LOS PLACERES DEL AMOR: ¿CRIMEN O ENFERMEDAD? (I)
22.02.2004 (23.02.2004)
Ventajas:
La sonrisa que produce leer estos libros .
Desventajas:
La eterna condena de los placeres del sexo .
Recomendable:
Sí
 Solsticio
Sobre mí:
No sé cuál puede ser la causa pero la llegada del otoño siempre me trae de regreso a Ciao tras una n...
usuario desde:03.12.2003
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En un rincón de mi biblioteca conservo como oro en paño algunos preciados libros que tienen tanta edad que incluso hoy me cuesta creer que hayan llegado hasta mis manos y estén a mi celoso recaudo, ya que se trata de verdaderas antigüedades impresas cuyo lugar de reposo debiera ser, tal vez, los estantes de una biblioteca pública o la vitrina de algún silente anticuario. El lastre de los años que han pasado sobre ellos y los cientos de manos que han debido posarse sobre sus ancianas páginas, no han logrado sin embargo imprimirles la huella de un excesivo deterioro, conservando en magníficas condiciones sus hojas, sus párrafos impresos y las anotaciones manuscritas hechas por algún afanado lector con la tinta indeleble de alguna vieja pluma. Los tengo porque los tenía mi padre, mi abuelo y, originariamente, algún bisabuelo o tatarabuelo que los compró en el siglo XIX, ávido de conocer los últimos descubrimientos de las ciencias médicas o de maravillarse con las últimas teorías sobre la literatura, las artes y la geografía que entonces circulaban por el mundo. De entre ellos hay dos que, aunque grande es el cariño que les tengo, desde que los leí por vez primera luego me han provocado siempre una clemente sonrisa, cuando no un irreverente carcajeo, a diferencia del respeto que imagino debían infundir en las gentes de aquella época. Sus títulos son nada más y nada menos que “Enfermedades de nervios producidas por el abuso de los placeres del amor y excesos del onanismo”, de un médico francés de apellido Tissot, publicado en el año 1807; y “Manual de la salud o Medicina y Farmacia domésticas. Arte de curarse a sí mismo las enfermedades sin médico ni botica” de otro médico francés de nombre F. V. Raspail, editado en 1853. El primero debía ser poco menos que una sentencia de muerte para todos aquellos que se entregaban con desbordada pasión a los placeres del amor y la sensualidad del cuerpo, la condena más severa que jamás he leído de las relaciones sexuales y la masturbación en ambos sexos, diagnosticando toda suerte de miserias, males y enfermedades, del cuerpo y del alma, a los infortunados pervertidos que caían en sus prácticas. El segundo es un manual práctico de sencilla medicina casera, con el que el inefable médico estaba convencido de poder curar prácticamente todas las enfermedades conocidas de la época entre las que, de nuevo, se incluían algunos placeres carnales.Siempre el sexo y sus sensuales placeres situados en el ojo del huracán y convertidos en blanco de las más implacables censuras y las condenas más punitivas por todos aquellos denominados intelectuales que, arrogados de una mezcla de sabiduría humana y divina, hacían de la castidad y la represión sus más elevados principios, colmando estos antiguos tratados de expresiones tales como “sensualidad inmunda”, “horrible crimen”, “aberrante vicio” o “repugnante maniobra”, para referirse a algo tan natural como humano. Intentaré haceros pasar unos minutos de humor o arrancaros alguna sonrisa transcribiendo literalmente algunos increíbles pasajes de estos libros de aquellas antiguas épocas (no pienso que ya infrinja ningún copyright o derechos de autor), que sin duda resultan chistosos a los ojos de un observador actual, en las que el sexo y todos los placeres derivados de su práctica, compartida o solitaria, todavía en la Europa recién surgida de la Ilustración se consideraban sin tapujos desde una terrible enfermedad hasta un abominable crimen. [ EL "INEFABLE" MEDICO F. V. RASPAIL ]El médico francés de nombre F. V. Raspail introdujo en el catálogo de enfermedades que publicó en 1853, llamado “MANUAL DE LA SALUD O MEDICINA Y FARMACIA DOMESTICAS. ARTE DE CURARSE A SI MISMO LAS ENFERMEDADES SIN MEDICO NI BOTICA”, la masturbación, la ninfomanía y las irregularidades de la menstruación, procurando al supuesto enfermo inverosímiles remedios para su cura. De la siguiente manera presentaba las causas, los efectos y la medicación de lo que no dudaba en considerar como enfermedades tanto del cuerpo como de la moral: << MASTURBACIÓN, PRIAPISMO, SATIRIASIS, PERDIDAS SEMINALES E INVOLUNTARIAS, POLUCIONES NOCTURNAS, ONANISMO.- Causas.- Invasión de los órganos genitales, así de los adultos como de los niños, por las ascáridas vermiculares, cuyas titilaciones producen, antes de la edad, deseos que extenúan y arrojan al niño y al anciano en extravíos que degradan la moral y embrutecen el físico. Los niños, impelidos por el prurito a un roce que creen capaz de librarles de la causa de este desorden, contraen hábitos que llegarán a serles fatales cuando la naturaleza reclame sus derechos. Medicación.- Todo ese espasmo físico y toda la lascivia moral se disipan envolviendo los órganos genitales en una espesa capa de polvos de alcanfor durante el día; y por la noche con pomada alcanforada. A este medio se añadirá el uso del cigarrillo de alcanfor, y todo lo restante del régimen higiénico. Todas las noches se cuidará de echar polvos de alcanfor entre el colchón y la sábana. Alimentos nutritivos y bien condimentados. >><< HISTERICO, NINFOMANÍA, FUROR UTERINO, VAPORES, MAL DE MADRE.-Causas.- Introducción en los órganos genitales de la mujer, de cuerpos inertes o animados, principalmente de las ascáridas vermiculares. La palabra histérico solo debe entenderse en este último sentido, pues en la medicina antigua abrazaba todas las enfermedades propias de la mujer, a las cuales no sabía que nombre dar. Efectos.- Prurito o comezón que excita a la lubricidad, perturbando todo el sistema nervioso; mal sabor de boca; caprichos extraños; ensueños con los ojos abiertos. Medicación.- Puesto que el vicio existe en nuestras malas costumbres, tratemos al menos de paralizar sus consecuencias. Régimen higiénico y vermífugo; lavativas vermífugas; frecuentes inyecciones de agua de brea con acíbar, en el órgano, e introducción de bujías alcanforadas, principalmente por la noche. Uso del cigarrillo de alcanfor” >> << REGLAS O MENSTRUOS (supresión, retardo, superabundancia e irregularidad de). La supresión de las reglas por acción del frío o del vicio, producen una especie de meteorismo. Medicación.- Para las casadas, introducción de bujías alcanforadas todas las noches; para las doncellas, polvos de alcanfor entre la sábana y el colchón, y para dormir el uso de calzoncillos untados por la parte interior con pomada alcanforada. Acíbar cada cuatro días. Régimen higiénico completo y frecuentes ejercicios corporales, con fricciones enseguida de pomada alcanforada. Muchas veces solo el acíbar basta para regularizar los menstruos. Si hay hinchazón en el vientre se aplicarán cataplasmas aloéticas, y si con ellas no cede el mal, se pondrán compresas de agua sedativa en el mismo vientre. >><< MATRIZ (enfermedades de la) O UTERINAS, VAGINITIS. -Causas.- Envenenamiento del útero, ya por un contacto impuro, ya por el uso de medicamentos mercuriales y venenosos. Inflamaciones y ulceraciones de este órgano, producida por la introducción de cuerpos extraños, o de ascáridas vermiculares. Efectos.- Titilaciones que excitan a la lascivia; después, tarde o temprano, flujos blancos y a veces rojos, acompañados de cuajarones de sangre, y aun de pedazos de carne. Medicación.- Las enfermedades del útero deben curarse desde el momento en que aparecen, porque más tarde solo se puede aliviarlas. Inyecciones muy frecuentes con el agua de brea; introducción más frecuente aún de pomada alcanforada o de bujías alcanforadas; aplicación en el bajo vientre y en los riñones, ya de compresas de agua sedativa, ya de cataplasmas salinas; tisana de zarzaparrilla y yoduro de potasio; alcanfor tres veces al día, es decir, cada vez que se tome un vaso de tisana; agua de achicorias a todo pasto; acíbar cada cuatro días, y lavativas alcanforadas; fricciones a menudo con agua alcanforada; pesarios galvánicos e inyecciones de sulfato de zinc (medio adarme) disuelto en un vaso de agua. Los alimentos insípidos y la leche, que usan las mujeres en las grandes poblaciones; el abuso que hacen los médicos de los remedios mercuriales, y el habitar en cuartos oscuros y húmedos, son la causa ocasional del gran número de enfermedades de la matriz que se padecen en las ciudades populosas. >> Lo más curioso de estas observaciones es que atribuía estos “males” a la invasión de los órganos genitales y de otros órganos del cuerpo por las llamadas ascáridas vermiculares, de las que da esta definición en el libro:<< ASCARIDAS VERMICULARES.- Las lombrices que más comúnmente nos acometen son las ascáridas vermiculares, semejantes a un hilito blanco con un aguijón acerado en la cola, y de unas cinco líneas de longitud. Las ascáridas, y particularmente las vermiculares, pueden introducirse en toda la longitud del tubo intestinal, en el estómago, en el esófago, en la laringe, en la tráquea y los pulmones, en las fosas nasales, en la trompa de Eustaquio, etc. Las personas que experimentan comezón en el intestino recto, tienen las lombrices en el ano, desde donde penetran en los órganos genitales, produciendo en ellos los más terribles y variados desórdenes físicos y morales. El hombre acostumbrado a fumar y que bebe de vez en cuando licores alcohólicos, está menos expuesto que cualquier otro a las lombrices; las mujeres, y principalmente los niños, lo están más que los hombres, a causa de su alimentación insípida, acuosa y azucarada. >> De manera que los responsables de la libido y de todos los componentes del deseo sexual resultaban ser ni más ni menos que ¡unas diminutas lombrices! que tanto a hombres como a mujeres, tanto a niños como ancianos, luego de penetrar en sus órganos genitales arrastraban a toda clase de “desvaríos del cuerpo y de la moral”, haciéndolos caer irremediablemente en el vicio de la lascivia y la lujuria; lombrices que, además, debían ser tan saludables que no podían soportar el humo del tabaco y el sabor del alcohol. Conclusión lógica de F. V. Raspail en consecuencia: fumar y beber alcohol evitan en buena parte la lujuria y el vicio. Hay que leerlo para creerlo. [ EL SEVERO Y "ETICO" DOCTOR DE APELLIDO TISSOT ] En su libro de 1807, “ENFERMEDADES DE NERVIOS PRODUCIDAS POR EL ABUSO DE LOS PLACERES DEL AMOR Y EXCESOS DEL ONANISMO”, el médico de apellido Tissot había ido mucho más lejos en su exacerbación de la moral y la denodada crítica contra los placeres del amor, elevándolos a la categoría de crimen o delito, haciendo un buen repaso de observaciones y diagnósticos de médicos que describieron los males producidos por el abuso de la sensualidad amorosa, y, finalmente, ofreciendo él mismo descripciones y testimonios personales que no tienen desperdicio alguno.DESCRIPCIÓN, SÍNTOMAS Y EFECTOS DE LA “CRIMINAL ENFERMEDAD”. En este apartado que titulo de este modo, resumo un buen número de “perlas” en las que a lo largo de todo su libro Tissot intenta por todos los medios justificar la existencia de las enfermedades y crímenes del placer, anunciando síntomas y ofreciendo diagnósticos que, desde luego, debían estar provocados por otros males muy diferentes de los que pretendía inculpar. En cualquier caso, no tenía ningún inconveniente en aceptar que una enfermedad pudiera ser al mismo tiempo un horrendo crimen, de manera que se fue a la tumba dejándonos con un difícil interrogante en nuestras mentes: el placer sexual ¿crimen, enfermedad o ambos?Definición de ONANISMO o CRIMEN DE ONAN por Tissot: << Vicio infame que pone al hombre a la par del animal más impúdico, cual es el Papión o Babuino, que se presenta siempre excitado por la pasión que pone furiosos a los animales más mansos. Este animal, que pertenece a la especie de los Monos, es insolentemente lúbrico, y afecta manifestarse en ese estado, tocarse y satisfacerse por sí sólo a la vista de todos; y esta acción, una de las más vergonzosas de la humanidad, y que ningún animal se la permite, copiada del Papión, recuerda la idea espantosa del vicio solitario, y hace abominable el aspecto de una bestia, a quien parece que ha abandonado la naturaleza, particularmente a esta especie de impudencia, pues en todos los demás animales, y aun en el hombre, ha puesto un velo a estas partes, exceptuando a este animal inmundo, que las tiene descubiertas y patentes, como haciendo alarde de su desnudez. >> << Esta enfermedad nace de la médula espinal y ataca a los jóvenes casados o libidinosos; ellos no tienen fiebre y conservan el apetito; sin embargo se consumen y enflaquecen. Todas las veces que van a la casa, o que orinan, pierden abundantemente licor espermático muy líquido; se hacen inhábiles para la generación; sienten un hormigueo en todo el espinazo, y durante el sueño se ven atormentados de pérdidas de licor espermático. El ejercicio violento los cansa, los debilita, les acarrea pesadez de cabeza, y últimamente una fiebre aguda termina sus días. >><< La constipación, el temor, la debilidad excesiva, los dolores momentáneos de todo el cuerpo, la gonorrea simple, las poluciones nocturnas, y la torpeza de las facultades del alma, son los síntomas que caracterizan la consunción dorsal que sucede al hombre a consecuencia de los placeres excesivos de Venus. >> << Los jóvenes contraen el aire y las enfermedades de los viejos; se ponen pálidos, afeminados, perezosos, torpes y estúpidos; sus cuerpos se encorvan a manera de los raquíticos; y una debilidad general se apodera de todos sus miembros, y aun del alma. >><< Los placeres del amor dañan siempre a las personas débiles, y su uso frecuente enerva a los fuertes. Las evacuaciones excesivas de licor espermático desecan, debilitan y enervan; ellas producen la apoplejía, la parálisis, la gota y otras indisposiciones reumáticas. >> << Los placeres sensuales no solo enflaquecen y arruinan el cuerpo, sino que el alma se enerva, y el hombre perece miserablemente muchas veces. Samuel Vesprecio, acabado por los placeres del amor, fue atacado de una gota muy dolorosa en las membranas del cerebro; se transmutó enseguida este humor a los lomos y al vientre; los dolores se aumentaron a tal grado, que el rostro se puso cadavérico, y la fiebre más aguda. En este estado llamaba muchas veces a la muerte para que le arrancase del seno de sus dolores. >><< La reiteración frecuente de este crimen produce entre otros síntomas el furor uterino. Después que los órganos genitales se debilitan por la frecuencia de estas inmundas maniobras, contraen una irritación particular que los obliga a caer en un afecto espasmódico, que haciendo funciones de un estimulante, independiente de toda causa externa, ocasiona este síntoma vergonzoso. >> << A consecuencia de las largas poluciones nocturnas, no sólo las fuerzas se pierden y el cuerpo se enflaquece, sino que las potencias del alma se debilitan y los sentidos se obstruyen; una sensación fría se apodera de todos los miembros, y los pacientes experimentan en todo el cuerpo dolores semejantes a los que tiene un hombre que ha sido apaleado. Un joven de diez y ocho años después de haberse disipado con una criada lúbrica, cayó en un estado de debilidad con un temblor general de todos sus miembros. Estas accesiones se reiteraron con tanta frecuencia, que produjeron una contracción y un tumor en el brazo derecho. Otro joven disipado consigo mismo principió a sentir una debilidad en todo el cuerpo, acompañada de saltos de tendones y movimientos espasmódicos. Su extenuación era tal, que presentaba el aspecto de un esqueleto vegetante. Él al mismo tiempo sentía un dolor vivo en las membranas del cerebro, y un calor ardiente que le abrasaba las entrañas. Este infame vicio se había apoderado tanto de su corazón, que la memoria de la muerte que se le representó muchas veces, no fue bastante para que este infeliz renunciase a sus placeres inmundos y obscenos. >><< Los jóvenes de uno y otro sexo que se disipan torpemente consigo mismos, arruinan su salud; y aniquilando el germen vital, que sirve para desarrollar el cuerpo, y darle aquella forma y vigor que forma la constitución robusta, se hacen inhábiles para todo, y se ponen a la par de los estúpidos. >> << Yo he visto todos los síntomas de esta enfermedad en todos los desgraciados que se entregan a la vergonzosa costumbre de poluirse. Puedo asegurar que empleé sin buen suceso todos los socorros de la medicina para aliviar a muchos jóvenes, sobre todo a uno que a consecuencia de este torpe vicio había caído en unos dolores reumáticos muy dolorosos, acompañados de una sensación incómoda de frío y calor. Los dolores se calmaron después de algún tiempo, pero el síntoma del frío llegó a tal grado, que era preciso que este infeliz estuviese inmediato al fuego aun en los calores del estío. Lo que más me sorprendió fue un movimiento continuo de rotación que sentía alrededor de los testículos y del escroto, fenómeno que se propagaba a los lomos. >><< La disipación del licor espermático debilita el vigor de todas las partes sólidas del cuerpo, de cuyo principio nace la pereza, la inercia, la tisis, la consunción dorsal, los vértigos y las convulsiones. Finalmente, por una consecuencia necesaria todas las facultades del alma se entorpecen, y los jóvenes se hacen ineptos para las ciencias y las artes. >> << Todas las enfermedades que traen origen de los excesos con el otro sexo, o del abominable vicio solitario, llamado Onanismo, vicio que es imposible retratar con los colores afrentosos a que es acreedor; vicio, digo, a que se entrega con frecuencia una y otra juventud, sin conocer ni lo enorme de su crimen, ni que sus estragos físicos y morales afectan al alma de un modo espantoso. La melancolía, la aversión a todo placer, la imposibilidad para todo empleo social, la memoria aflictiva de que fueron el origen de su ruina, y la necesidad de renunciar al matrimonio, son el producto de sus desórdenes; y la memoria de la vida eterna es un torcedor continuo que les abruma el alma, y les hace temer la separación del mundo. ¡Felices, si estos trabajos son suficientes para expiar sus crímenes! >><< La frecuencia de las erecciones, que acometen incesantemente a estos miserables independientemente de las emisiones de licor espermático, es otro peligro que sirve para multiplicar sus males, y que arruina del todo el sistema nervioso. >> << Todos los que se entregan a esta odiosa y criminal costumbre sufren en esta vida terribles castigos (...) Los órganos genitales participan de las miserias de que han sido origen. En estos se hacen incapaces de erección; en aquellos derraman el licor seminal con el más ligero estímulo; y en otros son atormentados de priapismos dolorosos, disurias, estangurrias, ardores de orina, y de todos los males de la vejiga. La gonorrea habitual, la impotencia del coito y la depravación del licor espermático son otras tantas causas que esterilizan a la mayor parte de todos aquellos que se entregaron largo tiempo a este horrendo crimen.>><< Los accidentes que experimentan todos aquellos que se disipan con el otro sexo, son terribles; mas los que acarrean las poluciones voluntarias, o vicio solitario, son tan espantosos que no podemos hallar colores con que pintarlos (...) La causa única de éstos es la voluntad especial de Dios, que quiere castigar en este mundo tan horrendo crimen (...) En efecto, aquellos que delinquen seducidos de la inclinación que grabó la naturaleza en todos los corazones, son más dignos de disculpa que los que se entregan a este vicio solitario que la misma naturaleza aborrece. >> Continuará en una segunda parte.
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13.04.2007 13:52
MIra...no me había reído tanto desde tiempos inmemoriables leyendo algo....jajajajaja.Parece mentira las barbaridades juntas que se dicen en esa joyita que tienes en tu biblioteca!!! Excelente opinión,muy en tu linea..siempre enseñándonos cosas curiosas e instructivas!!! Eres genial niño!!!
01.02.2005 00:59
Muy buena opi. :P
15.03.2004 12:50
Está muy interesante, hay que tomar apuntes ;)).