¡Hola a todos! ¿Qué tal os va? Echando mano de archivo he visto que más o menos os hablo de una serie al mes. Eso ya da la pista de lo aficionada que soy a ellas (por si a alguien le quedaba duda), así que para no perder las buenas costumbres, hoy os hablaré de mi último descubrimiento. Ha sido un descubrimiento para mí pero lo cierto es que la serie tiene ya unos años (el último capítulo se emitió en 2006).

Tal y como os he comentado en otras ocasiones, el mundillo de los friki-series es reducido, aunque se va ampliando, lo que hace que entre unos y otros nos vayamos recomendando nuevas adquisiciones. Esta vez, descubrí DEADWOOD, la serie de la que hoy os hablaré, gracias a un compañero de trabajo. Cuando venía a traerme documentación siempre hablábamos de “The Wire” mientras yo la estaba viendo (él ya la había visto) y me decía que en cuanto terminara con ella, la siguiente debería ser “Deadwood”. Lo cierto es que no le hice demasiado caso ya que tras “The Wire” siguieron otras que me llamaban más la atención y esto hacía que me fuera dando motivos para que la priorizara sobre otras (que si tiene un personaje que te va a encantar, que si está genial hecha, que si es de HBO, que si es una apuesta segura…)
Ha sido este verano que ya está a punto de terminar cuando le llegó su turno, al fin. Consta de tres temporadas y sólo me faltan tres capítulos para terminar la tercera. Siempre me gusta hablaros de ellas cuando he terminado la primera temporada, pero por unas cosas o por otras, lo he ido dejando así que si mi descuido, la termino sin haberos comentado nada…
Antes de continuar, os diré que se trata de una serie
WESTERN, al más puro estilo de las películas de John Wayne que tanto le gustaban a mi abuela. Es un género que siempre me trae a la memoria su recuerdo, pues era habitual verla los sábados después de comer disfrutando de cualquier película de este tipo. He de decir que a priori, no me entusiasma y no suelo elegirlas, pero una vez que me pongo, me entretienen muchísimo, son realmente amenas.
Argumento
Nos situamos en 1870, en Dakota del Sur, en un pueblo de reciente creación llamado Deadwood. Estamos ante un pueblo ilegal, un pueblo que en un primer momento no pertenece a ningún estado confederado, un pueblo fronterizo, de modo que la acción se desarrolla antes y después de la anexión a Dakota del Sur. Allí se establecen una serie de personas atraídas por las minas de oro: todos quieren hacer fortuna.
Entre esas personas encontraremos a gente de todas condiciones sociales y económicas, y el que más y el que menos, se construye una casa y se monta un negocia en cuanto reúne el suficiente capital.
La serie arranca cuando ya están establecidos algunos como el dueño del salón/prostíbulo, el del hotel, el pequeño barrio chino… Así las cosas, llega el que se convertirá en nuevo sheriff con su amigo y compañero judío para abrir un negocio tipo ferretería.
Asistiremos a la creación y desarrollo de Deadwood al mismo tiempo que seremos partícipes de todo aquello que va sucediendo entre sus personajes, los que estaban, los que llegan… Sus relaciones interpersonales son una parte importante de la trama, pero esos tintes de pelis de vaqueros son los que atrapan.
Me ha entusiasmado ir viendo cómo un auténtico barrizal se va transformando en un lugar habitable, con diferentes servicios como una empresa de mensajería, una escuela o un salón de juego/otro prostíbulo. Y es que no podemos perder de vista que el lejano oeste se fundó muchas veces gracias a maleantes y prostitutas.
Por cierto, está
basada en personajes reales y en situaciones reales, aunque eso sí, mezclada con ficción, como no podía ser de otra forma. Además, Deadwood existe en realidad, lo que hace que me haya sentido aún más atraída por estos personajes, que ya sabéis que todo lo que contenga elementos históricos, me gusta muchísimo.
Personajes
Podríamos hablar de dos protagonistas masculinos y otro femenino. Comenzaré explicándoos el que para mí es el mejor (del que ya me habló mi compañero de trabajo). Se trata de Al Swarengen

, un personaje carismático donde los haya (si tuviera que hacer una similitud con otro protagonista, elegiría a Omar, de “The Wire”): Es el dueño del salón/primer prostíbulo (local que se llama “Gem” y que hace que sonría cada vez que lo veo, que ya es casualidad, ¿no?), y aunque en un primer momento podríamos pensar que se trata del malo por antonomasia, nos sorprenderá con momentos de ternura y con actos que demostrarán que no es tan malo como parece. Comienza siendo el amo del corral y le gusta estar al tanto de todo lo que ocurre (ya sabéis, la información es poder), tiene opinión sobre todo y es respetado por la comunidad (los medios que emplea para ello se alejan bastante de lo que hoy consideramos como características de un buen líder, pero esa ya es otra historia). Maneja a las prostitutas como a mercancías, pero ya digo que algunas veces nos sorprende con giros que hacen que incluso lleguemos a tener cierta simpatía hacia él. He de decir que a medida que avanza la serie, esos tintes se convierten en una realidad y ya digo que es
mi personaje favorito.
Por otro lado tenemos a
Seth Bullock. En teoría, este es el bueno. Llega junto a su amigo el judío a abrir una ferretería. Había sido
sheriff en su pueblo anterior y aunque no tiene intención de serlo de nuevo, las circunstancias le llevan a ello. Es una persona de gran corazón con un sentido de la justicia muy elevado y que pretende establecer un orden dentro del caos en el que está el pueblo cuando él llega, donde todo se soluciona a base de tiros y eliminando las pruebas echando los cadáveres a los cerdos (sí, repugnante).
Ambos comienzan siendo grandes enemigos por la forma que tienen de ver las cosas, pero según avanza la serie veremos que esa enemistad se va transformando en alianza. Ver este proceso es una de las cosas que más me han gustado de la serie, y es una vez más, el realismo de la serie nos lleva a ver como en la vida nada es blanco ni negro, sino que hay gran cantidad de tonalidades grises que no se pueden perder de vista.
La protagonista femenina es Alma Garret, una mujer de clase alta neoyorkina que llega con su marido para aumentar su fortuna en este paraje.
Pronto quedará viuda y dudará entre volver a Nueva York o quedarse con la concesión de las tierras que había obtenido su marido. Es un personaje que da muchísimo juego por diferentes circunstancias y que es una pieza clave en diversas tramas argumentales. No quiero desvelar demasiado por si os decidís a verla, pero que sepáis que es un personaje del que siempre quieres saber más, de esos que cuando salen en pantalla haces que estés con los cinco sentidos puestos para no perder detalle.
Por supuesto, hay muchísimos personajes más, pero no quiero enrollarme demasiado en este punto porque puede resultar aburrido leer en profundidad sobre ellos, pero que sepáis que el resto del elenco está formado por prostitutas, nuevos dueños de locales comerciales, el médico, el periodista, hombres de ley, mineros, pistoleros… vamos, todos aquellos que se suelen ver en los western.
No me voy a detener en hablaros de los actores. Todos ellos me han gustado muchísimo y a modo de avanzadilla os diré que algunos son conocidos y ya les habíamos visto en otras series como “Dexter” o “The Wire”.
Ficha Técnica
Como os comentaba al inicio de mi opinión, la serie consta de tres temporadas. Cada una de ellas tiene doce capítulos, y cada capítulo tiene una duración aproximada de cincuenta minutos.
En Estados Unidos fue emitida por la cadena
HBO. Su emisión comenzó en marzo de 2004 y terminó en agosto de 2006.
En España fue emitida por la cadena Fox, pero como siempre, yo la he visto a través de internet. Por cierto, las dos primeras temporadas las he visto con bastante buena calidad, pero no sé por qué, la tercera estaba más regular.
A modo de curiosidad os contaré que hubo un proyecto que quedó en el aire y que consistía en hacer una película para terminar la serie. Es una pena porque hay cosas que quedan un poco sin resolver, y es que se podría haber rodado una cuarta temporada sin problemas. Sin embargo, a pesar de que ha sido una serie que
ha entusiasmado a la crítica (ha ganado 8 premios Emmy y un Globo de Oro), no terminó de encandilar demasiado al gran público, que aunque tuvo una buena acogida, se fue desinflando… ya sabemos que el dinero es al final lo que mueve al mundo y si no se continuó con el rodaje fue precisamente por ese motivo.
Opinión y conclusión
Una de esas series de culto totalmente imprescindible para los amantes de los western. Los amantes del cine muchas veces tenemos que tirar de series para ver buenas obras, y es que, como os he comentado en otras ocasiones, una serie bien hecha es para mí, mucho mejor que una película pues puedo meterme muchísimo más en la acción, los personajes están mucho más desarrollados, las líneas argumentales están más trabajadas…
Deadwood no defrauda, tiene todos los ingredientes necesarios para que os la recomiende: buenos actores, tintes históricos, tramas interesantes, aprenderemos cosas de la vida cotidiana del lejano oeste, asistiremos a la famosa fiebre del oro americana, cómo eran los pioneros americanos, cómo se divertían, cómo solucionaban sus problemas, cómo se establece un orden dentro del caos, las negociaciones para anexionarse a uno u otro estado, la consecución del poder, el mantenimiento del mismo, el racismo, el trato entre hombres y mujeres, los contactos con los indios, la política…
Mención aparte merecen los decorados, que son simplemente magníficos, y los vestuarios, que me han encandilado.
Una labor realmente buena la de esta parte técnica de la serie.
Como veis, a mí me ha gustado muchísimo y me da mucha pena que solo me queden tres capítulos para concluirla… Espero que la siguiente que tengo prevista esté a la altura, pero ya os lo contaré a su debido tiempo.
Nada más, solo espero que sigáis mi recomendación y os animáis con esta serie, pues ya os digo que es muy buena.
Ya me contaréis vuestras impresiones.
Muchas gracias a todos por vuestras lecturas, comentarios y valoraciones.
Besos.
Excelente opinión! Merecido el diamente! La serie no la conocía, pero me la apunto! Un saludo!