Yo con este libro me lo he pasado pipa. Me parece increíble que existan personas tan clasistas, anticuadas y estiradas como este Carlos García Calvo. Ya le tenía cierto repelús cuando se sentaba a la vera de Ana Rosa Quintana en Sabor a ti. La cantidad de sandeces y cursiladas que decía este hombre. Entre eso y su tono locaza de buena familia, cada vez que salía por la tv tenía que frotarme los ojos para comprobar si estaba soñando.

Que sepáis que para este hombre la gran mayoría de mujeres seremos de clase B o ultra B. Pues a mi plin, que si para ser mujer A, perdón, M-A, tengo que llevar braggie, no bragas; no estrenar jamás velas cuando tenga invitados (es bien sabido que si las estreno ese día pareceré una loca que guardaba desesperada las velitas de marras para una reunión de lo más in); tener siempre un ramo de flores frescas preparado para mis invitados (si los capullos están aún sin abrir iras a la hoguera, según este señor); y no merecerme la pena de muerte por llevar un reloj y una pulsera en la misma muñeca. Sólo si cumplo estas cuatro premisas y otras decenas más, llegaré a ser una mujer A, perdón, una M-A, a los ojos, y sólo ante los ojos de este gran amante de las mujeres. ¿O más bien enemigo?
No negaré que han existido ocasiones en las que me he reído con el libro de este hombre (Sin duda lo ha escrito él, poco más de cien páginas, letra gigantesca, espacios a tuti plen. Te lo lees en el tiempo que dura una peli) pero es porque no me lo he tomado nunca en serio. Se nota a leguas que es un snob algo anticuado e impresionado por las señoronas bien colocadas en la España del colorín (y del Euro) como Nati Abascal, a la que no deja de mentar. Y que odia el olor a fritanga, a las secretarias impertinentes, la sinceridad (prefiere la hipocresía cortés) y los peinados y el vestuario de Ana Obregón (esto último como todo el mundo con algo de sentido común y buen gusto, por otra parte).
Desmenuzo algo el libro, pero como no hay ni asesino ni galán no creo estropear nada de él. Al contrario, puede que os haga gracia y comprobéis por vosotros mismos que este hombre no pretende dar consejos de clase y saber estar, si no que lo que pretendía era entrar en el club de la comedia gracias a sus graciosos monólogos.
COMO SER UNA MUJER A. (Y PONERSE EL MUNDO POR CHAPEAU).
Una que estudió en un buen colegio de pago, sabe que este hombre ha querido decir…y ponerse el mundo por sombrero. Para ser una mujer de clase B, a la que le gusta fumar por la calle, el olor a fritanga de los calamares fritos, y elegir el vino cuando me da la gana (una mujer A, perdón, una M-A debe de esperar a que el hombre, elija por ella, no vaya a ser parezca más inteligente que él) no esta mal. Que luego me dé un azucarillo por este detalle de clase y don de lenguas.
El libro se divide en 23 capítulos cortitos, de 4 páginas máximo. Más cortos incluso en algunas ocasiones. Tras cada título García- Calvo se dedica a vislumbrarnos con sus conocimientos de la mujer A, M-a, perdón: elegante, discreta, buena anfitriona, amante de las conversaciones banales e hipócritas y con un mundo de perfección tras de ella.
Pienso que tiene algún tipo de problema con las secretarias, pues les dedica un capítulo a parte y las ningunea y abochorna refiriéndose a una presunta incapacidad laboral y dialéctica, como si eso no pasara en todas las profesiones y sexos. Pero parece que el señor García-Calvo tiene alguna cuenta pendiente con las secretarias.
En fin, los capítulos, breves, están llenos de consejos sobre como ser la mujer ideal, según su experto punto de vista. Pero lejos de aconsejar, también nos prohíbe ciertos términos del léxico español, pues le parecen vulgares y bajos para su mujer A (M-A): las mencionadas "bragas", "tele", "cariño" (entre compañeras de trabajo o amigas), "bañador", "sujetador" (ya me imagino en el corte inglés pidiendo una 95 de tal o cual "soutie", su palabra adecuada, en este caso, etc. En fin, me parece inquisitorio y snob el clasificar ciertas palabras totalmente válidas y en su justo contexto como inapropiadas para una mujer. Pero este hombre se retrata cada vez que abre la boca.
Capítulos. 1. ¿Qué es una mujer A?
- La mujer A para él es la que tiene attitude, algo así como actitud. Pues vaya descubrimiento, señor García-Calvo. Todo el mundo admira la personalidad. Así que le sobraban ciento y pico páginas de chorradas clasistas y cursis.
2. ¿Qué es la personalidad A?
- Creerse el colmo de la perfección es super A para Calvo. Ya sabemos todos que la personalidad lo es casi todo, pero para este hombre la seguridad en una misma (sobre todo si tienes pasta y puedes hacer lo que te dé en gana y sin temer el que dirán, por que nadie que presuntamente te estime y con el que te relaciones te la dirá) es muy A.
3. El look A.
- No te olvides de la manicura, cuanto más delgada estés mejor (la ropa sienta de fábula), nada de excesos, pádel o tenis cuando puedas, y cursos profesionales de maquillaje para ir siempre perfecta.
4. El equipo de mujer A.
-Nada de marcas evidentes (tipo logos llamativos), gafas oscuras casi siempre, para crear misterio (auque estés comprando lechugas en el súper), perlas siempre, aunque sean falsas (seguro que le ha costado un dolor de cabeza escribir eso para no parecer un clasista), nada de cadena de oro más reloj y olvídate de este último por la noche, mejor lleva el viejo reloj de tu abuelo en el bolso (va en serio, lo pone). Y guantes, señoritas, como en los guateques.
5. Fondo de armario de la Mujer A.
- Un vestido negro clásico (de lo poco del libro en lo que estoy de acuerdo), una camisa blanca (otro acierto) y una chaqueta de cuero, todo para invierno. Para verano, nada de bañador, "traje de baño", que te favorezca, y pareo, nada de enseñar carnes.
6. El mixing.
- Es decir, combinar un pantalón Zara con una blusa de Dior. Yo lo hago todos los días, no veáis lo que me ahorro, y así no parezco una pija ni tampoco soy del populacho.
7. La ropa y el deporte.
- Si juegas al golf has de vestir correctamente, nada de bermudas del Carrefour y chanclas del Eroski. Para un deporte tan pijo como éste hay que dejarse una pasta gansa que demuestre tu status.
8. Escuchar.
- Aunque no te importe un pimiento haz como que escuchas. Sabio consejo, yo esto lo hago con mi novio, aunque cuando ve que no pestañeo en diez segundos "me pilla" y se cabrea. Debes de saber ser falso pero con arte, ya que quedas como educada y el silencio es enigmático.
9. Cómo vivir en el campo.
- Yo me pongo el chándal y pa alante, como los de Alicante. Pero para este hombre "lo más" es vestir como si estuvieras en la campiña inglesa, aunque veranees en un chalet de Albacete, como yo. Así que toma nota: chalecos, faldas tweed, largas bufandas, digo yo que todo esto sólo en invierno. Igual en verano ve bien las chanclas con bermudas, algo muy inglés, por cierto.
10. La mujer A viaja.
- Hidrátate si subes al avión, ponte ropa cómoda y ponte poco maquillaje. Por una vez, capítulo entero correcto. Es humano, eureka.
11. La boda de la mujer A y sus amigas.
- Las españolas nos emperifollamos demasiado al ir de boda, no es ningún secreto… ¡Pues incorrecto! Tú ve sencilla y elegante y déjate el mantón de Manila pa la verbena de la paloma.
12. La casa de la mujer A.
- Todo se resume en: si tienes pasta págate un decorador, si no evita los chinos y sé minimalista, para no demostrar que mal gusto tienes.
13. La mujer A recibe en casa.
- El hombre se muestra muy pesado con los "bouquet". Nada de plástico, natural. Vajilla, cristalerías cubiertos…ahora lo más in es mezclar. No olvides decirle a tu doncella que se sirve siguiendo la dirección de las agujas del reloj.
14. Cómo recibir.
- Me ha hecho gracia: "si tu casa no tiene aseo de invitados esconde la bata y el gorro". Seguro que creerán que tienes familiares carpinteros, o mucho peor, cajeras. No tengo otra cosa que hacer que esconder mi bata con lo que me jode tener que buscarla al salir de la ducha.
15. El té y la merienda.
- Nada de café, el hombre dice té. Éste se piensa que la reina Isabel nos va a recibir en su palacete a tomar unas galletitas con té. "Si pones antes la leche en la taza una inglesa te catalogará como paleta", pues vale.
16. La mujer A en casa ajena.
- Has de ser básicamente un robot. Nada de ser sincera o no te invitan más. Nada de estar de mal humor o serás una aguafiestas. Pelotea lo que puedas la habilidad de su decorador. Lleva regalitos, nada caro, que ellos ya se lo pueden pagar. Y nada de vino, que se mueve y ya no vale. Dios mío, y yo sin saberlo. ;-)
17. Lo que nunca puede pronunciar una mujer A.
- Antes mencioné que nada de "bragas" (lo correcto es braggie, si luego se ríen de ti es tu problema. Que infancia más dura debió de tener este simpático hombre). Tampoco "comunión" (debes decir primera comunión), "ni bañador" (traje de baño), ni "servicio" (confórmate con aseos y gracias a dios que no te imponga "toilette". Etc. En fin, que soy super B.
18. lo que jamás deberá hacer una mujer A.
- Como ya he mencionado antes, nada de elegir el vino. Eso es cosa de hombres. Si acaso sugiere, y si te hacen caso…enhorabuena. Tampoco fumes por la calle, super B, y tu cara ropa olerá a chimenea.
19. La secretaria A.
- Lo dicho, que las secretarias le deben de encantar. Si perteneces al gremio, tal y como dice él, no te molestes, toma nota e igual cazas al jefe. Si eres mal jefe este virtuoso de la lógica dice que es por que tu secretaria es mala, o B, que para él no tener la voz nasal y atender con eficiencia los recados viene a ser lo mismo.
20. Hobbies.
- Ten un Hobiee o de viejo de aburrirás (éste no conoce los viajes del Inserso). Además nada peor que hablar de la familia o del servicio doméstico en las reuniones. Mejor hablar o compartir experiencias de jardinería o escultura.
21. El niño A.
- Si tus amigas tienes un niño insoportable, te callas. A nadie le gusta oír lo mala madre que es. Aunque eso lo dice en otro capítulo bien lo podía haber metido aquí. Aquí dice simplemente que tu hijo ha de ser igual de A que tú. ¡Qué pocholada!
22. El perro A.
- Tu perro ha de ser también A. faltaría más. Nada de darle comida humana, o tendrá la desfachatez de acercarse a Pitita a mendigarle una trufa. Ah, adoptar a chuchos se lleva mucho, algunas famosas lo hacen, así que tú puedes hacerlo sin dejar de ser in.
23. Recapitulaciones.
- Popurrí con los mejores consejos de nuestro maestro en glamour y saber estar.
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Conclusión:
Yo no me lo compraba ni en broma, pero para pasar la tarde con una sonrisa en la boca, lo aconsejo. Lo encontré de casualidad mientras colocaba unos libros en la estantería de una de las bibliotecas en las que trabajo este verano y en un par de mañanas me lo leí. La verdad es que te ríes, no por que el autor lo pretenda, sólo por las tonterías y cursililadas que tiene en la cabecita este señor, y que piensan que forman parte de la mujer ideal.
Como tenga que hacer un comentario de todo lo que opina este señor voy a parecer muy, pero que muy B, jajajaja. Yo es que ni aunque me lo encontrara de casualidad me lo leía, vamos. Un besazo.