Destellos de luz, detalles de vida.

5  05.03.2004

Ventajas:
A la persona que se lo regalé por su cumpleaños le encantó .

Desventajas:
Pues .  .  .  a quien no le guste .  .  .  eso precisamente .

Recomendable: Sí 

javnoe

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Bueno, haciendo un repaso por aquí ya he escrito casi de todo lo que me puede interesar escribir. Artículos de temática social variada sobre mendicidad, drogadicción, relaciones de convivencia en las jóvenes parejas, contrastes de la sociedad actual, de igualdad entre hombres y mujeres, de los estereotipos de belleza y sus consecuencias, de la influencia del teléfono móvil en la sociedad actual, sobre la juventud y su situación actual en la vida cotidiana, de la Navidad bajo la perspectiva de lo que se supone que es y lo que realmente creo que es, de aquellos que buscan en internet el amor o el afecto que les falta en la vida off-line, de algún que otro imperio económico cimentado en base a creencias religiosas de millones de personas, de los que se aprovechan de la tragedia de otros para sacar beneficios tanto económicos como políticos, del negocio en torno al fútbol o del fenómeno del corazón y lo que rodea a ese mundillo de prensa rosa. Incluso escribí aquí una carta abierta a un nazi, a uno cualquiera que la leyera. Quizá son las opiniones más interesantes, las que se salen de hablar de un producto y se centran en aspectos de la vida a los que conviene de cuando en cuando pegar una ojeada.

Pero no hay que olvidar que esto es una página de opinión para orientar al consumidor en su compra o consumo de infinidad de artículos, orientación de lugares que visitar o sitios donde pasar el tiempo libre. Así que también hablé de cine, mucho cine, tanto como de unas veinte películas que van desde las últimas de la cartelera como 21 gramos o Lost in translation hasta clásicos de toda la vida como Gilda o El gran dictador. Y de música, sobretodo de Alejandro Sanz donde hay hasta una curiosa opinión sobre sus inicios cuando no era Alejandro Sanz sino Alejandro Magno digna de ser leída para quien no conozca los inicios de este artista, pero también de La Oreja de Van Gogh o Alex Ubago. Todo música en castellano eso sí, porque de momento es la que entiendo lo suficientemente en sus letras como para poder hablar en condiciones de ellas. Y sobre videojuegos, restaurantes, ciudades, fiestas como las fallas que pronto están aquí y sobre la que escribí una extensísima opinión en la que dejé poco por comentar, y de deportes (ahí llegué a excederme con una opinión sobre el Valencia C.F. que tuve que partir en 3 por ocupar 18 folios de Word) y también de supermercados.

Incluso me atreví con algo de lo que creí que en la vida iba a hacer una opinión. Hablé sobre sexo, cosa totalmente normal de la que se puede hablar pero de la que no me planteé escribir hasta que usuarios de por aquí me lo propusieron para colaborar en lo que fue una reivindicación a los responsables de la página para que incluyeran una sección de sexo en Ciao, donde se tratara el tema con respeto pero se pudiera tratar. Y opiniones como la mía e infinidad más que se escribieron aquel día demostraron que se puede tener en esta página una sección de sexo sin que sea un escándalo y sin caer en lo soez o en contenidos pornográficos. En Ciao Francia por ejemplo la tuvieron y no sé si la conservan. De todas formas es curioso que a día de hoy siga sin haber espacio específico para opiniones que traten temas sexuales más allá de relatos eróticos, porque se comentaba desde los responsables de la web que se podría herir la sensibilidad de muchos usuarios y sin embargo encontramos luego aquí patrocinadores que se anuncian diciendo que tienen los mejores videos y fotografías de contenidos pornográficos...

Una canción también compuse por aquí, bueno, más que una canción la letra para una canción. En fin, me animaron a hacerlo y no lo hice mal del todo tampoco esta vez. Así
Fotos de Cuentos
Cuentos Fotografía 4939 tb
Portada que elaboré para acompañar al cuento cuando lo regalé.
que poco me quedaba por escribir ya por aquí de nuevo, más allá de opiniones sobre ordenadores, galletas, coches y productos varios de los que ya habla infinidad de gente y de los cuales en su mayoría poco nuevo podría aportar. Así que por seguir variando un poco de cuando en cuando porque si no voy a limitarme a hablar de la cartelera de cine al completo, hoy me he decidido a colgar un cuento que un día regalé por su cumpleaños a una persona. Le gustó tanto que me dijo que tenía que compartirlo con más gente, y, en fin, con algo de retraso porque eso fue hace poco más de cinco meses, pues aquí está un cuento que trata de... bueno, si me pusiera a hacer una opinión de análisis de mi cuento creo que ya caería en una dinámica preocupante, mejor analizo lo que hacen otros como hasta ahora, así que simplemente espero que os guste y lo disfrutéis. Tan sólo decir que es mi primer y hasta ahora único cuento, aunque realmente me costó menos de elaborar que lo que pensaba que me costaría, pues fue encontrar el tema y tras escribir la primera línea el resto salió solo:


“Destellos de luz, detalles de vida.”


Era una mañana cualquiera, al menos eso parecía hasta que el supuesto amanecer, que se daba por hecho que habría de llegar como cualquier otro día, se retrasaba. Faltaba algo en el cielo, faltaba el Sol, que decidió marchar al no sentirse querido. Su luz fue sinónimo en otros tiempos de vida y alegría, que se veía recompensada siempre con el agradecimiento de la gente, agolpándose tumultuosamente en algunos lugares y por pequeños grupos, en parejas o incluso en solitario en otros, pero siempre con un mismo e ineludible objetivo: ver cómo majestuoso emergía él por las mañanas y se sumergía por las noches a la vista de los que le contemplaban, aquello que los humanos habían querido llamar el amanecer y la puesta de Sol.

Ahora poco quedaba de aquello. Él seguía iluminando gran parte del día a medio mundo con clara luz mientras que al otro medio le susurraba su presencia de forma mucho más tenue, escondida bajo el manto de la Luna, a la que también iluminaba con cariño y delicadeza, dejando a ésta encargada de adornar las noches sin hacer demasiado ruido para no despertar a aquellos que aprovecharan esas horas para dormir. Él volvía cada día a sumergirse para medio mundo al que descanso daba, y emergía de nuevo en la otra mitad donde ya con ansias le esperaban. Momento mágico del día en los que el mundo entero lo contemplaba. Tan sólo unos minutos duraba, pero eran de indescriptible valor para el Sol. Un valor más allá de sentirse admirado, el valor de sentirse querido.

Poco a poco la humanidad fue cambiando sus valores, sus inquietudes, sus necesidades y sus hábitos. Tantos nuevos inventos que ocupaban a las personas el poco tiempo libre del que disponían, tantas edificaciones tan espectaculares como artificiales en las grandes ciudades o tanta prisa como tenía ahora todo el mundo en moverse al ritmo que les marcaba la sociedad provocaba que los “prisioneros del reloj”, como últimamente los llamaba el Sol, no tuvieran tiempo para dedicar ni unos minutos al comenzar y acabar el día a aquel que tanto les había dado. Así que tras gran dolor por su decisión, éste decidió partir a otra galaxia donde fuera más querido, donde tuvieran unos minutos diarios para compartir con él.

Se dice que muchas veces no se valora a una persona en su justa medida hasta que la pierdes. Sin duda la humanidad pudo comprobar al unísono en sus propias carnes que tampoco se valora a un elemento natural como el Sol hasta que decide abandonarte. Toda la vida dando por hecho que algo va a perdurar ahí siempre se cuide de ello o no, se le valore o no, y un buen día te encuentras con que ya no hay luz en tu vida, al menos luz natural. Pero al principio esto no resultó a los humanos mayor problema que la incomodidad de tener que andar en todo momento con luces artificiales. Sin embargo, entre los más ancianos del lugar, existían incluso quienes habían llegado a ver puestas de Sol o amaneceres alguna vez. Románticos les llamaban en su día, nostálgicos les dijeron después.

Pronto se empezó a notar la ausencia del Sol por muchas luces artificiales que fueran surgiendo cada vez en mayor número e intensidad para iluminar las calles. Los inventos hasta ese momento ideados para paliar la situación que estaban viviendo no eran suficientes para igualar la potencia de la luz del Sol, esa luz que en su justa medida iluminaba el día sin necesidad de los artilugios que el hombre había inventado con el paso de los años para iluminarse en la noche. La gente miraba al cielo constantemente, con la esperanza de ver volver al en su día llamado “Astro Rey”. Pero ya no veían ni siquiera la Luna, porque ésta tan sólo era un satélite sin luz propia que ya no contaba con la luz del Sol. Y es que a veces hasta las cosas más bellas necesitan de ayuda para poder brillar.

Desesperadas por las incomodidades que les comenzaron a surgir debido a la falta de luz natural, millones de personas exigieron a los gobiernos de sus respectivos países buscar una solución. De urgencia se reunieron, pero la única que dieron los más ricos y poderosos países por medio de sus presidentes y reyes fue la de crear un Sol artificial. En el fondo ni ellos mismos confiaban en su propia idea, pero de alguna forma querían calmar a su gente, que con decepción escuchó en los informativos del mundo entero solución tan disparatada como arrogante, porque arrogancia sobraba en ese mundo llamado civilizado y que tenía ideas tan salvajes y descabelladas como la que acababan de proponer los dirigentes de los cuatro países más influyentes del planeta. Sin duda habría que esperar a mejor solución por parte de alguien.

Ese alguien sin embargo no sería una persona conocida ni reconocida, ningún destacado político, científico o historiador. Ese alguien sería un chico cualquiera que decidió por cuenta propia y sin consultar a nadie buscar respuesta él mismo en alguna parte. Así que mientras unos construían un Sol artificial que más tarde poner en órbita para sustituir al que decidió marchar, el joven emprendió una búsqueda de respuestas allá donde consideraba que más posibilidades tendrían de encontrar a alguien o algo que entendiera el por qué de que el Sol ya no se encontrara allí: en la naturaleza. En la oscuridad, amparado de una humilde linterna y un buen cargamento de pilas recorrió montañas, bosques, valles, ríos y lagos en busca de respuestas. Finalmente, guiado por los seres que se fue encontrando por el camino, que le dijeron que allí los delfines le darían respuesta a su pregunta, llegó al mar. Mar en calma, como cualquier noche, la diferencia era que aquella noche ya duraba más de cien días.

Bajó por las rocas de un acantilado y gracias a la luz de un pequeño faro cercano observó que un grupo de delfines se le acercaron:

- ¿Tú eres ese chico que busca respuesta a que el Sol se haya vuelto a marchar verdad? – le dijo el que parecía cabecilla del grupo.

- Sí, bueno... al menos uno de ellos, supongo que habrá más gente buscando respuesta a la pregunta que tantos millones de personas tenemos en mente.

- Escuchamos hablar de ti, las gaviotas nos avisaron de tu llegada. No creas que a nadie más se le ocurrió buscar respuesta en la naturaleza ¿De verdad que no os habéis dado cuenta del por qué el Sol se ha ido de nuevo?

- Espera... ¿cómo que de nuevo? Me parece que ya en dos ocasiones has dicho que el Sol se ha vuelto a marchar, como si antes ya lo hubiera hecho.
- ¡Oh, sí! – respondió el delfín con tono firme.

- ¿Cuándo?, ¿por qué?, volvió ¿verdad?, ¿qué pasó? – dijo el chico con una ansiedad por respuestas que no dejaba responder al delfín.

- ¡Calma, calma! – dijo el animal para que el chico le dejara hablar.

- Perdón, son las ganas de encontrar por fin respuesta a tantas y tantas preguntas que me he hecho estos ya más de 80 días de viaje que...

- Tranquilo, lo entiendo. Verás, hubo un tiempo en el que los delfines, o más bien nuestros antepasados, reinaban la Tierra a modo en el que más o menos lo hacéis actualmente los humanos. Igual que vosotros poco a poco fueron creciéndose por el poder que iban adquiriendo dentro de las especies que cohabitaban con ellos el planeta, y también igual que vosotros empezaron a olvidarse de los pequeños detalles de la vida que no dejan de ser importantes. Uno de esos pequeños detalles era contemplar cada día el emerger y sumergirse del Sol, eso que vosotros llamáis no sé por qué amanecer y puesta de Sol.

- Entonces... ¿es tan sólo por eso por lo que el Sol decidió marchar? – dijo el chico con cara de incredulidad.

- ¿Sabes? Muchas veces los pequeños detalles que para algunos carecen de importancia por el hecho de no suponerles gran esfuerzo, para otros son parte fundamental de su vida y aquello que les impulsa a seguir adelante. Por ejemplo entre vosotros los humanos, dependiendo de quien venga, una frase de cariño, una sonrisa o una simple mirada de complicidad puede suponer mucho más de lo que a simple vista parece ese gesto. Pues igualmente al Sol esos diez o veinte minutos al día en los que los ojos del mundo entero se clavaban en él conseguían darle fuerzas para seguir con su labor sin descanso, pero con la satisfacción de sentirse querido.

El chico no pudo evitar derramar unas lágrimas antes de hacer su siguiente pregunta:

- Lo siento, realmente me emocionó lo que me contaste, al decirme esto pienso que he sido muy injusto con quien me ha dado tanto en esta vida sin pedir nada a cambio como el Sol. ¿Y cómo cambió de idea y volvió finalmente?

- Realmente no cambió de idea, simplemente es que se le comenzó a valorar entre los antepasados de nosotros los delfines. Y se le valoró de la forma en la que tú lo estás haciendo ahora mismo: llorando su pérdida de corazón, no por interés alguno. Tal fue lo que se le lloró en su día entre todos nuestros antepasados que el Sol volvió, y un recuerdo en forma de océanos y mares quedó de aquellos llantos, pues sus saladas lágrimas son las aguas en las que vivimos sus descendientes y el resto de seres que evolucionaron a especies marinas.


En aquel momento una intensa luz cegó a delfines y al joven por unos instantes. Llevaban más de cien días sin una luz tan intensa y sus ojos tenían que acostumbrarse de nuevo a una estrella que estaba de vuelta. El Sol, majestuoso, brillaba en el cielo. El mismo que en su día necesitó de los lloros de una especie entera, en esta ocasión se había enternecido con las lágrimas de un solo hombre. Había vuelto para quedarse, porque aunque tan sólo una persona de entre varios miles de millones había llorado de forma sincera su adiós sin ningún interés de por medio, había bastado para que comprobara que en algún rincón del planeta existía esperanza de nuevo para él, pues como bien dijo el delfín un pequeño gesto de alguien querido te puede impulsar con fuerza a seguir adelante en la vida.

Fin.

Bueno, espero que os haya gustado. Y un consejo:

“Que la burbuja que a veces nos rodea no nos prive de disfrutar de las cosas bellas que la vida ofrece, más allá de adversidades y malos momentos”
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Comentarios sobre esta opinión
yogui9259

yogui9259

02.04.2012 21:08

Excelente y muy currada opi Saludete

Albat

Albat

24.05.2004 20:29

Muy buena opinión, y saludos q dspués de muxo tiempo he vuelto jeje.. salu2

Albat

Albat

19.05.2004 12:43

me ha gustado mucho, un saludo

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