INTRODUCCIÓN
Desde que se unió a Skyteam, allá por el 2000, esta compañía ha pasado a ser el operador habitual para ciertos vuelos a China de KLM y Air France. Mi experiencia se reduce a este tipo de vuelos.
PERSONAL DE TIERRA
En el aeropuerto de Schiphol (Ámsterdam, Países Bajos) el personal de la compañía es mayoritariamente europeo, con algún chino de refuerzo. Tanto en Bejing como en Guangzhou, son chinos con conocimientos de inglés. El trato es siempre correcto y atento, no he tenido ningún problema con ellos.
Si hemos de realizar una parada técnica (caso del trayecto Ámsterdam – Beijing – Guangzhou), habrá un equipo de personal de tierra que nos guiará hasta la sala de espera correspondiente y se asegurará de venir a recogernos en el momento apropiado. Recordemos que la primera vez que aterricemos en China habremos de efectuar los trámites de entrada en el país.
PERSONAL DE VUELO
El personal de vuelo es invariablemente chino: azafatas relativamente jóvenes (aunque alguna parece superar la treintena), altas (en torno al 1,70) y bien parecidas. Visten un uniforme bastante bonito, consistente en pantalón, gorro y pañuelo para el cuello, completado con chaqueta en tierra, y con chaleco en vuelo, en un tono de rojo (¿magenta?) que no acaba de ir bien con su tono de piel.
Son atentas y de trato amable, aunque en ocasiones su nivel de inglés es deficiente. No obstante, se esfuerzan por atender al pasajero y satisfacer sus necesidades: recuerdo una pasajera holandesa con jaqueca: pidió una aspirina. La azafata no lo entendió: finalmente, no tenían aspirinas, pero le trajo una bolsa de hielo, para aplicarse en la cabeza: no es lo mismo, pero ayuda.
Los pilotos también son chinos. A pesar de su mala fama (muchas veces merecida), he de decir que sus aterrizajes y despegues fueron siempre más suaves que los de sus colegas holandeses y franceses. Es probable que parte del mérito corresponda a los aviones empleados (Airbus 330 para vuelos intercontinentales), pero también es cierto que el vuelo siempre ha sido confortable.
AVIÓN
Los aviones que cubren el trayecto Ámsterdam – Beijing – Guangzhou son un Airbus 330 o un Boeing 777, ambos aparatos modernos y bien mantenidos. Dispone de las comodidades habituales en este tipo de vuelos: sistema de sonido y monitor individual en cada asiento, con varios canales, bandeja, aseos y cantina. Se divide en primera clase y turista. Como es habitual, la principal diferencia entre ambas clases consiste principalmente en el espacio disponible: en primera hay tres filas de dos asientos, con amplio pasillo, en turista hay una disposición de dos, cuatro y dos asientos, con un pasillo más angosto.
El aparato dispone de ocho aseos dentro de la cabina en el caso del Airbus, y de seis en el caso del Boeing, al mismo nivel que el pasaje. Salvo momentos puntuales (comidas y aproximación al primer destino) son más que suficientes para atender las necesidades del pasaje. En “hora punta” se generan colas, pero no suelen superar cuatro o cinco personas por retrete.
Las azafatas se encargan de mantenerlos limpios a lo largo de todo el vuelo.
En clase turista, el espacio para piernas y el ancho del asiento es correcto para mi (mido 1,78). La altura no es problema a la hora de sentarse, aunque pasajeros obesos encontrarán angostos los asientos.
Sobre los asientos, disponemos de los habituales compartimentos para dejar abrigos y equipaje de mano. Si los pasajeros son minimamente educados y facturan el equipaje como corresponde, habrá espacio suficiente para el material de todos. Si, por el contrario, muchos de ellos confunden “equipaje de cabina” y “equipaje” a secas, habremos de emplear el reconocido sistema de “tonto el último” y apresurarnos a depositar nuestros artículos lo más cerca posible de nuestro asiento.
La calidad del aire de la cabina es buena. Ni tras las comidas ni al final del vuelo no se notan olores (a diferencia de un vagón litera, que apesta por la mañana). Sí es verdad que la presión no es la misma que a nivel del mar y que es un aire bastante seco, pero cumple sobradamente con los estándares habituales.
AMENIDADES DURANTE EL VUELO
De forma habitual en vuelos intercontinentales, disponemos de un monitor individual para ver películas, noticias o los datos de ubicación de la nave, así como un sistema de audio con música y emisiones de radio enlatadas, y un foco LED para facilitarnos la lectura sin estorbar a otros pasajeros. También disponemos del folleto de emergencia, la consabida revista mensual y la bolsa para vomitar.
Las películas suelen ser estrenos: un par de estrenos occidentales, un par de estrenos orientales en turista (y alguna más en primera), dibujos animados (Viaje al Oeste, de Miyazaki, y otras películas similares). Las películas están disponibles en su idioma original (inglés y chino), con doblajes al francés, alemán y español (hispanoamericano, pero no mejicano: es el único acento no español que me gusta).
Los monitores son de reducido tamaño, pero bien mantenidos: los colores aparecen vivos y bien diferenciados.
El sistema de audio contiene emisiones de radio enlatadas en inglés, mandarín y cantonés. También dispone de una selección de música clásica, pop, rock y folclórica china.
Como es habitual, se nos entrega una bolsa al inicio del vuelo. Invariablemente, contiene almohada, una manta y auriculares con almohadillas desechables. En el trayecto Holanda-China se añade un neceser con antifaz para dormir, tapones para los oídos y artículos de higiene personal: peine, cepillo de dientes y dentífrico. En el trayecto China-Holanda, se reduce a antifaz para dormir y tapones para los oídos. Para los viajeros de primera se incluyen zapatillas desechables (muy recomendables para vuelos de larga duración).
Durante el vuelo se distribuye una comida y un desayuno (o una comida fuerte y una comida ligera). En la comida fuerte se nos permite elegir entre dos primeros y dos segundos. Tanto en la comida fuerte como en la ligera hay un menú de tipo occidental y otro de tipo chino. Los platos calientes se sirven calientes, los platos fríos se sirven ligeramente por debajo de la temperatura ambiente (en otras compañías se sirven congelados).
Hay una amplia selección de bebidas, aunque no disponen de jerez. Tras la comida se sirve té y café (el té también se sirve durante la comida, los asiáticos suelen beberlo); la calidad del café es mediocre para un solo, aceptable para café con leche o cortado. Como nota curiosa, siempre nos suministrarán cubiertos occidentales: cuchillo y tenedor: no disponen de palillos, pero nos suministrarán toallitas húmedas para nuestra higiene antes y después de las comidas.
A lo largo del vuelo es posible trasladarse a la zona de cola y pedir bebidas (o incluso fideos) a las azafatas.
También hay servicio de venta de artículos diversos durante el vuelo. Admiten euros, renminbi y tarjetas bancarias.
CONCLUSIÓN
En la actualidad esta es una de las compañías que ofrece los vuelos más baratos a China. La calidad de los equipos y la atención al pasajero no tiene nada que envidiar a compañías occidentales de solera.