El Escultor de Sueños

3  21.07.2005

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Desventajas:
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Recomendable: Sí 

THeDaRK

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Sumergió sus manos en el agua que proyectaba su imagen sinuosa entre estelas de plata. La imagen vaciló por unos instantes y donde hubo una forma reconocible ahora tan sólo había jirones danzantes, apenas discernibles entre las nubes de ondas concéntricas.

Su vida no había sido muy diferente de aquello. De vez en cuando veía una estrella en el horizonte, una oportunidad soñada, un atisbo de felicidad y alargaba las manos para atraparla, entonces, cuando creía haberla alcanzado, caía como arena entre sus dedos, se desvanecía velozmente como un castillo de naipes y él quedaba allí, con aquella expresión rota en el rostro y en el alma, con las manos vacías y frías y la mirada perdida en la distancia.

Aquella noche se dejó llevar por los sueños.
Soñó que estaba en un gran palacio, antiguo y majestuoso, recorrió sus vastos salones decorados con ricos tapices, de sus lámparas brotaban luces de mil y un colores y el sonido de arpas y laúdes traían la paz a su alma y la liberaban de sus pesares. Paseó hasta las enormes puertas que se abrieron al aproximarse. Y contempló el inmenso jardín cuajado de millares de rosas, que refulgían bajo el brillante sol de la mañana. Se acercó flotando entre el perfume dulzón y embriagador. Tomó una entre sus manos, sus delicados pétalos se mecieron entre sus dedos regalándole una caricia. Las gotas de rocío formaban un mosaico de lágrimas brillantes que titilaban resbalando hasta su piel... despertó con la belleza entre las manos.

La siguiente vez que soñó se encontraba en el vacío, pero no caía pues le habían brotado dos hermosas alas blancas, capaces de hacerle sentir el frescor de la brisa matutina mientras el sol le bañaba. Si se cansaba de volar tenía cualquier sitio que imaginase para reposar, desde las copas frondosas y llenas de recuerdos de los árboles donde el aire refrescaba sus pulmones, a las cimas de las montañas desde donde creía poder alcanzar cualquier cosa que se propusiese o sobrevolar la inmensidad embriagadora del mar, ese espejo de matices verdosos y deslumbrantes que parece no tener fin si eres capaz de volar... despertó y apreció la libertad.

Unas noches después se encontró en los brazos de una mujer. Una mujer morena con el rostro demacrado y surcado por las arrugas. Sus ojos enrojecidos por las lágrimas lo miraban con dulzura. Lo besaba una y otra vez. Y en cada beso él iba recibiendo unas gotas de su alma. Pasó su mano áspera y encallecida por su cara y él sintió el calor y la exquisitez que había debajo de aquella piel. Sintió el sabor salado de sus lágrimas al romperse en mil fragmentos contra su rostro. Un beso en la frente y dos palabras que se dibujaron en sus labios serían su único recuerdo años más tarde. Su nombre ni las monjas del orfanato lo supieron, sólo que dos días después la encontraron muerta de hambre... en su rostro se dibujaron el amor incondicional y la lealtad.

Y en sus noches fue libando de unos sueños y otros, sueños dulces o amargos, sueños fugaces o inmortales, se debatía entre luz y oscuridad, entre el poder de las palabras susurradas y los hechos inalcanzables, vio llorar al joven y reír al viejo, contempló el primer beso de dos amantes, las lágrimas de algún último "Hasta siempre", vio correr la sangre y al tiempo detenerse, la felicidad del mendigo blandiendo el látigo del señor, observó la mentira con sus máscaras multicolores, agasajó a damas sin ser caballero, sufrió la traición y lloró con el amor, fue verdugo sin empuñar armas, murió y nadie lo notó, surcó las ilusiones en una montura plateada, cayó en picado y resurgió... y de cada sueño traía un pedacito envuelto en dicha y lo atesoraba acunándolo en su alma... hasta que un día se cansó de soñar...

... Se cansó de despertar y volver a chocar con la realidad, de perseguir fantasmas en una noche sin luna, de vivir la vida en tercera persona. Se cansó de sus manos vacías y frías aferrándose a donde no hubo nada, de ver brumas danzando en la distancia, de la caricia de la arena azul cayendo entre sus dedos, de la brisa cruel que derribaba sus ilusiones... se cansó de no vivir, de no saber vivir.


Abrió su alma rebosante de pedacitos de sueños y comenzó a esculpir. Cogió la delicada fragancia de las rosas y la mezcló con unas cuantas sonrisas, era una buena base para comenzar. Como martillo eligió un trozo de sinceridad que se amoldó a su mano. El amor, la dulzura y la amistad harían las veces de cincel. Añadió a la fragante base un puñado de ilusiones, un poco de luz de luna llena, algunos tonos anaranjados de realidad y dio forma de alas grises a la libertad.

Fue limando, astillando y dando forma. Unas gotas de lealtad y el resplandor de las pupilas amadas se mezclaron entre sí espontáneamente, la argamasa le pareció de una textura sublime y puso una pizca en su creación. Su obra no iba a ser algo estático, pues todos saben que los sueños tienen vida propia, iba a ser algo fluctuante, donde dos puntos lejanos estarían en realidad unidos pues las ilusiones tendían a atraerse entre sí, creando brillantes puentes que sobresalían de la estructura.

Por la propia naturaleza de los sueños había veces en que dos se encontraban y debilitaban a otra parte, haciendo surgir pequeñas grietas negras que olían a mentira, otras zonas se volvían débiles y difusas como la duda. Trató de remendar aquellas zonas pero con el tiempo vio que el amor las fortalecía, volvía las dudas en otras formas más fuertes y duraderas y si cabe aún más bellas. La mentira quedaba aislada de los demás trozos, como una pesada bolsa negra, pero con una estela de olvido y otra más gruesa de perdón, la belleza volvía a envolverlo todo. Con su propio sudor se añadió el esfuerzo y con su dedicación la constancia.

Así poco a poco su alma se fue quedando vacía de aquellos trocitos de sueños que había recogido cada noche, hasta que sin darse cuenta no le quedó ninguno.

Se alejó y contempló lo que había creado en toda su extensión. No podía creerlo, con los trozos de aquellos sueños había vuelto a tejer su vida. Perplejo, reflexionó sobre aquello. Así que era cierto, la vida está hecha del mismo material que los sueños.

Tan sólo tenemos que desgranar nuestra vida con sinceridad, amistad, dulzura y amor y veremos que cada uno de nosotros no somos más que un mosaico de sueños, todos ellos alcanzables, pues forman parte de nosotros mismos.

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mar36

mar36

13.05.2007 21:48

genial,,saludossssssssssssssssssss

lomismoda

lomismoda

19.08.2006 00:55

una preciosa forma de definir la vida... y de hacer que seamos conscientes de ella. Mi excepcional.

elcapi

elcapi

27.12.2005 12:44

La verdad es que este escrito se deberia de estudiar , quizas despertara muchas conciencias, asi que habra que incluirlo como material didactico en las facultades y colegios. Un abrazo y felices fiestas

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