¡Hola a todos! ¿Qué tal os va? Ayer mismo estuve viendo una de esas películas que llevaban una temporada en mi disco duro, pero que por unas cosas o por otras, no le había llegado el turno aún. No sé explicaros cuál es el motivo concreto, pues podría decirse que es más un tema de sensaciones, y es que hay películas para las que tengo que estar predispuesta, porque de lo contrario, sé que no las voy a disfrutar al máximo. Eso es lo que me ha pasado con COME, REZA, AMA: sabía que tenía que verla en un momento tranquilo, sin prisas (dura más de dos horas), con ganas de recrearme en la fotografía, en la música y no solo en los actores o en el argumento.

Al chequear las películas que tenía en el disco duro, fue ella la que me eligió a mí, de modo que no me resistí y comencé a verla, sabiendo que venía avalada por grandes críticas, por sus dos actores protagonistas, Julia Roberts y Javier Bardem, y por los lugares en los que ha sido rodada: Nueva York, Italia, India y Bali. Mis expectativas eran inmensas, pero no me ha defraudado en absoluto, sino más bien al contrario, creo que es
una película de lo más recomendable, así que, aunque ahora os cuente más pormenorizadamente, id pensando en hacerle un hueco, que realmente merece la pena.
Argumento
Liz Gilbert (Julia Roberts) es escritora, vive en Nueva York, lleva un año casada y tiene todo lo que a priori, se necesita para ser feliz: una carrera brillante y que le apasiona, un marido enamorado, una casa perfecta… Sin embargo, está perdida, no sabe por qué, pero no es feliz, de modo que tras una pequeña crisis existencial y una charla con Dios, decide comunicarle a su marido que no quiere estar casada y le abandona.
Se va a vivir con unos amigos y yendo con una al teatro, conoce al actor protagonista y tiene un idilio con él. Parece que vuelve a recuperar la alegría, pero pronto se da cuenta de que es una ficción, pues son las cosas que la rodean las que marcan su estado de ánimo, no es feliz en sí misma.
Así las cosas, decide tomarse un año sabático y recorrer una parte del mundo: Roma, India y Bali.
A partir de aquí, asistiremos a su
autoconocimiento, pues en cada uno de los sitios en los que vivirá conocerá a gente que la ayudará a descubrirse a sí misma, aprendiendo italiano, meditando, fregando suelos, viendo una puesta de sol, navegando, riendo y comiendo. Sí, sí, habéis leído bien, comiendo, porque comer es algo más allá de ingerir alimentos para seguir con vida, es una manera de sentir, de disfrutar. A través de todo ello, verá que el amor está ahí donde quiera que miremos, y amar a uno mismo y a los demás es lo que hará que nos sintamos felices.
Como digo, la protagonista lo irá descubriendo poco a poco, dejando a un lado las superficialidades y siendo capaz de perdonarse a una misma, quizá una de las cosas más difíciles de conseguir en la vida.
No quiero extenderme mucho más, pues si lo hiciera, la magia que tiene la película perdería ese encanto inicial que supone la sorpresa que vamos a encontrarnos.
Personajes/Reparto
Como os avanzaba, la protagonista absoluta es Julia Roberts.
Sé que es una actriz que genera pasiones y odios, pero yo estoy en el primer grupo. Me encanta esta chica, creo que con su sonrisa consigue transmitir más allá de lo que otros muchos actores son siquiera capaces de imaginar. Me creo siempre que está metida en la piel del personaje al que representa, y si bien aquí da vida a Liz, la hemos podido disfrutar en tantas comedias, dramas, comedias románticas, películas de acción y demás, que su nombre es ya garantía de éxito, y al menos yo, sabiendo que ella sale, me acerco a la película predispuesta a que me vaya a gustar.
Por supuesto, de todo hay en su filmografía, pero sigue entusiasmándome verla actuar.
Aquí da vida a la escritora Liz Gilbert y gracias a ella nos deleitaremos con diversos sentimientos, pues tan pronto nos hará sonreír, como soltar una carcajada o incluso alguna lagrimilla, si sois de lágrima fácil, claro, que no es una película tristona ni mucho menos.

Liz es una mujer valiente, que decide romper con su vida acomodada, y quizá porque yo estoy ahora en una etapa mental similar, en la que he fantaseado con dejarlo todo, me llama más la atención su coraje, pues es evidente que lo de romper lazos y plantearse si es esto lo que queremos en la vida no es sencillo. Por supuesto, en su caso, parece más fácil por el hecho de tener una profesión que se lo permite, y es que eso de ser escritora es lo que tiene, que uno puede escribir donde sienta que encuentra la inspiración. Además, parece que económicamente no la va nada mal, así que ese es otro hándicap contra el que no tiene que luchar. Pero sí, reconozco que hay que echarle un par de narices para tomar una decisión así, y ella las echa.
En su camino conocerá a muchos otros personajes que son geniales y que le van aportando todo aquello que necesita en un determinado momento, y así, sus amigos italianos, sus compañeros en el centro hindú, su gurú balinés, y por último Felipe, el brasileño residente en Bali con quien comenzará una bonita historia de amor.
Ya imaginaréis que
Felipe está interpretado por
Javier Bardem. Mi primera sorpresa es lo poquito que sale en la película, pues imaginaba que era coprotagonista, pero no, sale en el último cuarto de la misma, como digo, cuando ella está residiendo ya en Bali, el último destino de su viaje. Como pasaba con Julia Roberts, soy consciente de que este hombre levanta pasiones y genera odios, pero en mi caso, me hallo en un punto intermedio. Me encanta como actor, creo que todos los papeles que ha hecho, sobre todo de un tiempo a esta parte, han quedado bordados, creo que han sido unas interpretaciones magistrales, y en esta película volvemos a disfrutarle. Si digo que me siento en ese punto intermedio es por ese distanciamiento en su vida personal, pero ese es ya otro tema que creo que no viene al caso en esta opinión.
Es un actor como la copa de un pino y aquí os deleitaréis de nuevo con él, y eso que no es uno de sus papeles más complicados, sino más bien al contrario, es de esos más sencillos, pero es capaz de transmitir muchísimo con una mirada, y eso es algo que me parece importantísimo.
Fotografía
Es
soberbia, y claro, teniendo en cuenta los lugares en los que se desarrolla, no es para menos, pero os aseguro que estaréis más de dos horas con los ojos como platos viendo los paisajes, los colores, los contrastes… Son muchas las cosas a destacar, pero me quedo con la boda hindú, con todo el colorido rojo, la escena del augustorium en Roma, la estrecha calle de Nápoles con toda la ropa tendida, la escena en la que ella está meditando sola en la entrada de su casa de Bali, o esa otra en la que está Bardem sentado en una roca mirando al mar…
Como veis, son muchísimas, y solo he destacado unas cuantas… Es una maravilla, y por supuesto, entran unas ganas de coger el petate y salir corriendo para verlo in situ, que ni os cuento.
Solo por ello, aunque no os atraiga el argumento o no os llame la atención el reparto, creo que merece que le deis una oportunidad: estoy convencida de que no os va a defraudar.
Ficha técnica
Título original: Eat, Pray, Love
Año: 2010
Duración: 133 minutos
País: Estados Unidos
Director: Ryan Murphy
Guión: Ryan Murphy, Jennifer Salt (basado en la novela de Elizabeth Gilbert)
Música: Dario Marianelli
Fotografía: Robert Richardson
Reparto: Julia Roberts, Javier Bardem, Billy Crudup, James Franco, Richard Jenkins, Viola Davis, Mike O’Malley, Luca Argentero, Tuva Novotny
Productora: Columbia Pictures/ Plan B/ Red Om Films
Citas que me han gustado
“_Yo desaparezco en la persona en la que amo soy la membrana permeable, si te quiero te lo doy todo, mi dinero, mi tiempo, mi cuerpo, mi perro, el dinero de mi perro, me haré cargo de tus deudas y proyectaré en ti toda clase de fantásticas cualidades que tú jamás has cultivado, te daré todo eso y más hasta acabar tan agotada y consumida que la única otra forma de recuperarme sea encapricharme de otro._”
_“- Aún te quiero.
- Pues quiéreme.
- Aún te echo de menos.
- Échame de menos.
- Mándame amor y luz cada vez que pienses en mí, y déjalo así. No será para siempre, nada lo es.”_
Opinión y conclusión
Como comentaba al principio, es importante sentarse a verla sabiendo que tenemos por delante dos horas y cuarto de película, en la que la acción brilla por su ausencia, de esas que tenemos que saborear poquito a poco, de las que hay que disfrutar en su esencia, en los detalles, no en una historia que nos atrape y de la que queramos saber el desenlace, sino del propio proceso, del camino hasta la consecución de un fin. Así, sí que os parecerá buena. Creo que en caso contrario, es muy posible que se haga lenta o pesada.
He disfrutado muchísimo con ella, con los protagonistas, con el argumento, con la fotografía, con la música (de la que no he hecho apartado porque no sé demasiado, pero que también me ha gustado un montón, sobre todo algunas canciones brasileñas)…
Es de esas pelis que al terminar hacen que desprendas buen rollo, que te des cuenta de que la vida es mucho más que nuestra rutina, que es importante pararse algunas veces y pensar si es esto lo que queremos, lo que necesitamos para ser felices.
El camino de autodescubrimiento de la protagonista me ha encantado, me he sentido prendada desde el primer momento pues aunque tiene algunas cosas que no terminan de convencerme, creo que es fácil ponerse en su pellejo, salvando las distancias, por supuesto.
Y es que muchas veces, lo que a casi todo el mundo le genera felicidad, no tiene por qué generárnosla a nosotros, y el sentirse un bicho raro hace que veamos las cosas de otro modo.
Podría alargarme mucho más pero no creo que a nadie le ayude a tomar una decisión sobre si ver esta película o no, de modo que lo dejaré aquí, esperando que le deis una oportunidad por todas las razones que he venido exponiendo a lo largo de esta opinión.
Ya me contaréis vuestras impresiones si os animáis a seguir mi consejo.
Muchas gracias a todos por vuestras lecturas, comentarios y valoraciones.
Besos.
Buena opinión, saludos.