Una extraña y caótica combinación de factores fueron la causa desencadenante de una de las decisiones más estúpidas que he tomado en mi vida.
Eran más de las dos de la bochornosa y asfixiante madrugada de un martes de julio. Sentado en el sofá, en calzoncillos, con una cerveza en una mano y el mando de la tele en la otra, me sentía como un Homer Simpson cualquiera. Incluso creo que estoy echando barriga... ¡¡¡Dios mío, y es de color amarillo!!!
Era imposible estar en la cama con el calor que hacía. Daba vueltas y vueltas sobre unas sábanas empapadas de sudor, que se quedaban adheridas a mi cuerpo. ¡¡¡Qué pegajosa y desagradable sensación!!!
Ver la tele y beber una cerveza bien fría fueron las soluciones de emergencia que encontré a mi desesperante estado de vigilia, forzada por el bochornoso e insoportable verano mediterráneo. ¡¡¡Ese fue el gran error!!!
♫♪♫ La Tieeeenda eeeen caaaasaaaaa ♫♪♫... ¿os suena la canción? Pues sí, debo confesar que yo... ¡¡¡soy una de sus víctimas!!!
Creo que cambié de canal unas 600 veces antes de quedar embobado ante la pantalla de mi vieja tele, tragándome todos los anuncios que echan a esas horas de la madrugada. Que si un ordenador HP que hace de todo, que si un aparato revolucionario para hacer abdominales, que si una faja reductora de volumen abdominal,... Hasta que llegó lo mejor de todo: un anuncio de un aparato de aire acondicionado: ¡¡¡el Convair Magicool!!!
Lógicamente, me quedé entusiasmado viendo ese anuncio. Las gotas de sudor que recorrían mi espalda me empujaban a admirar y a venerar, como si de un dios pagano se tratara, a aquella maravilla de la ingeniería "modenna": un aparato de aire acondicionado pero que no era aire acondicionado. Era incluso mejor,... O eso decían... ¡¡¡y yo lo creí!!!
Ni corto ni perezoso, pero sí muy sudoroso, cogí el teléfono y marqué el número, creyendo que a esa hora (serían las 2:30 o las 3 de la mañana) no me saldría más que un contestador automático al que le daría mis datos. Pero no. Me contestó una chica que me dejó totalmente descolocado... ¡¡¡y encima yo en calzoncillos!!!
Le expliqué que acababa de ver el anuncio del cacharro ese y que quería uno... ¡¡¡pero ya!!! Curiosamente, me contestó que de ese modelo específico quedaban pocas unidades porque estaba siendo sustituido por el "igualmente fantabuloso" Convair Marino, "que llevará el aire marino hasta mi hogar". ¿Creeis que era diferente? Pues, no. Es exactamente el mismo aparato que el Convair Magicool. Sólo le cambian un poco la forma exterior para poderle cambiar el nombre y punto.
Decidido ya a que me trajeran el Convair Marino me soroprendieron cion una nueva "sugerencia": el "todavía más fantabuloso" Convair Silver, que suma a todas las ventajas del Magicool y el Marino, un impresionante filtro que, ¡¡¡atención!!! "captura y retiene hasta las partículas más pequeñas, eliminando olores, polvo y suciedad a la vez que le proporciona el ambiente más fresco. El frío ideal para personas alérgicas o con problemas respiratorios."
¡¡¡ESTE, ESTE. QUIERO ESTE!!!
Yo estaba obnubilado con el anuncio que había visto. Un aparato no muy grande, que lo colocas al lado de una ventana, le echas un poco de agua con una jarra y sale un aire fresquito, fresquito. ¡¡¡Todo eran ventajas!!! Por eso no dudé en comprar finalmente el Convair Silver, que era el mismo aparato pero que incorporaba además un filtro para purificar el aire y que me salía por muy poquito dinero además. Y encima podía pagarlo en 10 cómodas cuotas de 31 euros mensuales. Pero, bueno, si eso me lo gasto yo en un santiamén cualquier noche. Le di todos mis datos, personales y bancarios, y aunque sujeto a la conformidad definitiva que me darían al día siguiente, en principio ya había hecho la compra del Convair Silver. A las 3 de la mañana y... ¡¡¡en calzoncillos!!! ¡¡¡Viva el siglo XXI!!!
Por fin iba a tener aire fresquito en casa. Y sin hacer obras, sin aparatos voluminosos, sin grandes gastos de electricidad o de mantenimiento. A éste sólo había que echarle agua... ¡¡¡y del grifo!!!
■□■ Pero... ¡¡¡SI ESTO ES UN VENTILADOR!!!
El pedido me llegó el lunes por la tarde. Unos 6 días después de cuando lo solicité. Me parece un plazo excesivo, teniendo en cuenta que te cobran 18 euros por el envío aparte del precio.
Lo primero que me sorprendió fue el volumen y el peso. Me lo imaginaba mucho más pequeño. Desde luego, no da esa impresión cuando lo ves en el anuncio de la tele.
Lo lleno de agua con unas cuantas jarras y unos cuantos viajes a la cocina hasta el tope. Reviso las instrucciones cutres que trae (un librito de pocas páginas y en varios idiomas) y lo enchufo. Arriba sólo tiene dos mandos y no demasiado difíciles de manejar pues sólo sirven para encender o apagar el cacharro (digo bien, ¡es un cacharro!) y regular la velocidad del ventilador (que sólo tiene 3 posiciones y la 1ª ni se nota).
Al encenderlo se oye un tremendo ruido ocasionado por el ventilador. Parecía el rotor de un helicóptero que tuviera en mi salón. ¡¡¡QUÉ RUIDOSO!!! ¿Esto es la "alta tecnología" que aseguraban en el anuncio?
Además, hay que colocarlo cerca de una ventana entreabierta, con lo que hay que sumar el ruido que entra desde la calle, que no es poco el que hay en mi barrio.
¿Y el frío? Esperaba encontrarme con un chorro de aire frío que me dejara las cejas congeladas... pues, va a ser que no. Este cacharro de aire frío, NADA DE NADA.
Lo único que realmente hace es humedecer el aire que mueve. Nada más. Porque del supuesto efecto refrescante que se supone que se consigue al evaporarse el agua (efecto "botijo" lo podríamos llamar), ni se nota, ni se ve, ni se intuye por ningún lado.
Se me puso una cara de estúpido, de imbécil engañado, de bobo estafado, que estuve a punto de tirar el puñetero Convair Silver, con su filtro y su puñetero depósito de agua por la ventana. ¡¡¡Seré idiota!!! ¡¡¡Quién me mandará a mí comprar nada de la teletienda... y en calzoncillos!!!
No lo tiré a la calle porque pesa lo suyo, que esa es otra: el cacharro es enorme y debe pesar unos 10 kilos, que sumados a los 13 litros de agua que le caben en el depósito, significa que pesa más de 20 Kg.
Tiene además dos ruedas y un asa para poderlo "mover fácilmente" por el piso. Y de paso dejarme marcado todo el parquet flotante recién puesto con sus puñeteras ruedas de plástico duro.
Y eso no es todo. Otro de los "maravillosos detalles" de este puñetero cacharro, el Convair Silver, es que se debe beber el agua. En poco más de 5 horas se acabó todo el agua que le eché al depósito. ¡¡¡Otra "ventaja" más de su funcionamiento!!! O sea que ni siquiera aguantaría una noche entera, porque me tendría que levantar a rellenarle el depósito. ¡¡¡Fantástico!!!
¿Por qué no hace frío? Porque estos de la teletienda no deben haber pensado en la gente que vivimos en el Mediterráneo. Realmente, el más tonto de todos he sido yo porque tampoco pensé sobre eso. Aquí, en Barcelona, la humedad relativa del aire es siempre altísima. Por eso, aunque tengamos 29º la sensación de bochorno es como si estuviéramos a 40º. Y esa misma humedad altísima del aire mediterráneo hace que realmente apenas se produzca el efecto de evaporación en que se basa, supuestamente, este aparato. No hay evaporación = No hay aire fresco.
Si te pones muy cerca del aparato sí que se nota que sale aire húmedo. Es que literalmente te mojas. Pero esto no refresca apenas nada el aire de la habitación. Con lo que eso que decían que como mínimo rebajaba en 5º la temperatura de una habitación y que incluso podría llegar a ser superior, en Barcelona... ¡¡¡ES IMPOSIBLE!!!
Nada más tengo que contar que he vuelto a llamar a la Tienda en Casa para devolverles el cacharro este (que, por cierto, esto no es más que el Corte Inglés, no sé si lo sabíais, pero yo, que ya os digo que no debo ser muy listo para cometer estos errores, no lo sabía). Los problemas me vienen con que me exigen que devuelva el aparato "en su embalaje original". Y encima los gastos de envío corren de mi cuenta. O sea que, encima, perdería dinero. Y para todo esto sólo tendría 7 días de plazo (con lo que me obligan a enviarlo por mensajería urgente, que es más cara). Si en ese tiempo el aparato no les llega, en perfecto estado y en su embalaje original, no me devuelven el dinero.
¿Solución final? Me quedo con el puñetero ventilador que echa aire mojado. No es nada más que eso. Lo probaré en la casa de mis abuelos en el pueblo, que a veces vamos, y que seguramente, pueda funcionar mejor allá. De todos modos, les he pedido una hoja de reclamaciones. Me han informado que puedo recogerla en cualquier centro del Corte Inglés o que incluso me lo pueden mandar por correo. En esto han estado muy atentos, tengo que decirlo. Parece que cuando te pones serio te hacen más caso. Eso o que están más que acostumbrados a que haya reclamaciones. Que va a ser esto último.
Por si acaso y como creo que este anuncio es una auténtica tomadura de pelo, voy a acercarme por la oficina municipal de información al consumidor de Barcelona para ver si les puedo poner alguna denuncia por publicidad engañosa, porque no me fío demasiado de devolverles el aparato sin más.
Mi consejo: si estáis sentados en el sofá y en ropa interior sudada... ¡¡¡NO COMPREIS LO QUE VEAIS EN LA TELE!!!
Excepcional, sin mas, no hay otra forma de describir esta opi