Hola, hoy voy a hablaros del deportivo del que estoy enamorado, lamentablemente solo puedo soñar con él, pues esta fuera de mi alcance economico, este es el VIPER.
Todo empezó en el Salón de Detroit de 1992. Allí, Chrysler presentó un coche que llamó poderosamente la atención. Respondía al nombre de Dodge Viper RT-10. Para asombro de todos, el fabricante local, que en boca de sus máximos responsables, Bob Eaton y Bob Lutz, había dejado clara la intención de reinventarse a sí misma, lo hacía, entre otras cosas, con un coche eminentemente deportivo, un roadster al más puro estilo de los años 60.

En aquel entonces, nadie podía imaginar que una marca que necesitaba cambiar urgentemente toda su gama de productos, fuera capaz de crear un coche así. Pero Eaton y Lutz, bien arropados por un equipo humano joven y dinámico, y en su afán por partir de cero, no quisieron dejarse nada en el tintero, optaron por estar presentes en todos los segmentos del mercado, incluso en los nichos más especializados del mismo.No contentos con ello, un año más tarde, presentaron en el mismo marco una evolución de aquel primitivo Dodge Viper, esta vez con carrocería cerrada, tipo coupé, y decorada en un fuerte color azul rematado por dos anchas bandas blancas que la recorren desde el frontal hasta la parte trasera. Había nacido el Dodge Viper GTS. Desde entonces hasta ahora, han pasado unos cuantos años. Y aquel coche, nacido como un prototipo, empezó a fabricarse muy despacio, aunque en serie, para llegar a convertirse en el deportivo estadounidense de los años 90.
Pero, para entender mejor la filosofía del Dodge Viper GTS, que en Europa se comercializa bajo la marca Chrysler, es necesario retrotraerse más de 30 años en el tiempo, a aquellos años 60 tan prolíficos en cuanto a automóviles deportivos se refiere. Fue entonces cuando un pequeño fabricante inglés, AC, se puso en contacto con un especialista norteamericano en vehículos de competición Carrol Shelby, para que les desarrollara un vehículo que ayudara a salir de la crisis que estaban atravesando. Así nació el AC Cobra.
Shelby llegó a un acuerdo con Ford para que suministrase los motores y, poco a poco, fueron apareciendo evoluciones del coche primitivo de 1962. No contento con eso, Shelby creó, poco después, una versión del Cobra, de carrocería cerrada, destinada a participar en competición. Era un verdadero coche de carreras, un auténtico GT (Gran Turismo) que, rápidamente, se hizo con una merecida fama merced a sus buenos resultados. Se le denominó Daytona, y se caracterizó por sus colores: azul con dos rayas blancas o blanco con dos rayas azules.
Pues bien, en Chrysler habían tomado buena nota de aquella bella página de la historia del automóvil americano, y si al desarrollar el Viper RT-10 eligieron como ejemplo el roadster AC Cobra, después hicieron lo mismo con el Viper GTS, concebido a imagen y semejanza del Cobra Daytona, respetando incluso sus colores. No obstante, Carrol Shelby fue invitado para que asesorase a los hombres de Chrysler encargados del proyecto sobre cómo hacer un coche de características similares al Cobra Daytona.
Como aqué, el Viper GTS se caracteriza por la agresividad de sus formas, por sus abultadas aletas que encierran a unas ruedas de tamaño inusitado. En unas preciosas llantas de aleación de 17 pulgadas de diámetro se montan neumáticos de 10 y 13 pulgadas de ancho, delante y detrás respectivamente, dotados de un perfil bajísimo.
De su aspecto exterior destaca la visión de su prolongado frontal, bajo cuyo capó late un enorme motor de 10 cilindros en V y casi ocho litros de capacidad. Por su anchura denota toda la fuerza que emana del coche. Lo mismo sucede en su parte trasera. Tiene una gran personalidad, con un alerón que recorre todo su contorno y detalles como la tercera luz de freno, que es el propio logotipo Viper (víbora).

En el interior sólo caben dos personas, que se ubican en un habitáculo propio, determinado por el túnel de la transmisión, ya que la caja de cambios está situada en la parte trasera del coche. No es, por lo tanto, muy amplio, pero sí lo suficientemente cómodo. El reglaje longitudinal de los pedales permite lograr una buena postura de conducción. Pero lo más importante es que tiene un equipamiento muy completo en el que no falta el aire acondicionado (que palía la falta de bocas de aireación), el doble airbag frontal, las ventanillas eléctricas, el cierre centralizado con mando a distancia, la alarma antirrobo, el inmovilizador, la tapicería de piel y el equipo de sonido. Para los más exigentes tan sólo falta la regulación eléctrica de los retrovisores exteriores; pero esto es algo común a todos los grandes vehículos deportivos. Y todo por un precio de 15.382.000 de las antiguas pesetas que, si resulta elevado, no lo es tanto comparado con otros coches de sus mismas características.
En el Viper GTS lo más destacable es la mecánica. Su motor, además de la gran potencia que desarrolla (455 caballos que en Europa se quedan en 384, por eso de las leyes anticontaminación), destaca por su progresivisad, su elasticidad y su fuerza. Consume mucho, es lógico, y emite bastante ruido, pero eso no supone molestia alguna al tratarse de un sonido muy agradable. Además, su cambio manual de seis marchas permite utilizar toda su potencia. Por otro lado, su excelente suspensión le permite gozar de un comportamiento incomparable a pesar de ser un vehículo muy voluminoso. Es estable hasta lo indecible, y tan ágil que se mueve igualmente bien por grandes carreteras como por terrenos virados y de firme irregular. Frena con fuerza y seguridad y se dirige con suavidad y precisión. Es, sin lugar a dudas, un deportivo de pura raza capaz de poner en solfa a cualquier Ferrari.
VIPER EN LA COMPETICION
Como en su día se hizo con el AC Cobra Daytona, el Chrysler Viper GTS es un coche pensado para tomar parte en competición, a pesar de que se puede conducir a diario con suficiente comodidad gracias a su elástico y suave motor.
De hecho, en su desarrollo se pensaron todos sus órganos mecánicos para que sirvieran de base a una evolución específica para ser utilizada en las carreras de resistencia de la categoría GT.
Así, desde el mismo momento de su creación, se puso en marcha una evolución, denominada GTS-R, que cumplía estrictamente con la reglamentación de esa especialidad deportiva. Y no es de extrañar, dado que François Castaign, el vicepresidente de Chrysler Corporation encargado del desarrollo de producto, procede de la marca francesa Renault. En ella asumió la dirección del equipo de Fórmula 1 hasta que recaló en Estados Unidos, primero en la sociedad entre Renault y AMC, y luego, tras la adquisición de esta última por Chrysler, después de la retirada del fabricante galo, en la marca de Detroit.
La participación oficial del Viper GTS-R se estructuró en torno a un equipo francés, Oreca, dirigido por Hugues de Chaunac y con una gran experiencia en todo tipo de competiciones.
Para Chrysler, la misión fundamental no era otra que conseguir ganar en su categoría en las 24 Horas de Le Mans, carrera en la que los Cobra Daytona obtuvieron muchos éxitos. De hecho, hasta que el GTS-R estuvo disponible, incluso corrieron en ella los Viper RT-10, lo mismo que hicieron en su época los AC Cobra.
Esa experiencia dio como resultado que, para desarrollar el Viper GTS de calle, se modificaran muchos elementos del coche, de modo que, en realidad, el 90% de éste es completamente distinto al RT-10. Con la base conseguida, se construyó el coche de competición, que no difiere mucho del modelo de serie.
Sin embargo, como es lógico, muchos de los elementos del Viper GTS-R han sido convenientemente modificados. Así, el motor no ha cambiado en su estructura inicial, pero su potencia se ha elevado hasta cerca de los 600 caballos al utilizar un sistema de inyección distinta con un sistema de gestión electrónica más evolucionado. También se han modificado los frenos, que tienen unos discos de carbono de mayor tamaño y pinzas Brembo de ocho pistones en el eje delantero, mientras que los traseros se conforman con cuatro. Si el aspecto externo del GTS-R apenas difiere del que ofrece el GTS, un gran alerón trasero mejora la aerodinámica y la adherencia al suelo del tren trasero. Y, por supuesto, se cuenta con un depósito de seguridad de mayor capacidad (100 litros).
La suspensión también se ha adecuado a su nueva misión. Utiliza brazos de aluminio y amortiguadores Koni regulables. Las barras estabilizadoras también son ajustables. En cuanto a las ruedas, son de 18 pulgadas, con llantas BBS realizadas a base de aluminio y magnesio.
Aunque el triunfo en Le Mans no ha sido posible, demostraron en la edición de este año ser los vehículos más rápidos de su clase. Mientras esa ansiada victoria llega, los Chrysler Viper GTS-R lideran el Campeonato GT de Resistencia en la categoría GT2, en la que no tienen rivales a su altura.En conlusion, como ya dije antes, el coche de mis sueños, aver si alguien se anima a regalarmelo ;) jeje,
un saludo a todos los que me leeis.ciao.
buenisima opinión.