Lágrimas de Dioses
25.05.2007
Ventajas:
El sentido del cuento para mí esconde todas
Desventajas:
Que el resto no le vea nada de especial
Recomendable:
Sí
 Al-Hakkam
Sobre mí:
usuario desde:02.09.2006
Opiniones:62
Confianza conseguida:73
Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 48 miembros de Ciao
Entre los cuadros de un pintor desconocido y anónimo, se esconde la historia de una bellísima mujer inmortalizada en un retrato . Entre los pigmentos de sus cuadros, entre los toques de sus pinceladas, poco a poco fui vislumbrando la historia oculta de la misteriosa mujer desnuda de aquel cuadro… El cielo de muchos de sus cuadros es de un color plomizo, del mismo tono que la plata envejecida , y un hombre observaba a una hermosa ninfa desnuda cuyo color dorado contrastaba con el color del río en la noche , como si de un enorme collar de plata se tratara; así que un día se atrevió a dejarse llevar por sus aguas oscuras hasta que, pasado el tiempo, notó que su sabor se hacía salobre viéndose de repente envuelto en una especie de mar . La mujer lo miró con dulzura y sonrió con sus ojos cristalinos de aguamarina y tomando su mano lo condujo hasta la Puerta del Mar. Decían que en esa Puerta del Mar emergieron dioses de diferentes nombres, guerreros y pueblos varios, aunque él sólo vió los pies de la mujer desnuda sumergidos en sus aguas cálidas y entre peces de vivos colores , que lejos de querer dormir y exaltados por la belleza de la doncella, nadaban y danzaban a su alrededor; según la leyenda esas aguas eran lágrimas de antiguos dioses . El hombre, abrumado, la tomó entre sus brazos y se sumergió con ella, e hicieron el amor aquella noche entre ese mar de lágrimas legendarias hasta el extremo que las propias aguas parecían gritar de placer y los envolvían más y más acariciándolos como queriendo formar parte de su gozo. Con el tiempo ambos amantes surcaron los cielos y se dejaron caer en una ciudad de gran antigüedad , donde se amontonaban los siglos y los recuerdos de tantas generaciones , en un mar de ruinas tétricas en las que estaban escritas tantas vidas , junto con templos con sus dioses , y que se amaron de tal manera como si el mundo pudiera terminarse en ese instante hasta que una luz mortecina y anaranjada se filtró por las cortinas de su alcoba dibujando el cuerpo desnudo de la mujer, convirtiéndola en Diosa e Inmortal, inmortal a los ojos del tiempo, porque para los ojos de su amante ya lo era, porque cada vez que se hundía en sus entrañas la hacía más inmortal. Y así recorrieron pueblos, castillos, abadías, museos y monasterios. Ella le enseñó a él todo sobre arte y belleza, y él rebuscó en la literatura, pero se dio cuenta de que no encontraría nada igual jamás. Contemplaba cuadros, esculturas imponentes de gran belleza clásica , paisajes bucólicos y románticos , palabras de amor de los más bellos versos que había leído jamás, pero nada que se pudiera comparar a la belleza de la Diosa que tenía a su lado. Pasando el tiempo volvieron a caer del cielo en una ciudad llena de palacios y cosas hermosas, hasta el puente de su río estaba repleto de oro; vieron cosas de las más bellas del mundo. Todas las razas de La Tierra peregrinaban hasta ese lugar, como de si un único dios se tratara , como si Dios fuera el Arte. La ciudad tenía hasta su toque maldito por tanta belleza, hasta el punto de que el observador contraía el mal de Stendhal. El amante creyendo enfermar de tan extraña enfermedad se dió de bruces al comprobar que su mal todavía era más delicioso y maravilloso todavía. Y es que, en una alcoba enorme y de altos techos, de grandes ventanales que daba a la gran plaza, contempló , tocó , gozó y amó de nuevo el cuerpo desnudo que siempre deseó en sus sueños más ocultos , así que toda la belleza ornamental que vió durante el día pasó a otro plano diferente. Y así fue como el hombre, dejó pasar los días que se hicieron meses para después ser años viviendo con su Diosa Inmortal de ojos de aguamarina , a la que nunca supo cómo describir , y que en algunos amaneceres cuando la contempla aún dormida envuelta en tanta paz , llena los folios blancos evocando las bellezas de su Diosa y los lugares legendarios en los que la amó, como esos ríos de plata fría bañados por lágrimas de dioses; mares oscuros de peces de colores que nunca duermen; lunas llenas que surcan el cielo de la noche; tormentas furiosas que iluminan el cielo y que hacen retumbar con sus rugidos la tierra; besos con sabor a vino y frutas; cielos azules de nubes blancas con un sol cálido y luminoso ; lluvia fina cayendo sobre el césped; palabras bellas de los libros, versos de amor, e historias de amores eternos.... Y el hombre sonríe reconociendo con cierto deleite que tiene a su lado a la mujer desnuda del cuadro, la que acariciaba el río con sus pies y le hizo el amor en un mar de lágrimas de dioses. Para el amor de mi vida, Lucía, mi única Diosa inmortal, en nuestro Décimo Aniversario , Te quiero . Tu amante mortal, Rafa.
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09.12.2010 21:47
Precioso ¡! Felicidades y que cumplas diez años más y escribas la segunda parte de este bello cuento a tu Diosa Lucía. Un saludo.
27.02.2009 01:20
Ay, Rafa, ya podrá estar contenta tu Lucía, le has dedicado un relato realmente conmovedor, de una belleza tan extraordinaria como la de tu Diosa Inmortal de ojos aguamarina. Muy inspirado y romántico. Un besote y un excepcional, cómo no.
01.01.2008 23:52
Excepcionalmente dulce, precioso y romántico.