Historia de un Garbanzo

5  02.02.2008

Ventajas:
Como la vida misma .  .  .  .

Desventajas:
Si no tomas verduras, no estarás san @

Recomendable: Sí 

Rosipondia

Sobre mí:

usuario desde:11.01.2008

Opiniones:54

Confianza conseguida:10

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Esta receta ha sido evaluada como muy útil de media por 10 miembros de Ciao

Esto va de Garbanzos..... y la culpa de este rollo lo tiene Serpentina, advertido queda.

¡¡Quién me querrá a mi!!- clamaba al cielo este garbancito.

Garbanzo deseaba tener una feliz cocción en algún tipo guisado, pero no atraía la atención de ningún consumidor. Él sabía que muy atractivo no era. Pequeñito, arrugado y con más bien un tono ciertamente grisaceo, color que adquirió en la huerta donde fue cultivado. Muchas veces estuvo falto de la atención suficiente, y no recibió los riegos de agua que le correspondía, por eso creció con algo más de tristeza que el resto de sus congéneres.

Pero hubo un día que Garbanzo se tropezó con una lenteja. - ¿Qué tipo de guiso voy a hacer yo con semejante legumbre?- pensó, pero Garbanzo presentía que jamás alcanzaría a estar en los fogones de un gran cheff por su condición de mediocre, nunca llegaría a convertirse en un plato exquisito en algún restaurante de alta categoría.Así que muy conformista él, le aplicó algo de imaginación al asunto, y en su mente se dejaba ver platos como "El Magnífico Cocido de Garbanzos y Lentejas".... extraño, pero, ¿por qué no?

Garbanzo y Lenteja decidieron conocerse, y necesitaron para ello de muchos años, y aunque el resto de condimentos de cocina solo veían en Lenteja lo que era, una lenteja, Garbanzo hacía caso omiso a los estereotipos y quiso idear un nuevo plato con ella.

Lenteja era pequeñita, plana, con tono marrón, pero con un corazon de hierro a prueba de alubias o arroces.

Garbanzo, mientras iba madurando al sol, muy lentamente, imaginaba su futuro, en un gran tarro de conservas, con agua muy limpita, para así el poder hincharse y tomar la apariencia de un buen garbanzo fresco y apetecible a cualquier exquisito paladar, aunque fuera con una lentejita a su lado. Y es que todos sabemos que por mucho que pongas a remojo una lenteja, crecer mucho no crece, pero todo eso no le importaba a Garbanzo.

Horas y horas estuvo Garbanzo labrando el campo para poder preparar un nuevo cultivo de garbanzos y lentejas, o híbridos, que la ciencia avanza una barbaridad. Siempre bajo la atenta mirada del Señor Lechuga, amo y señor de las tierras, y quién dotaba su trocito de tierra del preciado abono, necesario para otros menesteres.

Mientras, en otro lugar, lenteja comenzaba a pensar en el tiempo que su amado Garbanzo pasaba fuera de casa junto a su amo, el señor Lechuga, entre tantas verduras y hortalizas, y entre otras tantas legumbres recien germinadas, frescas y apetecibles a los ojos de Garbanzo.

Pero Garbanzo no sospechó en ningún momento sobre las extrañas ideas que tenía aquella lentejita. Seguía y seguía trabajando para poder alcanzar su sueño: Poder ser el ingrediente ideal para el mejor plato de cocina. Y seguía trabajando en sus labores... quizás hasta el punto de dejar a un lado a Lenteja, que comenzaba a más que sentirse sóla, a sentirse apartada y usurpada por otros suculentos manjares....

Garbanzo no sospechaba que el hierro que contenía la lenteja podía a llegar hacerla enloquecer y llenarla de furia indestructible, y comenzó a atacar despiadadamente a todas las legumbres que junto a él, día tras dia, labraban su propio futuro.

Garbanzo no comprendía nada. Lo hace todo por Lenteja, y ella le rechaza y le arroja culpas de actos que jamás acontecieron: -¡Si! ¡...tu te vas de habichuelas por ahí, pagando!- u otras barbaridades del tipo - ¡he visto como tomabas de hierbas malas para sentirte mejor!

A estas reacciones, Garbanzo estaba horrorizado, y ante su estupor, surgió en su entristecida vida una patata muy especial. Patata, sobrina del señor Lechuga, no hacía honor a su nombre, feo y grotesco, no, era dulce, amable, pero que necesitaba de una largo periodo en ebullición para estar verdaderamente sabrosa. Y había que tratarla con delicadeza, tras de sí constantemente se erguía la sombra de su poderoso padre.

Da lo mismo, a Garbanzo no le importaba su sabor. Bueno, un poco sí, porque una patata acompaña con todo: - Garbanzos con Patatas, ¿por qué no?- llegó a preguntarse, pero su destino estaba vinculado a una lenteja, y estaba dispuesto a ingeniar la forma de cocinarse juntos, fuese como fuese.

Patata, que tenía dotes de psicología, detectó pronto el problema, y sin tratar de entablar ningún tipo de relación "pucheril", trató de dejarle ver su problema. Le explico que un Garbanzo no podía condenarse así, y le abrió los ojos a todo un mundo de recetas: Garbanzos con Alubias, ...con Acelgas, ...con Arroces, ...incluso crudos, en ensalada. De cualquier forma, no debía de conformarse con lo testarudo de su gordo y arrugado cabezón.

Garbanzo dejó de verla como una sexy patata para convertirla en su mejor amiga. -...¿y por qué no puedo ser amigo de una patata tan bella?- se auto-afirmó él mismo.

Patata tenía toda la razón, y decidió que el 'extraño' plato que ha de surgir de la combinación en un puchero de un garbanzo y una lenteja, también debía ella poner su mejor intención, su idea, una solución.... pero Lenteja, furiosa, llena de ira a causa de la inocente Patata, acudió a casa de Gran Garbanzón y llenó de falsedades y mentiras las cuatro ramas que formaba su plantación de origen.

Lenteja llevaba adherida, a si misma, una extraña espora, una maligna semilla que depositó en el hogar que tantos años le acogió. Nadie advirtió de su presencia,

La separación fué inevitable. Garbanzo por un lado, Lenteja, muy dolida, por otro... pero Lenteja sembró de esporas malignas todos los alrededores, y estas semillas de malas hierbas crecieron.... y crecieeeeeron mucho, hasta aislar a Garbanzo de su entorno. No importaba que nadie le viera, el problema era que no dejaba ver nada a su alrededor por lo espeso de sus espinadas hojas, llenas de rabia y dolor... que escapaban al entendimiento de Garbanzo.

Peor fué el descubrir la gran mala hierba que había brotado en casa del Gran Garbanzón, pues el problema no era ni su mal aroma ni lo punzante y venenoso de sus hojas, de ese sabía bien defenderse nuestro querido Garbanzo, el verdadero problema era que ya no quedaba espacio para los dos, y Gran Garbanzón consideró a la gigantesca mala hierba como una planta ornamental de interior, así que tuvo que abandonar su hogar con lo poco que traía puesto.

No entendía que había pasado en su redonda y arrugada vida, todo se había ido al traste, pero en ningún momento se desanimó, y con las pocas semillas que portaba en su bolsillo, decidió hacerse con su propio terrenito, para cultivar lo que quisiera sin dar más explicaciones a nadie. El Señor Lechugón le apoyó muy motivado por tan trascendente decisión, y prometió hacer de el un garbanzo ejemplar en esta gran huerta donde todos se agitaban al son de la luz solar.

Ni pensar en qué consistía la verdadera intención de su amo y señor, Garbanzo comenzó a labrar su propio hogar, poco a poco, con dignidad, pero con muchos aires de grandeza. En su corazón se había formado un núcleo de orgullo que le acorazaba de cualquier tempestad venidera.

No transcurrió mucho tiempo, y apareció una verdurita fresca en donde Garbanzo ejercía sus labores. Era un perejil, duro y amargo, pero bien cocido, debía de tener un sabor genial...ideal para acompañar un garbanzo. Pero a Garbanzo le detenía una potente razón, y era que Perejil estaba comprometida con un boniato, guardián de la huerta.

Perejil irradiaba alegría, no le atemorizaban los cambios de estaciones, ni los temporales futuros. Ella había sido criada en un invernadero, protegida de todos los males de la intemperie, pero dentro de su mundo despreocupado, surgió el interés por Garbanzo, a sus ojos verdes, una pobre legumbre desampara, solitaria, pero el cuál la sorprendía por sus demostradas ganas de seguir hacia adelante, le daba la impresión que no existía granizada posible que lo pudiera dañar....

Y así era, Garbanzo, de fuerte carácter, ante tal cantidad de inconvenientes que se le plantearon, Garbanzo tuvo que contener muchas lágrimas. Tanta contención lacrimal en su interior le hicieron comenzar a hincharse, a cambiar de tonalidad en su aspecto exterior. Las arrugas comenzaron a desaparecer, y tanta fué su testarudez por querer desenvolverse en una vida alejada de todos, tantas lágrimas guardó en su interior, que su forma y apariencia cambió por completo, para ir transformándose en un gordo y anaranjado garbanzo, de prieta piel.

Con esas formas, con ese modo de ver los acontecimientos, y por sus ansia de encontrar otros caminos cuando algo se le interponía, con ese corazón de león, Perejil no pudo resistirse, y poco a poco fue enamorándose de Garbanzo, algo inesperado para él, quien había desarrollado la capacidad de preveer los acontecimientos futuros. Ésto se le escapó a los más recóndito de su imaginación.

Pero se desató una fuerte tormenta. Todas las legumbre y verduras de la huerta se movilizaron. Las malas hierbas que surgieron de la esporas que sembraba Lenteja, habían invadido todo el territorio. Garbanzo no daba crédito a lo que a su alrededor estaba ocurriendo... pero él seguía hinchandose más y más. No iba a dejar a nadie que le detuviera. Jamás.

Perejil abandonó a Boniato para reunirse con Garbanzo. Fué inesperado. La atracción era tal, que a nuestra ya gran legumbre, dejó de importarle su entorno. Sólo quería ver a si mismo, a su vida, y si ello implicaba arrancar a Perejil de su impenetrable invernadero, así lo haría, como si de un caballero medieval se tratara, en pro de liberar a su amada princesa de un castillo encantado.

Todos estos hechos, ésta forma de actuar, al Señor Lechuga nada le gustó. A espaldas de Garbanzo, el Señor Lechuga había planificado una vida en común junto a su hija la patata. No pudo soportar semejante desprecio hacia el fruto de sus gigantescas hojas, y entró en cólera: -¿Por qué sí mi sobrina Perejil, y no la hermosa de mi hija?- debió pensar él antes de hacer la siguiente pregunta a Garbanzo - ¡¡tú eliges...!! ¿o seguir en esta huerta, donde tienes un futuro garantizado, o continuar con mi sobrina?- ....Garbanzo, miró fijamente sus gigantescas y brillantes hojas, y sin dudar respondió: - ¡¡¡ MÉTETE TODA LA HUERTA EN LOS BROTES QUE TE QUEPAN !!!

Decidido. Por amor, Garbanzo renunció a todo su porvenir. Total, su pasado se había hecho partido en varios trozos, - ¿Por qué no romper el futuro.... y a ver que pasa?- pensó Garbanzo, y de la mano de su amada Perejil comenzaron su propia cruzada en contra de las directrices que les marcaban.

Garbanzo luchó mucho, y maduró en agigantados pasos, con el apoyo infinito de Perejil, en la cual cada día que pasaba, le brotaban más y más hojas, con un intenso verde color, símbolo de frescura y vitalidad... símbolo de felicidad.

Juntos ya, atravesaron infinidad de tormentas, de implacables sequías... pero también gozarón mucho con la suave brisa que les llenaba de vitalidad, y con su gran optimismo alimentado por la luz solar que les iluminaba en su nueva vida.

A día de hoy, Garbanzo y Perejil, tienen su propio huerto, donde tienen cabida todo tipo de vegetales. Han aprendido a aceptar a los frutales, grandes árboles que les protegen muchas veces del incesante sol. Han construido su propia vida libre, ahora envidiada por muchos. Garbanzo ya no es que fuera aceptado por todos aquellos que en su momento le repudiaron. Garbanzo y Perejil ahora eran vegetales codiciados por su gran vitalidad, y grupos de hortalizas acudían a ellos codiciando su poder indestructible de optimismo y carácter.

Las malas hierbas, ante tales acontecimientos, ante la imposibilidad de dañar a ésta inesperada pareja, fueron marchitando, secándose irremediablemente y convirtiéndose en abono para alimentar a los nuevos brotes venideros.

Aquel huerto que les hizo emprender este tan dificil camino, ahora había cambiado. Las ya desaparecidas hierbas malas no les dejaba ver más allá de sus ponzoñosas hojas, y tuvieron que rendirse ante la evidencia, mirar hacia el horizonte y ver que Garbanzo era un buen garbanzo. Fuerte, capaz, lleno de empuje y sobre todo, era un garbanzo sano, nada de lo que Lenteja en su día sembró en sus corazones.

Garbanzo y Perejil, una pareja inseparable... o acaso imaginais un "Puchero de Garbanzos" o un "Cocido de Rellenos con Garbanzos" sin el aporte de un poquito de Perejil... el mundo pareció haber enloquecido durante una época, para con el tesón y paciencia, nuestro querido garbancito conseguió coger las riendas de su resquebrajado pasado, y ser él ahora quien decidía el cómo y el cuando.

Esta es, La Historia de un Garbanzo......

Si has llegado hasta aquí leyendo, pienso que ha sido porque la historia te ha atraido. La he escrito en un momento de inspiración evocado por el usuario Ciao! -Serpentina- quien os pueda aportar más textos creativos como éste. Si te ha atraido esta nueva forma de 'opinar' te recomiendo des una vueltas por su sección, te sorprenderás muy gratamente.

Hoy la estrella ha sido otra de mis perlas, pero que sepais las demás que no me olvido de vosotras, meción especial a 'mi maestra'... 8P
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Comentarios sobre esta receta
Simsona

Simsona

04.02.2008 15:45

Muy original!!! :)

Kimy261

Kimy261

03.02.2008 19:16

Miralo como se nos aburre el rositoo

serpentina

serpentina

03.02.2008 19:01

Alaaaaaaaaaaa....así que garbancito es una dedicación..jejej.....me ha gustado el texto muy creativo y muy natural :D...como siempre, como tú....un besote grande

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