(Dedicado a ti)
Cuando el frío dibuje una sombra de muerte sobre el horizonte de tu esperanza,recuerda que tienes un futuro aunque no lo conozcas.
Cuando la soledad siembre de arena el desierto de tu presente,recuerda que eres tu mañana.
Cuando la incomprensión marchite la flor de tu corazón,recuerda que existes y que eres quien eres…
Almas gemelas en la distancia, con la misma historia pero en distinto tiempo y en distinto espacio, acuérdate de mí cuando bajes a tus infiernos. Siempre que la sombra de la nada invada tu sangre, acuérdate de mí que fui invierno antes que verano. Nunca te rindas al enemigo, es puro humo aunque hoy te parezca invencible, acuérdate de mí que fui derrotada en la misma batalla antes de ganar la maldita guerra de la desesperanza.Amanece, ¿no ven tus ojos ciegos el fulgor de la aurora iluminando el miedo negro? La larga noche se retira a lamer sus heridas cual vampiro insatisfecho y hambriento. Se resiste pero es inútil, el calor derrite sus entrañas convirtiendo el olvido en memorias del ayer.
Amanece, amiga mía, ¿no ven tus ojos ciegos cómo la tierra se desprende de su manto de rocío? Hay un tiempo para cada cosa y ahora está llegando tu hora mágica, donde tu yo dejará de ser el tú de cada día.Amanece, siempre amanece, la noche no es eterna. Acuérdate de mí que un día levanté el vuelo y comencé a vivir. Ten fe y deja que los rayos del sol te llenan de afecto el alma…
Los árboles se mecían involuntariamente señalando al viajero la salida del bosque. Las sombras de los cielos aterrizaban silenciosamente sobre sus copas, llenándolos de ojos vacíos. Un cervatillo se movía torpemente entre el sotobosque, rehuyendo los espacios abiertos. A su alrededor el bosque gemía profetizando su destino Se sentía solo, aunque no lo estaba porque los vigilantes de la noche le acechaban,
En algún lugar de aquel enorme bosque debía de estar la Sabana. Conocía la leyenda pero en ninguno de los calveros explorados había encontrado algo más que silencio. Sus padres hacía ya varias lunas que habían sido convertidos en estómago de fieras y el hambre le había hecho salir de su escondite. Pero todo a su alrededor era bosque, quizás la Sabana prometida no existiese. Pero, ¡qué podía hacer sino buscarla! La alternativa era abandonarse a morir y tenía derecho a ser feliz.Las horas pasaban burlonas, pero en un momento dado notó movimiento entre la maleza y su corazón estalló de esperanza. Se acercó sigilosamente a aquel matorral y se contempló reflejado en los ojos de aquel animal sonriente. Y el mañana comenzó a nacer, incluso el bosque le pareció más pequeño. Aquel animal era grande y le miraba sin pestañear, había dejado de estar solo. Incluso empezó a olvidar sus sueños, encontrar la llanura sin árboles que llamaban Sabana, llena de ciervos y de horizontes.
Se aproximó aún más a su nuevo amigo y extendió su pata derecha en señal de amistad. El depredador enseñó sus dientes y le dio una dentellada. El cervatillo no entendía nada, no comprendía por qué su sangre se derramaba ante la indiferencia del bosque, no concebía que alguien pudiera matar sonriendo. Era demasiado joven y no sabía que las fieras siempre atraen a sus víctimas enseñándoles los dientes, luego destruyen sus extremidades para evitar que puedan escarpar aislándolas, finalmente les secciona el cuello para aumentar su autoestima, pues no soportan que nadie exista.El cervatillo era un ingenuo que no conocía el bosque y la muerte cabalgó sobre él cuando se derrumbó al suelo con la pata sangrando. El lobo le rodeó saboreando su próxima comida y se dispuso a asestarle el golpe mortal. Cerró los ojos y se entregó a los colmillos de la muerte. Los segundos transcurrieron lentamente mientras era consciente de que su búsqueda había sido en vano. Nadie puede escapar del bosque, ni las sombras podían.
Entonces, amiga mía, el silencio se hizo sonoro. El cervatillo abrió los ojos asombrándose al ver huir al lobo. Giró la cabeza presintiendo el futuro y vio una extraña luz penetrando entre los árboles. Luego una cortina de humo golpeó su cuerpo y comprendió que el bosque estaba ardiendo. Un tambor arrítmico resonó entre las quejumbrosas ramas. Poco después diversas especies de animales pasaron por su lado, huyendo de la nada. Intentó levantarse pero su pata no resistió el esfuerzo, agachó la cabeza y se resignó a su destino. Siempre había tenido mala suerte.El tambor se alejó rápidamente mientras el crepitar de las llamas aumentó de volumen. Bueno, a fin de cuentas ¡qué más da de qué morir! El bosque era invencible y él había nacido para morir.
- ¡Oh, mira papá, un cervatillo herido! ¡Tenemos que ayudarle!Manos fuertes le auparon a la parte trasera de la camioneta. El monstruo mecánico y frío rugió y corrió por entre los árboles. Una hora después salieron del bosque, pues no era eterno.
Varios meses después, cuando los cuidados humanos curaron su herida, marchó a conocer la Sabana. Dejaba atrás sus únicos amigos para encontrarse con su futuro. Estaba destinado a llenar la Sabana de cervatillos y lo sabía. Tenia un destino que cumplir, allí junto al ominoso bosque devorado por las lágrimas de fuego que le dieron la libertad.
Recuerda, amiga mía, que tras cada noche siempre siempre hay un amanecer y que tú tienes un destino que cumplir. Acuérdate de mí que escapé del bosque antes que tú.
20.07.2009 13:22
precioso!!!! me ha gustado muchisimo!!!
16.07.2009 00:56
A quien va dirigido tiene que haberle resultado muy reconfortante, y a los demás lectores también ,para cuando se dé el caso.Saludos
13.07.2009 21:16
Es un cuento que estremece, sobre todo las primeras líneas, pero que tiene además una carga positiva y un optimismo que asombran. Me ha encantado. Enhorabuena