Un cuento típico aragonés: El tio Cerote
02.04.2006
Ventajas:
Volver a ser niños por un momento
Desventajas:
Que el momento es muy fugaz
Recomendable:
Sí
 chesusete
Sobre mí:
usuario desde:09.03.2006
Opiniones:9
Confianza conseguida:4
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 18 miembros de Ciao
Hola a todos: Esta mañana, leyendo un libro de cuentos aragoneses, me he encontrado con uno que me ha traido gratos recuerdos de mi niñez. Era uno de los favoritos que mi abuelo nos contaba a mi y a mi hermana cuando quería que nos estuvieramos quietos y no dieramos tanta guerra. Ahora, y gracias a la televisión y a los videojuegos, esta forma de entretenimiento y de educación, creo yo, se está perdiendo. Es una lástima porque significa una perdida de nuestro bagaje cultural muy importante ya que la mayoría de estos cuentos son tradición oral que ha pasado de generación a generación hasta nuestros dias...ó casi. Hoy en dia, los niños solo conocen los cuentos de Andersen, Perrault o de los hermanos Grimm y gracias a las peliculas de Disney. Para que, por un instante, mientras lo leeis, podais volver a sentiros niños; y para que este cuento no se pierda en los recovecos de mi memoria, os lo voy a contar, no como lo he leido esta mañana, sino como a mí me lo contaba mi abuelo. Pues señor, cuentan por ahí que el tio Cerote era un zapatero remendón de los de antes, lo mismo te recosía una botas viejas que te reparaba unos zapaticos de baile. Cristiano viejo, como él solía decir, era hombre casi más ancho que alto, amigo de buena mesa, que regaba con el mejor zumo de uvas que encontraba. Baturro de pocas letras, más bruto que un arao pero más agudo que el hambre, alegre, bromista, siempre tenía una frase ó dicho con que replicar a quien le hablaba; aunque, tambien tenía el genio vivo y era de los que, y ya lo había demostrado no pocas veces, no reblaba ni para tomar carrerilla.Estaba casado, el tio Cerote, con una mujer que no merecía. Vieja, fea, alparcera, rancia y más seca que la mojama. Andaba el matrimonio todo el dia a la greña y no era raro escuchar, si pasabas por delante de su casa, ruidos, gritos e insultos que se dedicaban el uno al otro a modo de "buenos dias". Tenía, la tal señora, fama de bruja entre sus vecinas, pero el buen zapatero nada sabía, ó no quería saber, de tales acusaciones hasta que ocurrió lo que ahora os voy a contar. Extrañado, el tio Cerote observó que, de un tiempo a esa parte, todos los sabados un poco antes de la medianoche, y cuando ya estaba dormido, su esposa se levantaba de la cama y no volvía hasta el amanecer. Curioso por las andanzas de su señora y amoscado por lo que a esas horas pudiera estar haciendo, quiso averiguar en que andaba metida, y una noche se acostó, sin ánimo de dormir, y esperó a ver lo que pasaba. A la hora indicada, la mujer, creyendo dormido al marido, se levantó sin hacer apenas ruido y se dirigió a la cocina. El tio Cerote , siguiendola, pudo ver como su esposa se desnudaba y, sacando un tarro de debajo de una baldosa, se embadurnaba todo el cuerpo con el ungüento que contenía. Al momento empezaron a aparecer de la nada un monton de viejas, tan feas y horribles como la primera, que, untandose el cuerpo con el mismo ungüento, montaron en escobas y salieron por las ventanas volando y gritando: -POR ENCIMA DE RAMA Y HOJA, A LOS CAMPOS DE TOLOSA.Sorprendido y un poco asustado se quedó el tio Cerote pero, poco a poco, la curiosidad pudo más que el miedo y, armandose de valor, decidió untarse él tambien con el dichoso ungüento para, así, poder seguir a semejante caterva de brujas y ver que hacían. pero, no habiendo entendido bien que es lo que gritaban, el pobre hombre se confundió y gritó: -POR ENTRE RAMA Y HOJA, A LOS CAMPOS DE TOLOSA.En un abrir y cerrar de ojos, el tio Cerote salió despedido por la ventana y se encontró volando a toda velocidad hacia no sabía donde, pero... ¡Ay! Como el pobre se había confundido al gritar el conjuro, en vez de volar por encima de los arboles, como habían hecho el batallón de brujas, el zapatero surcó los cielos por entre ramas, espinos y zarzas por lo que, cuando llegó a su destino, estaba todo arañado, golpeado y malherido. Al aterrizar, el tio Cerote vio que estaba en una loma, rodeado por un gran número de brujos y brujas que se disponían a comenzar un akelarre. Como estaba hecho un cristo, todo lleno de golpes y magulladuras, nadie, ni siquiera su esposa, lo reconoció. De repente, y en medio del descampado, apareció una inmensa figura con forma de macho cabrío, que no era otro que el mismísimo Diablo en persona, y todo el brujerio, al verlo, comenzo a bailar y a cantar alrededor de El, armando un estrepito infernal. El tio Cerote, para disimular y que nadie se extrañara de su presencia, tambien empezó a dar cabriolas y a saltar emitiendo los ruidos más raros y desagradables que por su garganta podían salir. Despues de un rato de semejante fiesta, todos los brujos y brujas se colocaron en fila y, uno a uno, fueron a rendir homenaje al Diablo según su costumbre, esto es, levantandole la cola y besando su negro culo. Cuando le llegó el turno al zapatero, como buen cristiano que era, no quiso besar al "cabrón" y, con una aguja de su oficio que siempre llevaba, le dió tal pinchazo en el culo al demonio que éste pegó un salto que aún hoy se recuerda en el infierno.Luego que todos hubieron pasado a rendir semejante pleitesía, comenzo de nuevo el baile, y después de un cierto tiempo, y como la primera vez, volvieron a colocarse en fila todos los presentes para volver a tributar a su anfitrión el susodicho homenaje. El tio Cerote, que se estaba divirtiendo de lo lindo, esperaba su turno con impaciencia para volver a pinchar al de los cuernos, pero, cuando ya le tocaba, el Diablo se dio la vuelta y le dijo: -"Tu no, tio Cerote, hasta que no te afeites el bigote".Terminado el agasajo, se sentaron todos alrededor del demonio y éste, sacando un gran libro, comenzo a leer los conjuros y hechizos que enseñaba a sus seguidores en este tipo de reuniones. Al ver, nuestro buen zapatero , un libro tan enorme, exclamo: -¡Jesus, María y Jose, que libro tan grande!Al oir nombrar a la Santisima Trinidad, todos los brujos y brujas allí presentes se espantaron y, muertos de miedo por escuchar aquellos nombres en aquel sitio, corrieron a sus escobas y huyeron formando tal remolino de aire que el viento arrancó las hojas del libro que traía el Diablo, perdiendose así toda la hechizería que se conocía. Es por esto que ya no hay brujas en el mundo ni nadie que sobrevuele nuestras casas a medianoche montado en una escoba ni gente que eche conjuros ni encantamientos, ni diablos que se aparezcan. Y todo se lo debemos al tio Cerote que, cuando volvió a su casa siguió remendando zapatos y botas, aunque, eso si, ya no volvió a reñir con su mujer porque, cuando ésta levantaba un poco la voz el zapatero le enseñaba la aguja con la que habia pinchado al Diablo y decía:-¿Quieres que te de un beso? Espero que os haya gustado y, como se dice en Aragón: Cuentico contau, por la ventanica se va al tejau. Un saludo.
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21.04.2006 19:42
si señor!!! bien por divulgar las tradiciones de nuestra tierra!
09.04.2006 22:05
muy bonito el cuento, casi no lo recordaba,salludos.
09.04.2006 19:41
!!!!Me encantan los cuentos!! cuenticu contau que se va por la ventanica de ciau.... Mola! se lo voy a contar a mis niños del cole.