Mi pareja y yo hemos pasado una semanita en este hotel durante el pasado verano, y a continuación os contaré cómo nos fue y cómo vimos este complejo turístico.
Os puedo avanzar que el balance es positivo y volveríamos a pasar unos días en este establecimiento.
SITUACIÓN
El hotel Delta se encuentra situado a pocos kilómetros al sur de Palma de Mallorca. Para los que conozcáis esos parajes, digamos que está unos cuantos kilómetros más abajo de la zona de El Arenal y del aeropuerto. Esto significa que está situado en un entorno tranquilo, lejos de las aglomeraciones y rodeado de una especie de urbanización embrionaria y todavía poco edificada, que un poco más al sur está más formada y compuesta principalmente por casitas unifamiliares independientes.
Pertenece al municipio de Lluchmajor, pero se encuentra a más de 10 km de distancia de este pueblo interior, lo cual nos confundió un poco al principio de nuestras indagaciones. La dirección exacta según su página web es "Ctra. Cabo Blanco, km. 6.4". Si no fuera porque nos trasladaron en autobús desde el aeropuerto seguro que hubiésemos tenido problemas para encontrarlo.
La costa por esos lugares en los que está situado ya no es la playa que tanto solemos buscar los turistas domingueros, sino más bien de tipo rocoso y acantilados. Imagino que ésa es una de las razones por las que por esas latitudes el acumulamiento turístico ya no es comparable al de unos pocos kilómetros más al norte.
Muy cerca hay un pequeño centro comercial, con algunas tiendas y restaurantes, que rebaja un poco la sensación de aislamiento que podría transmitir inicialmente la situación del hotel.
ASPECTO EXTERIOR
El hotel Delta se levanta sobre unos terrenos que en su totalidad deben sumar unos 20000 metros cuadrados. Un tercio de esa superficie está ocupada por los edificios que componen el complejo; el resto está formado por jardines, pistas de tenis, un minigolf, pinos y otros árboles, muchos de ellos de gran tamaño, y dos piscinas con los espacios adyacentes para tomar el sol o unas copas por la noche.
Los edificios que componen el propio hotel están construidos a unos 800 metros del mar. Son dos bloques principales cuyas plantas tienen forma de flecha (¿de delta, tal vez?), en los que se encuentran las 288 habitaciones y están unidos en la parte baja por una conexión que contiene varias instalaciones y espacios comunes tales como la recepción, el comedor y varios salones. La piscina principal está entre ambos bloques, y la mitad de las habitaciones del hotel tienen su balcón asomando hacia ella. El bar, como es natural, también está al lado mismo. La segunda piscina es más discreta y se encuentra en un plano superior a la primera y un poco desplazada.
En otra pequeña edificación se encuentra un restaurante anexo al hotel -independiente del buffet principal-, un pub/bar y un kiosko donde durante la semana es posible comprar periódicos, revistas, postales, recuerdos y otras cosas por el estilo.
Además de esto, el hotel cuenta con unas instalaciones independientes que se encuentran situadas en la costa misma.
Se trata del "Beach Club", en donde dispone de otra piscina, zona de hamacas, bar y buffet, así como de un acceso a las rocas desde donde también podemos (bajo nuestra responsabilidad) darnos un chapuzón en el Mediterráneo. La roca en esa zona ha sido trabajada un poco, esculpiendo escaleras y zonas planas para que sea posible pulular y pasar el rato en contacto con el mar, no sin cierto cuidado, lógicamente.
NUESTRA EXPERIENCIA CON EL PERSONAL DEL HOTEL
En general podemos decir que recibimos un trato amable y simpático. Nada más llegar, la mujer que nos atendió en recepción nos explicó pacientemente todos los detalles importantes del funcionamiento del hotel y los servicios que podíamos encontrar allí. Qué menos, pero no se notaba en absoluto que fuera algo que estuviese harta de tener que hacer todos los días.
El personal de limpieza se comportó en todo momento con diligencia y discreción. Aprovecho para comentar que el primer día nos proporcionaron una toalla a cada uno, a cambio de una tarjetita que nos entregaron en recepción en el momento de la llegada. Bastó para ello localizar a la amable señora encargada de la limpieza del piso en el que nos alojábamos. Una vez al día podíamos solicitar un cambio de toalla, y al final de nuestra estancia la mujer nos devolvió las tarjetas a cambio de las toallas (de ese modo controlan que no se roben demasiadas toallas, puesto que a la salida se exige la entrega de la tarjetita).
El servicio de bar y buffet también resultó por lo general educado y eficiente, salvo alguna pequeña excepción. Siempre suceden algunos olvidos y despistes, pero son normales y ocurren también en los mejores locales que podamos encontrar. En el buffet, además del maître y los camareros preceptivos, había siempre un cocinero o cocinera que preparaba al momento algunos platos, o algunos de los ingredientes mejor dicho, por ejemplo bistecs o filetes de pescado, en una plancha enorme que a tal efecto está situada en pleno buffet. Yo lo aproveché en más de un desayuno para recuperar una costumbre olvidada: los huevos fritos mañaneros, que junto con el café con leche y un poco de pan... mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm... Tenían montones de beicon también.
Me gustaría destacar la simpatía y enorme profesionalidad del personal del restaurante "Argos", que es ése anexo al propio hotel, diferenciado del buffet principal. Un lugar pequeño, con un ambiente agradable y acogedor, donde nuestra pensión completa nos daba derecho a cenar el "menú del día" (tres o cuatro primeros y segundos a elegir, postre) solicitándolo previamente en recepción por la mañana. Comer al mediodía allí no entra en la pensión completa, en ese caso hay que pagar la carta habitual.
El único punto que no me gustó en cuanto al trato con el personal del hotel fue la frialdad con la que se nos denegó poder cargar a cuenta los gastos no incluidos en el régimen de alojamiento. Por ejemplo, todas las bebidas, que teníamos que pagar al momento en cada ocasión (en el buffet, en la terraza del hotel...
). Para poder cargar esos gastos a la habitación era necesario depositar previamente una fianza (300€) o la numeración de una tarjeta de crédito (no sirvieron las de débito que llevábamos).
HABITACIÓN
Nada que decir, de las mejores que he disfrutado. Completa y espaciosa, de acorde a la categoría esperada del hotel. Camas adosadas, sofá, mesita, sillón, balcón con mesa y dos sillas, televisor, pequeño escritorio, minibar, baño completo con secador, todo ello en perfecto estado y muy limpio y bien cuidado. Todos los días le daban un buen repaso y el cuarto de baño estaba siempre impecable.
Solo una pega. Durante toda la semana el hotel sufrió problemas en el sistema de acondicionamiento de aire, que estaban permanentemente tratando de arreglar. Afortunadamente el calor que hacía por esas fechas, última semana de agosto, era soportable, pero en fechas más bochornosas o para personas más calurosas este inconveniente hubiera sido un problema bastante importante. El retraso en resolver esa avería es realmente difícil de justificar. ¿Lo habrán arreglado ya?
BUFFET Y RESTAURANTE
Aceptable. Mejor el pequeño restaurante que el gran buffet, como es esperable.
Comenzaré por el buffet. Ocupa buena parte de la primera planta de uno de los dos edificios principales. El salón tiene forma de una especie de "U", y el buffet propiamente dicho se encuentra el en centro del mismo. Al entrar el maître procura identificarnos -las primeras veces, hasta que te conocen- para saber en qué régimen te alojas y por tanto qué es lo que tienes derecho a zamparte sin pagar y esas cosas.
Las bebidas se solicitan a los camareros, y se pagan al momento salvo en el caso de que uno se aloje con la opción "todo incluido" (cara a mi entender, 15€ diarios por persona si no recuerdo mal; nosotros no la contratamos).
Los manjares disponibles en el buffet varían según se trate de desayuno o comida o cena, lógicamente. La variedad y abundancia eran más que aceptables. He de decir que la mayoría de comentarios de la gente sobre su calidad eran negativos, pero yo no creo que fuera para tanto. A mí me pareció que, teniendo en cuenta las limitaciones de todo buffet, el estado, la conservación, el sabor y la presentación pasaban con buena nota.
Para desayunar, además del café y la leche que podían obtenerse de unos depósitos, se encontraban cosas tales como cacao en polvo, cereales, bollería, pan que se podía tostar, tanto de molde como en hogaza a cortar, mermeladas, mantequillas, fruta variada, embutidos, zumos de naranja y piña y algún otro, los huevos y el beicon que le preparaban a uno en la plancha, tortillas y revueltos diversos, y cosas diversas que ahora no recuerdo del todo pero que cubrían la mayoría de posibilidades que uno espera encontrar en estos sitios para desayunar.
Para comer o cenar, que para el caso era más o menos lo mismo, los platos disponibles según el día incluían alguna carne o pescado que le preparaban a uno al momento, además de otros muchos ya cocinados tales como pastas, sopas, caldos, gazpacho, ensaladas al gusto (a base de ingredientes individuales habituales que se podían combinar como lechuga, tomate, cebolla, zanahoria, remolacha, col lombarda, etc.
), ensaladilla, patatas cocidas, otras carnes o pescados fileteados o en rodajas en bandejas, patatas fritas, salsas diversas, y ya pasando a los postres teníamos cosas como fruta, helados, yogures, tartas y pasteles, bastante bien en general.
¿Era necesario enumerar esos platos? Tal vez no, pero creo que puede sevir para hacerse una idea. Aún así me he dejado muchas cosas seguro. La calidad buena en general, como he dicho. La temperatura o la textura de los platos disponibles no era mala, buena habitualmente. Como os decía, muchos de los camaradas clientes del hotel se quejaban del rancho del buffet, pero en general, como suele ser de cada vez más común, eran personas malcriadas, quejicas y exigentes en exceso, que solo por haber pagado un tanto por su estancia se creen reyes o marajás y lo esperan todo a su gusto, perfecto y más aún.
Yo le pongo un notable.
Para terminar, comentar un poco el restaurante anexo al hotel, llamado "Argos". Como decía antes el régimen en pensión completa nos permitía cenar en él, previa reserva matutina en recepción. El menú constaba de varios platos (un entrante, primero, segundo), a elegir entre varias posibilidades. Se trata de un lugar más selecto que el buffet, y el trato del personal muy atento y servicial. La calidad de la comida era de lo mejorcito, muy recomendable. Cenamos allí la mitad de las noches.
SERVICIOS Y ANIMACIÓN
Las posibilidades de diversión que ofrece el hotel son variadas y suficientes. En cuanto a lo deportivo las pistas de tenis le permiten ofertar clases y sesiones de ese juego, pero también se puede apuntar uno a salidas en bicicleta -en colaboración con un club local-, clases en el gimnasio y otras cosas por el estilo que la verdad es que nosotros no aprovechamos porque íbamos en otro plan -coche alquilado y a disfrutar la isla-. Y también está el minigolf, claro. Salvo esto último, para lo demás hay que tener la cartera siempre a punto y bien dispuesta, pero no puede ser de otro modo, de algo han de vivir esta gente.
Una sala de ordenadores permite el acceso a interner, a un precio que según creo recordar era 1 € cada media hora. Ni Telefónica se pasa tanto. Que yo sepa no había posibilidad de conexión a una red WiFi ni nada parecido.
En connivencia con las diferentes agencias de viajes, las excursiones que se ofrecen desde el hotel son múltiples como es fácil suponer dado el lugar privilegiado que supone la isla en la que nos encontramos. Eso sí, como es habitual los precios son estratosféricos y la verdad es que el alquiler de un coche acabó saliéndonos mucho más económico y mejor aprovechado. Las posibilidades son tales como: visita a las cuevas de Porto-Cristo, viaje en tren a Sóller, Cabo de Formentor, Palma de Mallorca, etc.
Todas las noches, en la terraza del hotel, los animadores montaban algún tinglado para romper la monotonía y favorecer las relaciones entre los huéspedes a base de juegos y concursos. He de decir que a veces me resultó incómodo porque no siempre le apetece a uno bajarse los pantalones delante de decenas de personas en la terraza de un bar, y en este caso la voluntad de uno queda a merced de la de los mencionados animadores/as.
Como comentaba antes, además de la piscina central -junto a la terraza-, y de la secundaria más apartada y discreta, el hotel cuenta con un complejo en la costa: el Beach Club. Fantástico. Piscina grande, de forma irregular (como en "U") y con varias profundidades, y una infantil. Hamacas y sombrillas a libre disposición de los clientes. Bar y... buffet para comer al mediodía. Más discreto que el buffet principal, lógicamente, pero buffet donde comer, y bien, oiga. Cada 15 minutos, un microbús enlaza el hotel con ese complejo en la costa. Muy bien. La única pega los animadores, que durante el día están por el Beach Club éste y no te dejan tranquilo, al final tienes que jugar a algún juego chorra porque si no no te dejan en paz. Pero bueno, a veces es incluso divertido.
TRANSPORTE
Aparte del microbús de enlace con el Beach Club, frente al hotel hay una parada de autobús que nos permite ir a Palma y a algún otro destino, amén de uno o dos taxis siempre en la puerta. Nosotros utilizamos poco esos servicios, porque íbamos en coche de alquiler o bien en el autobús privado que la agencia nos puso para ir de o al aeropuerto, el primer día y el último.
Si se tiene la intención de ir de playa, es imprescindible contar con alguno de estos medios de transporte puesto que la playa como tal más cercana se encuentra a unos cuantos kilómetros. Como Palma tampoco está a cuatro pasos, es éste un punto que hay que tener en mente si vamos a este hotel, y tener claro que deberemos estar atentos a los horarios de los autobuses o soltar la pasta en un taxi a poco que queramos ir a algún sitio.
CONCLUSIÓN
Nosotros nos lo pasamos bien y nos quedamos con la sensación de estar bien servidos y atendidos en el hotel. La mitad del día la dedicamos a hacer turismo por Mallorca, pero la otra mitad estábamos tomando el sol en el Beach Club o en la piscina o en la terraza y el balance que nos llevamos es claramente favorable, las cosas estaban limpias y cuidadas, el personal en general amable y servicial, la comida incluida en la pensión completa aceptable y sin ningún incidente digno de mencionar. Por todo lo cual recomiendo visitar el hotel Delta y pasar unos días disfrutando de sus instalaciones y de la isla en la que está construido.
Nada más, un cordial saludito a todos y todas, un abrazo a ellos y un besito a ellas, y hasta la próxima.
Luis