lugar muy especial, casi mágico. Esta pequeña loma que domina la ciudad y en cuya cima conviven un santuario religioso y un parque de atracciones, es un punto de referencia visible desde cualquier lugar, pero también un sitio que ocupa un lugar muy especial en nuestro corazoncito barcelonés. Me sorprendió saber hace un tiempo que no sólo los autóctonos somos receptivos a su magia, sino que también muchos turistas perciben esas vibraciones que lo convierten en un lugar tan especial. La prueba de ello la tuve en un capítulo de la serie norteamericana Friends, en la que Rachel explicaba una historia romántica y maravillosa que ocurría, precisamente, en nuestro querido Tibidabo...
Algunos se preguntarán: ¿a qué viene hablar del Tibidabo en una opinión sobre Bogotá? Pues en realidad, tiene que ver bastante. El cerro de Monserrate ejerce la misma tutela desde una altura similar (unos 500 metros) sobre la capital colombiana que la que realiza el Tibidabo sobre nuestra ciudad a orillas del Mediterráneo. La diferencia, claro es que mientras Barcelona está a nivel del mar, Bogotá se encuentra a 2.600 de altitud, por lo que Monserrate exhibe unos poco aparentes 3.100 metros de altura, que no es moco de pavo. De hecho, se trata de una cima de una de las tres cordilleras que se extienden longitudinalmente en Sudamérica y que reciben en conjunto el nombre de los Andes (os suena ¿verdad). En Colombia, esa cordillera se conoce como los cerros orientales y al oeste de la misma descansa en un altiplano la ciudad de Bogotá.
Dejando, pues, de lado esta diferencia de escala (que no se aprecia desde la misma Bogotá), siguen habiendo más similitudes entre los montes tutelares de ambas ciudades. Ambas están coronadas por un templo religioso y a ambas se puede acceder por funicular. Además, como ya os habréis percatado, su nombre comparte etimología con otra montaña muy querida por los barceloneses y que, generalmente, es visible desde la cima del Tibidabo (mons serratus = montaña en forma de dientes de sierra, aunque en el caso de la montaña colombiana cuesta ver donde están los dientes de la sierra...).
Hasta aquí las similitudes. Veamos ahora las diferencias. A Monserrate hay otra vía de acceso aparte del funicular (y la excursión a pie, por supuesto): el teleférico. Además, el templo religioso que corona la cima tiene en Bogotá bastante más historia que el barcelonés (luego la repasaremos). Por ende, en Monserrate no hay un parque de atracciones, sino tan sólo un restaurante al que yo me negué a ir. Y es que un amigo me advirtió que hay una leyenda que cuenta que las parejas que van a comer el mismo nunca se casan. Así que cuando Margarita (por aquel entonces mi novia) me propuso ir a cenar allí, me negué en redondo. Creo que hice bien: un año después nos casábamos...
La historia de Monserrate arranca en 1640, cuando Juan de Borja, por aquel entonces Presidente de la audiencia del reino de Nueva Granada, autorizó a Pedro Solís de Valenzuela la construcción en la cima de la montaña de una capilla en honor de la virgen de Montserrat. Solís amplió el proyecto a un convento de cartujos, obra que fue culminada en 1657. No se sabe como llegó a Monserrate la imagen del Cristo yaciente al que se rinde homenaje en el templo, aunque hay varias leyendas que la explican. En cualquier caso, y pese a su nombre, en Monserrate no se rinde culto a la virgen negra sino a una imagen de Jesús, creada por el escultor colombiano Pedro Lugo Albarracín. A esta talla se le atribuyen diversos milagros y son muchas que hacen la peregrinación a pie para pedirle algún favor. Ahora que lo pienso, debí aprovechar la última vez para pedirle el Estatut...
La excursión a Monserrate es una de las visitas obligadas a la capital colombiana. Previamente, hay que saber varias cosas. Aunque la altura no se note mucho en Bogotá, los 500 metros adicionales que hay que ascender para llegar a la cima pueden notarlos nuestros pulmones, ya que aquí hay bastante menos oxígeno en el aire. Además, sopla bastante viento y la temperatura está algunos grados por debajo de la ciudad, por lo que es conveniente ir abrigado. Finalmente, hay que saber que en días festivos la iglesia está de bote en bote, ya que son muchos los bogotanos que se desplazan a oír misa y a venerar a la imagen del Cristo caído. Si adoptamos estas medidas, disfrutaremos de una vista magnífica de Bogotá y de buena parte del altiplano cundiboyacense. La vegetación es espléndida y desde aquí puede ascenderse hasta la ermita de Guadalupe, la cima más alta de los cerros orientales (hay un buen trecho, que sólo puede hacerse a pie).
Muy probablemente el año que viene me iré un par de semanas colmbiar, ya se un buen alojamiento. Porque me gusta mucho la altura y la tranquilidad. Si me podrías informar del precio te estaría agradecido. UN abrazo
Demasiado alto para no estar acostumbrado, Mal de altura, poliglobulias, malestar generalizado, etc, de todas formas creo que merece la pena ser visitado. Saludos
03.05.2006 00:38
Muy probablemente el año que viene me iré un par de semanas colmbiar, ya se un buen alojamiento. Porque me gusta mucho la altura y la tranquilidad. Si me podrías informar del precio te estaría agradecido. UN abrazo
24.03.2006 19:58
de acuerdo
28.09.2005 21:23
Demasiado alto para no estar acostumbrado, Mal de altura, poliglobulias, malestar generalizado, etc, de todas formas creo que merece la pena ser visitado. Saludos