6:45 PM. Iglesia de Santa Eulalia. Final de la clase de catecismo.
- Venga chicos, tranquilos. Pronto acabamos. Pero hoy, para hacerlo más divertido, lo haremos con un debate ... “la existencia del paraíso y el infierno”.
- ¡¡Yo!! ¡¡Yo!! ... El paraíso existe, y el infierno no. Solo nos lo dicen para que tengamos miedo y nos portemos bien.
- Vamos a ver. Me gustaría que todos justificáramos nuestras respuestas ¿de acuerdo?
...
... silencio ...
...
... más silencio ...
...
- ¿Ninguno de vosotros quiere contar su opinión?
...
... silencio ...
...
- Bien. Visto que nadie quiere hablar, y que falta tan poco para acabar la sesión de hoy, seré yo quien os cuente lo que yo pienso ... Mirad a vuestro alrededor, hay confesionarios, hay una pica bautismal, un altar, un montón de bancos. Todo lo que veis lo podéis ver como el paraíso ...
- ¡¡Ohhhh!! - Exclamaron todos al unísono
- Sí, pero cuidado, porque todo lo que veis también puede ser el mismísimo infierno.
- ¡¡No es verdad!!
- Sí, lo es. Ni el paraíso está solo el cielo, ni el infierno está solo en el centro de la tierra. Y sí, los dos existen porque son las dos caras de lo mismo, y uno sin el otro, no tiene razón de existir.
...
... silencio ...
...
- Tened muy claro que cada persona tiene su propio infierno y su propio paraíso, y es muy posible que el lugar que hoy sea una cosa, mañana o dentro de un rato sea la otra.
...
... silencio ...
...
- Pensad en lo que os he dicho y mañana continuamos.
Aunque no lo parezca, esta que os acabo de contar, es una pequeña historia real (o como mínimo, tal y como dicen últimamente en las películas: basada en hechos reales). Un familiar mío estaba en un grupo como el que os he contado. Y se escandalizó. Y lloró de terror (pensad que eso paso en un época que la iglesia tenía mucho poder social). Solo con el tiempo consiguió ver que era verdad, el párroco tenía razón, cada uno tiene su propio infierno y su propio paraíso.
Personalmente creo que es una gran enseñanza y además, en esta ocasión, me ha servido para introducir un poco el libro del que hoy pretendo opinar: “Darkfall” del maestro Dean Koontz.
En esta ocasión Koontz nos presenta su particular visión de lo que bien podría ser un infierno.
La acción se inicia en Nueva York, en casa del detective de homicidios Jack Dawson. Más concretamente en la habitación de sus hijos Penny y Davey. Es de noche y Penny tiene la extraña sensación que los están observando, escucha como un rumor debajo la cama. Hay algo seguro, pero ¿que?
Al otro extremo de la ciudad al detective Jack y su compañera Rebecca les asignan un nuevo caso de asesinato. Unos policías han encontrado muertos a dos miembros de la familia Carramazza (una de las familias mafiosas más importantes de la ciudad). Al llegar al escenario del crimen descubren que ese no va a ser un caso trivial, los dos hombres han muerto violentamente entando encerrados por dentro en habitaciones sin comunicación con el exterior, y lo más sospechoso de todo es que parece que han muerto por: mordeduras de rata.
Casi sin tiempo para investigar, dos miembros más de la misma familia mueren en circunstancias parecidas. Jack y Rebecca están casi sin pistas. Ninguno de los asesinatos les ha dejado una pista en firme, solo saben que alguien intenta acabar con la familia Carramazza.
Es precisamente el capo de la familia Carramazza (Don Gennaro –típico nombre de mafioso italiano-) el que les pone sobre la pista del responsable (y no me extraña, a ese paso, pronto se iba a quedar sin sicarios y sin familia), un tal Baba Lavelle.
Con la entrada de este personaje, Koontz nos presenta un poco el mundo de Vudú (de no solo de hacer muñequitos y pincharlos con agujas de acupuntura vive el hombre del vudú), nos presenta sus principales personajes:
- El Bocor: Es el cura que practica la magia negra. Seguidor de los dioses del mal Congo y Petro. En “Darkfall”, el bocor evidentemente es Baba Lavelle.
- El Houngon: Es el cura que practica la magia blanca. Seguidor del dios benévolo Rada. Carver Hampton, es el houngon que ayudará a Jack Dawson a dar con Lavelle.
No os voy a decir mucho más del argumento, porque no quiero romperos la emoción, que os garantizo que tiene, como todas las obras que he leído del bueno de Koontz (y ahora que lo pienso, ya son unas cuantas :oD ).
Si os gusta leer, os gusta la emoción, las historias bien tramadas, los giros argumentales, las huidas en coche, y en este caso, la lucha de un padre por la vida de sus hijos y de la mujer que quiere, no lo dudéis ni un momento ... a por ‘Darkfall’ (no se porque, pero cada vez que leo el título tengo ganas de llamar al editor para decirle: ¡Gracias por no haber traducido el título!)
Por cierto, no intentéis buscar ‘Darkfall’ como una novedad editorial, ya tiene sus añitos, concretamente casi 20 (o sea, que ha pasado su primer diente, la infancia, la edad del pavo, y posiblemente el primer polvo). Koontz lo publicó por primera vez en 1984, y llegó a España en 1991 de la mano de Plaza Janés, así que, si lo queréis (a parte de saliros muy barato, menos de 6 euros) ya podéis empezar a correr porque cualquier día lo descatalogan.
Bueno, como os veo por las caritas que tenéis ganas de descansar un rato, lo dejo, pero solo por unos días ;o)
¡Hasta pronto!
P.D.: Por si alguien se lo pregunta, en el título no hay una referencia sexual, los 13 cm, son de altura ;o) (nada que ver con la famosa media nacional)