Para todos los golosos, Lisboa en particular, y Portugal en general, deben de ser algo así como un paraíso terrenal.
Y es que una de las cosas que más llaman la atención cuando visitas la bella Lisboa es la proliferación de pastelerías y confiterías por doquier. Creo que debe de haber tantos de estos establecimientos en Lisboa como iglesias en Roma, pues no resulta extraño encontrar prácticamente una en cada esquina, o lo que es lo mismo, varias en la misma calle. Y deben de ser negocios rentables, ya que si te fijas, verás que los lisboetas son muy
llambiones (que dirían en mi tierra) y consumen muchos dulces y pasteles de todo tipo.
No es difícil llegar a la conclusión de que se trata de una costumbre arraigada en la bella Lisboa, pues no solamente puedes encontrar pastelerías de reciente creación, sino que muchos de estos establecimientos son centenarios, o incluso más. De hecho, en el mismísimo corazón de Lisboa, en la zona de la Praça del Rossío y la vecina Praça da Figueira
, podemos encontrar algunas de esas confiterías y pastelerías (confeitarias y pastelarias en portugués) más famosas y con más renombre de toda Lisboa y si me apuras de todo Portugal. Precisamente hoy quiero hablaros de una de estas pequeñas joyas, abiertas desde hace más de un siglo (casi ya dos), donde
sólo acercarte a su escaparate ya es para que se te haga la boca agua. Y os lo dice alguien que no es especialmente aficionada al dulce, pero es que los golosos, sencillamente, no se pueden resistir. Os lo digo yo, que lo he visto con mis propios ojitos.
DIFERENCIA ENTRE CONFITERÍA Y PASTELERÍA.
No sé vosotros, pero a mí siempre me han surgido dudas entre los términos pastelería y confitería. Parecen sinónimos, pero creo que no lo son. Así que he tirado de DRAE y con esto es con lo que me he encontrado:
Confitería: Establecimiento donde los confiteros hacen y venden dulces, y que a veces es también salón de té.
Me queda la duda sobre la acepción
confiteros, así que sigo buscando.
Confitero: Persona que tiene por oficio hacer o vender todo género de dulces o confituras.
Pasemos a buscar ahora
confitura.
Confitura: Fruta u otra cosa confitada.
Bueno, parece que queda claro (más o menos) el tema de la confitería. Pasemos ahora a la pastelería.
Pastelería: Local donde se hacen pasteles, pastas u otros dulces.
Vamos a ver qué dicen de los pasteles…
Pastel: Masa de harina y manteca, cocida al horno, en que ordinariamente se envuelven crema o dulce, y a veces carne, fruta o pescado.
Bien, que en la confitería, además de pasteles y otros dulces se venden “confites”, que se refiere a frutas confitadas. Debe de ser que ahora, en la mayoría de los sitios, no se hacen ya confites, sino sólo pasteles. De ahí que confitería sea un vocablo que suene como a antiguo, y que este tipo de establecimientos sean lugares con solera.
Pues bien, todo se adapta perfectamente a la
Confeitaria Nacional en Lisboa. Lleva
casi dos siglos abierta, por lo que es un local con mucha solera. En ella se venden todo tipo de dulces: pasteles, tartas, bombones… y la verdad es que no me fijé, pero probablemente también fruta confitada u otros “confites”.
Además, tiene en su parte superior un auténtico salón de té.
LOCALIZACIÓN. SI VAS A LISBOA, DÉJATE UNOS MINUTOS PARA DISFRUTAR DE SU AMBIENTE.
Además, la Confeitaria Nacional está en el
corazón de Lisboa, muy muy cerquita de la Praça del Rossío. Y es que si vas a Lisboa, antes o después pasarás por esta plaza, probablemente en varias ocasiones. Punto neurálgico del barrio de La Baixa y de la ciudad en sí, el Rossío es algo así como la plaza principal de la ciudad. Justo al lado de ella existe otra plaza, un poco más pequeña, la Praça da Figueira, de donde sale el tranvía 15 para ir a Belem. Y allí entre ambas, en la calle que une ambas plazas podremos encontrar la Confeitaria Nacional. No se trata de un negocio centenario, sino casi bicentenario, ya que se abrió en
1829, siguiendo todavía abierto al público, que ahí es nada. Sin embargo, ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y evolucionar, para dar un gran servicio a la clientela sin perder ese
halo especial, casi mágico, de los locales de toda la vida.
La especialidad de la Confeitaria Nacional es el Bolo Rei, cuya receta se cree que la trajo el hijo del fundador desde Francia en la segunda mitad del siglo XIX. El bolo rei es algo así como nuestro roscón de reyes, aunque difiere un poco del español. Tiene una masa compacta, como de bollo suizo, pero con pequeños trozos de frutas escarchadas en su interior. Es un poco más mazacote que nuestro roscón, pero está buenísimo, tanto tomándolo solo como mojado en leche, café, colacao… No sé si lo hacen todo el año, pero es que nosotros estuvimos en el puente de diciembre y por supuesto lo tenían, y estaba simplemente divino!!!!
Desde mediados de los años 80 se volvió a abrir al público la primera planta del local. En esta primera parte existe un
salón de té (salón de chá) donde poder degustar de las maravillosas especialidades dulces de este establecimiento ante una taza de café, o de té, mientras se deja la vista ir sobre la Praça da Figueira. Os puedo asegurar que, especialmente en invierno, merece la pena guardarnos media hora para invertirla en ese pequeño placer, subir a ese primer piso y evadirnos, pensando en nuestras cosas y en todo lo que nos aporta Lisboa, mientras disfrutamos de un estupendo bollo y una taza de líquido humeante. Pero si no tenéis tiempo suficiente, en la planta baja podemos encargar los dulces que más nos gusten y llevárnoslos. En seguida nos los empaquetarán maravillosamente para que podamos meterlos en nuestra maleta y llevarnos consigo un trocito de los dulces sabores de Lisboa.
ESPECIALIDADES DE LA CONFEITARIA NACIONAL.
En los mostradores de la Confeitaria Nacional podemos encontrar decenas de dulces, bombones y pastas diferentes. Desde reproducciones de los pasteis de Belem (que los podemos encontrar prácticamente en cualquier pastelería de Lisboa, aunque como los de verdad ninguno) hasta las mayores especialidades de este establecimiento. En concreto, en su página web hablan de cuatro especialidades, que serían los siguientes:
1.
BOLO-REI.
Ya os lo había mencionado en el apartado anterior y es que el Bolo-Rei es la gran especialidad de la casa. Desconozco si esta receta la llevan a cabo todo el año o solamente en fechas navideñas, pero en este último viaje, en el puente de diciembre, apenas un par de semanas antes de navidad, desde luego lo tenían. Y no solamente eso, sino que estaba buenísimo. Tiene una
textura especial, como de
bollo suizo aunque un poco más compacto, y también un sabor muy especial. Podemos observar frutas confitadas en la parte exterior y pequeños trocitos de frutas confitadas en el interior de la masa, en el propio bollo en sí. No lo sirven con nata o crema como suele pasar en España y la masa es especial, está realmente bueno, tanto solo como mojado en leche o similar, realmente especial.
2. BOLINHOS DE AMENDOA.
Pequeños bollos de almendra, pastelitos de forma redondeada, crujientes por fuera y muy tiernos por dentro
, pequeños mordisquitos deliciosos y que no resultan ni demasiado grandes ni demasiado pesados. Además, se trata de una de esas recetas tradicionales de toda la vida, que probablemente te recuerden a otros pasteles de almendra y sin duda te gustarán.
3. BOLINHOS DE OVO.
Son bollos que tienen como ingrediente fundamental el huevo. Los hay de varios tipos, desde los similares a los Pasteis de Belem a otros que recuerdan a las yemas de Ávila o similares. No soy muy fan el huevo ni tampoco me gustan los dulces empalagosos y éstos tenían pinta de serlo, por lo que no los probé. Sin embargo, mi marido y mi padre dieron buena cuenta de ellos, y según decían, estaban riquísimos!!!!
4. BOLOS SECOS OU SORTIDOS.
Se trata de diferentes pastas de té, y es que en un salón de té que se precie (y desde luego el de la Confeitaria Nacional se precia) se necesitan las tradicionales pastas para comerlas con el té, o con lo que quieras. Pudimos ver multitud de variedades de estas pastas, aunque no nos decidimos por comprar ninguna de ellas.
Además de todo lo anterior, también había diversidad de bombones y pequeños pastelitos. Vamos, que este lugar es un paraíso para los golosos.
LA EXPERIENCIA DE ITACA.
Hay sitios con encanto… con un
encanto atemporal, un halo especial, algo así como el tiempo detenido. Y la Cofeiteria Nacional es uno de esos lugares. Está ahí para devolvernos al pasado, para poder llevarnos a hacer un viaje en el tiempo y a dejarnos enamorar por los sabores y las sensaciones de toda la vida, con esas recetas que después de los siglos hace que se nos siga haciendo la boca agua.
Pero es que además su salón de té tiene también ese algo especial. Es también un lugar donde el tiempo se ha parado, donde, si simplemente los que estamos dentro vistiésemos trajes vintage, creeríamos que realmente hemos regresado al siglo XIX.
Y es que, en ese halo especial,
nos merecemos unos minutos para nosotros mismos. Un tiempo para evocar, recordar, imaginar, soñar… e imbuirnos de la magia de este lugar, que casi dos siglos después
sigue haciendo las delicias de los lisboetas, hoy como siempre, y también del caminante que se acerca hasta allí con tiempo de vivir intensamente, de captar el momento entre los dedos, de degustar uno de sus dulces de toda la vida y dejarse cautivar.
¿Te lo vas a perder?
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ainssss. . . este sitio me encantaría, jejejejeje. . . Saluditos.