‘Crónicas de la Dragonlace’ es una trilogía de fantasía épica que inició una de las sagas literarias más extensas. Hoy en día existen más de 100 novelas al respecto del universo que Margaret Weis, Tracy Hickman y su equipo crearon hace exactamente 20 años.
Para mí Dragonlance es, para bien o para mal, uno de mis referentes culturales. Estas fueron las primeras novelas ‘adultas’ que leí, mi primera obsesión atemporal que me hacía ahorrar el dinero suficiente para comprarme un nuevo libro de la saga. Al mismo tiempo también era mi secreto, pues no conocía a nadie más que recorriera las mismas sendas que yo en mi viaje por el mundo de la Dragonlance. Con estas novelas he mantenido interminables diálogos de adolescente autista, por lo que se han ganado un lugar de excepción en la cabecera de mi cama.
Así que conmemorando mi opinión número 300 en esta página, os hablaré de la trilogía de novelas que lo empezó todo.
[qué es ‘Crónicas de la Dragonlance’]
Es el nombre genérico que se da a una trilogía formada por tres novelas: ‘El retorno de los dragones, ‘La tumba de Huma’ y ‘La Reina de la Oscuridad’, escritas por Margaret Weis y Tracy Hickman. Aclarar que Hickman es todo un señor de poblada barba y virilidad fuera de toda duda, que es común leer ‘las autoras de Dragonlance’ y no, ¿eh? De autora sólo hay una.Estas novelas son de fantasía épica, o si se quiere, de espada y brujería. Están ambientadas en un mundo imaginario llamado Krynn, donde elfos, enanos y otras razas se parten la cara a espadazos y hachazos, donde los magos lanzan poderosos hechizos y los clérigos buscan a unos dioses que se perdieron hace muchos muchos años.
En las ‘Crónicas’, concretamente, se cuentan los acontecimientos ocurridos durante la Guerra de la Lanza. La diosa suprema del Mal, Takhisis, intenta entrar físicamente en el mundo para dominarlo y esclavizarlo con la ayuda de sus ejércitos y los dragones del mal. Las fuerzas del Bien se encuentran desprevenidas, pensando que los dragones sólo son cuentos de niños, con la fe en los dioses perdida hace mucho tiempo y peleados entre ellos por culpa de un racismo galopante. Así que Paladine, dios del Bien (y del chocolate a la taza, jijijiji) escoge a un grupo de amigos para que actúen de catalizador de la resistencia contra Takhisis y se monta un pitote de dimensiones mundiales.
Como se puede ver, la saga Dragonlance bebe mucho de la obra de Tolkien (a eso iremos luego) y pese a que tolkenianos y dragonlanceros suelen estar enfrentados, no hay razón para no poder gozar de ambas obras con igual intensidad. Pero puestos a dar la máxima información sobre el producto, simplemente diré que mientras Tolkien es criticado por el sopor que provocan sus obras, Dragonlance es objeto de burla por su infantil planteamiento y su marcada comercialidad. Pues eso... cada uno que escoja el bando que quiera :P
[en el principio fue el rol]
La saga Dragonlance ha estado vinculada desde su nacimiento hasta hoy al juego de rol más famoso de todos los tiempos: Dungeons and Dragons.
Se dice que no eres rolero hasta que no has echado alguna partida a este juego, que quien más quien menos conocerá por la serie de dibujos animados que daban por la tele hace tiempo, ‘Dragones y Mazmorras’ o por la infinidad de videojuegos que han adaptado sus normas para crear juegos de rol.
Precisamente esta es, para mí, la imagen que tengo de Dungeons and Dragons (D&D para los amigos). La mecánica de juego y su concepción misma hacen la experiencia rolera muy similar a un videojuego, recorriendo ‘dungeons’ (mazmorras) explorando a la busca de tesoros y matando bichos, que proporcionan puntos de experiencia y mejoran las habilidades de nuestro personaje.
Esto mismo es lo que debieron pensar, a mediados de los 80 y cuando D&D estaba en pleno apogeo, Tracy Hickman y alguno de sus colegas de TSR, empresa que se dedicaba a desarrollar el juego. Una partidita de dragones y mazmorras era estupenda para pasar un rato triscando por unas ruinas matando orcos y robando oro a un dragón pero... ¿se podría llegar a contar una historia épica en un entorno así? La respuesta fueron las Crónicas de la Dragonlance.
Tracy Hickman y su equipo empezaron a forjar un nuevo mundo donde, usando las reglas del juego de rol, se pudiera desarrollar una historia compleja. Este mundo, Krynn, pronto fue poblado de personajes, leyendas, dioses e Historia. En este decorado se empezaron a trazar las líneas argumentales para 12 módulos para el juego de rol, al mismo tiempo que se empezaba a pensar en escribir las novelas que apoyarían estas campañas.
En este momento entró Margaret Weis en escena, al ser elegida, de rebote y contrarreloj, responsable de la escritura de las novelas. Finalmente Weis y Hickman terminaron escribiendo las novelas a cuatro manos, naciendo de esta manera uno de los matrimonios profesionales más prolíficos.
La primera novela de la trilogía, ‘El retorno de los dragones’ en su traducción española, debía ser autoconclusiva, por si las cosas no salían como se esperaba. Así que esta primera novela es la que más arraigada se encuentra en el orígen rolero de la saga. Quizá sea la más floja narrativamente, pues se encuentra absolutamente condicionada por las reglas de D&D y los acontecimientos especificados en los 4 primeros módulos de juego. Cualquier jugador de D&D verá cómo se respetan de forma obsesiva aspectos como los niveles de lanzamiento de conjuros.
Posteriormente fueron las novelas las que se escribían antes que los módulos de juego, por lo que Weis y Hickman empezaron a soltarse, manejando los personajes a su antojo y permitiéndose licencias respecto a los normas. Creo que a partir de ‘La tumba de Huma’ está el verdadero encanto de Dragonlance, y la pericia y maestría con la que Weis y Hickman consiguen pasar de la descripción de las aventuras de un pequeño grupo a las tramas de una guerra a gran escala me parecen excepcionales.
[Tolkien, referente eterno]
Sinceramente creo que es imposible crear una obra de fantasía épica sin que la alargada sombra de Tolkien se recorte sobre los verdes prados del recién creado mundo.
Krynn no es una excepción y, de hecho, los autores de Dragonlance reconocen su admiración por la obra del creador de la Tierra Media y la decisiva influencia que su obra tiene en la saga Dragonlance:
1) División de las obras en trilogías.
La saga Dragonlance está compuesta de trilogías. Las ‘Crónicas’ son tres. Luego vienen las ‘Leyendas’, que son tres. ‘La guerra de los espíritus’ son tres novelas, también. ‘Preludios’, ‘Héroes’ y ‘Cuentos’ también se dividen en trilogías (si bien en este caso también hay ‘Preludios II’, ‘Héroes II’ y ‘Cuentos II’).
En el caso de ‘Crónicas’ ya he comentado que la partición en tres fue casi imposición editorial. Aun así, los autores reconocen que en fantasía épica lo de las trilogías es prácticamente algo natural, una convención que inició Tolkien y que ya está bien así.
2) Elfos, enanos, humanos y otra fauna.
Tanto el uso de estas razas como sus características culturales propias son las convencionales, que cualquier lector de Tolkien puede reconocer. Los humanos son impulsivos y guerreros, pues su corta longevidad los hace querer aprovechar la vida al máximo. Los elfos viven por miles de años en los bosques y son delicados y altaneros. Los enanos son ruidosos, rudos y viven en montañas, apreciando hasta el orgasmo las obras de ingeniería y arquitectura hechas de piedra.Además en Krynn hay otras razas, heredadas del entorno D&D (que a su vez bebe de Tolkien, tampoco nos vamos a engañar). Hay medianos (que en este caso se llaman kenders, y vienen a ser los halflings de ‘Reinos Olvidados’), orcos, ogros, goblins y hobgoblins, gnomos...
3) Trasfondo histórico.
Si algo se ha alabado unanimemente de la obra de Tolkien es lo perfectamente construido que está su mundo y lo versemblante que resulta. Entre otras cosas, uno de los factores decisivos para lograr esto es contextualizar a los protagonistas en un mundo vivo, con su historia, sus leyendas y sus tradiciones. De ahí que cuando nos hablan de Isildur, Arathorn y demás nos sintamos parte de una trama que empezó mucho antes que nosotros llegáramos ahí.
Del mismo modo, Weis y Hickman prácticamente desarrollaron el trasfondo de Krynn antes que la trama misma de la novela. Krynn es un mundo con una historia milenaria, en la que se cantan canciones que hablan de caballeros con lanzas montados a lomos de dragones que expulsan a dioses malignos de los cielos; poemas que explican cómo los dioses que se enfadan con los habitantes del mundo y lanzan una montaña ígnea, castigando al mundo con un cataclismo que se cobra millones de vidas y cambia para siempre la faz de la tierra; canciones que hablan de la esperanza del retorno de los dioses verdaderos y el fin de la oscuridad. También hay leyendas sobre la creación del mundo, el orígen de las razas y la naturaleza de la magia. El conjunto, como en la obra de Tolkien, es de una empatía total con el mundo en el que nos movemos y la aceptación de que nos encontramos ante un momento histórico.
4) El Bien contra el Mal.
La lucha del Bien contra el Mal es uno de los pilares básicos de la obra de Tolkien.
En Krynn los feos son, por supuesto los malos, mientras que gallardos caballeros, hermosos elfos y sacerdotisas vestidas de blanco son los buenos. Y es que no hay nada mejor para la épica que un grupo de héroes valerosos que luchen contra la esencia misma del mal...
Pero Weis y Hickman introducen en esta ecuación un elemento propio, la Neutralidad, que constituye finalmente un elemento clave para entender la filosofía Dragonlance y disfrutar de los enriquecedores planteamientos que genera.
[construyendo Krynn]
Si Weis y Hickman se hubieran limitado a hacer una copia light de la obra de Tolkien supongo que a estas alturas nadie se acordaría ya de ellos. Si 20 años después aún reeditan sus obras y aparecen nuevas novelas ambientadas en el mundo que crearon es porque aún hay millones de personas fascinadas por Krynn y sus habitantes.
Como habéis podido ver de hecho no se descubrió nada cuando se creó Dragonlance. Simplemente se usaron elementos ya existentes combinándolos de un modo nuevo y, como suele ocurrir, la grandeza de Weis y Hickman no está en lo que cuentan sino en cómo lo cuentan.1) Estructuras triangulares.
Las tramas de las ‘Crónicas’ están construidas en estructuras triangulares que hacen dinámicas hasta las acciones más introspectivas. Como decía antes, la base misma del mundo se sustenta sobre el triángulo Bien – Neutralidad – Mal, en el que ambos extremos se turnan en su poder e influencia ante el férreo control de la Neutralidad, que impide que la balanza se rompa. Así, en el mundo de Krynn se persigue un ideal inexistente en otras sagas de fantasía épica, donde el Mal debe erradicarse a toda costa hasta que sólo brille la luz del sol. Esta construcción resulta mucho más próxima que, por ejemplo, la construcción más bien alegórica de Tolkien (que no digo que sea peor ni mejor, cuidao).
2) Personajes.
En consecuencia del punto anterior, los personajes que pueblan Krynn se benefician de un tratamiento muy próximo y seductor para el lector. Los personajes de las ‘Crónicas’ tienen un fuerte componente de arquetipo, pero se permiten evolucionar con coherencia como criaturas complejas y pensantes inmersas en un mundo cambiante.
Para ello, los autores también se sirven de la estructura triangular. Por ejemplo, el triángulo formado por Lauralanthalasa – Tanis – Kitiara. Tanis es un semielfo bastardo, repudiado por los elfos y los humanos por igual. Laurana es su amor de juventud, una criatura en consonancia con la naturaleza elfa de Tanis. Kitiara es una humana pasional que hace vibrar la parte humana del semielfo. Para colmo, Lauralanthalasa madura y deja de ser una princesita elfa mimada y consentida para tomar conciencia de la cruda realidad, transformandose en un icono del Bien, mientras que Kitiara es una comandante de los ejércitos del Mal. Este triángulo condensa los conceptos sobre los que se basan las ‘Crónicas’.
Pero quizá el personaje más cautivador de las ‘Crónicas’ sea Raistlin Majere, que también encarna el humanismo que Weis y Hickman han querido dar a la obra.
Raistlin y Caramon Majere son gemelos, las dos caras de una moneda. Caramon es el bueno, el fuerte, el querido por todos por su carácter afable, pero el corto de entendederas. Por el contrario Raistlin es débil, enfermizo, un marginado social que se refugia en su capacidad intelectual para hacerse mago. Posee una ansia de poder desmedida y cualidades para lograr lo que se propone, pero se encuentra irremisiblemente vinculado a su gemelo, que posee la fuerza física que a él le falta para desenvolverse. La enfermiza relación entre Raistlin y Caramon marcará también las ‘Crónicas de la Dragonlance’ y sorpredende mucho el tratamiento que recibe el personaje de Raistlin en especial. Los gemelos protagonizan los momentos de mayor crueldad de la trilogía, pero también los más tiernos. Quien ya haya leído los libros supongo que ahora mismo estará pensando en conejos.

Luego están los personajes gancho, que le dan un toque especial a la saga y a los que les acabas cogiendo cariño, como el kender Tasslehoff Burrfoot y el venerable mago rey de los desastres Fizban.
[la edición en España, o cómo acabar odiando a Timun Mas]
Timun Mas ha sido la editorial encargada de publicar las novelas de Dragonlance en nuestro país. Actualmente la mayoría de seguidores de la saga está cabreadísimo con esta editorial y su muy discutible política de edición, y es que desde hace unos años el cachondeíto y las metidas de pata han sido constantes.
La culpa de esto la tiene, en gran medida, el hecho de que Timun Mas pertenece ahora al grupo Planeta, y el monstruo editorial ha impuesto sus propias normas. Así, los sufridos compradores de los libros se han encontrado que la última novedad lanzada al mercado, que continúa o cierra una colección o saga ya abierta, es diferente a lo que ya se había publicado. Vamos, que pones en tu estantería los tres libros de una trilogía y se parecen de casualidad. Empezando por nimiedades como el logo mismo de la editorial (del que hay cuatro versiones diferentes en pocos años), pasando por la manía de poner el código de barras en el lomo (que se les ha pasado ya, por lo visto) o entrando ya en aspectos mucho más cabreantes como cambiar el tamaño mismo del tomo o la calidad del papel (que, obviamente, ha ido cayendo en picado con el paso del tiempo, de modo que hoy practicamente publican en papel de fumar).
A lo mejor estos son detalles de un purista de los libros como yo, que rebusca en el montón de la fnac hasta que encuentra uno que esté inmaculado. Pero es que además la desfachatez de Timun Mas llega a partir en dos libruchos una novela, cobrando por ella el precio de una novela entera, o de mutilar libros de cuentos porque, total, a la peña seguro que este cuentito de aquí y este de allá no le interesan y así a nosotros nos sale más barato el libro (eso sí, nosotros se lo cobramos a 8 euros, como todos).
Y luego ya están las pifias que no tienen excusa. Porque el hecho de pertenecer a un grupo editorial que te hace bailar a su ritmo no justifica que no haya coherencia entre los diferentes traductores de la saga Dragonlance.
Y en algunos casos no la hay, ya que de repente expresiones cristalizadas que ya son míticas para los lectores habituales cambian de un libro para otro. Que no suena igual ‘mago de Túnica Roja’ que ‘mago de Manto Rojo’, ni ‘shalafi’ que ‘shalifi’. Como tampoco se entienda que algunos personajes no se traduzcan, como Goldmoon o Sturm Brightblade, y en otros libros todos sean Hojasverdes y Fuerzacerrojos. En este sentido Devir, la editorial que edita el material para jugar a rol basado en Dragonlance, es mucho más coherente que Timun Mas.
Pero bueno, como la alternativa está en comprarse los libros directamente en inglés, no hay más remedio que echar mano de Timun Mas. Y como en esta opinión hablo de las ‘Crónicas de la Dragonlance’, repasaremos cómo puedes hacerte con ellas, si es que después de tanto rollo te ha picado la curiosidad:

1) La primera edición fue la que en el Círculo de Lectores llamarían ‘géltex con sobrecubierta’. O sea, un libro de tapa dura con su forrito de papel plastificado. Al ser la primera es la más mítica y, también, la de mayor calidad, con buena encuadernación y un papel excelente. Timun Mas creó esta edición a su bola, y cada trilogía tiene un color propio, tanto en el cartón de las tapas como en la sobrecubierta (que en el caso de las ‘Crónicas’ es el negro) y un dibujo central obra de Ciruelo. Otras trilogías que comparten este tipo de edición son las ‘Leyendas de la Dragonlance’, los ‘Preludios I’, los ‘Preludios II’, los ‘Héroes I’, los ‘Héroes II’, los ‘Cuentos I’, los ‘Cuentos II’ y los ‘Compañeros de la Dragonlance’, además de los ‘Apéndices’. Se encuentran muy poquitos de estos ejemplares, y mucho menos de ‘Crónicas’, pero en la fnac aún reponen de otras trilogías a un precio de 12 euros.2) Hace unos años salió la edición de bolsillo. El contenido es el mismo que en la edición anterior, pues aprovecharon los fotolitos, aunque la calidad del papel se reduce drásticamente. Realmente las únicas ventajas que ofrece esta edición es el precio (a 8 euros el libro aún te planteas probar suerte con la saga) y las tapas, con ilustraciones de Larry Elmore, uno de los dibujantes míticos de Dragonlance. Trilogías importantes como las ‘Crónicas’ y las ‘Leyendas’ también se venden juntas en un estuche y a precio un poco más económico. En formato de bolsillo es como han ido apareciendo hasta ahora todas las novedades de Dragonlance, reflejando la poca fe que tiene la editorial en esta línea de productos.
3) Está recientita recientita la reedición en tapa dura de ‘Crónicas’ y ‘Leyendas’. Para que os hagáis una idea, tienen una presentación muy similar a los libros de Harry Potter editados por salamandra, con tapa dura plastificada en la que ya viene el dibujín impreso, sin sobrecubiertas ni nada. Este es el formato por el que Timun Mas optará a partir de ahora, según ellos para optimizar los beneficios, ya que para recuperar la inversión se necesita vender más unidades en bolsillo que en tapa dura. Realmente, a 18 euros el libro, me lo creo.
Pero en fin, si te gusta Dragonlance qué menos que tener la trama principal en tapa dura… Claro que luego ves que los libros publicados de este modo tienen diferentes tamaños entre sí y… bueno… ya digo que hay que tener paciencia con Timun Mas…
4) Si ya nos ponemos en plan chulo, podemos conseguir la versión para coleccionistas. Las tres novelas metidas en un solo tomo (de unas 1.500 páginas), editado en tapa dura con la cubierta semejando una encuadernación en piel, con sus punteras metálicas y todo. Una joyita, sobre todo teniendo en cuenta que las ‘Crónicas’ (ojo, SÓLO las ‘Crónicas’) vienen anotadas por Margaret Weis, Tracy Hickman y sus editores o colaboradores (Jeff Grubb, Michael Williams…). Realmente hay veces que las notas no están metidas en el mejor lugar o destripan alegremente acontecimientos que aún están por suceder en la novela. Así que sólo lo recomendaría para fans acérrimos de la saga que ya hayan leído las novelas una vez y quieran cotillear sobre detallitos de la creación de la historia. Claro que el temita sale por 24 euros de vellón y además hay muchos, pero MUCHOS, es decir INFINIDAD de fallos de escritura. Algunos muy sospechosos, como cuando pasas el OCR por un texto y te transforma ‘m’ en ‘in’ y otros superabsurdos, como una página (sólo una, loado sea Paladine) en la que hay dos líneas repetidas :S
5) Y si empezaba citando al Círculo de Lectores, debo terminar citando al Círculo de Lectores. Porque desde la última revista que visitó villaMercu ya se puede conseguir las ‘Crónicas de la Dragonlance’ en el original géltex con sobrecubierta y punto de lectura. Se trata de una versión circulera de la edición para coleccionista que os acabo de comentar, que sale algo más barata (unos 21 euros, creo recordar) y una ilustración un poco patata en la cubierta.
[y terminando ya]
Después de seis páginas de Word siento que no he contado todo lo que quería contar sobre las ‘Crónicas’. Si he tardado 300 opiniones en escribir sobre ello es, precisamente, porque contaría tantas cosas sobre ello que el Ciao se me queda corto. Y precisamente escribiendo semejante chorizo de opinión lo que he conseguido es que el personal se aburra y se salte cachos y se pierda todo lo que quería decir.
Pero bueno… supongo que esta es una de esas excentricidades que uno se puede permitir de vez en cuando… Gracias por llegar hasta aquí, aunque haya sido dando saltos ^_^
Un besote ruidoso y pecador.