Ventajas cultura, arte, pasar un buen rato, aprender
Inconvenientes ...
Ya me van quedando menos experiencias que contar del viaje a León de hace dos meses, pero como veis las he estirado todo lo que he podido. La verdad es que fue un viaje muy ameno, en el que disfrutamos mucho, y eso se nota. La imagen que tengo de León es precisamente ésa, ya que en las ocasiones en que he visitado esta bonita ciudad, siempre he disfrutado muchísimo a todos los niveles, y por eso cuando me acuerdo de ella o de algo relacionado con ella, siempre es con la mejor imagen posible y una excelsa sonrisa en los labios. Pero como de eso ya os he hablado en opiniones anteriores (si alguien tiene interés sólo tiene que buscar en mi perfil las opiniones sobre el Tryp León o la Cueva del Cura en Valdevimbre por ejemplo), ahora no os voy a contar de nuevo lo bien que me lo pasé en León, sino que me voy a centrar en hablaros de una visita imprescindible sin la que no podéis abandonar la ciudad. Se trata, como no podía ser de otra manera, del Panteón de los Reyes en San Isidoro de León, un lugar lleno de encanto y uno de los símbolos de la ciudad. Ir a visitar el Panteón es tan imprescindible como visitar la Catedral, perderse por las callejuelas del Barrio Húmedo o sobre todo salir de tapas por esa zona. En definitiva, que es una de esas actividades que tenéis que plantear en vuestra ruta por León, por lo que os recomiendo que le dediquéis el tiempo que se merece.
UN MONUMENTO DE REFERENCIA. UN POQUITO DE HISTORIA.
Si uno piensa en León, además del Barrio Húmedo (referencia leonesa por antonomasia, al menos en mi memoria), monumentalmente hablando en seguida se acuerda de algunos de sus edificios más destacados. Quizá la primera en volver a la memoria es su maravillosa Catedral Gótica, la más francesa y espigada de todas las españolas sin duda. Pero lo segundo a lo que asociamos León es a una de sus joyas más escondidas pero no por ello menos conocidas, San Isidoro de León y concretamente “El Panteón de los Reyes”.
No es cuestión de meterse en farragosas referencias históricas, pero sí que considero necesario hablar de la época en que León fue un Reino independiente. Concretamente el Reino Leonés deriva a su vez del Reino Asturiano, y aquí me vais a permitir que haga un poco de patria chica, ya que muchos de los orígenes de España provienen precisamente de ese primitivo Reino Asturiano, que luego derivaría en el Reino Astur-Leonés y de ahí sucesivamente hasta encontrarnos con el concepto de la España que conocemos hoy. En Asturias se dice una verdad como un templo recogida en la siguiente frase: “Asturias es España y lo demás tierra conquistada”. Y es verdad, los árabes no llegaron a Asturias, se quedaron al otro lado de las montañas de Covadonga, de donde no lograron pasar y fue precisamente allí donde se inició la Reconquista. Precisamente en esa época de la Reconquista fue cuando más importancia tuvieron, el Reino Asturiano primero y el Leonés después, y para entender el verdadero significado de San Isidoro de León tenemos que entender la importancia de estos reinos cristianos, porque San Isidoro es precisamente el resultado de la fe, el poder y la importancia de estos reinos, concretamente del Reino Leonés.
Ya luego os iré indicando más cosas, pero deciros que los Reyes de León vieron en San Isidoro una perpetuación de su legado cristiano. San Isidoro fue concebido como un conjunto palatino-religioso ubicado a orillas de la muralla romana. Estaba constituido por una iglesia, las dependencias palaciales (hoy tiene incluso biblioteca) y sobre todo el Panteón Real y el claustro anexo a éste. Los Reyes leoneses, Fernando I y Sancha querían dotar al lugar de una religiosidad especial, para lo que se trasladaron hasta Sevilla para recoger los restos de San Isidoro, muerto siglos antes y al que consagrarían el templo. Aunque el origen de este monumento es anterior, realmente su grandeza se debe a Fernando I y su esposa Sancha, quienes a mediados del siglo XI elevaron el monasterio a su más alta dignidad, una obra que proseguiría en la figura de su hija la Infanta Doña Urraca y posteriormente también por la Infanta leonesa Doña Sancha Raimúndez y su hermano el Emperador Alfonso VII.
SAN ISIDORO DE LEÓN. UBICACIÓN.
El conjunto de San Isidoro de León está enclavado en el corazón de la ciudad vieja, muy cerca de la Catedral, del Barrio Húmedo, la Calle Ancha y el Palacio de los Botines, dentro de los límites de la Muralla Romana. Está en una zona peatonal, y como en toda León, la mejor manera de llegar es andando. Si miráis de frente la Casa de los Botines de Gaudí y tomáis la calle que la bordea por su lado derecho, unos trescientos y pico metros más allá os encontraréis con la Torre de San Isidoro, presidida por el famoso gallo, que hoy es una réplica ya que el original, antiquísimo, se encuentra en una de las salas del claustro tras su restauración. También podéis ir callejeando desde la Catedral, como hicimos nosotros; en ese caso no os doy ningún consejo, simplemente cuando llevéis un rato, preguntad como hicimos nosotros, y estábamos justo al lado.
LA VISITA A SAN ISIDORO DE LEÓN.
Como os comentaba anteriormente, existe la posibilidad de visitar el interior de San Isidoro de León. Concretamente la Iglesia es de entrada libre, pero si queremos ver las dependencias palaciegas, la biblioteca, el claustro y especialmente la gran joya de San Isidoro: “El Panteón de los Reyes”, deberemos abonar una entrada de 4€ que además incluye una Visita Guiada por todas esas dependencias y que sin duda disfrutaremos mucho. Concretamente ésta ha sido la segunda vez que he realizado esta visita guiada, la vez anterior fue hace unos cuatro años, y la verdad es que había olvidado muchas cosas, por lo que volví a disfrutarla intensamente y aprender mucho con ella.
Las entradas se venden en la propia tienda del complejo de San Isidoro, situada a la izquierda de la Iglesia si te colocas de frente a la puerta de entrada. Cada una de las entradas cuesta 4€ como os decía; la visita dura alrededor de tres cuartos de hora y se realizan visitas cada veinte minutos o media hora, por lo que no tendréis que esperar demasiado, y mientras los hacéis podéis husmear un poco en la tienda. Los grupos son de unas 20 personas, por lo que resulta bastante cómodo, ya que aunque ninguno de los lugares visitados es excesivamente amplio, en ningún momento tienes sensación de agobio por demasiada gente, se puede ver bien todo y se escucha perfectamente la explicación de la guía.
La Basílica está abierta desde las 7.30 de la mañana y es de acceso libre, aunque ruegan que se respeten los horarios de misa. En cuanto a la Visita en sí a la Colegiata de San Isidoro de León y por tanto al Panteón de los Reyes, el museo está abierto durante el verano (julio y agosto) de 9 a 20 horas ininterrumpidamente de lunes a sábado, y los domingos de 9 a 14 horas. El resto de los meses (de septiembre a junio), el horario es de lunes a sábado de 10 a 13.30 y de 16 a 18.30 horas, los domingos únicamente abren por las mañanas de 10 a 13.30.
COMIENZA LA VISITA.
La visita da comienzo desde donde se encuentra la tienda. Lo primero que haremos en subir unas escaleras que nos llevarán hasta las dependencias palaciegas. Así que si os parece, damos comienzo a nuestra visita, en este caso virtual:
1- TRIBUNA REAL. Se asienta justo encima del Panteón de los Reyes y es conocida como la “Cámara de Doña Sancha”, ya que teóricamente era la habitación de la reina. Desde la Tribuna Real los monarcas asistían a la misa, existiendo un vano en la pared que daba justo frente al altar donde se conservaban las reliquias de San Isidoro. Actualmente ese vano ha sido tapiado y esta cámara se utiliza como lugar para guardar el Tesoro.
Dentro de este Tesoro custodiado en la habitación de la Tribuna Real destacan varias piezas de orfebrería. Personalmente, la que más me llamó la atención fue un cáliz donado por Doña Urraca, hija de los reyes Fernando y Sancha, y que está constituida por dos copas de ágata de época romanas, una de ellas invertida, revertida de oro y piedras preciosas. Existen también otros objetos de gran valor como Arcas para Reliquias y numerosas cajas árabes.
2- BIBLIOTECA. El local que alberga la Biblioteca se encuentra contiguo a la Tribuna Real, aunque data de una fecha posterior (siglo XVI), por lo que rompe con el estilo del resto del edificio. Personalmente creo que esta estancia es la que menos me gustó de todo, aunque reconozco que en su interior se custodian verdaderos tesoros bibliográficos, que me sorprendió saber que están al uso de historiadores, ya que se trata de una colección privada. Algunos de los libros se encuentran abiertos dentro de vitrinas y podemos ver las maravillosas miniaturas de muchos de ellos, miniaturas que además han sido copiadas en gran formato al lado de cada libro para que podamos verlas mejor.
Entre los maravillosos libros de que dispone esta biblioteca destacan por mencionar algunos Códices del siglo X, Obras del Santo Martino (siglo XII) o una Biblia visigótico-mozárabe también del siglo X.
3- EL CLAUSTRO. Este claustro fue construido en épocas diferentes, un ala del mismo está constituida por una arquería románica, pero las otras tres que hoy se conservan son muy posteriores, del siglo XVIII. Posee planta rectangular y en uno de sus extremos se encuentra la gran joya de San Isidoro de León, el Panteón de los Reyes, del que os hablaré dentro de poco.
En el Claustro existen habitaciones laterales, en una de las cuales se encuentra uno de los objetos más importantes de San Isidoro, el gallo veleta que presidió su torre durante siglos y que desde hace pocos años fue sustituido por una copia y el original fue restaurado.
Este gallo tiene una gran historia detrás de él, no se sabe a ciencia cierta cómo llegó hasta San Isidoro, probablemente a través de un botín de guerra, pero al restaurarlo se han encontrado restos de polen de procedencia persa y con una antigüedad de alrededor de quince siglos. En la misma habitación podemos ver también una campana del siglo XI, que es considerada la más antigua de España aún conservada.
4- PANTEÓN DE LOS REYES. En este lugar reposan los restos de más de 33 miembros de la corte leonesa, entre ellos Fernando I, su esposa la reina Sancha y su hija la Infanta doña Urraca. Se trata de una construcción de planta cuadrada de tres naves, con bóveda de arista y arcos fajones. La gran belleza del Panteón de los Reyes de San Isidoro de León reside en los maravillosos frescos que ornan sus bóvedas. En ellas existen varias representaciones de historias bíblicas, como la Anunciación de los Pastores, la Santa Cena, el Prendimiento o la representación del Pantocrátor como la mayor exaltación de la divinidad de Jesucristo dentro de la mandorla mística y rodeado por los cuatro apóstoles, que en este caso se representan con la cabeza de cada uno de sus símbolos (el águila, el toro, el león y el ángel).
Pero la obra pictórica más importante del Panteón de los Reyes es el Calendario Agrícola, ya que no se trata de una representación divina sino pagana, algo totalmente inhabitual en el siglo XI, fecha en que se data este lugar. Por ello, creo que os hablaré de él expresamente en un apartado posterior.
La visita resulta muy entretenida e instructiva, creo que es algo fundamental que debe realizarse en un viaje a León, porque ir a León y no visitar San Isidoro es como si te faltase algo, tanto como si no te vas de cañas por el Húmedo y pruebas su excelente morcilla, tan típicamente leonesa. Además, 4€ no es nada, merece la pena pagar la entrada y visitar este lugar, especialmente su Panteón, una verdadera maravilla y un lujo que se haya conservado también después de más de un milenio.
EL CALENDARIO AGRÍCOLA.
Como os comentaba antes, una de las cosas más destacables y sobre todo más conocidas de San Isidoro de León y concretamente del Panteón de los Reyes, es el calendario agrícola, en el que el autor representaba las costumbres locales. Uno de los frescos presentes en uno de los arcos fajones es un calendario con motivos totalmente profanos (no hay absolutamente nada de religioso en él, algo que sorprende mucho por la fecha en que fue realizado), que representa los doce meses del año. Cada uno de los meses está representado por un hombre que realiza una acción directamente relacionada con el mes de que se trata. La figura se encuentra dentro de un círculo blanco y en cada uno de ellos está escrito el nombre del mes. Repasemos pues cada uno de los doce meses:
1. ENERO “Genuarius”. El Dios Jano cierra la puerta del año anterior y abre la puerta del nuevo año.
2. FEBRERO “Februarius”. Un mes muy frío, por lo que se representa por un viejo que se calienta a la lumbre.
3. MARZO “Marcius”. Un hombre poda las vides, tarea que se realiza tradicionalmente en ese mes.
4. ABRIL “Aprilis”. Es la época de la siembra, se representa por un hombre que planta dos árboles.
5. MAYO “Magius”. Representado por un hombre que se marcha a la guerra a lomos de su caballo.
6. JUNIO “Iunius”. Es la época de la siega, un labrador siega la cebada.
7. JULIO “Iulii”. Sigue la época de la siega, en este caso del trigo, por lo que se representa por un hombre segando este cereal.
8. AGOSTO “Augustus”. El hombre maja la mies con el manal, utensilio que aún a día de hoy es utilizado.
9. SEPTIEMBRE “Setenber”. Es la época de la vendimia, por lo que se representa con una hombre vendimiando.
10. OCTUBRE “October”. Hay que alimentar a los cerdos, ya que las matanzas serán al mes siguiente. Un hombre da bellotas a un cerdo.
11. NOVIEMBRE “Novenber”. Llega San Martín (de ahí de “a todo gochín le llega su San Martín”), época de las matanzas. Se representa por un hombre que mata un cerdo.
12. DICIEMBRE “Decenber”. Otro mes muy frío, por lo que de nuevo un viejo se calienta a la lumbre, al igual que hiciera en febrero.
Y vuelta a empezar…
MI EXPERIENCIA.
Me reitero en lo que dije antes, un viaje a la ciudad de León que no incluya una visita a San Isidoro se queda un poco (o bastante) cojo. San Isidoro es algo así como un lugar de culto en esta ciudad, acudir hasta allí es casi como de obligado cumplimiento. Además, 4€ por la entrada no es nada. Muchas veces me molesta que te cobren mucho por entrar a un museo o una catedral (hay entradas que cuestan 10 ó 12€ por persona y se quedan tan anchos), ya que creo que la cultura debería estar al alcance de todos los bolsillos. Lo que consiguen con eso es que la gente no vaya. Por eso, que la entrada a San Isidoro de León cueste sólo 4€ y que en ese precio venga incluida la explicación de la guía, lo considero un precio fantástico. Ya no hay excusas para dejar de ir a ver este precioso lugar.
La visita es muy amena, aunque acostumbrada como estoy a la gran labor de Carpetania en Madrid, a veces visitas culturales de este tipo me resultan demasiado estándar. Esta visita también lo es, te dan una información estándar que cualquiera podría recopilar por internet o en libros, pero verlo allí y que te lo expliquen in situ siempre es un plus. Por lo menos te sirve para hacerte una idea general y aumentar un poco nuestra culturilla, algo que creo que siempre hay que fomentar.
León, como sabéis es una ciudad de contrastes en cuanto a temperatura se refiere: mucho calor en verano y un frío horrible en invierno. Curiosamente en mis dos visitas a San Isidoro, también hizo temperaturas contrastadas: mucho frío en mi primera visita y buena temperatura en esta segunda. La verdad es que resulta mucho más agradable hacer esta visita con buen tiempo, se disfruta más, sobre todo la estancia en el claustro y en el panteón.
Lo que más me gustó fue el Gallo y el Panteón. Sí, sé que al Gallo no le hecho mucho caso, pero es que su historia, su leyenda y su misterio es tan fascinante, que igual un día me planteo hacer una opinión específica sobre él.
Algo así como ponerme en su lugar y decir “soy un gallo que vengo de la lejana Persia y los avatares del mundo me han colocado durante siglos como veleta en la torre de San Isidoro de León, donde he tenido tardes de calor sofocante y frías noches de invierno…” No sé, ya veré qué hago.
El Panteón por supuesto es una maravilla, realmente impresiona la primera vez que lo ves. No esperes un gran edifico, al fin y al cabo es un pequeño edifico románico, pero realmente impresiona.
PLANNING PARA UN DÍA EN LEÓN.
Como os decía al principio de la opinión, resulta imprescindible reservar tiempo suficiente para poder visitar San Isidoro de León, teniendo en cuenta no sólo el tiempo del que dispongamos, sino también los propios horarios: el museo está abierto durante el verano (julio y agosto) de 9 a 20 horas ininterrumpidamente de lunes a sábado, y los domingos de 9 a 14 horas; el resto de los meses (de septiembre a junio), el horario es de lunes a sábado de 10 a 13.30 y de 16 a 18.30 horas, los domingos únicamente abren por las mañanas de 10 a 13.30 horas. Según esto, podéis hacer vuestros propios cálculos. San Isidoro está en el centro, por lo que no tendréis problema para acercaros hasta allí en uno u otro momento.
Si además coincide que es un sábado, lo que nosotros hicimos y yo os recomendaría como planning es lo siguiente:
Nos levantamos y dejamos el hotel a eso de las 10.30, fuimos andando al centro y desayunamos un café y un pincho de tortilla en una cafetería que hacía esquina en la calle Ancha, casi enfrente de la Casa de los Botines. Desde allí fuimos a la Catedral y la visitamos su interior, aunque esta vez no con visita guiada, una lástima =0( Desde allí nos fuimos callejeando (y perdiéndonos dicho sea de paso) hasta San Isidoro de León, donde hicimos la visita guiada y de donde salimos sobre las 13.30 horas más o menos.
El siguiente destino era el Barrio Húmedo y específicamente la Plaza del Ayuntamiento, ya que los sábados hay un mercado de productos de la tierra. Es muy ameno pasear entre los puestos, comprar algo de cecina, pasear, envolvernos en el ambientillo… Además, en las callejuelas del Húmedo también hay otro mercadillo, aunque éste ya no sólo de comida y productos de la tierra, sino un poco de todo. Desde allí tocaba ir a la Plaza de San Martín, en el corazón del Barrio Húmedo, para tomarnos unas cañitas o unos vinitos del Bierzo con unas tapitas de morcilla hummmm totalmente exquisitas en la terraza del Jabugo. Después podemos aprovechar para quedarnos allí mismo a comer tranquilamente, hasta que nos den las cinco o así.
Para la tarde, podemos irnos a echar la siesta, dar un paseo por el río o por el casco antiguo, ir de compras (la zona de compras está muy cerca del Barrio Húmedo), al gusto de cada cual. Nosotros decidimos irnos a echar la siesta y después nos fuimos al cine, que tampoco era un mal plan. Luego por la noche después del cine, volvimos a cenar al Barrio Húmedo, un acierto seguro.
EN CONCLUSIÓN.
En definitiva, que si tenéis la oportunidad de visitar León, disfrutadla como se merece, es una ciudad llena de encanto que estoy segura de que os sorprenderá. Y no dejéis de visitar San Isidoro de León, realmente merece la pena por todo lo que os he contado hasta ahora.
Es cierto que lo de cobrar 10 o 12 € por visitar un museo o una catedral es excesivo, pero luego los que se quejan de estos precios son los que se recorren la mitad de los bares cuando vana hacer turismo a una ciudad o se dedican a gastar dinero en souvenirs inservibles, para eso no les importa pagar lo que sea. San Isidoro es precioso, para mí lo mejor de León, a pesar de que la fama la tenga la Catedral. Saludos.
Muchas gracias por este detallado resumen de tu visita a la Colegiata de San Isidoro. Tenía pensado ir a León este otoño, si al fin voy, no dejaré de visitarla. Y de tomar las tapitas, claro. Espero que en otoño no haga todavía demasiado frio.
Excepcional opinion. Como leonesa que soy creo que lo has explicado muy bien y has incluido un planing para aprovechar el día. Decir ademas que muy cerca de la colegiata hay bares muy buenos para tapear, por lo que si sales cansada, no hace falta irte hasta el Humedo. Allí mismo en la zona del Cid hay bares que están divinos de tapeo. Saludos cazurrros!!
Es cierto que lo de cobrar 10 o 12 € por visitar un museo o una catedral es excesivo, pero luego los que se quejan de estos precios son los que se recorren la mitad de los bares cuando vana hacer turismo a una ciudad o se dedican a gastar dinero en souvenirs inservibles, para eso no les importa pagar lo que sea. San Isidoro es precioso, para mí lo mejor de León, a pesar de que la fama la tenga la Catedral. Saludos.