Estoy totalmente convencido de que, junto a Oliver Twist, David Copperfield es una de las obras más conocidas de Charles Dickens. Este autor es sin lugar a dudas todo un símbolo del período victoriano y la lectura de su novela, inicialmente publicada en modo de apéndice o, quizás, por partes según los periódicos de la época", es una clave para entender mejor aquella Inglaterra de mitad del siglo XIX (1849-1950).
El comienzo de esta historia tiene lugar con el nacimiento de David, en una casa de Blunderstone. Sin padre, la familia sólo se compone de la Madre y de la criada Clara Peggotty, aunque en el momento del nacimiento está presente también el tía Betsey Trotwood que quedará decepcionada por el nacimiento de un varón en vez de una hembra. Inicialmente la novela no despierta mucho interés y en los primeros capítulos es descrita sin desmerecimientos y sin alabanzas la vida familiar del pequeño David con sus dos figuras maternas.
Es realmente a partir de cuando la madre de David se casa el Sr. Murdstone el momento en que la vida idílica de la familia se empieza a estropear. El Sr. Murdstone hace de su palabra una muestra de firmeza como si se tratara de su caballo de batalla y acaba de con convertirse en un déspota dentro de la casa, reforzado en sus deseospor la igualmente fría y firme su hermana Jane Murdstone, los dos son el uno la copia del otro y representan una maldad en estado puro.
Una claridad verdaderamente positiva nos muestra la novela cuando el pequeño David va con su querida criada Peggotty a encontrarse con los parientes de ella en la ciudadana marinera de Yarmouth. Aquí conoce al hermano de ella, Daniel Peggotty, que vive con los dos pequeños huérfanos Emily y Ham y la Señora Gummidge, una vieja gruñona. Es en este momento cuando David se relaja y ya puede experimentar las primeras turbaciones amorosas infantiles gracias a la pequeña Emily, que será una de las tres mujeres sobre las que girará la vida de David.
De nuevo en la dureza de Blunderstone, los señores Murdstone deciden mandar David a escuela, en el colegio de Salem House. Allí padecerá otros maltratos de parte del terrible Sr. Creakle, sin embargo se creará una fuerte e importante amistad con James Steeforth, el que lo pondrá bajo su protectora, que da su importancia y respetabilidad en el instituto, y conocerá al pequeño Tommy Traddles quien pasa el tiempo dibujando esqueletos sobre las hojas y es la víctima preferida de las vejaciones del maestro.
Durante su permanencia a Salem House, David se siente muy dolorido por el luto de la madre y el pequeño niño que tuvo con el Sr. Murdstone. Vuelve a casa con motivo del funeral y hace amistad con el Sr. Omer, empleado a las bombas fúnebres de Blunderstone. Acabada la escuela, es enviado a trabajar en un almacén por los señores Murdstone, aquí no logra entablar amistad con los chicos del proletariado, que son muy diferentes de él..., se perfila aquí la huella burguesa de la novela, en cuya la burguesía, según la óptica predominante de la edad victoriana, fue la única clase que garantizó el progreso, distinguiéndose del proletariado ínfimo y de una aristocracia ya blanda, aquí además entablará amistad con uno de los personajes más simpáticos de la novela: el Sr.
Micawber, que es un derrochador apasionante, amante de la producción epistolar, bendecido por uno nutrida prole y de una mujer que lo quiere más allá de sus desaventuras pecuniarias y que confía en sus capacidades, David se volverá así amistoso que también acaba con ellos en la prisión de King's Bench después de la enésima pignoración de los bienes, y es aquí donde hay referencia autobiográfica a John Dickens, padre de Charles, también él encarcelado por debidos.
La novela transcurre, pasa el tiempo, David reinicia los estudios y –acabados estos- será encaminado a la pasantía de un procurador en el estudio de los Doctror'Commons, del Sr. Spenlow y Jorkins, luego conocerá a la hija del primero, Dora, y se enamorará y se echará novio pero esto será obstaculizada por la Señorita Jane Murdstone, justo ella, la hermana del exmarido de su madre, ella que se convirtió en tutora de Dora, interceptará la correspondencia amorosa de los dos y revelará todo al Sr. Spenlow obligando a David a romper la relación.
Y sigue transcurriendo la novela cuando aparece una última figura interesante, Uriah Heep. que es una alegoría de la envidia y la codicia, tan marcada que se refleja somáticamente sobre su cuerpo, que no hace otro que contorsionarse a agitarse siempre haciendo profesión de humildad. Es algo más que un criado de casa Wickfield cuando entra en escena, al final revelará todos sus diabólicos planes convirtiéndose en socio de Wickfield, para terminar relegado a su posición de inferioridad, avanzando pretensiones sobre Agnes. Establecerá en fin un clima parecido a aquel de la primera casa de David, sencillamente lo conseguirá con medios diferentes en vez de la fuerza y la firmeza de una malvada patente, lo hará de manera solapada y chantajista, el personaje de Heep y aquel de su madre que es un tipo de su clono malogrado, es para mí, junto a aquel de Micawber, aquel que a Dickens le enseña su más alta maestría de retratista con la pluma.
Pero sin lugar a dudas es la muerte del Sr. Spenlow lo que hace ver en David la posibilidad de volver a reanudar las relaciones con Dora, ahora viviendo cerca de las tías, y coronará sus aspiraciones casándose, sin embargo no se siente satisfecho, incluso queriéndola a ella siempre le quedará su niñez y oscurecerá la plenitud matrimonial de que necesita. Al final Dora morirá joven y David se vestirá precozmente de luto.
Y no sigo contando más porque, entre otras cosas, no pretendo desvelar el desenlace. Es una novela ejemplar, digna de ser leída, que va apasionando en aumento según nos adentramos en el relato. No te la pierdas.