Concierto de músicos desconcertados

3  26.04.2011

Ventajas:
rrelajarse

Desventajas:
aburrirse

Avempace

Sobre mí: ¡Que alegría vivir sintiéndose vivido! (Pedro Salinas)

usuario desde:06.08.2006

Opiniones:137

Confianza conseguida:56

Comparte esta opinión en Google+
Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 12 miembros de Ciao


CONCIERTO DE MUSICOS DESCONCERTADOS


1 - EL CALLEJON


Había salido a dar un paseo y tomar el aire para despejar la cabeza y andando sin rumbo fijo se encontró en un callejón estrecho y largo que no recordaba haber visto antes. Siguió caminando un rato pero parecía que cuanto más avanzaba, más largo se hacía el callejón.

Tendría poco más de dos metros de ancho y las paredes laterales eran altas, 12 o 15 metros, pensó. Pero lo que más le llamaba la atención eran las paredes absolutamente lisas, cemento liso, sin relieves, ni puertas ni ventanas y por supuesto ni balcones. Aquella estrechez entre muros grises y con una longitud interminable le producía una cierta angustia y ansiedad. ¿Por qué? Se preguntó . Que tontería.

Sin embargo no podía evitar cierto temor en su interior y pensó que eso era debido a lecturas recientes. En esos días estaba leyendo El proceso, de Kafka y El palacio de los sueños, de Ismail Kadaré, y en ambas novelas se describían situaciones parecidas a las que él se encontraba : Pasillos largos, silenciosos, vacíos, tenebrosos. Y ahora solo faltaba una corriente de aire que procedía del fondo del callejón con un cierto olor a mar. ¿Como podía oler a mar si el vivía en una ciudad del interior que no tenía mar?

Tenía curiosidad por saber a donde iba a parar ese callejón y también pensó en dar la vuelta y retroceder. Echó la vista atrás y se sorprendió al ver que el callejón era tan interminable como hacia delante. ¿Como había ido a parar allí? No recordaba nada.

De repente surgió una silueta humana que desde el fondo, se iba acercando a él. Parecía una mujer vestida de negro y con capucha. ¿Será la muerte? Pensó. Otra vez le venía a la mente una tontería. Tanta tontería le hacía pensar que tal vez estaba soñando.

La figura se acercó y cuando estaba mas próxima, se descubrió la cabeza retirando la capucha y pudo ver el rostro bellísimo de una joven rubia, de ojos verdes y sonrisa encantadora. Quedó impresionado de su belleza pero más le impresionó todavía oir su voz que decía:

- Hola Miguel. Soy Azucena.

¿Como sabía su nombre? ¿Que clase de visión era esa? Pero dejando las preguntas sin respuesta se apresuró a contestar:

- Hola Azucena . ¿De donde vienes y adonde vas?
- Vengo del mar y voy a mi casa – respondió la joven.
- ¿Del mar? ¿ qué mar? Y ¿donde está tu casa?
- Aquí, ¿no la ves?

Volvió Miguel la mirada hacia donde le indicaba y vio que en la pared gris de cemento había una gran puerta de gruesa madera tallada representando flores y pájaros. ¿Cómo no la había visto antes? La joven, que había dicho llamarse Azucena, se dirigió hacia la puerta que abrió con suavidad.

- Adios, Miguel – dijo
- No te vayas Azucena. Quiero contemplarte más tiempo. Me he enamorado de ti.
- Lo siento, Miguel, pero no puedo amarte. ¿Recuerdas aquella canción de Gigliola Cinquetti “No tengo edad para amarte”? Todavía soy menor de edad. Pero la semana que viene cumpliré ya los 18 años y podré corresponder a tu amor. Ven a verme . Toma la llave de mi casa con mi nombre y la cifra de mi edad deseada.

Le entregó una llave con una etiqueta en la que ponía “Azucena – 18”. Miguel guardó la llave mientras miraba como traspasaba la puerta y la dejaba a medio cerrar.
Una repentina y potente corriente de aire terminó de cerrar la puerta con un golpe fuerte y gran estrépito.

Miguel tenía varios hermanos y uno de ellos, Pedro , el pequeño, tenía la costumbre de cerrar la puerta con gran fuerza cada vez que salía de casa. Y aquel día quizás cerró con más fuerza que de costumbre y el fuerte ruido despertó a Miguel, quien se dió cuenta inmediatamente de que el golpe que lo despertaba no era de la puerta de Azucena, sino de la puerta de su hermano Pedro.

Claro, todo había sido un sueño. Ya le parecía a él, incluso en su estado onírico, que había muchas cosas extrañas en el callejón mismo, en el encuentro con la tal Azucena y en todo lo demás. El golpe de la puerta había sido el habitual de su hermano Pedro y no el de la puerta de madera tallada. Menos mal que lo había despertado y sacado de su absurdo sueño.

Se levantó, se aseó y salió a desayunar con el resto de la familia. Les explicó el curioso sueño que había tenido y como había despertado con el ruido del portazo de Pedro, coincidiendo con el portazo de su sueño.

Bromearon con esa pequeña historia y se disponían todos a salir para sus respectivas obligaciones, cuando Miguel dio un grito de asombro. Se había puesto la americana y al meter la mano en el bolsillo notó un objeto extraño.

Lo sacó, lo miró y gritó : era una llave con una etiqueta en la que se leía “Azucena – 18”.

Siguieron las bromas . “Nos has querido tomar el pelo”, decían sus hermanos,. “Vaya invento eso del sueño”. “Y el grito de ahora fingiendo sorpresa” “A saber quien será esa Azucena”.

Miguel se sintió molesto, ofendido. El no había mentido ni inventado nada. La realidad era que había soñado lo que les había contado y que ahora, sorprendentemente, aparecía en su bolsillo la llave que la joven del sueño le había dado. No solo estaba molesto y ofendido sino que también, en cierto modo, asustado.

Viendo la seriedad de Miguel, empezaron a tomarse en serio el asunto y empezaron a opinar-

- Si todo lo que nos has contado es cierto y la llave que tienes en el bolsillo no sabes como ha llegado allí, puede que sea un fenómeno paranormal – dijo su hermana Elena que estudiaba Psicología en la Universidad – Pero la verdad es que no me atrevo a contar este cuento a ninguno de los profesores para saber qué opina, pues me temo que me harían sentirme un poco ridícula.

Antonio, otro hermano, opinó:

- Tal vez no sea lo más procedente consultar a un psicólogo o un psiquiatra, pero en cambio podríamos consultar a ese parapsicólogo que esta ahora en el teatro dando sesiones de transmisión y adivinación de pensamiento y de fenómenos paranormales. Además ha montado su despacho de consultas en el hotel en que se hospeda y se ha ofrecido para atender allí al publico interesado.

Dado el estado de incertidumbre e incredulidad en que todos se encontraban, aceptaron la idea de consultar a ese parapsicólogo que se hacía llamar Doctor Rudenoff y que llevaba con él una medium colaboradora llamada Helga Egger. Acordaron, entre burlones y crédulos, invitarle a tomar el te de las 5, si aceptaba. Aceptó pero sin su medium : acudiría él solo ya que se trataba de una mera consulta sin necesidad de intervención ni actuación alguna.

2 - EL PARAPSICOLOGO

El doctor Rudenoff llegó puntual. Vestía traje oscuro, camisa blanca y corbata de pajarita y adornaba su rostro con una pequeña barba tipo Lenin. Escuchó el relato que le hicieron de los hechos : el sueño, el despertar, la aparición de la llave con la inscripción de Azucena 18 y todos los detalles que se les ocurrieron a Miguel y sus hermanos. Escuchó atentamente y dijo :

- En principio veo aquí dos hechos paranormales. El primero, el sueño de Miguel, que bien podría ser un sueño premonitorio y el segundo, la aparición de la llave que podría ser un “aporte” de alguien dotado de fuertes poderes telekinésicos.

Todos escuchaban con atención y algunos no entendían el significado de ciertas palabras, pero Elena que era la estudiante de psicología y que sí entendía que la telekinesia era la capacidad de mover objetos a distancia con el poder de la mente y los “aportes” una consecuencia de esa capacidad, llevada a grandes distancias, servía el te a los asistentes y movía la cabeza con aire dubitativo. Rudenoff continuó:

- Esa mujer llamada Azucena, probablemente existe en algún lugar del mundo y está dotada de esos poderes telekinésicos a que me he referido. Ha enviado el “aporte” de la llave y previamente ha provocado el sueño premonitorio. Es posible que un día la veamos, pero también es posible que sus poderes no lleguen a más y no pueda hacerse presente en este ambiente.

- Pero doctor – intervino Elena que no creía en las afirmaciones que acababa de escuchar - eso de los “aportes” y de la telekinesia, no están demostrados e incluso están negados por la ciencia oficial.

- En efecto, por supuesto. Pero usted sabe muy bien, Elena, que la comunidad científica internacional, tarda en aceptar novedades que se escapan a su control. Así ocurrió con Charcot y sus experiencias sobre transmisión de pensamiento y de hipnotismo y hoy todo ello está aceptado e incluso el hipnotismo se usa en medicina para determinadas curaciones.

- Perdón si me alargo en mis explicaciones que sobrepasan los límites de su consulta, pero son ustedes un público atento e inteligente y creo que debo informarles de las realidades paranomarles aunque no estén aceptadas todavía. Sobre los aportes tienen ustedes una buena información en el libro “El retorno de los Brujos” de Pauwels y Bergier , pero no hay que desdeñar los hechos que relata James Redfield en sus “Nueve revelaciones” y luego en la décima y más aún en la “Undecima revelacion”. En este último libro cuenta como un conjunto de personas, uniendo todos al unísono su fuerza mental, son transportados a cientos de kilómetros, todo el grupo completo. Mas fuerza telekinésica no cabe.

- Pero doctor – repuso Elena – nos habla usted de libros y autores que son todos de ciencia-ficción o algo parecido. Novelas, en fin de cuentas, sin ninguna base científica.

- Elena, habla usted como los científicos ultra-ortodoxos, pero supongo que ya sabe que algunos , no todos, de los hechos que se cuentan en los relatos no son ficción, sino avisos encriptados para información de unos pocos y mentalización de otros muchos.

En ese momento irrumpieron en casa de Miguel sus amigos, que el llamaba los músicos. Miguel era un músico aficionado que tocaba el saxofón y los amigos que ahora le visitaban, igualmente aficionados, llegaron a su casa con sus instrumentos : uno llevaba su acordeón, el otro la trompeta, un tercero el trombón de varas, todo cuidadosamente enfundado, con intención de reunirse con el resto del grupo que iba a formar una orquestina amateur.

Al producirse esta interrupción, Rudenoff calló, pero viendo que su público auditorio aumentaba, pensó en lucirse exponiendo sus teorías y así, una vez estuvo el grupo en silencio y atento continuó.

- Hay personas que poseen facultades extraordinarias que no nos concedidas a los demás. Algunos dicen que son extraterrestres que se han infiltrado entre nosotros y otros opinan que son personas que tienen contactos con seres superiores, sean extraterrestres o de otra naturaleza. Y estas personas excepcionales reciben informaciones, por supuesto ajenas a la ciencia oficial, sobre sucesos próximos, sobre facultades que podemos desarrollar y sobre otros temas que presentados de repente a la opinión pública, podrían ocasionar un shock, producir reacciones violentas de miedo, susto o desesperación o, por el contrario, de entusiasmo con abandono de todo lo actual en busca de un nivel superior.

Rudenoff hizo una pausa para ver si el auditorio seguía con interés sus explicaciones y al ver que era así, continuó.

- Estas personas no se atreven a plantear sus conocimientos ante la ciencia oficial porque saben que serían anulados y ridiculizados y entonces encuentran la forma de ir vertiendo sus informaciones para el público en general, utilizando el método de la supuesta ficción : unas veces son relatos puros de ciencia-ficción pero otras veces toman forma de novela inventada pero que contiene informaciones reales. Estas informaciones son captadas por otros iluminados que forman una red, pero también influyen en la mentalización de las gentes en general que así aceptan luego con más naturalidad los hechos cuando se producen.

- ¿Y que casos hay comprobados de esto que nos está diciendo?

- Pues por ejemplo, la llegada del hombre a la Luna. Sin duda, Julio Verne fué uno de esos iluminados que a través de sus novelas mentalizó sobre la posibilidad de que el ser humano pusiese el pie en la luna, o la posibilidad de desarrollar la energía nuclear y de que existieran los submarinos atómicos.

- Lo mismo podríamos decir sobre las teorías de los ovnis o de las visitas de los extraterrestres. Hasta hoy no hay nada probado, pero no cabe duda de que las obras de ficción han mentalizado a la sociedad y la han preparado para no sorprenderse demasiado el día en que se compruebe algo de ello.

3 - DESENLACE Y DESCONCIERTO

Antonio, uno de los amigos músicos que llevaba el trombon de varas, pregunto en un aparte a uno de los hermanos de Miguel : - ¿A que se debe la presencia de este Rudenoff ?

Sucintamente les explicaron el suceso del sueño de Miguel y la sorpresa de encontrar en su bolsillo la llave que la bella le había dado con su inscripción de Azucena-18, lo que les había llevado a consultar a un parapsicologo.

- Pero nos tomáis el pelo o creeis todo este lío de la Azucena – pregunto Antonio, el mayor de ellos. – ¡ AZUZCENA 18 ¡ Pero Miguel ¿no sabes que esa es la dirección del local que hemos alquilado para realizar nuestros ensayos musicales?

Miguel se sentía avergonzado Miguel de haber olvidado ese detalle, pero a pesar de ello no encontraba explicación a tener esa llave en su poder. No sabía que decir, ni sus hermanos que habían creído la historia del sueño y del “aporte” de la llave como diría Rudenoff. Y anda que éste también se había lucido con sus explicaciones. Sin duda este episodio confirmaba la tesis de Pauwels y Bergier en su libro“El retorno de los brujos” : la gente está deseosa de fenómenos paranormales y si no los hay, los inventa.

Mientras Miguel iba a buscar su saxofon para unirse a sus amigos e ir a ensayar, Antonio explicó que había arrendado un local para sus ensayos musicales; lo habían hecho por teléfono, les dieron la direccion de Azucena 18 y les dijeron que cuando fueran allí pagarían la primera mensualidad y les darían las llaves. Lo que no sabía era como Miguel tenía ya una llave. Pero ¿que dice de esto Rudenoff?

Rudenoff, aprovechando el desconcierto, había desaparecido. Se había escabullido en medio del grupo de los hermanos de Miguel y los recién llegados y bajó las escaleras con sigilo para no llamar la atención. Cuando quisieron verle estaba ya en la calle a considerable distancia.

Salió el grupo de músicos a la calle dispuestos a ir a estrenar el nuevo local de los ensayos en la calle Azucena, 18. Iba a ser la primera vez. Aun no habían estado nunca allí. Tuvieron que preguntar a un guardia municipal donde estaba la calle Azucena. No lo sabía y les remitió a otro guardia que estaba en la calle siguiente:

- Ese es mayor que yo y ya lleva muchos años en este Municipio. El podrá orientarles.

Pero tampoco lo sabía. Sacó de un bolsillo la guía callejero de la ciudad. No había ninguna calle Azucena. Molesto consigo mismo por no saber orientar a los jóvenes músicos, echó mano de su teléfono móvil y llamo a la central. El mismo resultado : la calle Azucena no existía en esa localidad.

¿Habían sido objeto de una alucinación colectiva? ¿Habría sido verdad toda la historia del sueño y los fenómenos paranormales?

Pero la realidad era que la calle Azucena,18, no existía. Aquello les dejó desconcertados. Cada uno en su interior repasaba los sucesos del día y cada uno sacaba una conclusión personal. No sabían que pensar y el mas aturdido, como es natural, era Miguel, que agarraba con fuerza la llave que tenía en el bolsillo.

El grupo de amigos músicos no quiso dejarse vencer por el pesimismo, avisaron a los del resto de la banda que acudieran con sus instrumentos a la plaza Mayor, y decidieron ponerse a ensayar en medio de la plaza.

Se agruparon en torno a un banco de la plaza. AL poco llegaron los restantes músicos con el bombo y platillos y los demás instrumentos, lo cual llamó la atención de la gente que paseaba por allí y enseguida se formo un grupo alrededor de la orquesta

-¿Que vais a tocar? Preguntó un grupo de chicas jóvenes.
- A peticion, lo que querais.
- Pues tocar la música de esa cancion de Gigliola Cinquetti: “No tengo edad , no tengo edad para amarte....”

¡Que casualidad! Miguel recordó que era la canción que la Azucena de su sueño había mencionado, lo cual le desconcertó aun más, pues ahora estaba despierto y bien despierto. Ya iban siendo muchas casualidades. No sabia que pensar ni quería pensar ya en nada, por lo que tomó la decisión de unirse a los instrumentos de sus compañeros y soplar con más fuerza que nunca arrancado unas fuertes y vibrantes notas a su saxofon.

____________________________________

Comparte esta opinión en Google+
Enlaces Patrocinados
Evaluar esta opinión

¿Cómo de útil te será esta opinión a la hora de tomar tu decisión de compra?

Directrices para las Evaluaciones

Comentarios sobre esta opinión
carlos163

carlos163

05.07.2012 12:07

Sinceramente, me ha fascinado tu relato, muy bueno.

MPazos

MPazos

29.08.2011 17:50

Un cuento precioso. Lo mejor, sin duda, el final abierto, el no despejar dudas, no extenderse en explicaciones. Como en el cuento interactivo, que cada cuál aplique su lógica. Un abrazo.

1000Luna

1000Luna

29.08.2011 15:20

Un relato magnifico, gracias, he pasado un rato genial leyéndolo. Además estos temas me fascinan. Cuantas incógnitas, cuantas preguntas sin respuesta…¡Me encanta! Un saludo.

Escribe tu comentario

máximo 2000 alcanzado

  Publicar el comentario


Leer más sobre este producto
Evaluaciones
Esta opinión sobre Cuentos ha sido leída 585 veces por los usuarios:

"excepcional" por (92%):
  1. carlos163
  2. MPazos
  3. 1000Luna
y de usuarios adicionales 9

"muy útil" por (8%):
  1. saranatalias1

La evaluación total de esta opinión no es únicamente el promedio de las evaluaciones individuales.