Al lío con mi vecino

3  21.07.2004

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Visete

Sobre mí: El más largo de los caminos recorridos, comienza con un paso...

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Me ocurrió en verano, hace ya cuatro años, cuando hubo un poco de sequía en este país.

Yo veraneo en Almería desde hace bastante y por el clima tan desértico, el agua en esa época es bastante apreciada. En el apartamento que tenemos, una vez accedido al portal, hay unas duchas para quitarte la arena y la sal antes de subir a casa. Estas duchas dan a un patio, donde se encuentran las ventanas de los vecinos.

Pues bien, ese año habían colocado un pequeño cartel (el cual creó mucha polémica entre los vecinos), donde, debido a la escasez de agua, se rogaba que no tuviésemos la ducha abierta por más de un minuto por persona. A eso de las 2, después de darme unos bañitos en la playa con un amigo (un guasón de los de verdad, al que ya le había contado lo del controvertido cartelito), me despido de él en el portal y antes de subirme a mi casa, decido darme un pequeño remojón en la duchita y comer más fresquito.

Nada, que antes de abrir la ducha, miro para arriba a ver si localizo en la ventana a algún vecino ‘cronometrándome’, para poder ducharme tranquilo, sin presión de ningún tipo. Sí, en efecto, había un señor mayor que era nuestro vecino de arriba, (muy educado él cada vez que nos saludábamos por la escalera o en el ascensor), asomado a la ventana, fumándose un piti. ‘Vaya’, exclamé para mi interior, ‘voy a tener que utilizar mi minuto al dedillo, con alguien espiándome’, pero no pasa nada, suelo ser condescendiente y no pensaba derramar una gota más de la necesaria, aunque hubiera estado solo.

Cuál es mi sorpresa, cuando no llevo más de diez segundos bajo el agüita tan rica y escucho desde arriba: “¡Amooo, shiquilloooo, corta el agua que ya está bieeeeen!” Yo, ni caso, pues sabía que estaba dentro de mi tiempo, de sobra. Pero empiezo a oír de nuevo: “¿Nooo me haces caso o queeee, sinvergüenza? ¡¡Corta el agua que no es ‘pa’ ti soloooo!!”. Yo, ya le empiezo a mirar con mirada asesina, sin cortar el agua en absoluto, pues seguía en mi franja horaria correcta (unos 30 segundos). Como veo que el tío tiene la mirada tranquila todavía, sigo a lo mío y la tercera vez que me grita, corto el agua de la ducha (40 segundos), me le quedo ‘to’ chulo mirando desde abajo, (gotitas salpicando, clic, clic) y le grito fuera de mis casillas: “¡¡Qué pasa con el agua, tío listo, es que no ves que no he estado ni medio minuto?!!”. El hombre puso una cara de sorpresa, que teníais que haberle visto, se quedó sin palabras. No dijo nada. Yo, ante tal tesitura pensé, ‘ahora te vas a joder y me voy a duchar el tiempo que yo quiera’. Así que, ni corto ni perezoso, abro la ducha de nuevo y a darle al agua...Cuando pasé de sobra mi minuto, oigo otra vez desde arriba que me está recriminando mi actitud y que me llama ‘gilipollas’. Yo, pensé, ‘a este tío me lo como’.Corto el agua y le digo: (texto literal, pues todavía me acuerdo después de tanto tiempo) “¡Mira imbécil, vas a bajar aquí y me lo vas a decir a la cara, a ver si tienes pelotas, no ahí subido a la ventana. ¡¿Qué problema tienes conmigo?! ¿Es que pagas tú el agua de toda la comunidad?”

Se hace el silencio, el hombre apaga su cigarro tranquilamente en el poyete de la ventana, se me queda mirando y con mirada triste, me dice: “Señor, yo le juro a usted, que yo no he abierto la boca desde que estoy asomado.” Cuál es mi reacción, cuando se me ocurre mirar entre unos barrotes que el portal da a la calle y veo a mi amigo, (el guasón), literalmente tirado en el suelo de la risa. Había sido él, el que me había estado gritando desde el hueco de la escalera, tomándome el pelo. Mi reacción no fue la correcta, porque de la vergüenza que me dio, me metí corriendo en el portal de mi casa y no le pedí disculpas al señor.

Ese verano ya no me volví a cruzar con él pues al día siguiente me venía para Madrid, pero yo lo estaba deseando, para explicarle lo sucedido. Ya me lo encontré al verano siguiente, pero no tenía sentido volver a una algo que había ocurrido hacía un año.

Nos seguimos saludando por la escalera, como si nada, pero qué habrá pensado el pobre señor de mí. A mi amigo casi le dejo de hablar (es broma). No deja de ser una gamberrada más de él.

Un saludo.


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Comentarios sobre esta opinión
Brib0n

Brib0n

04.09.2004 11:59

juas juas juas.... que rato me has hecho pasar!

Cadyma

Cadyma

29.08.2004 01:28

¡¡Qué bueno!! Jajjaja, ya me imagino la situación... ¡Que mal rato! ¡Salu2!

galactycgirl

galactycgirl

29.07.2004 01:45

jajajjaja Te doy mi excepcional porque está muy bien redactado. Me he imaginado la situación perfectamente. Gracias, porque me he reído un rato :D Saludos valencianos ;) ali

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