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Es un establecimiento de tamaño pequeño, con pocas habitaciones, sencillo, situado en el centro de Chicago, al lado de la Michigan Avenue pero en una calle tranquila, con una parada de metro al lado (Grand-Red), aunque se puede ir andando a cualquier sitio, incluso hasta la estación de tren no hay más que media hora dando un agradable paseo.
A pesar de estar en el centro (rodeado de tiendas, supermercados, restaurantes...) las habitaciones son silenciosas, de tamaño justo, buena limpieza, bien decoradas aunque con poca iluminación, cama comodísima, menaje para preparar café/té y unas galletitas. Por poner algún "pero" no tenía ingún canal de televisión en castellano.
El precio asequible, 80€ la habitación doble con desayuno, típico americano.