Hace casi un mes (antes de las vacaciones), comencé a escribir esta opinión. La empezaba de la siguiente forma:
Hace más de un mes (hay que ver cómo pasa el tiempo) …
Pues bien, debo corregir y decir que hace ya dos meses (y sí, hay que ver cómo pasa el tiempo) me hice una escapada de fin de semana a Viena. Tal como os comenté en la opinión sobre las pintorescas casitas de Hundertwasser Haus, no conocía Viena hasta esta pequeña escapada. De hecho, como parte de nuestro viaje de bodas, vimos la posibilidad de realizar el circuito Praga-Viena-Budapest. Pero yo, unilateralmente (la Itaca unilateral, como diría mi querida esperedondo), decidí que pasaba de Viena y que prefería centrarme en un circuito que visitase únicamente Praga y Budapest ya que perderíamos menos tiempo en los desplazamientos y además podríamos estar más días en cada una de estas ciudades.

El caso es que, un par de añitos después, mi maridete se fue a Viena por trabajo, y yo, rauda y veloz, el viernes por la tarde decidí cogerme un avión y aprovechar la oportunidad. Llegamos al apaño de que el vuelo me lo pagaría yo (que a pesar de eso no me quedó otra que volar con Iberia y me salió por un piquito) y que él pagaría el hotel. Como por trabajo se había alojado en el
Hotel Marriott Courtyard, decidimos no complicarnos, y en vista que el precio de este hotel nos lo podíamos permitir, nos alojamos también allí durante el fin de semana.
HOTEL EJECUTIVO, ALEJADO PERO MUY BIEN COMUNICADO.
Como os contaba, en esta ocasión, la elección del hotel no corrió por mi cuenta. Sin embargo, a pesar de ello, no pude resistirme a bucear en los maravillosos mundos de internet de cara a identificar a qué hotel íbamos, donde estaba situado, cuáles eran sus pros y sus contras etc.
Lo primero que tengo que decir es que se trata de un
hotel completamente ejecutivo. Yo llegué un viernes por la tarde y el tipo de clientela no era toda de traje y corbata, pero durante la semana suele ser el típico hotel donde se alojan los ejecutivos, gente de empresa que va a eventos, conferencias etc. De hecho, está en una
zona financiera de Viena y precisamente en el caso de la empresa de mi marido, eligieron este hotel ya que tenían una convención y la empresa que la organizaba estaba situada justo en el edificio de al lado del hotel, por lo que les resultaba muy cómodo.
Por ello, este hotel no está precisamente en el centro de Viena, pero aún así a nosotros nos pareció una excelente opción para alojarte en Viena, por lo que no puedo menos que recomendároslo. Tiene prácticamente al lado (tres minutos andando) una
estación de metro donde cogiendo el mismo, podréis
llegar hasta el mismísimo centro de Viena en unos quince minutos. El metro en Viena funciona muy bien, además podréis coger un
billete para 24 horas y compensa si queréis desplazaros por la ciudad. Por ello, este hotel es casi como estar en el centro ya que en quince minutos estarás en todo el meollo de Viena sin ningún tipo de problemas.
INSTALACIONES DEL HOTEL.
Siento no poder aportar documentos gráficos propios, ya que las tenía en el móvil y me lo han birlado en las vacaciones, por lo que las fotos que aporto están sacadas de internet.
Se trata de un hotel ejecutivo de grandes dimensiones. Cuando llegas, la recepción es inmensa, de hecho está compuesta por un gran salón en el que incluso hacen recepciones de empresa (uno de los dos días que nos alojamos allí pudimos ver uno, de hecho era mi primer día y yo creí que se trataba del desayuno buffet). Al final del salón (con sofás y todo) se encuentra la recepción propiamente dicha, los mostradores donde tienes que registrarte a la entrada, pagar si la reserva no era con pago previo (que en nuestro caso sí lo era) etc. Me llamó la atención que las recepcionistas eran todas mujeres, algo curioso.
Y a la izquierda de la recepción se encuentra la cafetería donde se sirve el desayuno buffet, así como un pequeño bar con una barra muy mona, todo hay que decirlo. El hotel se encuentra en una zona alejada del centro pero con jardines y mucha luminosidad, además es completamente exterior y la zona de la cafetería daba a un pequeño estanque
donde incluso había una pareja de patos.
Me gustó mucho el sitio, estaba todo
muy limpio, era amplio y luminoso, me gustaba la decoración y además el desayuno buffet era fantástico. La verdad es que ni siquiera sé cuánto nos costó el alojamiento y desayuno por noche en este hotel porque no me tocó pagar a mí, pero sólo por el desayuno ya merecía la pena sin dudarlo. Había de todo, sobre todo un salmón ahumado que estaba divino. Pero además de máquinas de café con cafecitos de mil gustos, había dulce, salado, de todo… y además con filigranas y a gusto del consumidor.
Otra de las cosas buenas era que el
bar del hotel estaba abierto muchísimas horas, por lo que incluso por la noche podrías a la vuelta tomarte algo. Tenían además una
pequeña terracita justo frente al estanque de los patos, por lo que merecía la pena.
En la recepción también había un par de
ascensores ultra-mega-modernos. Para nosotros resultaron fundamentales, ya que si no recuerdo mal estábamos alojados en el séptimo piso. Nada más salir del ascensor en nuestra planta había una máquina para limpiarte los zapatos (muy de moda últimamente en los hoteles, lo he podido ver en varios de ellos) y una máquina de agua fría gratuita a disposición de los huéspedes. Por lo demás, los pasillos enmoquetados, larguísimos, con un montón de habitaciones por planta… y la verdad es que no se me ocurre mucho más que contaros del hotel en sí. Era muy mono por fuera, casi todo acristalado, y estaba
al lado de un hipódromo o algo parecido. De hecho, nuestra habitación daba al hipódromo y pudimos ver varios caballos así como fuegos artificiales el sábado por la noche. Todo sumamente curioso a decir verdad.
LA HABITACIÓN.
Teníamos una habitación estándar con una cama matrimonial King size, y es que la propia habitación en sí era enorme. Tenía un gran ventanal que la hacía además muy luminosa y estaba decorada al más puro estilo habitación de hotel ejecutivo. Es decir: cama de gran tamaño, muebles funcionales, de buena madera y líneas lisas, una profusión de lo blanco y marrón y la ausencia en general de decoración a excepción de algún cuadro moderno que le da un toque al ambiente minimalismo de portátil y maleta a medio hacer.
Por supuesto, disponía de televisión con pantalla plana, aire acondicionado, calefacción regulable, chuminaditas en el baño, lámparas fashion, moqueta y sillón con punto de lectura. Lo siento, pero creo que este tipo de hoteles terminan todos pareciéndose demasiado entre sí.
Para no variar, utilizamos la habitación para dormir y poquito más. Es lo que pasa con los hoteles de las grandes ciudades, o al menos lo que me ocurre a mí. Las habitaciones podrán ser fantásticas (y normalmente lo son), pero solemos pasar muy poquito tiempo en ellas. Y en este caso también fue así. La cama era muy cómoda (tanto el colchón como las almohadas) todo estaba bien, era un lugar muy espacioso y me gustó. Pero apenas estuve una hora más al día que lo justo y necesario para dormir, por lo que mucho que decir no tengo.
¿POR QUÉ ELEGIRÍA ESTE HOTEL?
Normalmente suelo decantarme por los hoteles más céntricos
, y en esta ocasión no lo ha sido. Cierto que no elegí yo el hotel, y probablemente si dicha tarea hubiese recaído sobre mí, probablemente no hubiese elegido este hotel precisamente por su distancia al centro. Sin embargo, después de haberme alojado allí, mi opinión ha cambiado totalmente. Recomendaría este hotel sin dudarlo para una escapada a Viena. Da igual que esté alejado del centro, porque
el metro en Viena funciona fenomenal y en unos quince minutos te llevará hasta el mismísimo centro de la ciudad. Además, la estación de metro está a unos dos minutos andando del hotel, así que sin problemas. Os recomendaría que si os alojáis aquí utilicéis el abono de 24 horas del metro, que os permitirá subir y bajar dentro de ese período las veces que queráis, y de verdad compensa. Además, desplazarse en metro desde el hotel hasta la estación de tren que va al aeropuerto también resulta sencillo y rápido, lo que hacen que este hotel,
a pesar de estar alejado, esté muy bien comunicado.
Me ha gustado el hotel, es un sitio tranquilo, sin hordas de turistas de todas las nacionalidades inundándolo todo. Durante la semana posee un público mayoritariamente ejecutivo y el fin de semana sobre todo gente joven y alguna familia con niños (también jóvenes y desenfadados) que le daban un ambiente muy bueno al hotel, especialmente en el desayuno buffet.
Por ello, creo que este hotel es un lugar recomendable como campamento base para descubrir o redescubrir la ciudad de Viena. La verdad es que no tengo en mente volver a Viena, ya que es una ciudad que a priori no me llamaba mucho la atención y que, ahora que ya la he visto una vez, no me quedan ganas de repetir (no por nada, sino porque conozco otras ciudades que a mis ojos tienen más encanto y además hay muchas otras que no conozco y me gustaría conocer antes). Pero como nunca se sabe, y quizá el destino me termine volviendo a llevar alguna vez a Viena, no descarto volver a alojarme en este hotel si lo encuentro a un precio decente, porque de verdad que tiene muchas cosas que me han gustado.
.
Si tu lo recomiendas es totalmetne fiable