Habitación 314
09.08.2006
Ventajas:
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Desventajas:
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Recomendable:
Sí
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 7 miembros de Ciao
Ella sujetaba una sola cosa en la palma de su mano: un trozo de papel en el que alguien había anotado un número de teléfono. Ignoraba a quién pertenecía, pero estaba convencida de que esa persona era alguien importante. Miró el papel con más cuidado. Había un dibujo de contornos infantiles y 9 números rojos. Y fue entonces cuando ella recordó el sonido de una puerta que se cierra, el aire de las tres de la mañana, la soledad de un callejón. Paredes lo suficientemente viejas como para contener varias vidas de inscripciones. Marcharse del bar sola significa a veces salir con muchas pastillas en el cuerpo. La situación puede volverse extraña y todo lo que percibes alrededor se vuelve inevitablemente en tu contra. La imagen de un chico de unos quince años vomitando su propia tarta de cumpleaños, una niña a punto de ser violada en la estación, un conductor borracho se juega la vida en la autopista por el carril contrario, una familia de hámsters devorando los muebles de tu casa, los impuestos que debes pagar con la boca abierta y las manos vacías, los anuncios de aparatos de gimnasia en Antena 3. Catástrofes con estética de videoclip, que son el autorresumen de tu vida. Alguien ha llamado a la ambulancia porque, a pesar de su estado o quizá por él, oye la sirena en estéreo, las ruedas, la forma brusca de frenar. Entonces ella empieza a alejarse sin apenas andar, sin casi poder hacerlo, porque todos saben que nadie necesita compañía cuando pierde un zapato. Y menos esa clase de compañía que va a llevarte al hospital. No quieres que te vean, que sepan que eres lo bastante torpe como para haber bailado durante dos horas en el centro de la pista a la pata coja. No porque sea patético o humillante. Tampoco es vergonzoso. Es sólo una definición obstinada y cruel de diccionario y a estas alturas, no te apetece que te lea nadie. Sólo pretendes una cosa... - Desaparecer...... quiero desaparecer.. Y lo repite una vez tras otra, como quien sopla polvo o pide ayuda en braille. Desaparecer, quiero desaparecer.. Desaparecerquierodesaparecerdesaparecerquierodesaparecerquiero...desaparecer. No esperaba respuesta, sabía o creía saberse encerrada. Y era esa sensación de niña atrapada dentro de la chimenea la que le impedía ejercitar un giro de muñeca completo, lo que no le dejaba acercarse a la mesita de noche, a los libros que él le regaló. Que tú le regalaste. Que elegiste, envolviste y dejaste sobre la cama de ella un día antes de desaparecer. Ahora todo el mundo opina, silba, anota. Todos parecen tener algo que decir sobre tu ausencia. Estúpidos, todos son estúpidos por el simple hecho de creerse con más respuestas que nosotros. Que los demás opinen sobre tu estado de ánimo en una tabla de gráficos hace que no tengas derechos sobre la caja de agujas que tu madre te regaló el día de tu cumpleaños. No puedes, una vez hiciste daño a Mónica. Recuerda. Nochebuena de 2003. Habitación 238. Una vez le quisiste coser los ojos para que no viera que nadie iba nunca a visitarla. Para que no se sintiese tan sola. Fue una mala idea. Castigo, castigo. Mereciste tu castigo. Y sabes que dolió, pero eres incapaz de recordar cuánto. Giras la cabeza. Despacio. Como en los calentamientos de una clase de gimnasia antes de hacer la paloma, el cisne o cualquier nombre de animal que sirva para que una clase llena de adolescentes demuestre la resistencia de sus cervicales. Derecha, abajo, izquierda, arriba. Tienes que repetir el mismo movimiento hasta que tu memoria te ofrezca una respuesta. Tienes que recordar, para poder llamar, para poder oír como él dice... - Vente conmigo, podemos ir a cualquier parte... a Viena, sería bonito estar allí, ahora, sobre el puente... - Mejor bajo el puente, cerca del río...el fluir del agua, los patos, bueno -entonces ella duda...parpadea- en realidad no importa el sitio. Lo que de verdad importa es que nadie vaya a reconocernos, que no vuelvan a llevarme lejos de ti, a esa sala con paredes grises y empapelada con estrellas y arco iris. Allí todo huele a plástico y la gente parece darte los buenos días con esa típica sonrisa de idiota, sólo porque en tu historial pone pirómana en potencia, o psicópata con frecuentes trastornos de personalidad y alteraciones bruscas del estado anímico. Tengo derecho a gritar, incluso a quemar mi propia caja de fotografías y no por eso me merezco un puto código de barras en la muñeca izquierda. Un... - Lo sé, sé que en ese momento todo era dolor, que tú no quisiste, que yo no debí... pero yo... no te culpo. Me fui de repente, y sin avisar, sin llamar, sin dar señales. Joder, lo siento. Me llevé algo de tu dinero. Pero tuve que hacerlo, desde hacía tiempo ellos me presionaban, me mandaban actuar. Pero no podía. Fui incapaz... - De hacerme daño. (Suspiro) (Silencio) - Todavía te quiero...no sé, todo esto suena lo bastante estúpido como para pegarme un tiro y desparecer deprisa. Pero simplemente esta vez no podía hacer lo mismo. Por eso huí. Por eso y porque no estaba preparado para quedarme. - ¿Ahora sí? -Sí.- Está bien, puedes quedarte, en este cuarto hay sitio para los dos, pero tienes que meterte debajo de la cama si viene la enfermera. -Prometido. - Prueba a ver que tal te sientes ahí abajo, si hay bichos avisa. Tengo un mechero -sonríe, ella sonríe y por primera vez en esta historia se siente guapa- ¿estás bien? - Sí. - Pero el suelo está frío... ¿No quieres una manta? -No importa, es sólo un rato. Luego me subo contigo.- (...) Se abrazan y su felicidad tiene consistencia de película francesa. A pesar de que, vista desde fuera, la chica con un cuadro de esquizofrenia indiferenciada está hablando sola. Aparentemente feliz. Idealmente ausente. Ignorada. Muerta. Un primer plano para el diario que está escribiendo la enfermera jefe sobre el seguimiento de un recuerdo dormido. El reloj de la pared marca "Anochece":"Paciente 5288D.Habitación 314. Sara es feliz. La última dosis de pastillas parece hacerla reaccionar. Respuesta positiva."La vida empieza y acaba en un mismo trozo de papel. Apenas nueve números. No te lo pienses. Llama: 636788630.
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28.08.2006 12:31
La locura me deja sin palabras. Pero esa vida paralela, o imaginada, o deseada, o recordada puede parecer más real que la gris que nos toca vivir. Voto a favor de la opción a desaparecer o a soñar otras vidas en caso necesario, aunque sea sin prescripción médica.
25.08.2006 08:40
no se qué tiene de cuento, jjajaja es tan confuso como la mente del personaje, que cuando ya ha avanzao el relato uno viene a sospechar de que no esta en su 100%, como se dice acá, "le faltan palos pal puente", de todos modos trata (el personaje) de ser razonable y lógico, y dentro de su rollo, lo es. Lo mas chistoso es que al final la tratante tambien hace sus juicios con respecto a lo que le sucede al/la protagonista, y a pesar de estar en su sano juicio (desde el punto de vista tradicional) y usar los argumentos que la ciencia le entrega, no parece ser tan atinada en su opinión. Cada quien se ahoga en su mierda.... wenisimo, un gusto leerte, como siempre.
18.08.2006 11:58
Sin palabras, además la foto es muy original,