Igual que cualquier músico se debe a la percusión (por ser la materia prima y primera), cualquier percusionista se debe a África. Se debe al origen del hombre. La raza humana, como fruto de su frustración y desencanto, crea sustitutivos. Crea vacunas que le salven de la realidad. Al nacer la religión o la música, la actualidad se transforma y la mente huye drogada hacia nuevos parajes.
De todas formas, la evolución humana no sólo pasa por la pérdida traumática del vello corporal o la aceptación de que la mujer es similar al hombre. También huye de otras formas de instinto como el gusto musical. Comercialmente, hoy por hoy, el instrumento que más vende es la guitarra (sólo tenemos que ver cualquier anuncio de CCC o buscar en ebay la cantidad de subastas de artículos relacionados). El que menos, cualquiera de percusión (exceptuando quizás la batería, el que más evolución ha sufrido). De ahí que Daxaar de primeras nos choque un poco.

Este disco produce el mismo placer que el de conocer a una persona que de primeras nos caía mal, y descubrimos que no era para tanto. Quizá ese día no nos levantamos inspirados como jueces o quizá es que no me gustaba su ropa o peinado. Pero hoy sí que me gusta. Es raro el mundo evolucionado y moderno éste...Escuchando repetidamente Daxaar, de Steve Reid Ensemble, podremos descubrir la gran mentira que supone afirmar que el hombre y la mujer conocen mediante cinco sentidos. Una persona puede alcanzar un grado importante de retraso mental (agarrándonos a la literalidad del término) si olvidamos potenciar sus restantes sentidos. Y el musical es imprescindible. Ser arrítmico, por ejemplo, es una deformación sensible muy grave. Implica ser incapaz de apreciar, acompañar o reproducir un conjunto de series sonoras separadas por períodos similares de tiempo, los ritmos. Los ritmos se componen de sonidos y silencios idénticos entre ellos y diversos, componiendo una estructura matemática, que el oído es capaz de asimilar de forma natural y asociarlo a otros patrones de conducta (como los movimientos corporales en el baile o el trato con cualquier instrumento). De hecho, antes de aprender a tocar cualquier instrumento, es esencial aprender a nadar por el mar del ritmo y los compases. Uno de los grandes pecados de los conservatorios en España es que obvian esa necesidad humana por el ritmo, y convierten a los niños en seres arrítmicos, pero con gran capacidad para memorizar complejas estructuras de acordes, por ejemplo. Es un gran problema de base, que a la larga acaba generando músicos mediocres, niños bien que sólo son útiles para tocar el piano a las visitas. Pero como todas las anomalías, tiene su remedio. Esta atrofia musical se cura escuchando música con alguien que te instruya, que te enseñe a descubrir ("aprender es recordar") tu forma de sentir la música. Sentir el ritmo, el compás, las diferentes melodías, separar los instrumentos unos de otros, poder reproducir las estructuras rítmicas que los hacen sonar de forma ordenada (armónica), etc.
Para ello, la percusión y el baile (juntos y por separado) son asignaturas troncales, de las que más tarde deriven las demás.
Del mismo modo que el cálculo mental potencia ciertas habilidades cerebrales, el cálculo musical y de sus esquemas potencian otras regiones de la mente. Aunque no sea algo que me apasione realmente, la concepción de la música como una modalidad matemática más implica una forma de adelantarnos en la escucha y disfrutarla de manera anticipada (presentir, en el significado real del término, sin connotaciones paranormales e inexistentes).
Daxaar como educación musical primaria

Dentro de esta forma de sentimiento y de hacer música, Steve Reid nos es útil en el sentido de que su música supone conocer la materia prima y primera de una forma especial. Concretamente, con Daxaar retuerce el concepto de música primera, vistiéndola de electricidad. En algunos pasajes de las canciones, los sonidos producidos por los instrumentos (todos acústicos) se nos antojan cercanos a los sintetizadores. A veces, lo sintetizadores que dibujan las bases se pierden en ellos mismos y sólo apreciamos los instrumentos y sus efectos. Es una buena manera de difuminar la línea que separa la música electrónica de la acústica. También una buena forma de entremezclar el sonido clásico de África con la concepción musical nacida de las mesas de mezclas, el trance, etc. Al final, todo queda reducido a la pasión por el ritmo en su esencia más primitiva. Más auténtica. Por eso es importante empaparse de la música del continente primero, sin una buena cimentación es imposible construir un edificio sólido.
Steve Reid Ensemble
Steve Reid es un veterano, su currículo incluye colaboraciones con Fela Kuti, Miles Davis o James Brown, por lo que su calidad (a priori) ofrece garantías. De todas formas, no es un músico al uso, con gusto por los estanques de agua quieta. Le gusta el movimiento, la evolución (deformando el término evolución y usándolo como sinónimo de fusión, que es lo que nos toca aguantar hoy por hoy). Para este disco se ha marchado a Senegal con Kieran Hebden, alma máter del grupo de folktrónica 4tet para grabar en Dakar (de ahí el nombre del disco) con un grupo de músicos locales. Incluyendo al guitarrista habitual de Youssou N´dour, Jimi Mbale.
Hace cuatro décadas, este hijo del Bronx huyó del reclutamiento para la Guerra de Vietnam y decidió buscar raíces en África. Durante tres años, tocó en Tánger, Níger y más allá del África occidental. Sin embargo, a su regreso a los Estados Unidos, no encontró la libertad de Marthin Luther King, sino la cárcel, por haber escapado al 'draft' militar.
La vuelta de Steve al continente primero supone la concepción deseada y el parto de este disco, su vuelta a Senegal. También supone la mezcla del jazz cargado y la trompeta de Davis con el canto de libertad del pueblo africano.
Después de dos décadas fuera de la palestra, Steve Reid regresó bajo el sello Domino, gracias a tres álbumes basados en la improvisación junto al geniecillo de la electrónica Kieran Hebden, alias Four Tet (además de otras tantas reediciones en el igualmente cool y especializado sello Soul Jazz).
Para este Daxaar, Reid viajó a Senegal junto con Kieran Hebden, el tecladista ruso Boris Netsvetaev, y un buen número de virtuosos instrumentistas africanos en la trompeta, la guitarra, la percusión y elementos tradicionales.
Daxaar, tributo a África y a la percusión
El disco es, básicamente, instrumental. Está dividido en 6 temas y toca numerosos estilos en una pequeña baldosa de salón:
* La primera pista (único tema con música y letra) nos descubre por primera y última vez en este trabajo la voz de Isa Kouyate, acompañada por la kora (impresionante instrumento). El resto de piezas se mueven entre la música trance y el jazz fusionado con elementos de la música de África.
* El segundo tema (que da nombre al disco), establece una base estilo música disco, donde los músicos se mueven mediante improvisaciones melódicas, añadiendo instrumentos y jugando con las ya mencionadas bases. En algunos instantes del tema, las bases desaparecen sutilmente dando protagonismo a los intérpretes. Además de las melodías percusionadas, encontramos efectos de sonido generados por instrumentos de viento y percusión, adornando el sonido de una trompeta que recuerda a Miles Davis. La base de trance está montada gracias a la mezcla de las congas, el sintetizador y algunos efectos de sonido provocados por instrumentos autóctonos.
* El tercer tema, Jiggy Jiggy, plantea como base rítmica la batería. El compás 4:4 domina el tema, en el que se suceden sonídos de instrumentos locales de Senegal (casi siempre ofreciendo notas y armónicos complicados de imitar) con una trabajada melodía de trompeta. La batería se mantiene constante durante los 9 minutos que dura la pista, a partir de la segunda mitad acompañada por congas graves. Es el tema más "rockero", ya que también podremos apreciar pistas de bajo en la segunda mitad. Lo mejor del tema, el sonido de la caja de Steve y sus platos crash y splash.
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Dabronxxar tensa, desde el platillazo de entrada, al oyente. Es un jazz machacón no apto para muñecas débiles (sobre todo la derecha, aunque Steve es zurdo). Es el tema más largo (10:22) y de más complicada escucha. La trompeta apenas nos ofrece melodías habituales, y eso puede hacer que nos perdamos en el desarrollo. Llegando a la mitad del tema, nos presentan efectos estresantes de sintetizador que aumentan la tensión y originalidad del tema. Es, sin duda, el tema más arriesgado y más complicado de tocar y escuchar, requiere más trabajo.
* El penúltimo tema, Big G´s Family, establece un juego de velocidades (una de las mayores dificultades para los músicos en general y los percusionistas en particular) con los diversos instrumentos. A pesar de que el ritmo se mantiende constante, la velocidad se falsea y se relentiza por momentos, dando pie al sintetizador y a efectos que provocan tensión.
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Don´t look back cierra el disco, estableciendo una metáfora con su título y regalándonos un tema con una base de batería bastante original. Steve sigue experimentando con sonidos nuevos y mezclándolos con pailas, instrumentos de cuerda y la trompeta.
El tema incita al baile. Lo más curioso es el final, que simula un final estilo canción de rock .
"Libera tus caderas y tu mente las seguirá"
El resultado es muy interesante. La pega es que sólo es recomendable para oídos limpios de cera. Supone un buen ejercicio de libertad y de comprensión hacia culturas que son nuestras abuelas y que las desconocemos totalmente. La música, como expresión de libertad, fomenta las relaciones, aunque nunca podamos viajar al continente africano.
El continente primero como vuelta al origen. Huyendo de la globalización
El eterno retorno es imprescindible para luchar contra la esclavitud. La humanidad camina hacia el continente único, la lengua única y la cultura única. Rueda cuesta abajo hacia el integrismo y la intolerancia. El patriarca Estados Unidos se apresura por absorber las culturas que tiene alrededor, pintando su invasión de salvación y mestizaje, para posteriormente destruirlas. Disfrutemos pues de este momento del viaje, de la mezcla premeditada. Nuestros descendientes no lo verán, igual que nosotros conocemos a los dinosaurios sólo por las películas que nos quieren prestar.
Desgraciadamente, el apocalipsis del hombre supone engendrar el único humano. Una raza de iguales en fondo y forma. Cuando el agua no tiene posibilidad de mezclarse, se estanca. Se pudre y muere. Pocos nos dan esperanza. De todas formas, todavía quedan artistas que huyen del estancamiento. Steve Reid Ensemble es uno de ellos. Pero le queda poca vida. A él y a lo suyo.
La única satisfacción que nos queda es que ninguno de nosotros estaremos vivos el día del estancamiento final.
Salud y Libertad.
[el_urda@hotmail.com]
Muy bien explicada. Saludos