Una vez, en la reseña de Blood Snow, dije que me gusta buscar nuevos títulos de cine de terror y que normalmente no me equivoco cuando pienso que una película me puede gustar. Sí, bueno, salvo excepciones como aquella o ésta de la que hoy os hablo.
Aquella vez no leí la sinopsis con detenimiento, y esta vez tampoco. Lo que creí entender fue algo de una película de terror clásica, sangre, bla bla. Y el título ayudó a hacerme creer que se trataba de algo así como un homenaje a Las colinas tienen ojos. Cuando os explique su argumento os daréis cuenta de que ni por asomo se parecen las dos, pero no sé, me sugestioné, me inventé el parecido, lo que fuese, al final terminé muy decidida a ver la película.
Colinas sangrientas. The Hills run red.
Esta película de 2009 ha sido dirigida por Dave Parker y tiene como protagonistas a Sophie Mink, Tad Hilgenbrink o Janet Montgomery entre otros (dato curioso, las dos protagonistas han participado en uno o varios capítulos de la serie
Entourage).
Os detallo un poco el argumento. Cuenta la historia de un chico enamorado de las películas de terror,
Parker, que está especialmente obsesionado con una slasher de los 70 u 80 tan
perturbadora y brutal que fue retirada en su época. Sólo queda el trailer -que mostraba a la típica pareja en una bosque cuya tranquilidad se ve sorprendida por un asesino, Babyface, que "separa" a los chicos. Pero poco más-, porque
tanto la cinta como su director han desaparecido. Con la ayuda de su amigo y de su novia, en menor medida, emprenderán la búsqueda de la película:
Colinas sangrientas.
Siguiendo una serie de indicios Parker encuentra a la hija del director, que también aparecía en la película (de hecho en una escena donde Parker habla con su amigo sobre su idea de ir a ver a la hija del director, muestran una imagen de un fotograma de la misma. Bueno, pues os aseguro que recuerda muchísimo a la niña-zombi del sótano de Night of the living dead), y que ahora trabaja de stripper. Él pretende hablar con ella y convencerla para que les ayude en la búsqueda, el problema es que ella está enganchada a la heroína y no parece muy dispuesta a colaborar. Esto no es problema, en menos de cinco minutos de película Parker la ayuda y la chica vuelve a estar despejada, sana, limpia y sin necesidad de drogarse. Como nueva.
Ahora sí, juntos los cuatro emprenden un viaje al lugar donde solía vivir el director, y a su paso registran y documentan la aventura.
¿Por qué no me ha gustado?
Sólo en los primeros quince o veinte minutos de película encontré detalles que auguraban que la cosa terminaría regular. Ya he comentado uno de ellos cuando me referí a la pasmosa facilidad con que Parker rehabilitó a la hija stripper. Grandioso, pero no termina ahí.
Inmediatamente después, todos reunidos, se dirigen a un bosque perdido donde se encuentra la casa del director que no está en el mapa. Pero antes pasan por un pueblo cercano en el que entrevistan a unas personas que años atrás consiguieron ver (no sé si al completo o no) la película.
Estos los advierten de una especie de maldición de la película, porque durante la proyección en el pueblo hubo gente que murió en el cine. Además una señora reconoce a la hija stripper y ésta durante la visita al pueblo y el viaje, tendrá flashbacks del pasado. No me quejo, dentro de lo que cabe la interacción con la gente del pueblo estuvo bien.
Ahora viene lo mejor, por fin llegan al bosque. El amigo de Parker, haciendo una especie de guiño a las películas de terror donde los protagonistas se adentran en lugares aislados sin armas ni nada que les permita contactar con gente para pedir ayuda, se carga de una pistola y bengalas, y comprueba que su teléfono móvil dispone de cobertura. Estupendo, el problema es que dejan el coche lejos de la carretera pero dentro del bosque, y que carecen de mapas o gps, sólo disponen de la memoria de la hija stripper, que tiene que llevarlos hasta la casa.
No sé si me explico, lo que me molestó de todo esto es que se supone que habían tomado todas las precauciones posibles para que nada ocurriese pero sin embargo no hacen nada para evitar perderse. Evidentemente no se pierden porque tienen que llegar a la casa del director para que la película continúe, pero la situación no tenía ni pies ni cabeza.
Llegan cerca de la casa pero tienen que parar en un claro para descansar porque es de noche y casi no se ve nada. Como es lógico, empieza la acción y vuelven las incongruencias. Babyface aparece y, pese a ser atacado por armas que acabarían con otros, nunca muere. Era un poco como el asesino de Hatchet, incansable y eterno.
Corren, gritan, se caen y se levantan como si estuvieran en
La matanza de Texas. Algo de sangre y el protagonista llega a la casa del director. Una vez dentro se encuentra a Alexa, la hija stripper, a la que han atado desnuda a una cama. Juntos llegan a la conclusión de que la película no ha terminado porque Babyface sigue grabándola todavía.
Fuera el asesino corre tras la novia de Parker, y aquí viene otro de los detalles "divertidos": la chica se esconde en unos barriles llenos de sangre de las víctimas de Babyface. Cuando el peligro ha pasado sale y, como se ve que le da asquete la sangre, encuentra ropa limpia y más o menos blanca para quitársela de encima. Vaya, lo típico que dejan los asesinos en los "mataderos".
No voy a seguir desvelando más detalles por si alguien después de todo quiere verla, pero desde aquí la cinta sigue de manera más o menos previsible aunque termina con un giro flojo y retorcido añadiendo clichés de películas de terror antiguas y "copiando" tramas nuevas como la de Frontiere(s).
¿Recomendable?
A mí no me ha gustado. Durante toda la cinta
tuve la impresión de que estaba viendo una de esas películas de terror descafeinado que alquilaba cuando era adolescente, tipo
Destino final o
Leyenda urbana. Sí, vais a encontrar sangre, pero no es una película aterradora ni lo que yo buscaba.