FIN DE AÑO CON LA PLEBE.
09.01.2004
Ventajas:
Le encuentro poco pero es que no me van los cavas y champañas .
Desventajas:
No sería justo aplicar como desventajas mis gustos personales .
Recomendable:
Sí
 loquirrin
Sobre mí:
usuario desde:02.10.2002
Opiniones:39
Esta opinión ha sido evaluado como útil de media por 24 miembros de Ciao
Leí el relato de LadySylvia acerca de su fin de año y no he podido reprimir copiar su idea. Ya dijo Picasso que copiar no es malo, al contrario, y además añado (por si no lo dijo él) que copiar las buenas artes de las buenas gentes, no solo no es malo sino incluso bueno. Comenzaré diciendo que al contrario de LadySylvia, yo, como me ocurre con cierta frecuencia y más en fechas señaladas, no pude partir el año con el boato y sofisticación con la que acostumbro a deleitar a la existencia. Ello debido a ciertas debilidades que anidaron en mi ser siendo aun pequeño y que me lleva a sentir aprecio, cariño incluso amor por gentes que no están a la par con mi condición social. Es por ello que el día 31 me reuní con una serie de amigos (cuatro) así como con mi pareja (formal). Dado que el que yo corriese con todos los gastos podría resultar ofensivo para sus orgullos, decidimos compartir los gastos y por ello hube de rebajar la cantidad de dinero a gastar para amoldarme a la comida encargada para la ocasión, una empanada gallega (que nunca supo de chapapote pero tampoco de costas abruptas y verdor de tierra húmeda, ni tampoco supo de morriñas ni muñeiras), además de diversos canapés (más bien sucedáneos o similares), ensaladilla rusa y picoteo diverso (pistachos, papas fritas y otras porquerías diversas). Ciertamente sobró mucho y además nos quedamos muy llenos. El caso es debo reconocer que me lo paso bien haciendo este tipo de festejos alguna que otra vez pues me resulta exótico ver como la gente que se denomina normal y corriente come y bebe en momentos especiales para ellos. Por ejemplo esa costumbre de “para no limpiar” usan vasos y platos de plástico y de ese modo me pude ver bebiendo un Lambrusco comprado en el supermercado por poco más de un euro en vaso de plástico, vamos que si me ven Felipe y Leti, el 22 de mayo me quedo en casita.Entonces llegamos a las doce campanadas y me ponen un cuenco (de plástico) con doce uvas (en público negaré haberme emocionado pues me encanta esa “bárbara costumbre” de atragantarse con uvas, aunque nunca puedo hacerlo si estoy con gente de mi rango y menos si mis padres andan cerca, pues la herencia peligraría). Aún con los ojos fuera de órbita de ver a todo el mundo morreándose con los hollejos en la boca, uno de los comensales me puso una botella del cava sobre el que versa la opinión para que la descorchase, entendí que lo hacía como deferencia por mis conocimientos del mundo de los fermentados y destilados. Huelga decir que hubiera preferido por cava un Bohigas Brut Nature Reserva y por champaña un Krug Vintage, preferiblemente de 1973 pues tan sólo nos queda hasta el 2007 para disfrutarlo sin riesgos, pero el que tenía en la mano en un Codorníu, sencillo, de lo más básico, no un Jaume o un Anna, digamos que era como un coche básico de baja cilindrada y sin ningún extra. Pero entendí que estaba entre la plebe y que por lo tanto debía continuar con este disparate. Al fin y al cabo había aceptado beber el cava y brindar al final de la cena y no al principio como es lo lógico y recomendable, que más daba que además el cava no fuese digno de mis pituitarias y mis papilas... Esto pensaba hasta que lo probé... Luego de desearnos que el 2004 fuese al menos como el 2003, si no mejor (cosa que deseo a todo lector que se haya arriesgado a leer esto), inclinamos nuestros vasos de plástico para dejar que el cava cayese por nuestros gaznates, mas puaj que es esto que ha entrado en mi boca, estuve a punto de escupir para evitar la arcada pero mi educación pudo más y luego de tragar como pude, comprobé que todos habían experimentado el mismo asco al beber. Entonces pregunté de cuándo era esa botella y alguien dijo que debía de llevar dos o tres años en la nevera y aun alguien dijo que había sido tomada “prestada” de otra casa en la que podía llevar otros tantos años y así pude concluir una explicación práctica hacia mis compañeros de mesa sobre estos espumoso. La explicación es que salvo excepciones (como el Krug Vintage antes nombrado debido a su elaboración) los cavas y champañas deben ser consumidos al año o dos años (poco recomendable pues nunca sabremos el tiempo que lleva en el comercio) de ser embotellados. Así además de conocer como fue mi fin de año han aprendido (algunos) algo más acerca del consumo de espumosos realizados con el método champagnoise, la conveniencia de beberlo con los aperitivos, mariscos, etc. como que no deben guardarse estos vinos salvo las nombradas excepciones.En cuanto a este cava de Codorníu debo decir que se trata de algo normalito (tampoco se puede pedir más por su precio) fácil de beber pero del que no se puede pedir mucho más. De cualquier forma lo cierto es que casi todo el mundo quiere el cava para brindar y poco más y para eso éste es más que suficiente, ahora bien, si el bolsillo lo permite, y a uno le apetece beber más cava, entonces convendría gastar algo más para poder disfrutar con alguna maravilla.
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09.03.2006 19:15
No me gustan los cavas ni champagnes
18.01.2004 00:48
Joé, si es que vaya panda de locos (jejeje, nunca mejor dicho) y desequilibrados que hay por aquí. Siempre me ha chocado eso de consumir el cava a los dos años... a caso el reserva no se pasa un montón de ellos "tirado" en un barril cualquiera? :p
12.01.2004 18:00
Que me vas a decir que tengo que aguantar los presuntos "reservas"(como mucho crianzas guardados cuando todavía tenia pelo) que mi futuro suegro me da a probar cada vez que me invita a comer o a cenar.